Que no te la den con queso

Bueno, bueno.. en esta ocasión despedimos Septiembre y rápidamente damos la bienvenida a Octubre y encima tenemos la suerte de que lo celebramos con un post #a4manos con nuestro queridisimo Iñaki.

postureo colaborativoLos primeros martes de mes tenemos como de costumbre nuestro post colaborativo con Iñaki González , Técnico de RRHH en Fundación Hospital de Calahorra y autor del blog Sobrevivirrhhé

Iñaki, ¿qué significa post colaborativo?

Con post colaborativo queremos decir eso, que colaboramos, que un poquito yo, un poquito tú, mira a ver estas fotos que te mando, pues esta sí, o esta no…

Y es que en esto del “Internet de las Cosas” se lleva mucho lo de colaborar, que en menos que canta un gallo ya te han abierto un gdoc para que aportes… pero también hay, y debemos saber detectarlo a tiempo, gente que parece que sí pero no, gente que te dice “yo te ayudo” pero ya puedes esperarles con los brazos cruzados que no hay tu tía… lo que vamos a llamar #postureo colaborativo.

Pero no sólo en el “Internet de las Cosas”, que en el mundo real, en ese día a día de nuestra ajetreada vida laboral también nos podemos encontrar con este tipo de situaciones.

Lo bueno del caso es que hay auténticos profesionales del actuar como si estuvieran tratando de ayudarte, que hasta te sabe mal luego el no agradecerles el “no” haberte ayudado y terminan saliendo en la lista autores, colaboradores, etc. etc.

Seguro que nuestra coach de referencia nos puede dar unas claves para evitar este tipo de situaciones…

Gracias Iñaki!! Pues sí, me encanta la definición de @goroji de #postureo colaborativo para todas aquellas personas o situaciones que simulan una ayuda… y con el pie que Iñaki ha hecho, lógicamente lo primero que me viene a la cabeza son aquellos ejemplos en los que seguro que tenemos delante un/a manipulador/a, o un “falso/a asertivo/a”

¿En qué normalmente se diferencian? En que una persona que “posturea”, normalmente no te dice lo que piensa hasta que no te ha “sonsacado” sutilmente lo que tu opinas en primer lugar (así puede decir / opinar/ argumentar lo que más le convenga), que normalmente sus peticiones no son peticiones sino sugerencias indirectas o preguntas sin determinar responsabilidades en primera persona, para que te tomes tú mismo/a la responsabilidad directamente, y no suelen utilizar las frases en positivo y de afirmación (yo creo, yo pienso, a mí me gusta…) sino de sugerencia velada o con preguntas indirectas (¿no crees que es lo mejor?, supongo que todo el mundo piensa lo mismo, yo que tú… etc)

Pero mi intención no sólo es reflexionar sobre los “falsos/as asertivos/as” o “postureos colaborativos” que nos encontramos, sino que aprendamos también a dirigirnos positivamente hacia los demás para que no caigamos en la manipulación inconsciente (más socialmente aceptada / usada de lo habitual).

Mi consejo es que empleemos las frases en primera persona, utilizar lenguaje en positivo y verbos de acción (no pensar en lo que no se puede, sino en lo que se puede hacer), y sobretodo dejar nuestras intenciones de forma transparente en cualquier situación.

La cuestión es no pensar en que la mayor parte de la gente nos va a engañar, sino todo lo contrario; porque si pensamos así, no nos estamos dando cuenta de que estamos interaccionando con nuestro entorno de forma que finalmente seamos engañados o casi víctimas de… y no sabremos nunca si esa fue su primera intención o nosotros creamos el espacio adecuado para que ese engaño se diera.

Para que exista confianza… lo primero es confiar.

Para lograr algo, lo primero es creer firmemente en que sí podemos.

Sobre todo si podemos contar unos con otros de forma sincera.

¿verdad Iñaki? 🙂

 

Cuando digo NO me siento culpable…


En alguna ocasión he comentado cómo usar la asertividad y algunas de las técnicas para gestionar conflictos, pero quizás no hemos ido al principio de todo… a la verdadera esencia de la asertividad.

Es posible que conozcamos la definición de asertividad, y es posible que sepamos que eso supone:
– Afirmarse sin complejos y de forma constructiva
– Defender los propios derechos sin tratar de invadir los de los demás
Pretender llegar a la propia verdad personal, a las propias ideas, a los propios gustos

Hemos de saber, que a pesar de ser asertivos, mejor dicho, de tender a ser asertivos, tod@s tenemos un “lado oscuro” (o varios), podemos ser agresivos, pasivos o incluso manipuladores (el chantaje emocional está a la orden del día) según el momento y las personas del contexto, y hemos de conocernos en todos los niveles.

Pero hoy no voy a ahondar en los “lados oscuros”, ni tan siquiera en cómo podemos ser más asertivos o incluso identificar cuál es nuestro perfil… hoy me voy a centrar en la sensación que nos produce el decir no, cuando tenemos que decir que NO a alguien o a algo y nos sentimos culpables.

Para empezar, el ser asertivo, significa también ser firme (ojo! hay que diferenciar el ser sincero del ser directo y del ser firme al terminar siendo grosero o agresivo) y aunque al principio podemos comenzar siendo asertivos, si nos encontramos con un interlocutor manipulador o agresivo, tratará de tensar y/o forzar la situación para que terminemos diciendo que sí o aceptando a su solicitud, consiguiendo que nos sintamos mal tanto si decimos que sí como si decimos que no.

La clave está en utilizar lenguaje positivo, tener confianza en nosotros mismos y pensar que aunque digamos que no, ni se va a romper una relación ni se va a producir una situación de conflicto (y si eso ocurre… se habla y/o se negocia).

En los libros de asertividad nos recomiendan dos técnicas, la del disco rayado y la del banco de niebla, lo mejor es combinar ambas. Supone comprender el sentimiento de mi interlocutor y repetir constantemente  el único compromiso o la única aceptación a la que estoy dispuest@ a conceder. Hay que diferenciar el acuerdo de la justificación, no tengo porqué buscar excusas (es lo mismo que plantear problemas) tengo que buscar soluciones o acuerdos constructivos.

Por ejemplo, supongamos que un/a amig@ nos insiste en que le acompañemos a un sitio y no podemos, podríamos acompañarle mañana, pero nos insiste en que sea esta tarde porque a él/ella es cuando le viene bien. Podemos decir: “Entiendo que quieras ir hoy, entiendo que para tí es importante, podemos ir mañana, hoy no puede ser” y repetir esta frase una y otra vez sin añadir ningún elemento más en la conversación, porque si añadimos más información, el mensaje pierde impacto.

Pensar que los adultos somos como los niños, y normalmente este tipo de situaciones es como cuando un niño nos pide un dulce e insiste hasta que lo consigue. Si lo consigue, aprende que insistir tiene premio… los adultos no somos muy diferentes, sólo que nuestros “dulces” son un poco más complejos. Igual que educamos a los niños, hemos de dar ejemplo.

Para terminar os adjunto nuestros derechos asertivos ¿los conocíais? … ¿qué es lo que os ha sorprendido encontrar?


166/365. Como perros y gatos

Como perros y gatos by rutroncal

Como perros y gatos, a photo by rutroncal on Flickr.

Siempre me han hecho gracia estos sujetapuertas desde que los compramos… son de acero y ni qué decir tiene que cumplen con su cometido soberanamente bien.
Como perros y gatos tiene además otro significado para mí, y es que perros y gatos siempre han estado uno contra otro, pero el hecho de ser “sujetapuertas”… puede hacer que se mantengan la puerta el uno al otro también, no? por lo que si existe una puerta abierta, existe la posibilidad del acuerdo.
En los conflictos o en las discusiones, deberíamos tener claro ambas partes el objetivo final, que sería el llegar a un acuerdo, ¿no?
De cada situación, encontramos que cada persona tiene 3 elementos: los hechos, sus opiniones (sus interpretaciones de los hechos) y las emociones (generadas de la situación).
En un conflicto en lo único que podemos estar de acuerdo sería en los hechos, pues es la descripción objetiva de lo que ha ocurrido, sin meter interpretaciones, suposiciones, sentimientos o percepciones por el medio; sin embargo, en la gran mayoría de las ocasiones, solemos comenzar las discusiones utilizando nuestra opinión, es decir, nuestra interpretación de lo que ha pasado como si fuera un hecho. Evidentemente eso genera sentimientos contrariados y no se hace fácil el acuerdo.
Marshall Rosenberg aplicó sus conocimientos en la creación de un modelo de Comunicación No Violenta para la resolución de conflictos, planteando un esquema que resolvía el triángulo que condicionaba nuestro comportamiento en una discusión y por tanto el resultado.
Planteó que el siguiente esquema que cada uno debería adaptar a su lenguaje para poderlo adoptar como propio.
1.- Observo que ____________ ( el objetivo es describir el hecho, qué se ha visto, o cuál ha sido la cadena de acontecimientos sin interpretación ninguna)
2.- Me siento _______________ (tendemos a poner sentimientos o intenciones en otras personas y de lo único que podemos hablar es de cómo nos podemos sentir nosotros, ojo con aquellas emociones que sean utilizadas como chantaje emocional… tenemos que ser asertiv@s)
3.- Necesito que _______________ (a veces en las discusiones invertimos mucho tiempo con el ojo en el pasado y no en la búsqueda de soluciones, tenemos que decir qué es lo que necesitamos que es lo que ha motivado la falta de encuentro y/o acuerdo)
4.- ¿Podrías/serías capaz de _____________? (en las discusiones a veces no logramos un acuerdo, porque nos dedicamos a “contar cada uno nuestro libro” sin tener un compromiso mutuo o por parte de la otra persona implicada, hemos de cerrar con un acuerdo ganar-ganar, algo que nos enriquezca a ambas partes)
Siguiendo este modelo, estamos siendo asertivos, tratando de ser objetivos y seguramente cuando ante una discusión nos planteemos previamente este esquema relativizaremos la situación y estaremos con una actitud más receptiva.
¿Os animais a probarlo?
Os incluyo un vídeo de M. Rosenberg

http://www.youtube.com/get_player

Empatía y Asertividad: palabras frecuentes, los hechos… no tanto

Últimamente, tanto en las entrevistas que hago como en los cursos que imparto, la gente presume de ser asertiva y/ o con empatía.
Parece ser que todo el mundo se ha concienciado que ser empátic@ y ser asertiv@ “vende”, que es lo que todos queremos oír, sobre todo si estamos hablando de procesos de selección, y encuentran la manera de destacarlo de alguna manera a lo largo de la entrevista.
Lo más absurdo del asunto, es que ya me he encontrado en más de una situación, en la que el candidat@ en cuestión acaba de destacar su capacidad de conectar y empatizar con todo el mundo así como su capacidad de escucha y no se da cuenta de que lleva 30 minutos hablando sin parar y sin visos de dejar de hacerlo. Su comportamiento demuestra la verdadera realidad.
En primer lugar hay que diferenciar la asertividad de la empatía. Son dos habilidades relacionales que serán efectivas profesionalmente en función del puesto que tengamos que desempeñar. Por regla general, la asertividad será un tipo de comportamiento deseable en cualquier tipo de posición y sin embargo el ser excesivamente empático no será conveniente en ciertos puestos (lo que no quiere decir que no valoremos la estabilidad emocional y/o madurez).
La asertividad, es el tipo de comportamiento que aprendemos a adoptar gracias a las relaciones sociales. Es la forma efectiva de interrelacionarnos facilitando la comunicación transparente, el respeto mutuo, la autoconfianza, la educación, la escucha, la firmeza sin imposición, etc… en realidad, si nuestra profesión exige que estemos en contacto con las personas de forma constante, aunque no conozcamos la palabra… seguramente seamos tendentes a ser asertivos. ¿Por qué? porque todo el mundo sabe cómo se debe comportar con la gente (el famoso “no hagas lo que no te gustaría que te hicieran a tí y trata a la gente como te tratarías a tí mismo”)
La empatía es un proceso de conexión interpersonal más complejo, porque no sólo conlleva la comunicación entre dos personas, sino significa conocer las emociones de nuestro interlocutor y sentir lo que está sintiendo en una situación en concreto. Es por esto mismo, que en determinadas posiciones no sea conveniente ser excesivamente empático si eso de alguna forma va a afectar a la objetividad de nuestra toma de decisiones. Hemos de asumir, que empatizar, significa comprender, no aceptar.
Bien, la conclusión a la que me gustaría llegar, es que para trabajar la asertividad y la empatía, como primer pilar ha de existir la honestidad, el ser íntegro y coherente. Tanto si hacemos una entrevista como si estamos en un proceso de coaching eso es lo más importante. No presumamos de algo que no somos cuando los hechos, nuestros comportamientos son contrarios a lo que presumimos ser.
Foto sacada de elgatomenta en flickr