Keep calm, and be yourself

En comunicación, habilidades interpersonales, desarrollo personal, trabajo en equipo, liderazgo,… hablamos de mejorar nuestras habilidades de comunicación, entendiendo estas como saber expresarnos, escuchar, elegir el momento, adaptarnos a la otra persona,… y por supuesto la comunicación no verbal (gestos y tonos de voz) es algo importante en todo esto (según Albert Mehrabian impacta hasta un 93%).
La cuestión es que en ocasiones, cuando leemos un libro de Comunicación No Verbal (CNV) y nos ponemos a analizar los gestos,… podemos perder la perspectiva. Por ejemplo, el gesto de “cruzar los brazos” se interpreta como elemento bloqueador de la comunicación, como bloqueo y/o falta de recepción o de interés al interlocutor.
Bien,  yo quiero lanzaros la siguiente pregunta (algo que suelo preguntar en aula): ¿cuando estamos mucho tiempo en un sitio (me da igual de pie o sentados), ¿qué hacemos con los brazos? los cruzamos, ¿no? porque nos molestan, los “guardamos” de la única manera que podamos, ya que no son de “quita y pon”, lo mismo que nos pasa con las piernas. Hay una gran diferencia entre “brazos cruzados” y “brazos cruzados”.
La clave está en el rostro, en la tensión muscular, en el momento en el que se cruzan los brazos y la energía empleada…. no es el gesto en sí mismo (se suele decir que la emoción se refleja en el rostro y la intensidad con el resto del cuerpo). Los niños son transparentes en CNV.
¿Eso quiere decir que no nos ha de servir conocer la CNV? No, significa que el conocer la CNV nos permite conocernos mejor, identificaremos los gestos que utilizamos y cómo varían en función de las personas y/o las situaciones, así como entonces, localizaremos aquellos gestos que nos ayudan y cuáles nos bloquean.
El autoconocimiento es lo que nos permitirá ir evolucionando poco a poco. Pensar que si adoptamos una postura y/o nos comportamos de forma muy diferente a nosotros/as mismos/as, los demás lo decodifican como “superficial”, “falsedad”, “engaño”,… y lógicamente eso no creo que nos interese ¿verdad?
Y es que no hace falta saber de CNV ni de gestos para detectar que alguien está siendo sincero/a … seguro que más de uno/a de nosotros/as ha tenido ese “feeling” con alguien y no hemos podido decir si es que ha cruzado los brazos, se ha tocado la nariz 3 veces o se ha tapado la boca mientras hablaba. Es nuestra intuición lo que lo decodifica, y nos dice que hay una incongruencia entre lo dicho y el cómo lo ha dicho…. y ante esa situación manda la CNV. Por tanto ese “feeling” de incongruencia generará desconfianza.
Ajustémosnos a la realidad y seamos nosotros/as mismos /as…
En el siguiente vídeo de la épica serie de “Los Serrano” seguro que los vemos mucho más claro…
¿Y ahora? ¿Qué opinais al respecto?

¿Nuestra armadura es de hielo o de metal?

¿Expresamos nuestras emociones? ¿Somos hombres y/o mujeres de hielo?… En mayor o menor medida la cultura de nuestro entorno, de nuestra sociedad nos ha acostumbrado, o mejor dicho, “domesticado” a contener la expresión de las emociones; y eso ¿quiere decir que no sintamos?, ¿que no queramos? ¿que no nos enfademos, apasionemos, o temamos? 

Por supuesto que no, y seguramente, cada uno de nosotros encontraremos diferente forma de expresar estas emociones; la cuestión, o lo más importante es que lo hagamos (es decir, expresar la emoción a ser posible de una forma adaptativa ¡claro! sin “pagarlo” con otros).

Ahora bien, seguro que muchos de nosotros/as conocemos a alguien (incluso podemos ser nosotros/as mismos/as), que por costumbre tienda a contener, a no mostrar su forma de pensar, de sentir,… posiblemente refugiándose en el trabajo, en el estrés, en el día a día y en la necesidad de la rutina… 

Al final, aunque nosotros/as no queramos, nuestro cuerpo, nuestra mente, llega un día que dice ¡BASTA! y entonces la forma de estallar puede ser impredecible.

Hace unos días me leí el libro “El caballero de la armadura oxidada”, un libro del que había oído hablar y que tenía en mi lista de pendientes.

Pues bien, en este libro se nos muestra el camino del caballero que está atrapado por su armadura. Igual que nosotros/as cuando nos contenemos a nivel emocional y nos refugiamos por un escudo de mayor o menor grosor que puede ser similar a la armadura de nuestro caballero protagonista.

El camino que recorre nuestro caballero atraviesa el sendero de la verdad, que es la única manera de llegar al autoconocimiento. 

A lo largo de este sendero, tiene que atravesar 3 castillos:

  • El castillo del silencio, fundamental si queremos escuchar nuestra voz interior.
  • El castillo del conocimiento, ya que lo primero que debemos conocer es que no podemos conocer todo.
  • El castillo de la voluntad y la osadía. No hay nada más enriquecedor que salir de nuestra burbuja de confort y enfrentarnos a nuestros miedos y nuestras dudas.

A mí personalmente me gustó, creo que es un libro de lectura rápida pero profunda al mismo tiempo y que seguro que cada uno de nosotros es capaz de sacarle más de una interpretación.
¿Nos animamos a quitarnos la armadura y a sentir? 

 

 

Cómo sacar el mosquito africano que todos llevamos dentro

Creo que no hace falta ser africano para darse cuenta de la verdad que encierra este proverbio.
Aunque igual los mosquitos de por allí son más “cansinos” de los de aquí, y por eso, la comparación.
Cuántas veces nos hemos sentido “algo pequeñito”, cuántas veces nosotros mismos nos hemos hecho de menos, nos hemos minimizado a la hora de surgir un problema.
Cuántas veces no nos hemos atrevido a levantar la mano (en clase cuando éramos mozos; o en el trabajo ahora que somos más talluditos) por miedo al qué dirán o al qué pensarán de mí mis compañeros y/o superiores.
Pues bien, ya va siendo  hora de que nos pongamos en plan mosquito africano y empecemos a hacernos notar en la “habitación”. Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo que aportar, todos tenemos derecho a poder expresar nuestras ideas.
Y por este motivo nos gustaría compartir un cuento (que parece ser una historia real, pero no lo sabemos con certeza) en el cual podemos sacar varias lecturas.

La historia se titula: Yo puedo hacer la diferencia, y dice así:

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.
En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.
La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales … es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.
La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.
Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.
Algunos niños comenzaron a reir cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: “Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.
Mrs. Thompson tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tu fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.
La cuestión es quitarnos los límites, ser capaces de ver y escuchar a nuestro entorno y ser capaces de encontrar dónde podemos marcar la diferencia, porque está claro que todos a nuestro nivel podemos marcarla, la cuestión está en convencernos de que podemos hacerlo, quizás tan sólo con una sonrisa.
¿Y si decidimos ser mosquitos convencidos de que podemos conseguir cosas? ¿Y si decidimos ser héroes?
Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                 Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                      Consultora senior en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!            Autora del blog: La verdad absoluta no existe

101/365 Autofoto

Autofoto by rutroncal
Autofoto, a photo by rutroncal on Flickr.

Cuando salgo de casa o salgo de un sitio, normalmente hago mi checklist mental, es decir, me gusta repasar lo que tengo pendiente, lo que he hecho y apuntarlo en la agenda o en mi cuaderno.
Lo mismo cuando ya acaba el día o cuando encuentro un ratito de desconexión (sobre todo en el trayecto de vuelta a casa), me gusta pensar sobre lo vivido en el día, lo que he hecho y lo que me hubiera gustado hacer mejor, con quien he estado, cómo me he sentido y cómo he hecho sentir…
Yo soy optimista, trato de pensar en positivo y hacer que las cosas/ situaciones se vean un poco mejor o desde una perspectiva diferente. A veces lo consigo mejor y otras no tanto, como todo el mundo me equivoco y a veces me despisto y/ o sale el “gremlim” que todos llevamos dentro… pero sí me propongo no dejarme vencer por el negativismo y sacar un aprendizaje cada día, provocar una sonrisa, transmitir una ilusión, etc.
Hoy pienso que tengo en mi lista de pendientes algunas personas que les debo una llamada, un email, un sms… y de esta semana no pasa por que todos los días ocupan un ratito de mi tiempo para no olvidarme de ellas.
La cuestión, es que desde mi humilde hueco en este mundo, trato de provocar una diferencia. Todos podemos hacerlo en la medida de nuestras posibilidades y me gusta leerme el siguiente cuento cuando me invade la pesadumbre.
El cuento es “La estrella de mar”, y dice así:
Erase una vez un escrito que solia ir a la playa para inspirarse y escribir cuentos. Tenia el habito de primero caminar descalso en la orilla del mar para despejar su mente y elevar su musa.
Un dia, en una de esas caminatas se percata a lo lejos de una figura danzante. Aprieta el paso para alcanzar a ver mas de cerca quien es. Mientras se acercaba, pudo ver que era un joven que no estaba bailando, sino recojiendo algo del suelo y lanzandolo al mar.
Pronto llega hasta el joven y lo saluda – buenos dias – dice con una amplia sonriza.
– ¿Podría saber que haces? – pregunta en un tono de curiosidad.
– Lanzando las estrellas de vuelta al oceano – dice amablemente el joven.
– Perdona mi curiosidad, ¿Por qué?
– Dentro de un rato el sol se pondrá arriba y bajará la marea, dejando estas a merced de sus ardientes rayos y moriran si no pueden llegar al agua.
El escritor miro a lo largo de la orilla y se percata que habian cientos de estas y dice
– Sabes que son demasiadas, eso sin contar que lo mismo ocurre en todas las playas vecinas y que posiblemete no haras ninguna diferencia salvando solo unas cuantas.
El joven con el sol dandole en la cara mira al escritor a los ojos y despues de una pausa, se agacha y recoje una estrella, la lanza al mar y dice – hice la diferencia para esa.
Traducido del inglés. Ver entrada original
Todos tenemos una persona / estrella de mar para la que podemos hacer la diferencia. No lo olvidemos.

¿Ambición? ¿Porqué? ¿Para qué?

¿Qué es la ambición? ¿Qué ambicionamos? ¿Todos tenemos las mismas ambiciones? ¿Nos mueven las mismas cosas? ¿Es la ambición lo mismo que la motivación?

Revisando las definiciones de ambos conceptos podemos interpretar que la ambición es el deseo, lo que nos llama y fija nuestra atención y la motivación lo que hace que nos movamos a conseguirlo, a perseverar por lograr nuestras ambiciones.

No sólo es importante que tengamos identificadas nuestras ambiciones o nuestros objetivos, sino que también sepamos calibrar el esfuerzo y la motivación que estamos dispuestos a invertir.

Para explicar todo esto, me gustaría compartir con vosotros un relato sobre un pescador mexicano y un banquero americano… no he logrado localizar el autor. Dice así:

Un hombre de negocios norteamericano estaba en el embarcadero de un pueblecito costero de México cuando llegó una barca con un solo tripulante y varios atunes muy grandes.
El norteamericano felicitó al mexicano por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo había tardado en pescarlo. El mexicano replicó: Oh! Sólo un ratito. Entonces el norteamericano le preguntó por qué no se había quedado más tiempo para coger más peces. El mexicano dijo que ya tenía suficiente para las necesidades de su familia.
El norteamericano volvió a preguntar: ¿Y qué hace usted entonces con el resto de su tiempo?
El mexicano contestó: – Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, duermo la siesta con mi mujer, voy cada tarde al pueblo a tomar unas copas y a tocar la guitarra con los amigos. Tengo una vida plena y ocupada, señor.
El norteamericano dijo con tono burlón: – Soy un graduado de Harvard y le podría echar una mano. Debería dedicar más tiempo a la pesca y con las ganancias comprarse una barca más grande. Con los beneficios que le reportaría una barca más grande, podría comprar varias barcas. Con el tiempo, podría hacerse con una flotilla de barcas de pesca. En vez de vender su captura a un intermediado, se la podría vender al mayorista; incluso podría llegar a tener su propia fábrica de conservas. Controlaría el producto, el proceso industrial y la comercialización. Tendría que irse de esta aldea y mudarse a Ciudad de México, luego a Los Ángeles y finalmente a Nueva York, donde dirigiría su propia empresa en expansión.
– Pero señor, ¿cuánto tiempo tardaría todo eso? – De quince a veinte años. – Y luego ¿qué?
El norteamericano soltó una carcajada y dijo que eso era la mejor parte: – Cuando llegue el momento oportuno, puede vender la empresa en bolsa y hacerse muy rico. Ganaría millones.
– ¿Millones, señor? Y luego ¿qué? – Luego se podría retirar. Irse a un pequeño pueblo costero donde podría dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con sus nietos, hacer la siesta con su mujer e irse de paseo al pueblo por las tardes a tomar unas copas y tocar la guitarra con sus amigos.
– Bueno, pero eso es lo que hago ahora señor ¿Por qué tengo que esperar veinte años?

Lo importante es identificar qué es lo que nos mueve, pero a nosotros, no a los demás. Qué queremos hacer con nuestra vida y qué estamos dispuestos a sacrificar.
Me gustaría compartir con vosotros/as un trocito de una serie que he comenzado a ver. Se llama “Perception” y el protagonista es un tanto peculiar ya que es esquizofrénico y además neurocientífico y además profesor de facultad… en este trocito explica el origen de la ambición en nuestro cerebro:


Para finalizar un video… de un tan Joe McElderry que me ha gustado no sólo porque su canción se titula “Ambitions” sino porque además su video incluye una flashmob

75/365 Cambios con una constante

Cambios, hábitos, adaptación, estrés,… búsqueda de adaptación, más cambios… y tras todo esta debacle de diferentes puntos de inflexión en mi vida, este pequeño animal me concede la rutina que necesitaba.
Durante este par de meses he estado un poco “out”, he cambiado de oficina, de ciudad y por tanto de casa… nos hemos mudado a Barcelona y hasta que hemos logrado la completa “reunificación familiar” todo ha sido un poco más complicado de la cuenta, pero por fin estoy volviendo a recuperar una rutina y por tanto los hobbies que tanto me gustan (uno de ellos escribir en este pequeño blog).
Es importante recuperar nuestros “hobbies”; cuando pasamos por periodos de estrés lo normal es que prioricemos y eliminemos algunas cosas de las que hacemos en nuestro tiempo libre para hacer lo que pensamos que es más importante (puede ser una sobrecarga tanto a nivel personal como profesional).
Ahora bien, cuando el nivel de sobrecarga se atenúa o se hace más manejable, hemos de lograr el equilibrio que necesitamos y volver a hacer aquello que ocupaba nuestros momentos de ocio (leer, deporte, amigos, etc), porque sino… a la larga inferirá no sólo a nuestro estado de ánimo en general (seguiremos estresados) sino que también se verá afectada nuestra autoestima.
Parece mentira, pero a este pequeño animal le debo mucho más de lo que pueda parecer …
¿Y vosotros/as habéis vivido por algo similar? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia?

1/365 comienzo el proyecto con un mensaje de plan de vida

Seguro que más de uno y más de dos a lo largo de su vida ha escuchado la frase de “es la crisis de los 30, de los 40, de los 50…” 
En realidad dicha crisis no existe, no hay una edad en la que tu dni malvado programe que padezcas la crisis de turno.
¿Qué es lo que decide que tengamos una crisis a los 25, 37 o 52 años? que de pronto decidamos reflexionar acerca de lo que esperamos en la vida y de pronto nos demos cuenta de que el camino hacia el cual queríamos dirigir nuestra vida está muy apartado de donde estamos en realidad (como cuando dejas el coche en un parking y cuando vas a buscarlo no lo encuentras donde “se supone que debería estar”,…. evidentemente si nos tensiona y genera ansiedad el “momento parking” imaginaros cuando es aplicado a nuestra vida).
Para reflexionar y evitar esta situación, hay varios ejercicios que podemos hacer:
– Pensar, visualizar y escribir mi “misión”, es decir, tratar de imaginarme mi futuro y dónde me gustaría estar en 10 años.
– Visualizar mi 90 cumpleaños y reflexionar sobre quién/nes me gustaría que estuvieran en la fiesta y qué es lo que me gustaría que dijeran de mí.
– Visualizar mi entierro y pensar en cómo me gustaría que me recordaran.
En cualquiera de los tres planteamientos he de pensar qué es lo que estoy haciendo HOY para que ese MAÑANA se haga realidad.
El de la fotografía es @dagmar96hours. Él ha sido valiente. Ha decidido hacer lo que siempre le hubiera gustado hacer para no tener “la famosa crisis”. 
¿Y vosotr@s? ¿Qué os habéis planteado al respecto?

350/365 Lo sencillo y lo más fácil a veces es lo mejor

Mi nueva adquisicion! by rutroncal
Mi nueva adquisicion!, a photo by rutroncal on Flickr.

Es mi nueva adquisición, hoy como todos los Domingos he bajado a comprar la prensa y con una de las revistas me “regalaban” por 4,95€ el libro de Bucay.
Para lo que leéis el blog de vez en cuando, sabéis que es un autor que me gusta mucho, no sólo por su gran recopilación de cuentos de otras culturas y épocas, sino también por sus reflexiones.
Este libro es una reedición, de hecho es de 1997, pero creo que es atemporal tal y como lo explica.
Son 20 pasos que te hacen ir adquiriendo ciertos hábitos saludables, no sólo con respecto a la relación con nosotros mismos, sino también a nuestra relación con los demás.
Asimismo, el libro comienza con una fábula que te hace ser consciente de cómo en ocasiones nos complicamos la existencia tratando de buscar las 1000 y 1 alternativas sin darnos cuenta de que probablemente con las 10 primeras tendríamos la respuesta.
La fábula dice así:
Hace muchos años, en plena carrera espacial, Estados Unidos y la Unión Soviética se esforzaban en ser los primeros en llegar a la luna. La vanidad, el reconocimiento mundial, el prestigio científico y el presupuesto de la NASA y su equivalente ruso estaban en juego.

La tecnología era por supuesto la clave. Tecnología y desarrollo al servicio de cada problema, de cada detalle, de cada situación que, con seguridad, se iba a presentar o que imprevistamente podía llegar a presentarse; sobre todo de cara a los efectos de la ausencia de la gravedad y a los demás factores de la vida en el espacio.

La experiencia conllevaba dos grandes pasos, comunes a toda exploración científica: primero, hacerlo posible y, segundo registrarlo todo. Dado que la informática no contaba todavía con microchips, era esencial que los astronautas realizaran registros exactos en vivo y por escrito de cada vivencia, situación, problema o descubrimiento. Esto condujo a un problema tan menor en apariencia, que nadie había pensado en él antes de lanzarse al proyecto: sin gravedad la tinta de los bolígrafos no corre. Este pequeño punto pareció ser crucial en aquellos tiempos. El grupo que consiguiera resolver esta dificultad ganaría, al parecer, la carrera espacial. Nunca antes en la historia del mundo la caligrafía había resultado tan importante.

El Gobierno de Estados Unidos invirtió literalmente millones de dólares en financiar a un grupo de científicos para que pensaran exclusivamente en este punto. Al cabo de algunos meses de tarea incansable, los inventores yanquis presentaron un proyecto ultrasecreto. Se trataba de un bolígrafo que contenía en su interior un mecanismo de minibombeo, que desafiaba la fuerza de la gravedad. El artefacto era perfecto. Este pequeño invento permitió destrabar, primero, un viaje a la Luna y, después, produjo un cambio fenomenal en la fabricación de bolígrafos (para bien y para mal, gracias a este episodio, toda una generación de jóvenes pudo escribir grafítis obscenos y declaraciones de amor profano en los techos de sus aulas y en los baños de todo el mundo).

Estados Unidos llegó primero a la Luna, pero ciertamente no fue porque los rusos no hubieran podido resolver el tema de la tinta. De hecho, ellos habían solucionado ese problema unas horas después de detectar la dificultad planteada por la ausencia de gravedad… los científicos de la Unión Soviética simplemente renunciaron a los bolígrafos y decidieron reemplazarlos por lápices.
¿y a vosotros qué os parece?
El libro es 20 pasos hacia adelante de Bucay….

182/365. Soledad como terapia

Soledad como terapia by rutroncal

Soledad como terapia, a photo by rutroncal on Flickr.

Pensando en el post para @RafaelTimer y buscando inspiración… encontré tres frases que creo que pueden servir como punto de partida:
La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente. Carmen Martín Gaite

La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo. Gustavo Adolfo Bécquer

¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos. Carlo Dossi

Cuando la gente oye la palabra “soledad”, en seguida su cara transmite que es un concepto que le produce pena, angustia, …
Está claro que los seres humanos somos seres sociales, eso creo que podemos afirmarlo tod@s, sin embargo yo os invito a que os hagáis la siguiente pregunta: ¿estar siempre acompañados es bueno?
Creo que es interesante distinguir la soledad, del ser solitario y de la soledad obligada a la soledad buscada… hay momentos en nuestro día a día en los que necesitamos estar sol@s con nosotr@s mism@s, es la única manera en la que podamos encontrar un espacio para reflexionar, para pensar, para plantearnos metas, … para contactar con nuestro yo más interno.
Como dice la frase de Carlo Dossi, poca es la gente que se encuentra a gusto consigo mism@, y esto es sumamente necesario para prepararnos a tener mejores relaciones con los demás. No podemos tener relaciones basadas en la confianza, en la honestidad, en la comunicación… sino tenemos previamente estos valores con nosotros mismos.
Para mí, la soledad, puede ser terapéutica, por que nos permite conocernos, aceptarnos, amarnos, resetear,… estar a gusto con nosotr@s mism@s en realidad.
S. Covey en su libro de los 7 hábitos ya lo plantea desde el punto de partida de las habilidades. No puedes lograr la victoria pública (el éxito en tus relaciones interpersonales) sin haber logrado la victoria privada que en este caso se consigue con proactividad, teniendo un fin en mente y poniendo primero lo primero, éstos son los hábitos que la componen, pero sin embargo, sin la reflexión, sin los momentos de soledad necesarios,… no podremos conseguirlos…
Evidentemente, por muy positiva que trate de ser, la soledad también puede ser negativa. Más que la soledad, el sentirnos solos. Esa sensación de angustia, cercana a la depresión, que hace que nos sintamos abandonados aunque estemos rodeados de un montón de gente.
Como todo en esta vida, la clave está en el equilibrio. Conocernos, aceptarnos y respetarnos,… estar a gusto con nosotr@s mism@s nos permite identificar qué es lo que queremos en esta vida, nos permite conocer nuestros valores y de ésta manera también, saber valorar y tratar de rodearnos de gente con la que nos podamos identificar. Nuestra red social también es importante, porque cuando no tenemos ganas de levantarnos, de sonreir o de conectar con el mundo… el mundo puede ayudarnos a reconectar gracias a las personas que nos rodean y son nuestr@s amig@s, familiares, etc…
Gracias @RafaelTimer por esta petición,… espero que te guste… y espero tus comentarios 😀
Feliz noche de Viernes.

165/365. Leyenda Hindú

Frases inspiradoras en un aula by rutroncal

Hoy toca compartir una leyenda Hindú, para la lectura de la misma os recomiendo que pongáis música relajante y una hoja en blanco delante para que escribáis lo que os inspira a continuación.
La leyenda hindú dice así:
“Te encuentras caminando hacia el interior de un bosque, piensa en como es ese bosque, la estación del año, ¿qué es lo que ves?
Caminas por un sendero que te lleva directamente hasta un lago escondido tras unos setos, ¿cómo es el lago, sus aguas ?¿ qué haces al llegar allí , te das un baño o no ?¿ haces algo en especial ?
Vuelves al sendero y en tu paseo encuentras en el suelo una llave ¿cómo es la llave ?¿ la recoges?¿ no le prestas atención ?
Más adelante oteas en el horizonte una cabaña, descríbela,
Te acercas hasta ella y puedes observar por una ventana el interior ¿qué ves? , ¿Hay alguien dentro?
Finalmente el sendero concluye y en su final te encuentras con un muro ¿cómo es ese muro ?
consigues escalarlo y ¿qué ves detrás?
A continuación encontrarás un análisis acerca del bosque que imaginaste…
EL BOSQUE representa la vida; si era primavera, con flores y animalitos querrá decir que tu visión de ella en este momento es optimista y llena de posibilidades. Si tu bosque es oscuro, tenebroso y con alimañas será todo lo contrario. Si respiras tranquilidad al verlo es porque te sientes a gusto en este momento, si te acecha la intranquilidad por lo que pueda haber dentro es porque algún problemilla estas teniendo.
EL LAGO representa tu vida sexual; la imagen de aguas cristalinas en un paradisíaco entorno te da a entender que ves el sexo como algo idílico y maravilloso en este momento. Si es de tonos verdosos o pardos y no ves el fondo, no lo tendrás tan claro. Si te tiras de cabeza porque tienes calor y quieres refrescarte serás muy desinhibido a la hora de plantearte una relación sexual, si sólo contemplas el paisaje es que te abstienes y si sólo te refrescas los pies es porque solo quieres eso, o sea, los preliminares.
LA LLAVE representa tu apego a lo material; si está fabricada en metales nobles es porque le das mucho valor al poder del dinero, si es de baja aleación no le concedes tanta importancia. Cuanto más grande sea la llave más necesitas el dinero para sentirte seguro y al contrario si es pequeña. Si la recoges y te la guardas es porque eres previsor de necesidades futuras y si no la recoges es porque improvisas bastante y vives el presente.
LA CABAÑA simboliza tu relación con los demás; una cabaña de troncos de madera, con chimenea te está diciendo que tu concepto de la amistad es entrañable, si está prefabricada, pues, deduce… Si dentro hay alguien es porque tienes buenos amigos, si entras en ella sin ser invitado es porque no tienes problemas a la hora de relacionarte con los demás y al contrario si no entras y no hay nadie.
EL MURO es la muerte; tu concepción de ella es como parte natural de la vida si es un muro de vegetación y rocas y la prevés del mismo modo. Si el muro es de obra y construido por el hombre es porque para ti representa un corte radical que no tienes muy asumido. Al escalarlo si consigues ver algo es porque eres creyente, si ves más bosque es porque la consideras una prolongación de la vida, si ves un paisaje maravilloso estas convencido que es mucho mejor lo que viene después.”
Aunque la leyenda nos haya sugerido algunas interpretaciones de los diferentes elementos que hayamos visualizado o imaginado… lo más útil es el preguntarlos lo siguiente ¿Qué significa esto que he visto para mi? ¿Qué impacto emocional ha tenido el practicar este ejercicio?… y a partir de ahí, que cada uno saque sus conclusiones… eso.. o simplemente hemos disfrutado de un momento de paz y de tranquilidad que tampoco está mal para acabar el día ¿no?