El arte de enseñar


Cuando te dedicas a dar formación, uno de los principales objetivos que se ha de proponer el formador es precisamente ser un facilitador, un promotor del crecimiento y/o desarrollo, un impulsor… (a fin de cuentas en muchas organizaciones se utiliza la formación como herramienta de motivación), pero más allá de que el curso salga bien, los asistentes participen, se cubran los objetivos formativos… hemos de procurar “plantar semillas”.

Es difícil cambiar viejos hábitos en actitudes y/o comportamientos si no acompañamos esta formación o esta intención de cambio de un plan de acción; lamentablemente, éste no es suficiente, necesitas el compromiso y la inquietud personal por lograr ese cambio. En realidad, necesitas: Introspección, Voluntad y Compromiso.

Introspección para conocerte y saber dónde están tus puntos fuertes y puntos débiles, Voluntad para querer cambiar y Compromiso para mantener el esfuerzo y llevar a cabo tu plan de acción personal.

Los cambios actitudinales y/o comportamentales pueden venir inspirados por personas que pueden ser figuras de transición, por formación, por conocer nuevas formas de hacer las cosas y / o cambiar nuestros paradigmas, pero nadie puede obligarnos a cambiar, nadie lo va a hacer por nosotros, así que depende de nosotros marcarnos el nuevo horizonte o sinfín de nuestro éxito. Somos nosotros mismos los motores de nuestro desarrollo.

Por eso, para finalizar los cursos me gusta la siguiente reflexión de Unamuno:

«…Mi empeño es, ha sido y será que los que me lean piensen y mediten en las cosas fundamentales, y no ha sido nunca el de darles pensamientos hechos. Yo he buscado siempre agitar y, a lo sumo, sugerir más que instruir. No vendo pan, sino levadura».

Espero haber podido ser esa semilla… sé que sí, a fin de cuentas… “Un viaje de mil millas, comienza sólo con un paso…” y a veces, sólo el hecho de que se reflexione y se de uno cuenta que hay más opciones posibles y que no hay soluciones únicas (cuando se habla de relaciones interpersonales y/o habilidades…) es el principio para el cambio del paradigma y la necesidad de cambiar.

El elefante encadenado

Desde hace mucho tiempo, me gusta incluir en mis cursos un pequeño apartado de reflexión a través de una lectura que actúe en forma de semilla; que deje un sabor, en cierto modo, agridulce y que nos invite a cambiar cosas o a inspirarnos nuevos objetivos.
Un cuento que me encanta leer en organizaciones cuya estructura es rígida, estancada con los años y con alta resistencia al cambio es el de “El Elefante Encadenado”, un cuento de Jorge Bucay que invita a reflexionar a todo el mundo, pero sobre todo a las personas más resistentes a hacerlo, a aquellas que están trabajando desde hace muchos años en este tipo de organizaciones.
La reflexión es muy simple, cuando estamos en una organización de estas características esperamos encontrar en un primer momento una estabilidad, tanto económica como profesional, una tranquilidad que nos permita tener un trabajo casi asegurado hasta el fin de nuestros días laborales.
El caso es, que cuando cambiamos a este trabajo, depende del bagaje que tengamos y el puesto al que accedamos, pero como norma general, entraremos con mucha ilusión, ganas de aportar, de aprender y de hacerse valer… el problema es que en estas organizaciones has de adquirir un estatus para que se tengan en cuenta nuestras aportaciones (y en ocasiones ni tan siquiera….)
La cuestión es que al entrar, tenemos mucha energía; energía que se va escapando y chocando con la triste realidad, no vemos que en esos momentos no podemos cambiar nada y nos acabamos resignando e incluso frustrando.
El problema es que esa resignación hace que nos olvidemos de la ilusión con que entramos ese día, de la energía que teníamos y las ideas y motivación por el cambio positivo, por las posibilidades de mejora.
Ese olvido de quienes éramos y qué era lo que queríamos, hace que hoy no seamos conscientes de lo que podemos hacer. Probablemente hoy nos encontremos en una posición jerárquica que nos permita volver a encontrarnos con esa imagen de nosotros mismos, que un día nos permitió vislumbrar un futuro de posibilidades, un camino hacia el cambio y porqué no… de la autorrealización como profesionales aún a pesar de la organización para la que trabajemos.
Si lo pensamos… incluso esta resignación ha formado tanto tiempo parte de nuestra vida… que pensamos que es parte de nosotros y no somos conscientes que la hemos adoptado por el camino. Aprendamos también a disfrutar del presente, porque como dice una frase de Eleanor Roosevelt:Yesterday is history. Tomorrow is a mystery. Today is a gift, that’s why they call it the present” (El ayer es historia, el mañana es un misterio. El hoy es un regalo, por eso se llama «presente»), frase, que por cierto, sale en la película Kun Fu Panda 😀

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Nuestra serie favorita termina,… ¿que nos pasa?

A la hora de comer, he puesto la TV y en uno de los canales que estaba viendo echaban un capítulo de la serie “Gilmore Girls”, serie que seguía, hasta que como muchas series… terminó, en este caso después de la 7ª temporada y de pronto he sentido una especie de nostalgia… añoranza por esa serie que ya terminó y que no se retomará, como nunca lo hacen con las series que se acaban o cancelan; y es que este mes ha sido un mes de cancelaciones o finalizaciones de series más o menos conocidas pero seguidas por miles de personas: Flashforward, Caso Abierto, Entre Fantasmas,… además de por supuesto el final apoteósico de Lost (yo aún estoy en la 5ª temporada, así que aún me queda camino por recorrer).
El caso, es que después de darle vueltas, encuentro que hay un pequeño proceso de duelo en estas pérdidas de nuestra rutina; mezclamos emociones, compartimos sentimientos (sobre todo si todo un grupo de amigos se reúne para ver un capítulo final :D) … y de pronto se produce una ruptura, una pequeña “muerte”.
Podemos incluso sentir todas las fases que supone una pérdida. En un primer momento, la fase de negación, que puede venir ligada con rabia o enfado por esa pérdida, seguida de una fase de apatía y desinterés, hasta la resolución,… que en este caso es tan sencillo como encontrar un nuevo entretenimiento (ojalá fuera todo tan sencillo)
La verdad, es que esto nos puede pasar al terminar nuestra serie preferida, pero también en el momento en que perdemos un elemento importante de nuestra rutina, donde experimentemos emociones intensas y formen parte de nosotros, es decir, al perder un trabajo (incluso la jubilación experimenta estas fases), un amig@, un animal de compañía, etc…
Hemos de ser capaces de superar estos momentos pasando de nivel a nivel, de fase a fase,… hasta que encontremos una “nueva serie” o un nuevo camino que llene ese hueco que se ha generado en nuestra rutina diaria, porque en el caso de una serie… siempre podemos comprar todas las temporadas, pero… eso no nos vale para todo y en todos los casos ¿verdad?.