Cuando digo NO me siento culpable…


En alguna ocasión he comentado cómo usar la asertividad y algunas de las técnicas para gestionar conflictos, pero quizás no hemos ido al principio de todo… a la verdadera esencia de la asertividad.

Es posible que conozcamos la definición de asertividad, y es posible que sepamos que eso supone:
– Afirmarse sin complejos y de forma constructiva
– Defender los propios derechos sin tratar de invadir los de los demás
Pretender llegar a la propia verdad personal, a las propias ideas, a los propios gustos

Hemos de saber, que a pesar de ser asertivos, mejor dicho, de tender a ser asertivos, tod@s tenemos un “lado oscuro” (o varios), podemos ser agresivos, pasivos o incluso manipuladores (el chantaje emocional está a la orden del día) según el momento y las personas del contexto, y hemos de conocernos en todos los niveles.

Pero hoy no voy a ahondar en los “lados oscuros”, ni tan siquiera en cómo podemos ser más asertivos o incluso identificar cuál es nuestro perfil… hoy me voy a centrar en la sensación que nos produce el decir no, cuando tenemos que decir que NO a alguien o a algo y nos sentimos culpables.

Para empezar, el ser asertivo, significa también ser firme (ojo! hay que diferenciar el ser sincero del ser directo y del ser firme al terminar siendo grosero o agresivo) y aunque al principio podemos comenzar siendo asertivos, si nos encontramos con un interlocutor manipulador o agresivo, tratará de tensar y/o forzar la situación para que terminemos diciendo que sí o aceptando a su solicitud, consiguiendo que nos sintamos mal tanto si decimos que sí como si decimos que no.

La clave está en utilizar lenguaje positivo, tener confianza en nosotros mismos y pensar que aunque digamos que no, ni se va a romper una relación ni se va a producir una situación de conflicto (y si eso ocurre… se habla y/o se negocia).

En los libros de asertividad nos recomiendan dos técnicas, la del disco rayado y la del banco de niebla, lo mejor es combinar ambas. Supone comprender el sentimiento de mi interlocutor y repetir constantemente  el único compromiso o la única aceptación a la que estoy dispuest@ a conceder. Hay que diferenciar el acuerdo de la justificación, no tengo porqué buscar excusas (es lo mismo que plantear problemas) tengo que buscar soluciones o acuerdos constructivos.

Por ejemplo, supongamos que un/a amig@ nos insiste en que le acompañemos a un sitio y no podemos, podríamos acompañarle mañana, pero nos insiste en que sea esta tarde porque a él/ella es cuando le viene bien. Podemos decir: “Entiendo que quieras ir hoy, entiendo que para tí es importante, podemos ir mañana, hoy no puede ser” y repetir esta frase una y otra vez sin añadir ningún elemento más en la conversación, porque si añadimos más información, el mensaje pierde impacto.

Pensar que los adultos somos como los niños, y normalmente este tipo de situaciones es como cuando un niño nos pide un dulce e insiste hasta que lo consigue. Si lo consigue, aprende que insistir tiene premio… los adultos no somos muy diferentes, sólo que nuestros “dulces” son un poco más complejos. Igual que educamos a los niños, hemos de dar ejemplo.

Para terminar os adjunto nuestros derechos asertivos ¿los conocíais? … ¿qué es lo que os ha sorprendido encontrar?


7 pensamientos en “Cuando digo NO me siento culpable…

  1. Enhorabuena Ruth, por lo que publicas en este blog.´Gracias por mostrarnos los "derechos asertivos". Me gustaron especialmente tu artículo sobre los "sapitos" y el de "la asertividad y la empatía". ¡Que interesante, que posibilidades tiene y que difícil es la empatía"!.Tenemos que insistir en la importancia de "estar con""ponerse en lugar de",..,, . Recuerdo a algunas personas que están hablando de lo empáticas que son ("está de moda")mientras la mayoría de sus compañeros dicen que provoca "relaciones tóxicas". Gracias. Un saludo. Román Pinedo

  2. Tere, Inés, Raúl y Román…. muchísimas gracias por vuestros comentarios, la verdad es que la asertividad es el "tema estrella" a nivel relacional, se supone que todos aprendemos a ser asertiv@s a lo largo de nuestra vida, fruto de nuestras relaciones, personales, profesionales, convivencias y experiencias… la circunstancia es que también influyen nuestras experiencias con nuestros "lados oscuros" puesto que si ante las dificultades nos cuesta ser asertivos, tendemos a utilizar uno de nuestros lados oscuros, bien sea como evitación o afrontamiento y no nos damos cuenta de que reforzamos este tipo de comportamiento para situaciones similares… lo cual es desadaptativo y no genera relaciones positivas sino como bien indica Román, relaciones tóxicas…Puede ser que no nos sintamos culpables al decir que no, pero cuando sentimos que lo estamos haciendo en contra de nuestra voluntad o nos entra "rabia" por no estar haciendo o diciendo lo que realmente pensamos… tenemos que trabajar nuestra asertividad.Gracias chic@s!!

  3. Muy interesante tu post:Que fácil parece decir algo tan sencillo como la palabra NO, pero luego a la hora de la verdad que difícil nos resulta!Tendremos que seguir trabajandolo!Muchas gracias de nuevo Rut?;) @asesoriatecnica

  4. Hola Jose!! me alegro de que lo consideres interesante… la verdad es que no es fácil decir que No, siempre nos genera algo de tensión…. pero a la vez es tan necesario priorizar … 🙂 Pues eso!! a seguir trabajando!!!un besico

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