148/365. El Jardín Secreto

Este es un Jardín Secreto… igual que el que describe este cuento con el mismo nombre:
“Érase una vez, hace mucho tiempo, el olvido encontró escondido, en la espesura del bosque de los sueños, un jardín marchito en el que no crecía nada. En él tan solo quedaba el esqueleto de un árbol solitario, en medio de un desierto de tierra estriada. Al olvido, al ver aquel jardín marchito, se le encogió el corazón y empezó a caminar despacio hacia el árbol para examinarlo más de cerca. Algunas raíces del árbol, cansadas de no encontrar agua en la tierra, habían salido a la superficie. – Pobre árbol pero, que yo recuerde, no tengo la culpa de que esté así – dijo en voz baja el olvido, para si mismo, y de esta forma no sentir remordimientos por la fortuna del árbol; después se fue sin darse cuenta de que había roto las raíces del árbol al pisarlas sin querer. Pasó mucho tiempo y nadie mas supo del jardín marchito hasta que, un día la esperanza y la ilusión decidieron dar un paseo por el bosque de los sueños. Ya se habían adentrado mucho en la espesura y, pese a conocer bien el bosque, se perdieron. Después de dar vueltas y vueltas no consiguieron averiguar donde se encontraban. – Mira, allí parece que hay un claro – le dijo la esperanza a la ilusión. – Si, vallamos allí a ver si reconocemos aquel lugar. Aquel claro era el jardín marchito, que estaba tal y como el olvido lo dejo hacía mucho tiempo. – Este sitio da pena solo de verlo – comento la ilusión a la esperanza. – Mira aquel árbol tan solitario, parece estar muy triste – contesto la ilusión. – Debe de ser por que lleva aquí solo mucho tiempo – dijo la esperanza con el corazón encogido. – Tengo una idea ¿y si trabajamos esta tierra plantando flores bonitas?, quizás así la gente que pase por aquí se pare a contemplarlas y de esta forma el árbol tendrá compañía y no se sentirá tan solo. A lo mejor de esta forma el árbol está más feliz y vuelve a cobrar vida. – No creo que sea una buena idea – dijo la esperanza – un árbol que ha muerto no puede revivir así por que si. Después de aquel día, ni la ilusión ni la tristeza dijeron a nadie que existía ese jardín marchito, para así evitar que nadie que pasara por allí se entristeciera al ver aquel paisaje. Pero desde entonces la ilusión fue cada día a aquel lugar y plantaba una rosa, que se secaba al poco tiempo por ya que allí la tierra era seca y nunca llovía. Al cabo de un mes, en el jardín ya había treinta rosas rojas que se fueron marchitando una a una. Al cabo del año, en el jardín había más de trescientas rosas marchitas que le hacían a aquel lugar merecedor del nombre del jardín marchito. A la ilusión cada vez se le encogía más el corazón al ver aquel lugar tan triste, pero a la vez tan bello, y decidió invitar un día a la esperanza para que la acompañara. – Vaya, realmente este lugar es mucho mas bello con todas las rosas marchitas en el suelo, pero sigue tan triste como antes – le dijo la esperanza a la ilusión cuando vio el paisaje. Durante un rato, pasearon en silencio entre las rosas marchitas y se detuvieron delante del árbol solitario. – ¿Te acuerdas del árbol? – preguntó la ilusión. – Si – le contesto la esperanza – Ahora que lo veo de cerca me doy cuenta de que tiene las raíces rotas. – Es verdad, nunca me había fijado en eso. A la esperanza se le calló una lágrima, producida por la tristeza de aquel lugar. Aquella lágrima calló en la tierra estriada de aquel jardín, que al momento se convirtió en tierra fértil, y, como por arte de magia, todas las flores cobraron vida llenándolo todo con su color rojo. El árbol también revivió y llenó sus grandes ramas de hojas. La ilusión y la esperanza brincaban de alegría. Gracias al trabajo de la ilusión y a la lágrima de esperanza habían convertido aquel lugar en el paraíso más bello de todo el bosque de los sueños y tan solo ellos dos sabían de su existencia. Aquel día la esperanza y la ilusión hicieron la promesa de no decirle a nadie jamás que existe ese jardín, y así evitar que alguien lo estropee de nuevo, y desde entonces dejaron de llamar a aquel lugar el jardín marchito y se referían a ese lugar como el jardín secreto”.
El autor no sé quién es, pero creo que tiene un gran mensaje. Dentro de todos nosotros, tenemos un jardín, en nuestra mano está que en lugar de marchito sea un maravilloso Edén.

5 pensamientos en “148/365. El Jardín Secreto

  1. Gracias Pilar!! Para mí este cuento significa lo que podemos hacer con la “Profecía autocumplida”. Si tú quieres que algo germine, tienes que creerlo primero, ponerle ilusión, no dejar que el olvido haga llegar a la tristeza y que la esperanza te permita vislumbrar lo que quieres lograr… Perseverancia y paciencia han de ser tus acompañantes y seguro que logras llegar al destino que te has marcado…

    Un beso enorme

  2. Precioso!!!! Muchísimas gracias!!!!
    Un besote enorme wapetona!!!!!!!
    “Dentro de todos nosotros, tenemos un jardín, en nuestra mano está que en lugar de marchito sea un maravilloso Edén.”:)

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