Cómo alimentar a tu niño interior… y no morir en el intento

Parece ser que aquella fiesta final de curso que vinimos en llamar Proyecto #A1000Manos nos dejó más cansados de lo que esperábamos.

Lo que en principio era un parón de los meses de verano se convirtió en meses de sequía, de dejar de colaborar con uno de nuestros grandes amigos del 2.0 y del 1.0 Iñaki González, autor del blog Sobrevivirrhhé.

Pero recientemente coincidíamos en Barcelona y fue inevitable. La ilusión, las ganas, las ideas de crear juntos volvieron… y aquí estamos de vuelta con nuestros Guest Blogging.

Iñaki, ¿me das la “intro”?IMG-20141031-WA0002

Claro Rut, además volvemos a la esencia original, volveremos a publicar todos los primeros martes de mes a las 22:00, y es que lamentablemente, ya no está nuestra querida Olga Navarro y sus #teku20 para contraprogramarnos, jejeje…

La foto que da pie a nuestra colaboración del mes de noviembre no podía ser más esclarecedora: cómo alimentar a tu niño interior… sin morir en el intento. Bueno, esto último lo añadimos nosotros, porque como todo en esta vida, si no tenemos cuidado y cierto auto-control, las consecuencias pueden ser irreversibles.

Porque volver a ser como un niño, pensar como un niño, interactuar como un niño con la vida, nos permitirá crecer y desarrollarnos como persona, pero no sólo eso, sino que también nos permitirá aumentar nuestras capacidades en nuestros entornos laborales.

Aventurarnos con lo desconocido (quién dijo miedo), generar momentos de recreación (no todo va a ser trabajar), acercarnos al dibujo y cultivar nuestra imaginación (que se lo digan a la reina de los sketchnotes, nuestra querida Mónica López) y liberar nuestra curiosidad (atrevernos a preguntarnos el por qué de las cosas y no dar nada por hecho).

Todas estas cuestiones harán que crezca nuestro niño interior, y de su mano, nuestra vida será mucho más mejor, más plena, más satisfactoria… y como dice el único punto del dibujo que todavía no he comentado, nos hará sonreír hoy, al menos una vez más que ayer, pero una menos que mañana.

¿Qué me dices Rut?

Pues sí Iñaki, totalmente, … la ventaja de la infancia es que de una forma “limpia” y sin filtros nos hace ver la “verdad”, lo posible, las posibilidades, la ilusión… lo malo en ocasiones de ser adultos es que el saber todo lo que sabemos nos condiciona a la hora de ver los límites, tanto los reales como los que suponemos… y eso sin querer… nos condiciona.

En ocasiones viene bien incluso juntarnos a aquellas personas que hacen que la ilusión surja… como nos ha pasado un poco a nosotros, ¿no? Estoy segura de que más de un@ se hubiera rendido y hubiera dejado los post #a4manos por quizás dejadez, por pensar que ya se pasó el momento, por un montón de excusas… quizás. Y nosotr@s, como si fuéramos esos niñ@s de los que hablamos decidimos re-ilusionarnos, decidimos seguir ilusionando o por lo menos compartir nuestros pensamientos esperando que sirvan a tod@ aquél/lla que lea estas líneas en cualquiera de los dos blogs J

Personalmente me gustaría compartir un relato de Eloy Moreno, un escritor y amigo que con sus novelas consigue hacernos sentir, reflexionar, imaginar… La historia se titula “El sol vendrá a desayunar” y dice así:

-¿Mañana vendrá a desayunar? -me preguntó mientras yo conducía.

-¿Quién? -le contesté.

-El sol -me respondió mirando a través de la ventanilla.

-Ah… bueno, no sé… ¿y cómo bajará? -le seguí el juego.

-Pues con una cuerda -dijo sin inmutarse.

-Ah, ¿y cómo desayunará? No tiene brazos.

-Pues yo se lo daré.

-Ah, vale, pero… y después, ¿cómo volverá otra vez al cielo?

-Yo lo empujaré hacia arriba -volvió a contestar.

-Ya, pero el sol pesa mucho y tú eres muy pequeña…

Observé por el retrovisor cómo fruncía el ceño.

Pero a los pocos segundos, por la alegría de sus ojos,

supe que acababa de encontrar la respuesta.

-¡Pues que se suba en una colchoneta! -me dijo

mientras gesticulaba con sus pequeñas manos.

Y fue justo en ese momento cuando me di cuenta de que,

en aquel coche, íbamos una niña y un adulto.

No porque yo fuera conduciendo

y ella detrás, sentada en su sillita, sonriendo,

sino porque sólo uno de los dos era el que,

con cada ilusión, solucionaba un problema.

La idea es que seamos capaces de volver a ver lo que nos rodea con los ojos de la infancia, sin los filtros / etiquetas y con la ilusión de pensar en descubrir, investigar, resolver… con la energía suficiente para no rendirnos y ser conscientes de todos los colores que forman el supuesto “gris”.

Así que… ¿qué tal si nos levantamos de la silla y nos ponemos a bailar un poco como si no hubiera un mañana y dejando que los pies empiecen a mover el resto del cuerpo?

Pon el volumen y deja que Mika nos llene de Lollipops 🙂

Aquí estamos Iñaki y yo en ese encuentro de Barcelona que ha hecho que volvamos al #A4manos

ipp

 

 

 

Ayer, hoy, mañana… y siempre

IMG-20140102-WA0017Bueno, en principio este post tenía que haber salido el miércoles… osea… AYER, pero HOY (y como estos días últimamente) ha sido un día ajetreado y hace que MAÑANA (HOY para ti cuando lo leas…) se publique para que Iñaki pueda aportarnos su visión.

¿Qué es HOY, MAÑANA y/o AYER? Desde luego es la suma de momentos que hacen que nuestros recuerdos se ordenen en nuestra memoria, porque siempre habrá un AYER, un MAÑANA y un HOY… pero no siempre somos conscientes de cuánto estamos viviendo el HOY… ¿verdad?

“A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto,

 y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.”

Oscar Wilde

El martes en el blog de Iñaki compartí el cuento de EL BUSCADOR, que aparece en el libro de Cuentos para Pensar de Jorge Bucay.

Dice así:

“Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador

Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.

Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

– No ningún familiar – dijo el buscador – ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?.

El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.” 

La cuestión es que normalmente nos programamos con mayor frecuencia para recordar más los momentos negativos que los positivos y eso hace que si esta leyenda fuera real, la suma del tiempo en que disfrutamos intensamente… sería bastante breve.

Igual que nos programamos de forma negativa, podemos programarnos en sentido contrario y cada día, por la noche recordarnos 2-3 cosas positivas para acabar el día, e incluso recordar aquello que hemos disfrutado para que a través de la visualización podamos disfrutar el doble.

No sé si habéis visto la película “Cuestión de tiempo” (si no lo habéis hecho os lo recomiendo) va de una familia en la que los hombres pueden viajar en el tiempo. Una de las lecciones del padre al hijo es precisamente vivir cada día dos veces. La primera, la de “verdad” la que se puede dejar llevar e improvisar… la segunda…para darse cuenta de los momentos perdidos y recuperar la verdadera esencia de cada día. Hasta los más pequeños momentos y aparentes sin importancia… pueden tener un impacto positivo, no sólo en HOY… sino que lo recordaremos MAÑANA y se convertirá en un AYER memorable.

Y tú Iñaki… ¿qué opinas?

Guau, tener una máquina del tiempo de esas sería maravilloso… la de cosas que podríamos hacer, la de momento desperdiciados que podríamos saborear de verdad, la de instantes mágicos que no nos paramos a saborear porque vivimos inmersos en esta ciclogénesis explosiva que ríete tú de las olas que se están llevando nuestras costas.

Pero como es imposible disponer de dicha máquina, tendremos que ser nosotros los que nos esforcemos en disfrutar los momentos del HOY, para que nunca tengamos que arrepentirnos del AYER y hacernos mejores personas en el MAÑANA.

Seamos capaces de disfrutar de cada victoria (y de aprender de cada derrota) con tiempo suficiente para analizar los elementos positivos y negativos que nos han llevado a esas situaciones, celebremos con nuestros compañeros esos pequeños éxitos del día a día, del HOY, porque si estamos esperando a celebrar la gran victoria de MAÑANA, tal vez, para cuando llegue, no haya merecido la pena siquiera la batalla.

Y si Rut me permite la confianza, os dejo que vayáis pensando en estas nuestras cosas con este vídeo músical: AYER, de La Habitación Roja.

Elijo ser inocente ¿y tú?

Hoy es día de los santos inocentes y seguro que más de uno y más de dos bromas hemos tenido en nuestros correos electrónicos, whatsaps,

inocente

cafés… y demás.

La cuestión es que hoy es un día dedicado a gastar bromas y a pillar desprevenidos a los que se denominan “ingenuos”…

Pero ¿qué significa ser inocente? según el Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe: cándido, da

adj. Sencillo, ingenuo, sin malicia ni doblez: alma cándida.

Para mí ser inocente significa también en pensar lo mejor de los demás, pensar que todo es posible y poner todos los esfuerzos en conseguir tus sueños.

2012_12_28_PHOTO-a214b2067faa459094c3a586856ef708-1356706172-56Lamentablemente creo que normalmente se suele pensar que eres inocente, ingenuo hasta que la realidad te aplasta.., porque parece ser que ser realista es contrario a no tener malicia o a pensar lo mejor de tu entorno y eso me parece un poco triste, ¿no creéis? a fin de cuentas cómo es posible que el ser humano haya llegado a desarrollar, inventar, descubrir… si no fuera por algunos locos que han pensado que es posible…

Desde el inicio de los tiempos a los innovadores, a los promotores, a los inventores y/o genios en casi cualquier ámbito se les ha catalogado como locos, ingenuos e incluso perdedores… sin embargo si no fuera por ellos hoy por hoy no tendríamos luz, nos seguiríamos muriendo por enfermedades hoy extinguidas o incluso viviríamos en un radio de pocos kilómetros de nuestro nacimiento… y lo peor de todo es que viviríamos convencidos de que no es posible cambiar nuestra realidad porque la hemos aceptado como lo único posible.

La realidad puede hacernos sentir seguros, cómodos… puede ser que no nos guste, pero si la aceptamos como tal el peligro es que nos atrape y nos convenza de que no podemos hacer nada diferente.

Si es así, entonces quiero considerarme inocente, ingenua por seguir creyendo que entre todos podemos cambiar las cosas. No quiero creer que no podemos salir de la situación en la que estamos a nivel político y/o económico. No puedo creerme que con la cantidad de gente inteligente que hay con carrera o sin ella no encontremos una fórmula para cambiar el sistema en el que nos hayamos inmersos.

Con la cantidad de abogados, economistas, funcionarios, etc  que tenemos en el país no me creo que no haya nadie que tenga una solución al sistema de elecciones, a la ineptitud de nuestra clase política, a la falta de coherencia a la hora de aplicar la ley, a la falta de recursos que tenemos los ciudadanos de a pie para defender nuestros derechos, etc No me lo creo porque sigo creyendo en un futuro, porque como dice Mafalda el año que viene ha de ser valiente para todo lo que se nos viene encima y si nosotros no somos motores del cambio, el cambio no va a venir por ciencia infusa.

mafalda-ac3b1o-nuevo2Y es que ha llegado un punto en que tenemos que unir acciones, cerebros, intereses, … por que solo uniendo las fuerzas podemos lograr algo. La cuestión es que salir a la calle no basta. Saliendo a la calle parece que encima lo único que hemos conseguido es una nueva ley en la que se nos prohíbe defender nuestros derechos manifestando nuestra opinión. Hay que buscar algo diferente y hay que creer que es posible.

Un amigo, Eloy Moreno, escritor de Lo que encontré bajo el sofá no ha podido explicarlo mejor en su carta a los Reyes Magos ¿queréis uniros a su petición?

Pensamientos positivos, por favor!!

Estoy harta de que la gente se centre en lo negativo de las situaciones, de las personas, escucha-tu-cuerpode las cosas… estoy harta de oir comentarios sobre lo que no tenemos o lo que nos falta, como si no tuvieramos razones para sentirnos a gusto, satisfechos o simplemente contentos en el día a día por el simple hecho de tener dificultades.

Mi abuelo cuando nos oía protestar cuando éramos pequeños, tenía una frase clave: “teníais que pasar una guerra y veríais lo que es pasar hambre y lo que es lo importante…”

Claro! no es cuestión de que pasemos una guerra. Ojalá no tengamos que hacerlo nunca… pero no dejaba de tener su parte de razón. Entramos en muchas ocasiones en unas tonterías… y no nos damos cuenta de que lo que es verdaderamente importante, como nuestra familia, amigos, los que tenemos trabajo, los que además nos gusta lo que hacemos… incluso las cosas más del día a día que tenemos a nuestro alcance y no valoramos… como tener acceso a todo tipo de información gracias a internet, conectados a quien queramos gracias a los móviles a golpe de llamada, sms y/o whatsapp, tomar un café y “arreglar” el mundo de vez en cuando, quedar con es@ amig@ que hace tiempo que no veías para compartir una cerveza, ir al cine y alucinar en 3D aunque luego te duela la cabeza, volver a escuchar ese CD o esa canción que te mueve el corazón o los pies, echarte una siesta en el sofá o quedarte dormid@ por el calorcito de una manta mientras ves una película, ese beso en la mejilla de agradecimiento que te pilla de sorpresa, ver dormir a tu pareja porque tú te has despertado antes, pasear a tu mascota mientras te despiertas por el frío de la mañana, descubrir una nota a modo de post-it animándote para tener un buen día, sorprenderte de la cantidad de hojas caídas en el suelo porque todavía es otoño, dar/ recibir ese abrazo reconfortante tras un día estresante, quedarte en “bavia” mientras las luces de un árbol de Navidad parpadean de forma sincronizada, alegrarte por haberte puesto la bufanda y ver el vaho que se genera cuando respiras, sorprenderte deseado comprar postales de Navidad a pesar de haber enviado todos los Christmas a través del correo electrónico,…

Todos los día stienen cosas malas y cosas buenas. Yo hoy comparto con vosotros/as muchos momentos que me encanta y muchos de ellos los he vivido hoy mismo o a lo largo de la última semana. Decido quedarme con ellos.

Los que tengáis dudas… aquí va una receta… sino es prescripción médica… es consejo de amig@ 🙂

recepta

Felices Fiestas y que tengais felices y bonitos días

Reproches… dardos envenenados de “amor”

A lo largo de la vida nos vamos encontrando con diferentes personas, con las que establecemos diferentes lazos en cuanto a tipo e intensidad (personal, familiar, social, laboral, etc)Corazon Roto_800

Evidentemente, los lazos (en cuanto a número e intensidad), van cambiando; hay personas que en su día jugaron un papel importante en nuestras vidas y hoy no están y por el contrario, hay personas que se han vuelto más cercanas… ¿Qué hace cambiar las relaciones? podríamos estar de acuerdo en que la confianza, comunicación y respeto… serían parte fundamental de esos lazos.

Pero…Cuántas veces habremos recibido una llamada de alguien después de hace mucho tiempo y lo primero que hemos respondido es: Hombre!! ya era hora!! Cuánto tiempo sin saber de tí!!!; no sé qué pensaréis, pero independientemente del tono… estas frases por mucho que estén acompañadas de cierta alegría por dicha llamada… no dejan de reflejar cierto reproche. Si queremos reflejar esa alegría… ¿porqué no contestamos así?: Hola!!!! ¿Cómo estás? ¡Qué alegría saber de tí!. 

Sólo nos damos cuenta de la diferencia entre una respuesta y otra cuando somos nosotr@s quienes realizamos esa llamada y recibimos esa contestación. En el caso de la primera y acto seguido nos estamos justificando por no haber llamado antes.

¿Porqué nos sentimos culpables? El teléfono funciona en ambos sentidos ¿no? y tendemos a agradecer menos de lo que solemos reprochar. Lo que sí es que si hacemos una llamada y recibimos un reproche… dudo mucho de que tengamos ganas de volver a marcar ese número salvo que sea casi por obligación.

Es curioso darnos cuenta del lenguaje que utilizamos en el día a día, no solemos ser conscientes de la negatividad con la que cargamos nuestros mensajes.

Cuando nos damos cuenta de esto y comenzamos a elegir nuestras palabras utilizando un lenguaje positivo nos convertimos en actores movilizadores, elementos de acción por encima de elementos de estancamiento y/o generadores de culpabilidad así como también nos convertimos en mejores comunicadores.

Fijaros con algo muy sencillo. Si a un niñ@ le decimos qué es lo que no queremos que haga o lo que está haciendo mal… no le estamos diciendo lo que verdaderamente queremos ni lo que queremos realmente que cambie, por lo que si las circunstancias se repiten, repetirá la misma conducta porque no sabe realmente cómo se debe de comportar.

Normalmente utilizamos lenguaje genérico y lamentablemente ese tiempo de lenguaje se queda en la superficie. Los mensajes “pórtate bien”, “tienes que ser buen@” realmente ¿qué significan? porque seguro que si preguntamos… tenemos diferente interpretación entre unos y otros.

La cuestión es que en los adultos pasa exactamente lo mismo, fijaros en cómo nos dirigimos con compañer@s, colaboradores/as, jefes/as,… que cuando queremos dejar las cosas “claras” solemos dar tantas explicaciones que la esencia de nuestro mensaje se pierde y por tanto puede ser malinterpretado con facilidad.

Qué consejos podemos seguir:

  • Utilizar lenguaje positivo
  • Peticiones concretas de acción
  • Evitar los reproches en cualquiera de los casos
  • Expresar más las emociones positivas

Aquí tenéis alguno más

Yo me lo propongo cada día ¿y tú?7 pasos para la felicidad

Adaptarnos a los cambios sin miedo (Nomiedo)

Nomiedo, de Pilar Jericó, es un libro que hace tiempo que quería leerlo. He oído y leído comentarios de que estaba bien y todavía no había tenido ocasión. Hasta ahora.

no miedo

Me ha gustado. En mi colaboración del domingo pasado en el blog de @pilidorita lo elegí como el libro a proponer, y he pensado que sería interesante dedicarle un “poquico” más al tema del libro en cuestión.

Y es que estamos rodeados de miedos, más racionales, irracionales, en la vida profesional y en la personal…

Decía Edmund Burke:

“Ninguna pasión elimina tan eficazmente la capacidad de actuar y de razonar de la mente como lo hace el miedo”.

A lo largo del libro, Pilar Jericó nos hace reflexionar sobre los tipos de miedo que existen y de cómo nos hacen reaccionar en según qué situaciones. Así como nos pone ejemplos a nivel organizacional de cómo se funciona con la gestión por miedo y que consecuencias genera.

Me parece muy significativa una de las historias que comparte en el libro de cómo se transmite el miedo:

Un equipo de científicos colocó a 5 monos en una jaula, y en su interior, una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Cuando uno de los monos subía a la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre el resto. Después de algún tiempo, cuando algún mono intentaba subir, los demás se lo impedían a palos. Al final, ninguno se atrevía a subir a pesar de la tentación de los plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos.

Lo primero que hizo el nuevo fue subir por la escalera pero los demás le hicieron bajar rápidamente y le pegaron. Después de algunos golpes, el nuevo ya no volvió a intentarlo. Cambiaron mono tras mono, hasta que todos los veteranos fueron sustituidos y ninguno había experimentado el chorro de agua fría. Sin embargo, continuaban pegando al que intentara coger los plátanos.

Si fuera posible preguntarles… seguro que la respuesta sería: “No sé, las cosas siempre se han hecho así…”.

La cuestión es que ante el miedo, si la biología fuera la única que dirigiera nuestro comportamiento, nuestras reacciones ante el miedo serían:

  • Huída: “Paso de líos”
  • Sumisión: “Para lo que Ud. mande”
  • Inmovilidad: “No sé”
  • Defensa agresiva: “Esto es un asco”

Teniendo en cuenta que en la mayoría de los casos tenemos miedos como:

  • al fracaso, a equivocarnos, a fallar,…
  • al rechazo, a las críticas, a ser diferente,…
  • al cambio (todo tipo de cambios)
  • a la no supervivencia (toda situación que amenace nuestro status quo)
  • a la pérdida de poder,…

Las claves serían en primer lugar tener una misión, un proyecto claro, saber definir el objetivo hacia donde vas, a dirigir tus esfuerzos y sobre todo verte reflejado para poder pedir / tener definidas tus acciones, tus responsabilidades y cometidos, para saber por donde empezar,…

Importante superar la zona de confort.

El cambio es incertidumbre, pero también es aprendizaje; hay que transformar el paradigma de salir de la zona de confort como pánico y quizás mentalizarnos que es posible que perdamos algo por el camino, que algo salga mal, aunque lo más importante es lo que aprenderemos (“para aprender, perder…”)

Y sobre todo debemos comunicarnos con nuestro entorno, hablar, darle nombre a nuestros miedos y hacerles frente.

Si nuestros miedos implican a otras personas.. debemos hablarlos, y sino, .. a veces el hablar con otros nos ayuda a superarlo.

La clave: pensamiento y lenguajes positivos.

¿Nos animamos a listar a qué tenemos miedo y a plantearnos qué pasaría si nos atrevemos a superarlos? ¿Cómo? a veces lo que más funciona es plantearnos el “¿Y si ocurriera?”… “¿Qué haría entonces?”

Que no pase de hoy

El tan manido “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” vendría a decirnos que que no pasetarea hecha despeja el camino… que no dejes acumular las tareas por pereza porque mañana cuando levantes seguirán estando ahí esperándote.

Lo que viene a decirnos la foto de hoy, y que un mes más nos propone nuestra “conchi” de cabecera es algo diferente, o tal vez no, sigo pensando que con cada foto de éstas Rut está haciendo un experimento sociológico conmigo, jajaja…

Pues eso, que ¿qué tal si HOY haces eso que HACE tiempo que estás DEJANDO para más ADELANTE?

Que ya está bien de ponerte excusas baratas, que si tú no arreas, nadie va a hacerlo por ti, que sí, que ir pa’ná es tontería, pero no ir por pura pereza es todavía más tontería.

Y es que cuánto más tardes en empezar, más te va a costar hacerlo, que como todo en la vida, ponerse en marcha es cuestión de disciplina, y crear unos buenos hábitos, así que ya sabes, se acabaron las excusas, verdad Ruti?

Totalmente cierto Iñaki!! Es posible que las cosas que dejemos para más adelante sea porque no sean demasiado de nuestro agrado o porque simplemente nos supongan un esfuerzo “X” y lo vamos postergando poniéndonos mil excusas.

Un posible truco es simplemente cambiar el lenguaje con el que nos dirigimos a nosotros mismos, (sí, nos hablamos a nosotros mismos y lo que es mejor, en función de cómo nos digamos las cosas vamos a obtener un resultado…). Por ejemplo, sustituir el famoso “tengo qué…” por “voy a …” aparentemente es lo mismo, pero subliminalmente estamos dando dos mensajes muy distintos a nuestro cerebro, con el primero estamos planteando una obligación no elegida por nosotros y sin fecha para realizarlo (por lo que es fácil retrasarlo una y otra vez), con el segundo, es una elección nuestra, de acción inmediata y que implica ejecución. Asimismo, en el primer caso seguro que tras el “tengo que….” Vendría un correspondiente bufido y en el segundo caso seguramente nos está viniendo un estado de ánimo mucho más positivo. Hacer la prueba: imaginar que queréis ir al gimnasio…. (os suena, eh?!?!?!) y deciros a vosotros/as mismos/as las siguientes dos frases: “tengo que ir al gimnasio esta tarde…” / “Voy a ir al gimnasio esta tarde…”. ¿Cuál de las dos os da más seguridad en que realmente lo vais a conseguir? ¿lo probáis con otras cosas…? Ya nos contareis los resultados… jejejeje

En esta ocasión, no voy a poner un cuento, voy a compartir con vosotros la lectura de un trocito de un poema que es mucho más profundo de lo que parece. Es de Robert Herrick y seguramente a todos/as nos sonará de la famosa película de “El club de los poetas muertos. Se titula: A las vírgenes, para que aprovechen el tiempo Y dice así:

Coged las rosas mientras podáis;

veloz el tiempo vuela.

La misma flor que hoy admiráis,

mañana estará muerta.

 A lo largo de nuestra vida dejamos escapar muchos momentos que sólo suceden una vez, esos trenes nunca vuelven a pasar y son oportunidades únicas de las que podemos lamentarnos … o no.

Es posible que nos convenzamos a nosotros/as mismos/as de que ese tren no era el mío o que no pasa nada si no hago tal o cual cosa porque siempre tendré tiempo…

No sabemos el tiempo que nos queda, por lo que nuestro deber es aprovechar hasta el último segundo de cada uno de nuestros minutos y saborear todos los momentos.

No post-pongamos aquellas cosas que queremos hacer, las que son importantes… porque si no llegará un día en que nos lamentemos no haber subido al tren teniendo el billete en la mano.

Así que… como decía Queen… que nadie nos pare ahora!!!

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                                 Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                                               Gerente en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!                     Autora del blog: La verdad absoluta no existe

There is always hope

there-is-always-hopeEsta mañana como muchas mañanas me he dispuesto a escuchar Kiss FM mientras hacía cosas por casa. La cuestión es que hacia las 13,30h ha llamado un chico, David, de Valencia que como en más de una ocasión en la radio llama para dedicar una canción. La cuestión es que este chico de 15 años no quería dedicar la canción a nadie en concreto, sino a todos los adultos que trabajando o en paro están sosteniendo al mundo para tratar de resistir a la situación socioeconómica que nos rodea (me niego a utilizar la famosa palabra :)). Con 15 años daba un mensaje de esperanza a todo aquel que escuchara y dedicaba la canción de “Always” de Bon Jovi para que no se rindan, que gracias a todos debemos de resistir y ser capaces de ir hacia el futuro. Personalmente de la canción (que me encanta) me quedo con el último par de frases:

We can pack up our old dreams, and our old lives,
We’ll find a place, where the sun still shines

“Podemos olvidar nuestros viejos sueńos y nuestras viejas vidas,
Vamos a encontrar un lugar, donde el sol brille todavía.”

El caso es que esta situación me ha hecho pensar, y es que en todos los sitios estamos hartos de escuchar que estamos faltos de “confianza”, a todos los niveles… pero… ¿y si en lugar de confianza estamos faltos de esperanza? ¿no es esto mucho más grave? ¿no es causa más que justificada para “ponernos las pilas”? ¿podríamos dejar de pensar en el “porqué” y pensar en el “para qué”? Hemos de pensar en verbos de acción y ponernos a pensar en el qué vamos a hacer, cuál va a ser nuestro siguiente paso.

Me encantaría compartir con todos/as vosotros/as una reflexión de Paulo Coelho de la que seguro que sacamos, ¿porqué no? algo de esperanza.

Todos hemos pasado muchos días,
o semanas enteras,
sin recibir ningún gesto de cariño del prójimo.

Son momentos difíciles,
cuando el calor humano desaparece,
y la vida se reduce
a un arduo esfuerzo por sobrevivir.

En esos momentos en que el fuego ajeno
no le da calor a nuestra alma,
debemos revisar nuestro propio hogar.

Debemos agregarle más leña y
tratar de iluminar la sala oscura
en la que nuestra vida se transformó.

Cuando escuchemos que nuestro fuego crepita,
que la madera cruje,
que las brasas brillan
o las historias que las llamas cuentan,
la esperanza nos será devuelta.

Si somos capaces de amar,
también seremos capaces de ser amados.
No es más que cuestión de tiempo…

Paulo Coelho

Y para terminar, una canción de Paul McCartney que creo que para mi resume mi reflexión de hoy: Hope of Deliverance.

https://www.youtube.com/watch?v=5vy66mJz7ow

Y ahora ¿qué pensais al respecto? yo personalmente me quedo con la frase de Aragorn el “Las dos torres” antes de la batalla, cuando todo parece que está perdido… y es que “There’s always hope” (Siempre hay esperanza)

66/365. Saborea y oye cada sonido

De curso y mascletà, originalmente cargada por rutroncal.

Hay veces, que la vida te brinda la oportunidad de saborear los momentos. Hoy ha sido un día de esos… un día en los que compartir y disfrutar a cada momento, ese momento se convierte en el sustento de nuestro ánimo.
Como en el siguiente cuento: Oye todos los sonidos

“Un famoso gurú se iluminó. Sus discípulos le preguntaban:
– “Maestro, ¿qué consiguió como resultado de su iluminación?”
El hombre respondió:
– “Bien, voy a contarles lo que ella me dio: cuando como, como; cuando miro, miro; cuando escucho, escucho. Eso fue lo que ella me dio”
Los discípulos replicaron: “¡Pero todo el mundo hace eso. Y el maestro se rió a carcajadas.
– “¿Todo el mundo hace eso?”
– “¡Entonces todo el mundo debe estar iluminado!”

55/365. Afilar la sierra

Christina, originalmente cargada por rutroncal.

Hoy… concierto de Christina Rosenvinge… increíble.
Aunque era jueves, mañana había que madrugar, semana de trabajo y demás… este concierto nos ha permitido “Afilar la Sierra”, desconectar y en cierto modo cargar pilas.
Aprovecho para compartir con vosotr@s la historia que introduce el 7º hábito de S. Covey.
Uno de los deportes tradicionales de Alaska es la tala de árboles. Hay leñadores famosos con un gran dominio, habilidad y energía en el uso del hacha. Un joven que quería convertirse también en un gran leñador, oyó hablar del mejor de los leñadores del país y decidió ir a su encuentro.

-Quiero ser su discípulo. Quiero aprender a cortar árboles como usted.

El joven se aplicó en aprender las lecciones del maestro, y después de algún tiempo creyó haberlo superado. Se sentía más fuerte, mas ágil, mas joven, estaba seguro de vencer fácilmente al viejo leñador. Así desafió a su maestro en una competición de ocho horas, para saber cual de los dos podía cortar mas árboles.

El maestro acepto el desafío, y el joven leñador comenzó a cortar árboles con entusiasmo y vigor. Entre árbol y árbol. Miraba a su maestro, pero la mayor parte de las veces lo veía sentado. El joven volvía entonces a sus árboles, seguro de vencer, y sintiendo pena por su viejo maestro.

Al caer el día, para gran sorpresa del joven, el viejo maestro había cortado muchos mas árboles que él.

-¿Cómo puede ser? – Se sorprendió – ¡Casi todas las veces que lo miré, usted estaba descansando!
-No, hijo mío, yo no descansaba. Estaba afilando mi sierra. Esa es la razón por la que has perdido.

El tiempo empleado en afilar la sierra es valiosamente recompensado