Volvemos en mode superhero

Casi un año sin escribir, casi un año… ahora lo pienso y me parece una eternidad… pero hay momentos en la vida en los que hay que priorizar y este año pasado necesitaba poner foco.

He vuelto, con ganas de escribir cosas nuevas, pero conservando mi idea original de compartir algo que sirva a la gente que lee este blog.

Muchas gracias a los que lo leéis, muchas gracias a los que me habéis mandado mensajes para que volviera a escribir y muchas gracias también a todas mis amistades que habéis estado a mi lado.

No ha sido un año fácil, 2017 tiene buenas perspectivas. Yo por mi parte, he respirado hondo y me he puesto es postura de superhéroe… porque quiero y voy a hacer que este año 2017 sea como quiero que sea, inolvidable.foto-superheroe

Y diréis ¿postura superhéroe? pues sí, porque se ha demostrado a través de un estudio hecho por Amy Cuddy, psicóloga social de la Universidad de Harvard, que la postura corporal, en concreto la de superhéroe, aumenta la testosterona y baja el cortisol, aumentando por tanto nuestra autoconfianza y capacidad para asumir riesgos.

Ya hemos hablado alguna vez de lo importante del pensamiento positivo, si además viene acompañado de la postura corporal adecuada… lo tenemos todo ¿no creéis? o al menos tenemos los ingredientes para gestionar una situación difícil con la mejor actitud y probabilidad de éxito.

Aquí tenéis un par de vídeos, uno de la misma Amy y otro de la serie “Grey’s Anatomy”, en ambos  tenéis ejemplos de lo que quiero decir.

Yo ya me voy poniendo la capa,.. os espero

Por qué lo llaman “final” cuando quieren decir…

Último mes del año y nueva colaboración con nuestra compañero de fatigas, líneas y desvelos… Iñaki González, autor del blog Sobrevivirrhé

Iñaki, cuéntanos… ¿porqué el título y la foto?IMG-20141031-WA0006

En esta ocasión, y parafraseando el título de aquella película española (pelín cutre, por cierto) de “por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo”, queremos reflexionar sobre finales que parecen comienzos, comienzos que no dejan de ser muertes anunciadas, y/o viceversa.

Porque a veces un final no es más que el primer paso de algo bueno, que no tiene por qué ser peor que lo anterior. Es más, en determinadas ocasiones, debemos cerrar una puerta antes de abrir la siguiente, oh wait, que esto lo dijo Fernando Alonso al dejar Ferrari y fichar por McLaren-Honda (aunque a fecha de publicación de este post posiblemente no se haya hecho oficial todavía el secreto peor guardado de la historia de la Fórmula1, jajajaja…)

Ya me he dispersado, es lo que tiene la múltiple personalidad. Retomo, Rut, no me riñas.

Se acaba el año, pronto todos estaremos haciendo nuestros propósitos para el nuevo año que ya llega (aunque nosotros eso lo dejamos para la entrada del primer martes de enero). Y antes de abrir nuevas puertas, nuevos proyectos, nuevas ilusiones, tal vez sea conveniente cerrar todos aquellos proyectos que hemos empezado en 2014, los que finalizaron con gran éxito (por aquello de no vivir de los éxitos pasados), los que se quedaron por el camino (cerrar heridas para que dejen de doler), y los que se quedaron en eso, en meros deseos y nunca supimos o pudimos llevarlos a la práctica.

Soltar lastre para poder remontar el vuelo de nuevo… y diciembre es el mes ideal para hacer balance.

¿Qué me dices Rut?

La verdad, es que es una buena reflexión, a veces es necesaria una pequeña muerte para que exista una vida ¿Acaso no muere la oruga para convertirse en mariposa? ¿o el espermatozoide para dar lugar al embrión? … en realidad todos los finales son un comienzo de algo, quizás otra cosa, quizás de una variación, quizás de un nuevo estado… y para empezar renovad@, es importante lo que dices Iñaki, es importante “cerrar” lo antiguo, cerrar lo viejo para permitirnos empezar con todas las energías y poder disfrutar del cambio.

El ser humano en general lleva mal el cambio, el salir de la zona de confort y enfrentarte a lo novedoso, a lo desconocido, en ocasiones aterra y hace que no te entregues del todo y que pongas tu foco en lo anterior. Lamentablemente cuando esto pasa corremos el riesgo de darnos cuenta de que se nos ha pasado la oportunidad de disfrutar por estar mirando hacia atrás… y hasta que no lo pasamos de largo no lo apreciamos.

Deberíamos hacer un balance no sólo para ver los proyectos que acaban y los que empezaran, sino también para apreciar el camino recorrido, para valorar lo que hemos aprendido, qué personas nuevas han entrado en nuestra vida, quiénes siguen estando ahí y quienes han vuelto a nuestro lado sin darnos cuenta… A fin de cuentas la vida es la suma de los momentos ¿no?

Un esquema que nos puede venir fantástico para hacer este balance, es hacernos una tabla tal que así:

Situación / Proyecto / Actividad Qué voy a empezar a hacer Qué voy a cambiar y/o hacer diferente Qué voy a dejar de hacer Valoración personal ¿Para cuándo? ¿Qué plazo me doy?
 
 

Los proyectos son algo más que un todo o nada, son algo más que un resumen, hay proyectos que no desaparecen… sólo cambian. Y viene bien concretarlo y darle temporalidad para que si han estado “en la estantería” colocarlos en el sitio que les corresponda.

Cuando tomamos conciencia de nuestros proyectos, de nuestros aprendizajes y del camino recorrido nos hacemos responsables del avance y tomamos control de la dirección hacia la cual queremos dirigir nuestro destino. Lo importante es que no nos rindamos, porque a nuestro alrededor hay personas que están a nuestro lado… e incluso nosotr@s mism@s cuando somos conscientes de lo que hemos andado… seguimos hasta la meta.

Y como es el último mes del año… y ya se sabe que nos pone en un estado de romanticismo tremendo… en lugar de un cuento, me gustaría compartir un poema de Mario Benedetti. Para eso, para que no nos rindamos

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

 

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

 

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

 

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.


 ¿Y ahora? ¿Cómo nos vamos a plantear este nuevo comienzo? ¿Qué esperamos de 2015?

Fracasar es la oportunidad de comenzar de nuevo, con más inteligencia.

Henry Ford

Volvamos a empezar… que suene de fondo Michel Bubblé. ¿Qué te parece Iñaki?

No voy a dejar que nadie me diga que no puedo

La motivación humana ha sido estudiada por muchos psicólogos, quizás los más conocidos sean Maslow y Herzberg, y cuando mencionamos motivación tenemos casi la necesidad de nombrarlos como referencia.resignación

La cuestión es que además de los factores de motivación que identificaron ellos en sus respectivos estudios, hay una cuestión que según mi opinión deberíamos añadir y es la percepción de éxito / avance / resultado.

Muchas veces en coaching indicamos que los objetivos se diferencian de los deseos por el grado de esfuerzo que vamos a poner y por el convencimiento de que lo vamos a lograr.

En ocasiones el camino es largo, aparecen las dudas y es necesario un análisis de lo recorrido para saborear el avance y consolidar mentalmente lo logrado hasta el momento. Nada es un fracaso total, porque hasta el fracaso es un logro ya que supone un aprendizaje.

La indefensión aprendida es algo curioso, ya que podemos frustrar de una manera rapidísima y sencilla.

Me gustaría compartir con vosotros/as este vídeo. Como vereis es un tanto antiguo pero evidencia lo sencillo que es desmotivar / frustrar y todo es cuestión de percepción.

Desde mi humilde punto de vista, la clave sería que analicemos la situación, recojamos los datos, busquemos otros valores de referencia y sobre todo no nos rindamos.

¿No os da la sensación de que la sociedad / política nos está generando “indefensión aprendida”? ¿Qué opinais al respecto?

Para terminar os dejo un trocito de la película “En búsqueda de la felicidad”.

75/365 Cambios con una constante

Cambios, hábitos, adaptación, estrés,… búsqueda de adaptación, más cambios… y tras todo esta debacle de diferentes puntos de inflexión en mi vida, este pequeño animal me concede la rutina que necesitaba.
Durante este par de meses he estado un poco “out”, he cambiado de oficina, de ciudad y por tanto de casa… nos hemos mudado a Barcelona y hasta que hemos logrado la completa “reunificación familiar” todo ha sido un poco más complicado de la cuenta, pero por fin estoy volviendo a recuperar una rutina y por tanto los hobbies que tanto me gustan (uno de ellos escribir en este pequeño blog).
Es importante recuperar nuestros “hobbies”; cuando pasamos por periodos de estrés lo normal es que prioricemos y eliminemos algunas cosas de las que hacemos en nuestro tiempo libre para hacer lo que pensamos que es más importante (puede ser una sobrecarga tanto a nivel personal como profesional).
Ahora bien, cuando el nivel de sobrecarga se atenúa o se hace más manejable, hemos de lograr el equilibrio que necesitamos y volver a hacer aquello que ocupaba nuestros momentos de ocio (leer, deporte, amigos, etc), porque sino… a la larga inferirá no sólo a nuestro estado de ánimo en general (seguiremos estresados) sino que también se verá afectada nuestra autoestima.
Parece mentira, pero a este pequeño animal le debo mucho más de lo que pueda parecer …
¿Y vosotros/as habéis vivido por algo similar? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia?

Podemos salir de cualquier pozo…

Casi todos (por no decir todos) tenemos un pozo en el que hemos estado en alguna ocasión, en el que hemos caído y en el que hemos visto la oscuridad que nos rodeaba siendo casi inconscientes de la luz que podía haber en el cielo o en lo alto del pozo.
Hemos podido vivir circunstancias en las que o bien porque dudamos de nosotr@s mism@s, o bien de nuestro entorno, nos hicieron sentir la sensación de que era imposible salir de ahí. O incluso estamos ahora en una situación similar…
Me gustaría compartir con vosotro/as una historia (no he logrado encontrar el autor) en la que para mí emula esa primera sensación, pero con una moraleja; y es que de prácticamente todas las situaciones que pasamos podemos sacar algo positivo, ahora bien, nosotros decidimos elegir si nos dejamos enterrar en nuestros pensamientos de autofrustración o elegimos tirar “la tierra” al suelo, sacar provecho de ese aprendizaje y seguir caminando.
La historia dice así:
“Un campesino que luchaba con muchas dificultades, poseía algunos caballos para que lo ayudasen en los trabajos de su hacienda.
Un día, su capataz le trajo la noticia de que uno de los caballos había caído en un viejo pozo. El pozo era muy profundo y sería extremadamente difícil sacar el caballo de allí.

El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente y revisó la situación, para ver que el animal no estuviese lastimado y/o herido.
Pero por la dificultad y el alto precio para sacarlo del fondo del pozo, creyó que no valía la pena invertir en la maniobra, tomó entonces la difícil decisión. 
Determinó que el capataz sacrificase al animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo.
Y así se hizo. Los empleados, dirigidos por el capataz, comenzaron a lanzar tierra adentro del pozo para cubrir al caballo…

Pero, a medida que la tierra caía en el animal, éste la sacudía y se iba acumulando en el fondo posibilitando al caballo para ir subiendo,…
Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar sino al contrario, estaba subiendo hasta que finalmente logró salir”.

Cuando yo acabé la lectura de este cuento, me pregunté a mi misma, en una situación en la que me vea así, ¿qué quiero ser? ¿la tierra de la autofrustración y autocomplacencia, el capataz que tira la toalla, los empleados que podrían representar a nuestro entorno, en ocasiones de falta de confianza y/o falta de apoyo o el caballo que no quiere rendirse y aprovecha el lado positivo de la tierra (en esa tierra también hay amig@s, tenemos recursos, tenemos experiencias, …) ? 
Decido ser caballo, aunque sea pesado, cansado y haya gente que no confíe, elijo mantenerme en el “yo puedo.
¿Y vosotros? ¿qué opinais? ¿que elegís ser?
Además, me gustaría compartir una poesía de Mario Benedetti que creo que terminará de inspirarnos a todos.
¡¡Feliz fin de semana!!

¿Fracaso? no, paro para tomar carrerilla…

Hace poco puse este vídeo en twitter sobre el fracaso, y me hizo pensar en cómo en ocasiones los errores no sólo nos frenan en determinados momentos sino que en ocasiones hacen que no nos sintamos capaces de hacer determinadas cosas. 
Gracias a este vídeo y gracias al ejemplo de personajes más que conocidos nos podemos ver de alguna manera reflejados en sus historias.
Normalmente el mes de Enero es un mes de reflexión, un mes en el que nos marcamos nuestros objetivos para el nuevo año que comienza y que es posible que nos detengamos en analizar nuestros “errores” y/o fracasos del año anterior… 
Esto nos ha de servir para centrarnos no en lo que no podemos hacer, sino en lo que sí es posible, en lo que sí está en nuestras manos y en lo que desde luego podemos mejorar… sólo así encontraremos la motivación para superarnos y hacer que se cumplan nuestros objetivos.
Posiblemente a nuestro alrededor nos encontremos con gente que confíe en nosotros y nos apoye (algunos de forma no especialmente realista) y gente que hará lo contrario… no nos etiquetemos,… escuchemos a nuestro alrededor pero confiemos también en nuestro instinto… en nuestra intuición.
A continuación me gustaría compartir con vosotr@s un cuento de Leonardo Boff que hace una adaptación de la fábula del Águila y la Gallina. Dice así:
Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa. Consiguió atrapar un aguilucho. Lo colocó en el gallinero junto a las gallinas. Creció como una gallina.
Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de un naturalista. Al pasar por el jardín, dice el naturalista: “Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”
“De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila. Pero yo la crié como gallina. Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.
“No, respondió el naturalista”. Ella es y será siempre un águila. Pues tiene el corazón de un águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas”.
“No, insistió el campesino. Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.
Entonces, decidieron, hacer una prueba. El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo: “Ya que de hecho eres un águila, ya que tú perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tusa alas y vuela!”
El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.
El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformo en una simple gallina”.
“No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”. Y un águila, siempre será un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.
Al día siguiente, al naturalista subió con el águila al techo de la casa. Le susurró: “Águila, ya que tú eres un águila, abre tus alas y vuela!”.
Pero cuando el águila vio allá abajo a las gallinas picoteando el suelo, saltó y fue a parar junto a ellas.
El campesino sonrió y volvió a la carga: “Ya le había dicho, se volvió gallina”.
“No”, respondió firmemente el naturalista. “Es águila y poseerá siempre un corazón de águila. Vamos a experimentar por última vez. Mañana la haré volar”.
Al día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano. Tomaron el águila, la llevaron hasta lo alto de una montaña. El sol estaba saliendo y doraba los picos de las montañas.
El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó: “Águila, ya que tú eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, abre tus alas y vuela”.
El águila miró alrededor. Temblaba, como si experimentara su nueva vida, pero no voló. Entonces, el naturalista la agarró firmemente en dirección al sol, de suerte que sus ojos se pudiesen llenar de claridad y conseguir las dimensiones del vasto horizonte.
Fue cuando ella abrió sus potentes alas. Se erguió soberana sobre sí misma. Y comenzó a volar a volar hacia lo alto y a volar cada vez más a las alturas. Voló. Y nunca más volvió.
Estamos hechos de un montón de posibilidades, pero hubo personas que nos hicieron pensar como gallinas. Y aun pensamos que efectivamente somos gallinas. Pero somos águilas.
Por eso, hermanos y hermanas, abran las alas y vuelen. Vuelen como las águilas. Jamás se contenten con los granos que les arrojen a los pies para picotearlos.”
¿Y vosotr@s? ¿os habéis mirado al espejo? ¿Y qué habéis visto, un águila o una gallina?

148/365. El Jardín Secreto

Este es un Jardín Secreto… igual que el que describe este cuento con el mismo nombre:
“Érase una vez, hace mucho tiempo, el olvido encontró escondido, en la espesura del bosque de los sueños, un jardín marchito en el que no crecía nada. En él tan solo quedaba el esqueleto de un árbol solitario, en medio de un desierto de tierra estriada. Al olvido, al ver aquel jardín marchito, se le encogió el corazón y empezó a caminar despacio hacia el árbol para examinarlo más de cerca. Algunas raíces del árbol, cansadas de no encontrar agua en la tierra, habían salido a la superficie. – Pobre árbol pero, que yo recuerde, no tengo la culpa de que esté así – dijo en voz baja el olvido, para si mismo, y de esta forma no sentir remordimientos por la fortuna del árbol; después se fue sin darse cuenta de que había roto las raíces del árbol al pisarlas sin querer. Pasó mucho tiempo y nadie mas supo del jardín marchito hasta que, un día la esperanza y la ilusión decidieron dar un paseo por el bosque de los sueños. Ya se habían adentrado mucho en la espesura y, pese a conocer bien el bosque, se perdieron. Después de dar vueltas y vueltas no consiguieron averiguar donde se encontraban. – Mira, allí parece que hay un claro – le dijo la esperanza a la ilusión. – Si, vallamos allí a ver si reconocemos aquel lugar. Aquel claro era el jardín marchito, que estaba tal y como el olvido lo dejo hacía mucho tiempo. – Este sitio da pena solo de verlo – comento la ilusión a la esperanza. – Mira aquel árbol tan solitario, parece estar muy triste – contesto la ilusión. – Debe de ser por que lleva aquí solo mucho tiempo – dijo la esperanza con el corazón encogido. – Tengo una idea ¿y si trabajamos esta tierra plantando flores bonitas?, quizás así la gente que pase por aquí se pare a contemplarlas y de esta forma el árbol tendrá compañía y no se sentirá tan solo. A lo mejor de esta forma el árbol está más feliz y vuelve a cobrar vida. – No creo que sea una buena idea – dijo la esperanza – un árbol que ha muerto no puede revivir así por que si. Después de aquel día, ni la ilusión ni la tristeza dijeron a nadie que existía ese jardín marchito, para así evitar que nadie que pasara por allí se entristeciera al ver aquel paisaje. Pero desde entonces la ilusión fue cada día a aquel lugar y plantaba una rosa, que se secaba al poco tiempo por ya que allí la tierra era seca y nunca llovía. Al cabo de un mes, en el jardín ya había treinta rosas rojas que se fueron marchitando una a una. Al cabo del año, en el jardín había más de trescientas rosas marchitas que le hacían a aquel lugar merecedor del nombre del jardín marchito. A la ilusión cada vez se le encogía más el corazón al ver aquel lugar tan triste, pero a la vez tan bello, y decidió invitar un día a la esperanza para que la acompañara. – Vaya, realmente este lugar es mucho mas bello con todas las rosas marchitas en el suelo, pero sigue tan triste como antes – le dijo la esperanza a la ilusión cuando vio el paisaje. Durante un rato, pasearon en silencio entre las rosas marchitas y se detuvieron delante del árbol solitario. – ¿Te acuerdas del árbol? – preguntó la ilusión. – Si – le contesto la esperanza – Ahora que lo veo de cerca me doy cuenta de que tiene las raíces rotas. – Es verdad, nunca me había fijado en eso. A la esperanza se le calló una lágrima, producida por la tristeza de aquel lugar. Aquella lágrima calló en la tierra estriada de aquel jardín, que al momento se convirtió en tierra fértil, y, como por arte de magia, todas las flores cobraron vida llenándolo todo con su color rojo. El árbol también revivió y llenó sus grandes ramas de hojas. La ilusión y la esperanza brincaban de alegría. Gracias al trabajo de la ilusión y a la lágrima de esperanza habían convertido aquel lugar en el paraíso más bello de todo el bosque de los sueños y tan solo ellos dos sabían de su existencia. Aquel día la esperanza y la ilusión hicieron la promesa de no decirle a nadie jamás que existe ese jardín, y así evitar que alguien lo estropee de nuevo, y desde entonces dejaron de llamar a aquel lugar el jardín marchito y se referían a ese lugar como el jardín secreto”.
El autor no sé quién es, pero creo que tiene un gran mensaje. Dentro de todos nosotros, tenemos un jardín, en nuestra mano está que en lugar de marchito sea un maravilloso Edén.

Confía en tí mismo y sé positivo, así lograrás tu meta

Hace poco, cayó en mis manos un cuentecico que me gustaría compartir. Es un relato que nos hace reflexionar sobre como en muchas ocasiones nuestros esfuerzos, ilusiones, nuestra capacidad para mantenernos en una línea o hacia la búsqueda de una meta se ven influenciadas por lo que nuestro entorno opine o diga.

Una de las cosas que nos tenemos que mentalizar a lo largo de nuestra vida, es que no todo lo que hagamos ni le va ni le ha de parecer bien a todo el mundo. Si queremos que nuestras acciones sean resultado de la opinión que la gente tenga de ellas… no avanzaríamos. Tenemos que tener más fé en nosotros mismos y tenemos que “educar” a los que nos rodean a que podemos pedir consejo, pero eso no tiene porque significar que el que yo pida ayuda o asesoramiento me obligue a hacer lo que me has aconsejado. Como dice Covey, será mi elección.

El cuento dice así:

“Un grupo de sapitos se reunió para intentar el mayor desafío de sus vidas, alcanzar la cima más alta de la comarca.

Los hombres que convivían con ellos no cesaron de decirles que su objetivo era imposible, y siguieron insistiendo mientras tenía lugar la carrera.

Muchos sapitos fueron abandonando, agobiados y desanimados por los negativos comentarios de la gente agolpada a su alrededro, que seguía repitiéndoles que no lo podrían conseguir.

Sin embargo, un sapito seguía a su marcha, ajeno a tanta opinión negativa, y al fin, ante la sorpresa de todos, logró en solitario alcanzar su cima.

Todos querían saber cómo lo había conseguido y pudieron averiguar que el sapito era sordo, que fue el único que no escuchó los veredictos y los prejuicios que habían hecho renunciar a los demás.”

Confía en tí mismo, sé positivo y lucha por lo que deseas, sólo así podrás mantener el esfuerzo para no parar hasta conseguir lo que pretendas.

¿Y tú? ¿qué sapito eres?

Todos tenemos un "superpoder"

La verdad es que la “vuelta al cole” ha sido un poco más ajetreada de lo previsto, en cierto modo facilita a que rápidamente entres en la rutina y las vacaciones queden cada vez más lejos.
Esta semana ha sido un poco caótica, llena de proyectos nuevos, cursos para preparar con nuevos itinerarios pedagógicos, jornadas de sensibilización, etc… supongo que estos son parte de los motivos por los cuales esta semana he tenido un extraño sueño, y es que hace dos o tres noches soñé que tenía superpoderes, bueno más bien, un superpoder, pero a lo largo del sueño no lograba saber cuál era; el caso, es que más allá del contenido del sueño, que como suele pasar, los elementos que recuerdas son inconexos y a veces incoherentes (mis compis tuvieron oportunidad de reirse un rato …) he tratado de ir más allá de todo esto, y me ha ofrecido la siguiente interpretación del mismo: todos tenemos un superpoder, aunque en ocasiones tenemos nuestras dudas y nos invaden nuestras inseguridades. Es momento de desarrollar nuestra autoconfianza.
En los momentos en los que posiblemente más perdido estés, debido a la gran cantidad de trabajo, diferentes cosas que hacer, actividades heterogéneas, hitos consecutivos, etc… es todavía más importante el tener presente a tu “superpoder”, es decir, todos tenemos una habilidad especial, todos sabemos hacer algo donde nos sentimos seguros porque se nos da bien y nos puede servir como punto de apoyo para poder aferrarnos y frenar un posible hundimiento, canalizando nuestra energía de forma positiva.
Cuanta más carga de trabajo tengamos y más cosas diferentes tengamos que hacer, más posibilidades tenemos de perdernos en el camino, no sólo por el cansancio físico que nos supone sino porque acabamos agotados mental y emocionalmente debido al esfuerzo que estamos poniendo.
Así que como mensaje para el fin de semana… ¿tú tienes claro cuál es tu “superpoder”? ¿lo pones en práctica?… y… ¿a qué estás esperando?

Sueños Semilla

Después de una semana… quiero dedicar este post a una amiga que no está pasando por un buen momento y que quizás como en alguna ocasión todos nos hemos podido sentir de forma similar, quiero compartir un cuento de Jorge Bucay que me alienta de esperanza en los momentos de bajón y me ayuda a seguir adelante.
El cuento es “Sueños de Semilla”, del libro Cuentos para Pensar. Probablemente, cuando uno lo lea podrá tener una versión distinta, otra visión o perspectiva, al fin y al cabo cada uno de nosotros somos un árbol diferente,…
Para mí significa, que, aunque en ocasiones te sientas frustrado, no confíes en ti mismo y posiblemente te entre el desaliento… dentro de tí está el camino, en lo más profundo de tu ser sabes qué es lo que tienes que hacer y hasta dónde puedes llegar… a veces necesitas ayuda, por supuesto, de tus amigos, de conocidos, de un aprendizaje, de una reflexión, … como un árbol necesita ayuda del sol, del agua, del aire… pero siempre, siempre,… esa semilla encuentra un camino para crecer y llegar a ser árbol, tal y como nosotros seremos la persona que vemos en nuestro interior que podemos ser.

Del libro “Cuentos para pensar”


En el silencio de mi reflexión
percibo todo mi mundo interno
como si fuera una semilla,
de alguna manera pequeña e insignificante
pero también pletórica de potencialidades.
…Y veo en sus entrañas
el germen de un árbol magnífico,
el árbol de mi propia vida
en proceso de desarrollo.

En su pequeñez, cada semilla contiene
el espíritu del árbol que será después.
Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol,
Cayendo en tierra fértil,
absorbiendo los jugos que la alimentan,
expandiendo las ramas y el follaje,
llenándose de flores y de frutos,
para poder dar lo que tienen que dar.

Cada semilla sabe
cómo llegar a ser árbol.
Y tantas son las semillas
como son los sueños secretos.

Dentro de nosotros, innumerables sueños
esperan el tiempo de germinar,
echar raíces y darse a luz,
morir como semillas…
para convertirse en árboles.

Árboles magníficos y orgullosos
que a su vez nos digan, en su solidez,
que oigamos nuestra voz interior,
que escuchemos
la sabiduría de nuestros sueños semilla.

Ellos, los sueños, indican el camino
con símbolos y señales de toda clase,
en cada hecho, en cada momento,
entre las cosas y entre las personas,
en los dolores y en los placeres,
en los triunfos y en los fracasos.

Lo soñado nos enseña, dormidos o despiertos,
a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.

Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos
o en relámpagos de lucidez enceguecedora.

Y así crecemos, nos desarrollamos, evolucionamos…

Y un día, mientras transitamos
este eterno presente que llamamos vida,
las semillas de nuestros sueños
se transformarán en árboles,
y desplegarán sus ramas que,
como alas gigantescas,
cruzarán el cielo,
uniendo en un solo trazo
nuestro pasado y nuestro futuro.

Nada hay que temer,
…una sabiduría interior las acompaña…
porque cada semilla sabe….
cómo llegar a ser árbol…