Carpe diem, disfruta cada momento

Están cerca las vacaciones, estamos pendientes incluso del fin de semana o cuando hay previsión de que hayan cambios todos esperamos que pase el tiempo rápido y/o que llegue ya el momento que esperamos para hacer algo.
Acabo de terminar de leerme el libro “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin Sharma, un libro que además de recordarme a “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas” de S. Covey tiene una lectura amena y dinámica de enseñanzas que nos pueden ser provechosas tanto a nivel personal como profesional.
En este libro, cuando casi estaba a punto de acabarlo, me encontré con este maravilloso cuento que me gustaría compartir con vosotr@s. El cuento se llama “Pedro y el hilo mágico” y dice así:
“Pedro era un niño muy vivaracho. Todos le querían: su familia, sus maestros y sus amigos. Pero tenía una debilidad.
– ¿Cuál?
– Era incapaz de vivir el momento. No había aprendido a disfrutar el proceso de la vida. Cuando estaba en el colegio, soñaba con estar jugando fuera. Cuando estaba jugando soñaba con las vacaciones de verano. Pedro estaba todo el día soñando, sin tomarse el tiempo de saborear los momentos especiales de su vida cotidiana. Una mañana, Pedro estaba caminando por un bosque cercano a su casa. Al rato, decidió sentarse a descansar en un trecho de hierba y al final se quedó dormido. Tras unos minutos de sueño profundo, oyó a alguien gritar su nombre con voz aguda. Al abrir los ojos, se sorprendió de ver una mujer de pie a su lado. Debía de tener unos cien años y sus cabellos blancos como la nueve caían sobre su espalda como una apelmazada manta de lana. En la arrugada mano de la mujer había una pequeña pelota mágica con un agujero en su centro, y del agujero colgaba un largo hilo de oro.
– La anciana le dijo: “Pedro, éste es el hilo de tu vida. Si tiras un poco de él, una hora pasará en cuestión de segundos. Y si tiras con todas tus fuerzas, pasarán meses e incluso años en cuestión de días.” 
– Pedro estaba muy excitado por este descubrimiento “¿Podría quedarme la pelota?”, Preguntó. La anciana se la entregó.
– Al día siguiente en clase. Pedro se sentía inquieto y aburrido. De pronto recordó su nuevo juguete. Al tirar un poco del hilo dorado, se encontró en su casa jugando en el jardín. Consciente del poder del hilo mágico, se cansó enseguida de ser un colegial y quiso ser adolescente, pensando en la excitación que esa fase de su vida podría traer consigo. Así que tiró una vez más del hilo dorado.
– De pronto, ya era un adolescente y tenía una bonita amiga llamada Elisa. Pero Pedro no estaba contento. No había aprendido a disfrutar el presente y a explorar las maravillas de cada etapa de su vida. Así que sacó la pelota y volvió a tirar del hilo, y muchos años pasaron en un instante. Ahora se vio transformado en un hombre adulto. Elisa era su esposa y Pedro estaba rodeado de hijos. Pero Pedro reparó en otra cosa. Su pelo, antes negro como el carbón, había empezado a encanecer. Y su madre, a la que tanto quería, se había vuelto vieja y frágil. Pero él seguía sin poder vivir el momento. De modo que, una vez más, tiró del hilo mágico y esperó que se produjeran cambios.
– Pedro comprobó que ahora tenía noventa años. Su mata de pelo negro se había vuelto blanca y su bella esposa, vieja también, había muerto unos años atrás. Sus hijos se habían hecho mayores y habían iniciado vidas propias lejos de casa. Por primera vez en su vida, Pedro comprendió que no había sabido disfrutar de las maravillas de la vida. Nunca había ido a pescar con sus hijos ni paseado con Elisa a la luz de la luna. Nunca había plantado un huerto ni leído aquellos hermosos libros que a su madre le encantaba leer. En cambio, había pasado por la vida a toda prisa, sin pararse a ver todo lo bueno que había en el camino.
– Pedro se puso muy triste y decidió ir al bosque donde solía pasear de muchacho para aclarar sus ideas y templar su espíritu. Al adentrarse en el bosque, advirtió que los arbolitos de su niñez se habían convertido en robles imponentes. El bosque mismo era ahora un paraíso natural. Se tumbó en un trecho de hierba y se durmió profundamente. Al cabo de un minuto, oyó una voz que le llamaba. Alzó los ojos y vio que se trataba nada menos que de la anciana que muchos años atrás le había regalado el hilo mágico. “¿has disfrutado de mi regalo?”, preguntó ella. Pedro no vació al responder: “Al principio fue divertido, pero ahora odio esa pelota. La vida me ha pasado sin que me enterase, sin poder disfrutarla. Claro que habría habido momentos tristes y momentos estupendos, pero no he tenido oportunidad de experimentar ninguno de los dos. Me siento vacío por dentro. Me he perdido el don de la vida”. – “Eres un desagradecido, pero igualmente te concederé un último deseo”, dijo la anciana. Pedro pensó unos instantes y luego respondió: “Quisiera volver a ser un niño y vivir otra vez la vida”. Dicho esto se quedó otra vez dormido.
– Pedro volvió a oír una voz que le llamaba y abrió los ojos, ¿Quién podría ser ahora?, se preguntó. Cuál no sería su sorpresa cuando vio a su madre de pie a su lado. Tenía un aspecto juvenil, saludable y radiante. Pedro comprendió que la extraña mujer del bosque le había concedido el deseo de volver a su niñez. “Date prisa, Pedro. Duermes demasiado. Tus sueños te harán llegar tarde a la escuela si no te levantas inmediatamente” le reprendió su madre. Ni que decir tiene que Pedro saltó de la cama al momento y empezó a vivir la vida tal como había esperado. Conoció muchos momentos buenos, muchas alegrías y muchos triunfos, pero todo empezó cuando tomó la decisión de no sacrificar el presente por el futuro y empezó a vivir el ahora.”

A mi este cuento me ha hecho recordar que cuando tenemos mucho trabajo y/o muchas preocupaciones  y/o algo esperamos ansiosamente, nos impide disfrutar el presente. Si yo estoy pensando en el mañana, me dificulta ver lo que tengo delante. 
Algo parecido fue el famoso “Carpe diem” de “El club de los poetas muertos”, ¿verdad?
Yo a pesar de los cambios que me esperan (cambio de ciudad, de compañeros, de casa….) y a pesar de que el camino es aún largo, voy a disfrutar de cada baldosa.
¿Y vosotr@s?

7 pensamientos en “Carpe diem, disfruta cada momento

  1. Hoy después de un fin de semana "agitado" mirando tanta información, empecé el día con un Tac roto, una central de monitorización "al límite", los analizadores de urgencias que se habian parado a las 2 de la mañana del sábado …. la verdad es que solo podía tomármelo con humor porque …. el gran Sol salió, las nubes estaban preciosas y el olor a primavera es espectacular …. La Vida es un regalo, y dura un suspirito, estamos aquí para ser felices …. pase lo que pase ….¡Un enoooorme beso!¡guapa!

  2. También espero seguir disfrutando de cada paso. Aunque he de reconocer que a veces no es fácil.Debido a los múltiples cambios laborales recientes todo lo relacionado con el trabajo cambia constantemente (compañeros, centros, pacientes, cronogramas…) y si hubiera tenido la pelota de Pedro creo que alguna vez no me hubiera resistido y hubiera tirado del hilo, pero por suerte no la tenía, así que cada momento pasa, cada época deja su debida marca en mi vida y disfruto de los pequeños momentos, esos que nos brinda el día a día aún en movimiento constante.Muchísima suerte en tus nuevos cambios y gracias por volver. He echado de menos tus cuentos, y a ti más aún.Un beso.

  3. Te echaba de menos… 🙂 Estoy de acuerdo con Pilar, si hubiera tenido la pelota… un tironcillo se hubiera llevado, aunque seguro que me habría arrepentido. Hay cosas que no quiero perderme pero es difícil porque siempre pensamos que estaremos mejor en un tiempo. Puede que sí… Caaaarpeeee diiiiieeeeem…Un besazo Rut

  4. Cuando no estamos conformes con lo que HOY nos ocurre estamos deseando que pase pronto y llegue mañana, con la esperanza de que pueda ser mejor. ¿Quizá soñamos con utopías? Efectivamente, queremos que lo que no nos gusta pase pronto, sin darnos cuenta que eso es nuestra vida y la estamos dejando pasar sin pena ni gloria. Buen cuento para hacernos reflexionar.¡¡¡¡Carpe dien!!!!

  5. Buenos días a tod@s!!! y muchísimas gracias por comentar!!! la verdad es que tenía ganas de volver y compartir algunos cuentos más que he ido recopilando por el camino. En esta ocasión "me venía al pelo", a mi me hizo reflexionar mucho porque la tentación es "que pase pronto", pero eso hace que pierda la importancia del esfuerzo que hiciste por llegar al momento que querías llegar ¿no?Gracias Pili, Jesús, Juan Mari, Rafa y Ana… sois geniales.Besicos

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