Felicidad a 1000 manos

Otro mes, otro primer martes y cómo no, aquí está nuestra entrada con Iñaki #a4manos… sólo que esta vez será #a1000manos. ¿Y porqué? porque nos gustan los retos, nos gusta compartir y nos gusta ilusionarnos cada día un poquico más ¿Y a vosotr@s no?

happy-each-dayEn esta ocasión la imagen es igual de potente que todos los meses (claro! según nuestro criterio… jejeje) y al mismo tiempo… sencilla

“Haz a una persona feliz cada día, incluso a ti mism@”

Porque no hay que olvidarse de los demás y porque no hay que olvidarse de un@ mism@. Fácil de escribir o de decir,… un poco más complicado hacerlo realidad.

El otro día leía en un blog que estamos en la era de los reproches, que estamos tan acostumbrados a reprocharnos las cosas que no hacemos tanto a nivel personal como profesional, que cuando recibimos un cumplido o manifestamos nuestros sentimientos … lo que viene a continuación es alguna de las siguientes preguntas: ¿te pasa algo? / ¿quieres algo? / ¿qué has hecho? / ¿estás bien?…

¡¡Cambiemos!! decidamos cambiar. Decidamos hacernos felices, activar/nos las neuronas espejo y sonreír al mundo para que la gente sonría a su vez.

Ese era el objetivo cuando comenzamos el proyecto de #a4manos (que a lo tonto llevamos año y medio…), hacer un poco más felices y / o enseñar a ver el lado positivo de la vida. Lo dicho, todo un reto.

Hace tiempo que conozco esta frase de Confucio:

 “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. 

Yo lo reconozco, tengo un trabajo que no es que me guste… es que me apasiona. Me encanta ver cómo las personas son un poco más positivas cuando saben cómo serlo. Disfruto cuando tengo oportunidad de crecer con la gente y disfrutar de lo maravillosa que es la vida. ¿Significa eso que no seamos conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor? ¿significa que no tenga presentes las desgracias o los entornos hostiles? No, lo que significa es que prefiero quedarme en mi círculo de influencia, en lo que depende de mí. Focalizarme en lo que puedo hacer y sobre todo en lo que siento que contribuyo. ¿Es fácil? pues hay días que no, hay días en los que te levantas como un cielo nublado y sientes que la oscuridad te está llamando (es lo que tiene el lado oscuro de la fuerza…) … y entonces… decides ponerte música y sonreír… y mirar a tu alrededor … y darte cuenta de cómo una sonrisa se convierte en otra sonrisa de un/a desconocido/a … y entonces piensas que es posible. Que los momentos malos existen pero la felicidad ¿qué es? ¿un estado? ¿o una suma de momentos felices? tenemos momentos felices a lo largo del día, la cuestión está en recordarlos y hacerlos recordar. No irnos a dormir sin recordar una o dos cosas que nos han gustado a lo largo del día. Sencillo ¿no?

Para finalizar me gustaría acabar con dos canciones. Una es de mi infancia “My favourite things” de “Sonrisas y lágrimas” en la que nos recuerda que cuando las cosas no nos vayan bien, recordemos nuestras cosas favoritas para que nos parezcan menos malas, es una canción que sobre todo… atrae el “buen rollo” y nos recuerda desde la inocencia de la infancia… que todo es posible.

Y la otra… hace poco vi la película de “Frozen”, reconozco que sin grandes expectativas… pero ante la perseverancia de Laura,… la vimos. Y me gustó. Mucho (diría que es de las mejores de Disney incluso…). Esta canción se la dedico a ella, porque sé que le va a hacer feliz y porque si ella es feliz… yo también. Para que todos “soltemos” nuestro talento y seamos felices haciendo felices a los que más queremos y/o a los que nos rodean.

¿Y ahora? ¿cómo te sientes? 🙂

No-ni-Ná

Bueno, otro mes más y otra vez con el “reto” conjunto con Iñaki González, nuestro estupendo amigo y compañero del blog sobrevivirrhhé.

img-20140426-wa0014Personalmente cuando elegimos la imagen… me encantó, es una frase con la que me identifico y es más, la suelo decir a menudo: “No ni ná”… yo cariñosamente lo llamo activar mi “gen maño”, es decir, el no hay nada que me dé más energía (o cabezonería según a quién le preguntes…) que el entorno, o algo o alguien me diga que no es posible. Evidentemente, no es cuestión de ponerse cabezón por ponerse… sino que si el objetivo que tienes en mente es lo suficientemente importante y el PARA QUÉ es significativo… nos debemos de preguntar “¿porqué no?” e ir a por todas.

Ir a por todas, ¿qué significa?, realmente significa poner toda la carne en el asador, estar convencid@s de que podemos y que nuestro esfuerzo va a merecer la pena. Ya la he mencionado en alguna ocasión (casualmente, en otro #a4manos con @goroji), es una frase de Yoda que me encanta y representa lo que quiero decir: “Hazlo o no lo hagas. No hay intentos”. Y es que si lo “intentamos”… ¿estamos poniendo realmente todo el esfuerzo, toda la energía? quizás sí… quizás no. Nos lo tendremos que preguntar y ser verdaderamente honest@s con nosotr@s mism@s.

En ocasiones somos nosotr@s los que representamos el papel que en la imagen aparece como VIDA. Nosotr@s somos los/as que creamos nuestros obstáculos y los que ponemos piedras en el camino antes de saber qué dirección tomar.

¿Qué podemos hacer? Evidentemente tener claro qué es lo que queremos. Hacernos la pregunta de ¿cuánto de importante es para mí esto? ¿de 0 a 10 cuánto voy a poner para lograrlo?… e identificar esos mensajes que a modo de pensamientos automáticos nos están “boicoteando”. Viene muy bien escribirlos, sin juzgarlos, sin pensarlos demasiado, y cuando los tengamos escritos. Reléelos y entonces relativiza y valora. Seguramente muchos de ellos no tienen sentido, otros nos preparan y otros en realidad son totalmente contrarios. Pero sólo nos permitiremos esa objetividad cuando podamos tomar distancia y podamos coger carrerilla. Quizás no sólo le digamos a la vida “NO-NI-Ná” sino que podemos crear nuestro propio gritico de “guerra” a lo “Gerónimo” de las películas.

Yo me atrevo, Iñaki se atreve ¿y tú?

A fin de cuentas… lo que no nos mata… nos hace más fuertes. Verdad Iñaki??? 🙂

309/365 La ducha… momento de paz

Lluvia a granel by rutroncal
Lluvia a granel, a photo by rutroncal on Flickr.

El ruido del agua…
El vapor flotando..
El calor de la lluvia…

Hacen que me sienta relajada, me permiten conectar con mi yo interno y reflexionar sobre el día… es mi anclaje personal.
Normalmente me ducho por la noche porque desde pequeña ha sido un ritual, y desde el mismo momento en el que entro en la ducha… me relajo y me preparo para el sueño…

153/365. ¿Nos hacemos un anclaje?

¿Nos hacemos un auto – anclaje? cuando digo esta frase en alguno de los cursos de PNL que doy, las caras son de escepticismo y perplejidad… pero en seguida aparece la confianza… y se dejan guiar.
A veces, explicar estas técnicas de psicología aplicada parece que estás explicando algo “medio mágico” o difícil de creer cuando menos.
Lo curioso, es que en alguna ocasión nos hacemos autoanclajes de forma inconsciente, la clave es ser conscientes y poderlos utilizar en nuestro beneficio.
¿En qué consiste un auto-anclaje? consiste en provocarnos un estado de ánimo deseado, asociado a una situación de nuestro pasado y que lo traemos al presente para tomar los recursos que necesitamos.
En resumen, todos tenemos un CD de música, un lugar en nuestra casa, una comida… que nos provocan un estado de ánimo determinado (o de alegría, o de relajación …o incluso de tristeza). Estamos “anclados” a través de esa música, lugar, comida… pero como no lo hacemos de forma consciente, no podemos aprovechar el máximo de sus recursos y por eso tenemos anclados también sentimientos o estados de ánimo no tan positivos.
¿Cómo lo hacemos? En primer lugar, buscaremos en nuestra memoria una situación que nos haya generado ese estado de ánimo deseable (satisfacción, paz, tranquilidad, etc…)
Trataremos de buscar el máximo de la vivencia de esa situación, utilizar vuestros cinco sentidos: “vas a ver lo que viste en ese momento, vas a sentir lo que sentiste, vas a oir lo que oiste, vas a oler lo que olías”.
En el momento en el que logres esa experiencia y te sientas en ese estado deseable, lo vamos a “anclar” a un estímulo kinestésico, elige un sitio donde puedas autopresionarte durante 30 sg y que te resulte fácil hacerlo y trata de recordar el lugar exacto y la intensidad de la presión (muñeca, entre el índice y el pulgar, etc)
A continuación, para validar el anclaje, pensaremos en otra cosa durante un par de minutos (generamos un “estado interruptor”) y a continuación presionaremos el lugar exacto donde hemos hecho nuestro “anclaje” para instalar el estado de ánimo deseado.
La clave… que cada vez que tengamos un estado de ánimo similar al deseado y con bastante intensidad, reforcemos el anclaje presionándonos en el mismo lugar.
¿Lo probamos?