Parte de mi…

IMG_7693Luna, lunita, bombón, trufita, culogordo, gordita, pelón, paticas, ratita, pelón, peluche, bolita, trasto, trufi, chiquitina, pelusón, gordi, bonita, bolita, monino, ewok, …. por todos estos nombres y seguro que por alguno más que ahora no caigo, llamo, he llamado y seguiré llamando a mi bombón peludo, a mi compañera más inseparable y a un miembro importante de mi familia.

Esta mañana he visto “Siempre a tu lado (Hachiko)”, película de Richard Gere que reconozco que tenía pendiente hacía tiempo y que me habían hablado muy bien por el valor sentimental que tiene y porque es una historia real.

imagesBueno, creo que hacía tiempo que no lloraba tanto en una película. Desde luego, si os gustan los animales y encima se tiene un corazón sensiblero…. coged un paquete de clínex o una caja directamente porque es una de las películas que tocan el alma.

La historia es simple: un profesor se “encuentra” un cachorro en la estación de tren un día como otro cualquiera que vuelve de viaje. A pesar de que él no quería quedarse con él, pensando también en que alguien lo estará buscando, se cogen tanto cariño y como parece que nadie lo busca, lo adoptan. Lamentablemente, a los pocos años, el profesor muere y la historia continua… Hachiko (que es así como se llama el perro), va todos los días a la estación a esperar a su dueño como solía hacer… confiando en que un día regrese. Le espera hasta su muerte, 10 años después. La historia es tierna, conmovedora y te muestra cómo la lealtad de un animal es superior a cualquier otra cosa.

Cuando tienes un animal, esto lo sabes, lo sientes cada día y sinceramente aunque es una responsabilidad, no lo cambiaría por nada.

Soy consciente de que por ley de vida mi perra no durará para siempre. Este año cumplió 11 años. Yo le he hecho prometer que no se puede morir hasta que no desarrollen bien lo de la clonación, pero soy consciente de que esta conversación está sólo en mi mente.

No sé lo que durará. No sé lo que nos quedará por vivir. Sólo sé que caIMG_8393da día que me despierto y veo sus ojitos dándome los “buenos días” se escapa una sonrisa de mis labios y el día comienza mejor. Que cuando llego a casa me cuenta su día con mil y un sonidos y ruidicos. Que le encanta comer manzana, jamón serrano y atún. Que sus palabras mágicas son “calle”, “premio” y “jamón”. Que le encanta sentarse, tumbarse, dormir… entre los dos. Que cuando es su hora
de jugar te trae un juguete y se pone como loca para que se lo tires y pueda perseguirlo. Que cuando estás triste o te encuentras mal, ella lo sabe y se tumba a tu lado poniendo su cabecita sobre tu pierna o tu brazo. Que le gusta el césped a rabiar y cuando ve una explanada verde es feliz saltando como un conejico. Que no le gusta la lluvia, ni mojarse…. odia cuando le pongo y le quito el chubasquero; es capaz de no salir a la calle si llueve mucho. Que le gusta estar donde estés y que toda la familia esté junta. No le gusta mi maleta. Le pierde comer, es capaz de gruñirte y darte besicos al mismo tiempo cuando hablamos de comida. No le gusta que los niñ@s corran y armen jaleo (les ladra para que se callen), aunque también le gusta jugar al “pilla-pilla”. Es una “mascachapas” cuando quiere y una “cobardica” cuando se asusta. Puede estar durmiendo un día entero. Adora que la llevemos a dar una vuelta con nosotros. Le encanta subir al coche y sacar la cabeza por la ventanilla; le entusiasma sentir la velocidad del viento. No soporta que la peine y le encanta que la toques (salvo las paticas). Cuando vamos solas en el coche … si yo canto, ella canta. Le chiflan los aplausos, ella ladra para unirse y además son su refuerzo positivo, le encanta que la felicites cuando algo hace bien y que le aplaudas. Si hace algo mal, te lo dice y se autocastiga, aunque a veces se rebota. Le encanta saludar y que le digan cosas…

Llegó a mi vida en forma de regalo y ojalá llegue un día a ser la persona que ella cree que soy.

Soy consciente de que es un perro, pero su alma es más pura y me me ha enseñado más cosas que muchas personas.

Espero que dure muchos años más…. pero… hoy he visto esa película y he querido regalarle este recuerdo. Más bien, autoregalarme este recuerdo.

No hay nada más valioso que estar agradecid@ por todo lo que tenemos. Yo me considero muy afortunada.

Para terminar me gustaría acabar con un cuento. Se llama “Las puertas del cielo” y es de Paulo Coelho. Dice así:

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló, con él, el siguiente diálogo:

– “Buenos días.”
– “Buenos días”, respondió el guardián.
– “¿Cómo se llama este lugar tan bonito?”
– “Esto es el Cielo.”
– “¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!”
– “Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.”
– “Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…”
– “Lo siento mucho”, dijo el guardián, “pero aquí no se permite la entrada a los animales.”

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

– “Buenos días”, dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

– “Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.”
– “Hay una fuente entre aquellas rocas”, dijo el hombre, indicando el lugar. “Podéis beber tanta agua como queráis.”
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
– “Podéis volver siempre que queráis”, le respondió éste.
– “A propósito ¿cómo se llama este lugar?”, preguntó el hombre.
– “El Cielo.”
– “¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!”
– “Aquello no era el Cielo. Era el Infierno”, contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

– “¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones!”, advirtió el caminante.

– “¡De ninguna manera!”, increpó el hombre. “En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.”

Sin más… os deseo unos felices recuerdos 🙂

Ponte las “gafas” de la positividad

El martes nuestro queridísimo Iñaki González en su blog sobreviviRRHHé nos comenzó contando su visión de “Cómo transformar un mal día en algo positivo” y hoy toca desde “La verdad absoluta no existe” elaborar nuestra réplica ¿verdad, Iñaki? y es que ya comentamos en su momento lo malo que es “encariñarse con la piedra” y pensar que todo lo que hacemos nos va a salir igual de mal.

La cuestión es que en ocasiones nos ha pasado que un sólo momento del día es lo que ha condicionado que el resto del día sea visto como algo “horroroso” ¿porqué nos pasa esto?, porque sin querer queriendo hemos “programado” nuestro cerebro a centrar toda su atención y sus recursos a ese

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suceso que acabamos de vivir y que nos ha generado ese malestar.

La solución no es ignorar eso que nos ha pasado, sino saber relativizarlo y darle la importancia que se merece. Hoy en día se llama “resiliencia” (aunque realmente es un término asociado a la resistencia de los materiales…) y hace referencia a nuestra capacidad de resistir y reaccionar con la misma fuerza positiva para contrarrestar el suceso estresante; es decir, en lugar de preguntarme: “¿porqué a mi?” “siempre me pasa igual” “nunca aprenderé”, etc paso a decirme: “¿qué podría haber hecho diferente?””¿qué he aprendido para que no me vuelva a pasar?” “¿qué ha ido bien?”, etc.

Cuando focalizamos nuestra atención en lo que podemos hacer, en lo que depende directamente de nosotros y en la acción… automáticamente nuestro estado de ánimo comienza a hacer un pequeño cambio sintiéndonos mejor porque podemos hacer algo y estamos en camino de ello.

Recientemente ha sido el día de la felicidad y el otro día coincidiendo con @clarabenedicto en twitter me hizo descubrir un fantástico ejercicio que nos puede ayudar a redescubrir las cosas positivas que tienen nuestro día a día y evitar que nos focalicemos en lo negativo y compartir “momentos de felicidad”. El proyecto se llama 100 happy days y trata justamente de eso, de compartir durante 100 días nuestros momentos de felicidad. Yo acabo de apuntarme… ¿os apuntáis? Iñaki… a ti ¿qué te parece?

Hoy es día 3… y este número siempre me han parecido unas gafas giradas.. ¿y si son las gafas del positivismo? ¿y si hoy comenzamos a ver nuestra vida desde un lado más feliz? ¿y si sacamos el/ la niño/a que llevamos dentro?

A child can teach an adult three things:

– to be happy for no reason

– to always be curious

– to fight tirelessly for something

Paulo Coelho

¿Bailamos para celebrarlo?

¿Y ahora que hacemos con nuestros sueños?

Año 2014… ayer volvimos a acometer nuestro  proyecto  especial #a4manos con mi gran amigo Iñaki González pero… hemos querido darle un toque diferente y… aún más práctico de tal manera que a partir de ahora el primer martes de cada mes os propondremos un tema de reflexión y el día siguiente compartiremos una práctica o un juego o una lectura o …. Ya se nos ocurrirán más cosas … 🙂 así que nos juntamos de nuevo SobreviviRRHHé! y La Verdad Absoluta No Existe para ofreceros lo mejor de nuestras intenciones y corazones… a ver que tal sale.

Comenzábamos ayer con una frase que nos inspiraba que a pesar de la edad eso no tenía que ser límite para crear sueños. ¿te acuerdas? Sino… por favor pásate antes por el post de los Nuevos Retos para el 2014 y … no te olvides de volver! 🙂

La cuestión es que como decía Paulo Coelho

La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante

Y ¿de qué están hechos nuestros sueños? ¿Qué ingredientes necesitan? ¿cómo podría ser la receta?

Nuestros sueños, deberían tener un vasito de ilusión, una cucharada de pasión, unas migas de cordura, una pizca de riesgo, unos gramos de dificultad y mezclar todos los ingredientes en el bol de la acción y dejarlo cocer en el horno de la experiencia.

la foto

Ayer proponíamos los 4 pasos para que nuestros sueños abandonaran las nubes … ¿qué os parece que Iñaki comparta un sueño y sus pasos para que veáis cómo lo podemos aplicar? ¿qué te parece Iñaki? ¿te animas?

¿Truco o trato? Quién me mandará a mí meterme en estos líos, jajaja…

¿A qué huelen las nubes? ¿De qué están hechos los sueños? ¿Qué ingredientes necesitan?

Creo que voy a llamar al crío este de Logroño que lo ha petado en MasterChefJunior a ver si tiene la receta de los sueños y me hace uno rico-rico, jajaja…

Y aunque los sueños, sueños son (que diría aquel) mi receta ideal creo que debería llevar mucho de realismo, mucho de planificación, mucho de sacrificio y, por supuesto, mucho de ilusión, porque la ilusión será la salsa que hará que podamos seguir soñando cuando todo se tuerce… porqué sí, querido lector, al final siempre se tuerce… pero debemos ser constantes y demostrar tenacidad para volver a enderezar el rumbo, y la suficiente mano izquierda para si no enderezarlo, al menos, sí saber modificar las coordenadas necesarias para llegar a buen puerto.

Pero véis, ya me he liado, será que no me gusta cocinar. Parece ser que para mí los sueños, más que un guiso, son un viaje, una aventura… y como tal, hay que atreverse a vivirla. El destino, la suerte, o el karma (o en lo que quieras que creas) hará que llegues o no, pero lo importante será lo que vayas recogiendo en el camino.

NOTA: Mi sueño… otro día os lo cuento, lo prometo!

Bueno, la propuesta está echada, de sueños va la cosa.. quizás será cuestión de entrenar los sueños lúcidos para visualizar nuestros propósitos y hacerlos realidad ¿qué os parece contar con Iker Jiménez para que nos lo explique? 🙂

http://www.ivoox.com/control-mental-suenos-lucidos-16-01-2011-3-audios-mp3_rf_495041_1.html

http://www.ivoox.com/control-mental-suenos-lucidos-16-01-2011-3_md_495041_1.mp3″ Ir a descargar

279/365. El circulo de la alegría

En ocasiones a veces la gente se pregunta si las amistades a través del 2.0 son tan reales como las del 1.0… supongo que es porque no se han dado la oportunidad de conocer a alguien más allá de la pantalla de un ordenador y piensan (tal vez) que el protegerse a través de un nick o de un avatar es eso, poner una barrera a conocer realmente a la persona que hay detrás.
Personalmente la vida 2.0, en redes, me ha acercado a muchísima gente que están en muchos casos mucho más cerca que muchos conocidos del 1.0.
Quisiera dedicar este cuento de Paulo Coelho, El círculo de la alegría a todos los que gracias a sus “tuits”, comentarios en el muro, mensajitos de whatsap o heytell alegran y transmiten alegría por donde pasan…. los que están en mi vida… mis amig@s del 2.0 y del 1.0 también va para ellos este cuento.
Cuenta Bruno Ferrero que cierto día un campesino golpeó con fuerza la puerta de un convento. Cuando el hermano portero abrió, él le extendió un magnífico racimo de uvas.
-Querido hermano portero, estas son las más bonitas producidas por mi viñedo. Y vengo aquí para regalarlas.
-¡Gracias! Las llevaré inmediatamente al abad, que se alegrará con este ofrecimiento.
-¡No! Yo las he traído para ti.
-¿Para mí?-. El hermano se sonrojó porque consideraba que no merecía tan bello presente de la naturaleza.
-¡Sí! – insistió el campesino. – Porque siempre que golpeé esta puerta tú me abriste. Cuando necesité ayuda porque la sequía había destruido mi cosecha, tú me dabas todos los días un pedazo de pan y un vaso de vino. Yo quiero que este racimo de uvas te traiga un poco del amor del sol, de la belleza de la lluvia y del milagro de Dios, que lo hizo nacer tan hermoso.
El hermano portero colocó el racimo frente a él y pasó la mañana entera admirándolo: era realmente precioso y por eso resolvió entregar el regalo al Abad, que siempre lo había estimulado con palabras de sabiduría.
El Abad se puso muy contento con las uvas, pero se acordó de que había en el convento un hermano enfermo y pensó:
“Le daré el racimo. Quizá puede aportar alguna alegría a su vida”.
Y así lo hizo. Pero las uvas no permanecieron mucho tiempo en la habitación del hermano enfermo, porque éste reflexionó:
“El hermano cocinero ha cuidado de mí durante tanto tiempo, alimentándome con lo mejor que tenía. Estoy seguro de que se alegrará con esto”.
Cuando el hermano cocinero apareció a la hora del almuerzo, trayendo su comida, él le entregó las uvas.
-Son para ti- dijo el hermano enfermo. – Como siempre estás en contacto con los productos que la naturaleza nos ofrece, sabrás qué hacer con esta obra de Dios.
El hermano cocinero quedó deslumbrado con la belleza del racimo, e hizo que su ayudante observase la perfección de las uvas. Tan perfectas – pensó él – que nadie mejor que el hermano sacristán para apreciarlas; como él era el responsable de la custodia del Santísimo Sacramento, y muchos monasterios lo consideraban un hombre santo, sería capaz de valorar mejor aquella maravilla de la naturaleza.
El sacristán, a su vez, obsequió las uvas al novicio más joven, para que éste pudiera entender que la obra de Dios está en los menores detalles de la Creación. Cuando el novicio las recibió, su corazón se inundó de la Gloria del Señor, porque nunca había visto un racimo tan lindo. En ese momento se acordó de la primera vez que había llegado al monasterio y de la persona que le había abierto la puerta: había sido ese gesto el que le había permitido estar hoy en aquella comunidad de personas que sabían valorar los milagros.
Así, poco antes de caer la noche, llevó el racimo de uvas al hermano portero.
Come y aprovecha – le dijo. Porque pasas la mayor parte del tiempo aquí solo y estas uvas te harán muy feliz.
El hermano portero comprendió que aquel presente le había sido realmente destinado, saboreó cada una de las uvas de aquel racimo y durmió feliz.
De esta manera, quedó cerrado el círculo: el círculo de felicidad y alegría que siempre se extiende en torno a las personas generosas.
Y vosotros ¿cuán generosos sois con los que os rodean?