El arte de enseñar


Cuando te dedicas a dar formación, uno de los principales objetivos que se ha de proponer el formador es precisamente ser un facilitador, un promotor del crecimiento y/o desarrollo, un impulsor… (a fin de cuentas en muchas organizaciones se utiliza la formación como herramienta de motivación), pero más allá de que el curso salga bien, los asistentes participen, se cubran los objetivos formativos… hemos de procurar “plantar semillas”.

Es difícil cambiar viejos hábitos en actitudes y/o comportamientos si no acompañamos esta formación o esta intención de cambio de un plan de acción; lamentablemente, éste no es suficiente, necesitas el compromiso y la inquietud personal por lograr ese cambio. En realidad, necesitas: Introspección, Voluntad y Compromiso.

Introspección para conocerte y saber dónde están tus puntos fuertes y puntos débiles, Voluntad para querer cambiar y Compromiso para mantener el esfuerzo y llevar a cabo tu plan de acción personal.

Los cambios actitudinales y/o comportamentales pueden venir inspirados por personas que pueden ser figuras de transición, por formación, por conocer nuevas formas de hacer las cosas y / o cambiar nuestros paradigmas, pero nadie puede obligarnos a cambiar, nadie lo va a hacer por nosotros, así que depende de nosotros marcarnos el nuevo horizonte o sinfín de nuestro éxito. Somos nosotros mismos los motores de nuestro desarrollo.

Por eso, para finalizar los cursos me gusta la siguiente reflexión de Unamuno:

«…Mi empeño es, ha sido y será que los que me lean piensen y mediten en las cosas fundamentales, y no ha sido nunca el de darles pensamientos hechos. Yo he buscado siempre agitar y, a lo sumo, sugerir más que instruir. No vendo pan, sino levadura».

Espero haber podido ser esa semilla… sé que sí, a fin de cuentas… “Un viaje de mil millas, comienza sólo con un paso…” y a veces, sólo el hecho de que se reflexione y se de uno cuenta que hay más opciones posibles y que no hay soluciones únicas (cuando se habla de relaciones interpersonales y/o habilidades…) es el principio para el cambio del paradigma y la necesidad de cambiar.

4 pensamientos en “El arte de enseñar

  1. Gracias Belén. Ojalá sólo con escuchar y participar fuera suficiente 🙂
    Los asistentes también han de valorar que la formación en sí misma no desarrolla más que un 10% de la competencia. Todo depende de que la lleven a la práctica.

  2. Me gusta mucho la semillita que acabas de plantar, sobre todo la idea de la necesidad de introspección, voluntad y compromiso para formar. Valores que, personalmente creo que no están muy en alza en estos tiempos locos que corren.

    La labor docente no deja de ser un arte y como tal hay que vivirlo…si no te conoces, si no te esfuerzas y si no te comprometes realmente con lo que haces, que puedes cambiar?

  3. Me gusta mucho también tu comentario bbelinzon, era uno de los objetivos que pretendía, que si te dedicas a la formación, no sea sólo un “poner transparencias” o ser un “showman” lo importante es preocuparte por todos y cada uno de los asistentes, porque cada uno elija su nivel de aprendizaje, pero que no quede por tu parte el intento de que reflexionen y elijan su nivel de compromiso con su área de mejora.
    Muchas gracias por tu comentario 🙂

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