Amigo Invisible, sí o no?

Llegan las Navidades y como en casi todas las organizaciones comienzan también los diferentes eventos más o menos formales en los que se tiene oportunidad de “ver” algo más de los compañeros en otro ámbito que no sea el del entorno propio de trabajo.
Una de las actividades más recurrentes es la del Amigo Invisible que suele ser promovida por uno o dos de la empresa o del departamento en cuestión y aceptado y asumido por los demás.
Es posible que más de uno que esté leyendo este post al mismo tiempo esté pensando: “madre mía, otra con lo del amigo invisible”, “pues si nadie quiere comprar regalos”, “¿y si te toca alguien que te cae mal?”, “uff, no tengo tiempo”,… o cosas peores….
En esta ocasión, yo reconozco que soy la que organiza el amigo invisible, y quiero dar mi visión de porqué me parece un evento que no se debe perder. ¿Por qué?
Porque en el trabajo, aunque nos guste y se trate de fomentar el trabajo en equipo, tendemos a ser individualistas, nos falta tiempo, y en épocas de estrés o de tensión el ambiente de trabajo suele ser el primer perjudicado…
Desde mi punto de vista, el “amigo invisible” nos sirve para obligarnos a pensar en alguien que no sea uno mismo e incluso tratar de empatizar con alguien que incluso no es afín a ti. Es un esfuerzo, de todos, es pensar en la otra persona, en qué es lo que le gusta o le puede gustar, en ahondar, en tratar de conocerla o acercarte a lo que le gusta… y todo por 10, 12, 15 o hasta 20 euros. Si todos hacemos ese esfuerzo, conseguimos un acercamiento significativo entre todos y cada uno de los que conforman el grupo, pudiendo encontrarnos con un regalo estupendo que es el compartir algo que no sean los sabores y sinsabores de los días de trabajo.
Para mí, es un momento especial el poder hacer un regalo desde una perspectiva anónima tratando de dejar una impronta personal que refleje que se ha puesto cariño al comprar ese detalle,… por que no lo olvidemos… es un detalle…
En la fotografía, gracias a la aplicación de http://www.wordle.net he tratado de reflejar todas las palabras que para mi representan el “amigo invisible”.
¿Y para tí que representa?

7 pensamientos en “Amigo Invisible, sí o no?

  1. ay, amiga Rut, pues yo soy de esos que nos da mucha pereza lo del amigo invisible y rezamos para que a nadie se le ocurra en la oficina. Si te soy sincero, hartos de comprar regalitos para los peques, todavía ni he comprado los de mi mujer…

  2. Creo que la idea del Amigo Invisible es bonita. Personalmente, este año estoy fuera de mi servicio ni amigo invisible, ni cenas, ni comidas ni nada de lo típico en estas fechas… La verdad es que la parte que mencionas como oportunidad de relacionarnos con nuestros compañeros en un ámbito distinto al del trabajo es la que echo de menos. Pero bueno… estoy conociendo gente nueva, una ciudad distinta… y eso tampoco está nada mal, no?! 😉
    En cuanto a lo que me sugiere a mí:
    Descubrimiento, unión, sonrisas, amistad…
    Un besote!!!!

  3. jajajajaja … pues si me tuvieras de compañera te perseguiría con el sobrecito para que supieras a quien tienes que regalar… sólo es una vez al año… y luego tendrás que conocer que las risas que vienen después… son gratis, no?

  4. Es otra visión de la que no me había dado cuenta. Nosotros colgamos calcetines y nos vamos dejando regalitos unos a otros. Quizás no da pie a conocer a las personas con las que tienes menos afinidad pero también tienes posibilidad de hacer algo para todos.

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