Parte de mi…

IMG_7693Luna, lunita, bombón, trufita, culogordo, gordita, pelón, paticas, ratita, pelón, peluche, bolita, trasto, trufi, chiquitina, pelusón, gordi, bonita, bolita, monino, ewok, …. por todos estos nombres y seguro que por alguno más que ahora no caigo, llamo, he llamado y seguiré llamando a mi bombón peludo, a mi compañera más inseparable y a un miembro importante de mi familia.

Esta mañana he visto “Siempre a tu lado (Hachiko)”, película de Richard Gere que reconozco que tenía pendiente hacía tiempo y que me habían hablado muy bien por el valor sentimental que tiene y porque es una historia real.

imagesBueno, creo que hacía tiempo que no lloraba tanto en una película. Desde luego, si os gustan los animales y encima se tiene un corazón sensiblero…. coged un paquete de clínex o una caja directamente porque es una de las películas que tocan el alma.

La historia es simple: un profesor se “encuentra” un cachorro en la estación de tren un día como otro cualquiera que vuelve de viaje. A pesar de que él no quería quedarse con él, pensando también en que alguien lo estará buscando, se cogen tanto cariño y como parece que nadie lo busca, lo adoptan. Lamentablemente, a los pocos años, el profesor muere y la historia continua… Hachiko (que es así como se llama el perro), va todos los días a la estación a esperar a su dueño como solía hacer… confiando en que un día regrese. Le espera hasta su muerte, 10 años después. La historia es tierna, conmovedora y te muestra cómo la lealtad de un animal es superior a cualquier otra cosa.

Cuando tienes un animal, esto lo sabes, lo sientes cada día y sinceramente aunque es una responsabilidad, no lo cambiaría por nada.

Soy consciente de que por ley de vida mi perra no durará para siempre. Este año cumplió 11 años. Yo le he hecho prometer que no se puede morir hasta que no desarrollen bien lo de la clonación, pero soy consciente de que esta conversación está sólo en mi mente.

No sé lo que durará. No sé lo que nos quedará por vivir. Sólo sé que caIMG_8393da día que me despierto y veo sus ojitos dándome los “buenos días” se escapa una sonrisa de mis labios y el día comienza mejor. Que cuando llego a casa me cuenta su día con mil y un sonidos y ruidicos. Que le encanta comer manzana, jamón serrano y atún. Que sus palabras mágicas son “calle”, “premio” y “jamón”. Que le encanta sentarse, tumbarse, dormir… entre los dos. Que cuando es su hora
de jugar te trae un juguete y se pone como loca para que se lo tires y pueda perseguirlo. Que cuando estás triste o te encuentras mal, ella lo sabe y se tumba a tu lado poniendo su cabecita sobre tu pierna o tu brazo. Que le gusta el césped a rabiar y cuando ve una explanada verde es feliz saltando como un conejico. Que no le gusta la lluvia, ni mojarse…. odia cuando le pongo y le quito el chubasquero; es capaz de no salir a la calle si llueve mucho. Que le gusta estar donde estés y que toda la familia esté junta. No le gusta mi maleta. Le pierde comer, es capaz de gruñirte y darte besicos al mismo tiempo cuando hablamos de comida. No le gusta que los niñ@s corran y armen jaleo (les ladra para que se callen), aunque también le gusta jugar al “pilla-pilla”. Es una “mascachapas” cuando quiere y una “cobardica” cuando se asusta. Puede estar durmiendo un día entero. Adora que la llevemos a dar una vuelta con nosotros. Le encanta subir al coche y sacar la cabeza por la ventanilla; le entusiasma sentir la velocidad del viento. No soporta que la peine y le encanta que la toques (salvo las paticas). Cuando vamos solas en el coche … si yo canto, ella canta. Le chiflan los aplausos, ella ladra para unirse y además son su refuerzo positivo, le encanta que la felicites cuando algo hace bien y que le aplaudas. Si hace algo mal, te lo dice y se autocastiga, aunque a veces se rebota. Le encanta saludar y que le digan cosas…

Llegó a mi vida en forma de regalo y ojalá llegue un día a ser la persona que ella cree que soy.

Soy consciente de que es un perro, pero su alma es más pura y me me ha enseñado más cosas que muchas personas.

Espero que dure muchos años más…. pero… hoy he visto esa película y he querido regalarle este recuerdo. Más bien, autoregalarme este recuerdo.

No hay nada más valioso que estar agradecid@ por todo lo que tenemos. Yo me considero muy afortunada.

Para terminar me gustaría acabar con un cuento. Se llama “Las puertas del cielo” y es de Paulo Coelho. Dice así:

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló, con él, el siguiente diálogo:

– “Buenos días.”
– “Buenos días”, respondió el guardián.
– “¿Cómo se llama este lugar tan bonito?”
– “Esto es el Cielo.”
– “¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!”
– “Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.”
– “Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…”
– “Lo siento mucho”, dijo el guardián, “pero aquí no se permite la entrada a los animales.”

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

– “Buenos días”, dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

– “Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.”
– “Hay una fuente entre aquellas rocas”, dijo el hombre, indicando el lugar. “Podéis beber tanta agua como queráis.”
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
– “Podéis volver siempre que queráis”, le respondió éste.
– “A propósito ¿cómo se llama este lugar?”, preguntó el hombre.
– “El Cielo.”
– “¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!”
– “Aquello no era el Cielo. Era el Infierno”, contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

– “¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones!”, advirtió el caminante.

– “¡De ninguna manera!”, increpó el hombre. “En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.”

Sin más… os deseo unos felices recuerdos 🙂

Léeme!! Conóceme!! No te quedes en la portada

Un mes más, desde que comenzamos este Enero los martes primeros de cada mes es una cita obligada para encontrarnos con Iñaki González (@goroji), técnico de RRHH del Hospital de Calahorra y autor del blog “Sobrevivirrhhé”, casi reconocido mundialmente :).

En esta ocasión queríamos hacer algo diferente, algo en lo que pudiéramos aprovechar mi paso por Pamplona y con el que obtuviéramos algo más que irnos de Pintxos (que por otra parte siempre está fenomenal….)

De hecho comenzamos a pensar en el lugar donde Hemingway se inspiraba y aquí tenéis el resultado de nuestras “dotes” creativas… eso sí, risas no faltaron y cuando nos ponemos creativos… es lo más!!!

la foto 1 la foto 2

El caso es que dentro de esta creatividad, primero estuvo en una brainstorming (lluvia de ideas) de la foto que queríamos utilizar este mes. Como bien dice Iñaki, yo

siempre llevo unas cuantas fotos en el móvil y de esas elegimos una…, es verdad, yo propongo unas cuantas e Iñaki se decanta por la definitiva… jajaja

no te quedes en la portada

En esta ocasión fue la foto que aquí veis y que a nosotros nos sugirió unas cuantas cosas…

Pero, esta vez,… os las contamos … “de verdad” 🙂 esperamos que os gusten los vídeos que os hemos preparado.

Comienza Iñaki y aquí tenéis sus “noticas”… todo un crack!

Falsas apariencias.

¿Nos dejamos llevar por las falsas apariencias o sabemos diferenciar lo que tenemos delante sin engañarnos por la portada? Cuando compramos un libro, un CD o un DVD, ¿nos dejamos impresionar por la portada o intentamos indagar algo más antes de tomar una decisión?

Es fundamental en nuestro día a día saber reconocer a las personas de un primer vistazo, pero sin dejarnos engañar por señales externas, que pueden ser buscadas o provocadas por la persona para dejarnos una falsa impresión, o muchas veces ni siquiera eso, y no son conscientes de la imagen que están proyectando en nosotros.

¿Problema del emisor o del receptor de dicha imagen?

Querer aparentar.

En ocasiones somos nosotros mismos los que intentamos aparentar algo que no somos, bien por timidez, bien por inseguridad o bien porque de esa manera pensamos que podremos causar mejor impresión en esa entrevista de trabajo que tanto han peleado para poder optar a ella.

Pensamos que aparentando algo que no somos tendremos más posibilidades de llegar a nuestra meta sin darnos cuenta que, precisamente mostrando lo que realmente somos y demostrando nuestras capacidades, más allá de esa primera impresión, tendremos más cerca la meta que perseguimos.

Buscar en el interior.

Tenemos que aprender a buscar en el interior de las personas, no quedarnos en lo superficial… porque lo superficial es perecedero, y muchas veces, la mayoría, es algo premeditado, ensayado ante el espejo, una capa ficticia que nos ponemos para afrontar los problemas diarios.

Si somos capaces de llegar al fondo de las personas tendremos mucho ganado… y tendremos la certeza de que “compramos” sabiendo lo que compramos. Ya sea un libro, o ya sea una persona, sus capacidades, competencias y la garantía de que sabrá aplicarlas en nuestra organización.

Primera impresión.

Entonces, ¿la primera impresión es la que vale? ¿Podemos construir una buena primera impresión? ¿Podemos mejorar esa primera impresión si no fue todo lo buena que quisimos dar?

Por supuesto que sí. La primera impresión es fundamental, debemos estar preparados para dar la mejor de nuestras versiones en cada momento, por eso, si construimos nuestra mejor primera impresión sobre mentiras, tarde o temprano, nuestro castillo de naipes se derrumbará. Pero si esa “nuestra primera impresión” está construida en una base sólida de valores y creencias será más difícil que nos pillen en un renuncio.

Dicho lo cual…. os incluyo mi aportación… espero que os guste… (ya os anticipo que hablo bastante más!!!)

El tema musical de hoy es casi obligado, pero no por la Bella y la Bestia en sí, sino porque…. LA BELLEZA ESTÁ EN EL INTERIOR, así que anímate a descubrir la belleza interior de los demás, ¿no?

Lo que encontré bajo el sofá…

Conocí a Eloy (@Eloy_Moreno) hace ya muchos años en una formación, y ya antes de “conocerlo” tuve la ocasión de haberlo visto pocos días antes en la FNAC de Valencia, aunque sin saber que era él.la foto

Recuerdo que estaba alrededor de un stand de su libro (El boli de gel verde) y se iba presentando a todo aquel que pasaba para ir acercando su obra.

Me pareció curioso y original, lo reconozco, pero lo que más se me quedó grabado es su imagen alegre, dinámica e ilusionada promocionando un libro.

Evidentemente fue en la formación donde le compré el libro (unos cuantos fuimos los que le compramos, los demás… ya lo tenían), nos lo dedicó a todos.. y lo que es más importante. Cuando lo leí, me encantó.

Por aquel entonces, ya comentaba que tenía los trazos, las ideas de su segunda obra, pero que primero quería disfrutar, cuidar y acompañar a que esta primera se desarrollara bien.

No sé si será la misma, o será un argumento nuevo el de esta segunda obra, lo que sí puedo decir es que me ha encandilado mucho más que la primera si cabe y de hecho en menos de un día me la había acabado.

Me parece una historia tan realista que en ocasiones sientes escalogríos y tan sentida que notas a tu corazón palpitar por momentos.

Permite, bajo la trama de una historia de amor/desamor/deseo/pasión/cariño/costumbre, explicar la historia de una sociedad… la nuestra; y de cómo, poco a poco, te va diciendo a la cara, sin perder en ningún momento las formas ni la educación, que lo que nos está pasando… somos responsables en cierta medida. Somos complices de lo que ocurre en nuestra sociedad corrupta. Pone los pelos “como escarpias”.

Eso, combinado con retazos como fogonazos de historias paralelas, hace que tenga una magia especial. Es como si fueras andando por su novela y de vez en cuando, como de de una calle se tratara, te fueras acercando unos segundos por las vidas de las personas con las que te cruzas al caminar.

Hay historias entrelazadas, hay sucesos concatenados y momentos paralelos, escritos con la precisión de una pluma y la delicadeza y suavidad de una acuarela.

Es una novela que no deja de sorprenderte, que con el escenario de Toledo va entrelazando las historias como si estuviera tejiendo, haciendote sentir cada nudo, cada color, cada textura.

Me han dado muchas ganas de visitar Toledo, contratar una guía nocturna a las 21,00h y buscar por la ciudad encantada las pistas de cada historia.

Eloy, gracias por seguir escribiendo. ¿Para cuando la siguiente?

La felicidad existe y se puede (y debe) compartir

Según Benjamin Franklin, “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”; y estoy plenamente de acuerdo con él. La felicidad es la suma de los momentos felices que además somos capaces de identificar y sacarles el máximo partido.
 
La pena es que esto en lugar de hacerlo con las cosas/ momentos positivos lo solemos hacer más a menudo con los momentos más negativos del día, con lo que finalmente acabamos nuestra jornada con un sentimiento negativo o de infelicidad que hace que no esperemos nada positivo del día siguiente.
 
La felicidad está a nuestro alrededor, en cada momento, dentro de nosotros… y de nosotros depende no sólo encontrarla para sentirnos mejor, sino además ser capaces de compartirla y que sea algo contagioso. Hace un año, salía un estudio donde decía que los españoles éramos felices… demostrémoslo.
 
Un paso importante es la sonrisa… para ello os invito a “entrenar” a sonreir; a veces no es fácil… lo cual no significa que no podamos hacerlo.
Importante: La postura, ésta nos da confianza, facilita la respiración y el ritmo cardíaco, así que poneros frente a un espejo, postura recta, miraros a los ojos y hacer 3 respiraciones profundas (es posible que empecemos con cierta “risilla nerviosa” sintiéndonos algo ridículos … esa risilla es un gran comienzo :))
 
Siguiente paso: sonrié, haz muecas, juega con tu rostro (los músculos del rostro es bueno que los ejercitemos de vez en cuando…) y mira cuántas sonrisas distintas eres capaz de hacer …. de menor a mayor amplitud. Quédate con la que más te guste … o las que más… pueden ser varias.
 
El siguiente nivel sería acompañar a esas sonrisas de un lenguaje positivo (normalmente tendemos a hacer lo contrario y a “autocastigarnos” con mensajes negativos que nos estancan o nos hacen ir hacia atrás), algunos ejemplos: Puedo hacerlo, SÍ, Genial!, Fantástico, Voy a …., Me gusta!, etc… lo que primero se nos venga a la cabeza. Sin filtros. Sólo mensajes positivos. Si nos viene algún mensaje negativo nos miraremos a los ojos frente al espejo, diremos un alto “NO” y transformaremos ese mensaje el lo contrario, dándole el sentido positivo.
 
Cargados de energía… ¿Qué os parece si salimos a la calle a compartirla?
 
Asimismo, me gustaría compartir (como ya es costumbre en este blog) dos cosas: lo primero un cuento, es de Pedro Pablo Sacristán y se titula “El caballero y el mundo”… Creo que podemos sacar un par de ideas fuerza…, ya me diréis. Dice así:
 
“Había una vez un heroico caballero, de los que triunfan en cuentos de todas las lenguas y lugares. Su valentía era tan grande, y su espada tan temida, que cansado de buscar dragones, ogros y monstruos de cuento en cuento, decidió abandonar los cuentos y venir a probar su valentía y su destreza al mundo real. Pero cuando llegó aquí, no encontró temibles criaturas, ni malvados brujos, ni siquiera una pobre madrastra a la que atemorizar con su espada. Y era muy raro, porque lo único que vio fue gente preocupadísima, con la misma cara de susto de todos aquellos que alguna vez había salvado de un dragón o un ogro. Sin embargo, no parecía haber nadie que les atemorizara o les obligara a vivir con aquella angustia: todos iban de un lado a otro, con prisa y sin hablar con nadie, como si algo terrible fuera a ocurrir. Pero al acabar el día, nada malo había ocurrido. Y así un día, y otro, y otro.
El caballero pensó que aquella podría ser su aventura más heroica, y resolvió dedicarse por completo a encontrar el misterio de la angustia del mundo real. Buscó, preguntó, indagó, navegó y trepó, pero no encontró nada. Dispuesto a no rendirse, regresó a su mundo de cuentos para hablar con el gran sabio.
– Dime, gran sabio ¿cuál es el gran enemigo invisible que atemoriza a las gentes del mundo real? Aún no he podido encontrarlo, pero no descansaré hasta vencerle y liberarlos a todos, como hice con tantas ciudades.
El gran sabio calló durante largo rato, y finalmente dijo:
– No tienes fuerza ni coraje suficientes para vencer esta batalla. El enemigo no existe, pero es poderoso, y tan numeroso como las estrellas del cielo
– ¡cómo! – protestó el caballero – ¿es eso posible?
– En el mundo real, como no había dragones ni ogros, se inventaron los enemigos, y ahora los llevan dentro. Cada uno tiene un enemigo hecho a su medida, y está dentro de su corazón. Para unos se llama codicia, para otros envidia, para otros egoísmo, pesimismo o desesperanza. Han sembrado su interior de malos sentimientos, llevándolos consigo a todas partes, y no es nada fácil arrancarlos de allí.
– Yo lo haré -repuso el caballero- yo los libraré.
Y el caballero regresó al mundo, llevando consigo todas sus armas. Y uno tras otro, se fue ofreciendo a cuantos encontraba para liberarles de su mal interior. Pero nadie le hizo caso, sólo encontró indiferencia y caras de extrañeza. Finalmente, agotado y confundido, arrojó sus armas al suelo y se dirigió hacia una piedra del camino para descansar. Pero al hacerlo, tropezó con la espada y fue a parar al suelo, dándose de cabeza contra un pollo que cacareaba por allí. Al verlo, un hombrecillo triste que pasaba por aquel lugar, comenzó a reir a carcajadas, tanto que casi no podía mantenerse en pie. El caballero se enojó, pero al mirar al hombrecillo, observó en sus ojos el brillo alegre que no había encontrado en el mundo real…
Y así fue como el caballero encontró por fin la solución al mal de los habitantes del mundo; sólo necesitaban una sonrisa, una pequeña ayuda para desterrar sus malos sentimientos y disfrutar de la vida…. Y desde aquel día, el caballero, armado con una gran sonrisa, se dedicó a formar un ejército de libertadores, un numeroso grupo de gente capaz de recordar a cualquiera la alegría de vivir. Y vaya si ganó la batalla, tan brillantemete como siempre había hecho.”
Y la segunda… un vídeo, es un anuncio de Cocacola,
Me parece brillante… a mí personalmente me ha emocionado y creo que hay ejemplos a nuestro alrededor que pueden servir de inspiración también. Por ejemplo, el otro día en Facebook, mi amiga Mónica puso el siguiente mensaje en su muro, al que efectivamente, me sumé: 

Copio a Carlos y me sumo a su iniciativa. Y tú, ¿quieres una sorpresa mía?
“Cadena de Favores… ahí va:
Las primeras cinco personas SÓLO a las primeras cinco personas que comenten sobre este status recibirán, de mi parte y sin advertencia previa (en algún momento de éste año), una sorpresa.Tal vez se trate de un libro, os invito un cafe, o alguna otra sorpresa divertida.
Las condiciones son que esas cinco personas ofrezcan lo mismo en su status de FB. Hagamos de este 2013 el año en que hacemos algo bueno por los demás, por el simple hecho de hacer a alguien sonreír o sentirse especial, ya que tal como están las cosas, todos lo necesitamos.
Animaos!! :)”
A veces veo mensajes de estado en Facebook de iniciativas diferentes que creo que no llevan a la acción, que es posible que hagan reflexionar durante 2 segundos (puede que algún minuto más) pero se quedan ahí… ¿porqué no pasar al siguiente nivel? La reflexión sin acción, para mí es igual al estancamiento.
¿Y ahora? ¿Qué decís?
 

Esperanza? Sí, por favor

Hoy me he despertado con una mezcla de emociones y ninguna era positiva. Hoy, lo primero que he sentido ha sido rabia, tristeza e indignación… y porqué no, también miedo.


Supongo que a estas alturas el hashtag de #privameravalenciana a todo el mundo le suena y seguro que más de uno y más de dos ha podido sino participar del mismo, seguro que sí sentirse indignado con todo lo que eso representa y más aún de cómo ha sido utilizado en algunos medios.

Lo peor es la sensación de no poder hacer nada, la sensación de que por mucho que te quejes no hay nada que hacer. Si el gobierno es incompetente, la ciudadanía no puede proponer los cambios de forma legal, las propuestas de ley a través de la iniciativa legislativa popular no pueden modificar ni la ley electoral, ni hacer propuestas de educación, economía, etc.

No quiero quedarme con esa sensación, quiero pensar en Pandora, pensar en que dentro del cofre todavía habita la esperanza y que junt@s podemos proponer una solución, os propongo pensar cada un@ en algo que podamos hacer, por que como dice Amado Nervo, dentro de nosotros está la llave de nuestros secretos,… miremos si encontramos algo más ya de paso…

“Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta de aquellos que creas más exteriores y materiales.
Dentro de ti esta siempre el secreto, dentro de ti están todos los secretos.
Aún para abrirte camino en la selva virgen, aún para levantar un muro, aún para tender un puente, has de buscar antes, en ti, el secreto.
Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que cierran los caminos.
Todas las arquitecturas están ya levantadas, dentro de ti.
Pregunta al arquitecto escondido.
Él te dará sus formulas.
Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura, la pala más resistente…entra en tu interior y pregunta…
Y sabrás lo esencial de todos los problemas y se te enseñará lo mejor de todas las fórmulas, y se te dará la más sólida de todas las herramientas.
Y acertarás constantemente, puesto que dentro de ti llevas la luz misteriosa de todos los secretos… “

¿Qué pensais al respecto?

320/ 365 ¿Tienes peluches?

Soy un peluche by rutroncal
Soy un peluche, a photo by rutroncal on Flickr.

Envuelta en mi bata, me recuerdo a mi misma a un peluche, y utilizando como referencia el siguiente cuento os invito a la reflexión siguiente: ¿vosotros que intercambiáis, peluches… o son otras cosas?
El cuento es de Claude Steiner y es del año 1969, pero se puede decir que no ha pasado de moda, ¿verdad?
Érase una vez una pareja feliz llamados Tim y Maggie que tenían dos hijos, cuyos nombres eran John y Lucy. Para comprender lo felices que eran, es necesario conocer en la situación en que vivían. 

En aquellos días, al nacer, todo el mundo recibía una pequeña y suave Bolsa de Peluches Cálidos. Cualquiera podía sacar de su bolsa un Peluche Cálido y dárselo a otra persona. Había una gran demanda de Peluches Cálidos, porque todos los que recibían el regalo, sentían un calorcillo por todo el cuerpo. Los que no conseguían obtener suficientes Peluches Cálidos corrían el peligro de coger una enfermedad que causaba que se les encogiera la espalda e incluso con peligro de muerte. 

En aquellos días era fácil conseguir Peluches Cálidos. Si alguien deseaba tener uno, solo tenía que decirte: “Quisiera tener un Peluche”, y enseguida sacabas de tu bolsa un Peluche tan pequeño como la mano de una niñita. Tan pronto el Peluche veía la luz del día, sonreía y se transformaba en un gran y afelpado Peluche Cálido. Al colocarlo en la espalda, en la cabeza o en el regazo de la persona, se acurrucaba y se derretía encima de la piel, produciendo una sensación de bienestar en todo el cuerpo. Unos a otros se pedían los Peluches y, como eran gratuitos, no había ninguna dificultad en conseguir los suficientes. Al haber muchos, todos eran felices porque la mayor parte del tiempo sentían calor y suavidad.

Un día, una bruja mala se enojó mucho al ver que todo el mundo era feliz y nadie le compraba sus pócimas y ungüentos. La bruja, que era muy astuta, imaginó un plan perverso. Una hermosa mañana, mientras Maggie estaba jugando con su hija, la bruja se deslizó junto a Tim y le susurró al oído: “Tim, mira la cantidad de Peluches que Maggie le está dando a Lucy. ¡De continuar así, no le va a quedar ninguno para ti!” Tim quedó sorprendido. Se volvió hacia la bruja y le dijo: “¿Quieres decir que no encontraremos siempre un Peluche en nuestra bolsa cada vez que lo abramos?” Y la bruja contestó: “Así es, tan pronto se acaben, ya no tendrás más.” Dicho esto, se marchó volando montada en su escoba, riendo a carcajadas. Tim tomó muy en serio lo que la bruja le había dicho y empezó a fijarse cada vez que Maggie regalaba un Peluche a alguien. 

En realidad, estaba muy preocupado, porque le gustaban mucho los Peluches de Maggie y no quería quedarse sin ellos. Pensaba que no era justo que Maggie diera todos sus Peluches a los niños o a otras personas. Así es que empezó a quejarse cada vez que veía a Maggie dándolos a otros y, como Maggie le quería mucho, dejó de dar los Peluches a otros y los reservó para él. 

Los niños vieron lo que estaba pasando y no tardaron en pensar que no estaba bien regalar Peluches Cálidos cada vez que se los pedían o les venía en gana darlos. Ellos también se volvieron conservadores de Peluches. Observaron a sus padres de cerca y, tan pronto vieron que uno de ellos daba demasiados Peluches a otros, empezaron a protestar. A pesar de que cuando los buscaban siempre los encontraban en la bolsa, poco a poco se fueron convirtiendo en unos tacaños.

La gente pronto se dio cuenta de la escasez de Peluches y empezó a sentir la falta de calor. Algunas personas empezaron a sufrir de encogimiento de sus espaldas e incluso murieron a causa de la escasez. Cada vez acudía más gente a comprar, a pesar de su ineficacia, las pócimas y los ungüentos de la bruja. El hecho es que la situación iba empeorando. La bruja mala, que observaba todo lo que estaba pasando, en realidad no quería que la gente muriera (puesto que los muertos no compran pócimas ni ungüentos), por lo tanto, imaginó otro plan. A todos les dio una bolsa semejante a la Bolsa de Peluche, salvo que esta era fría en vez de cálida. Dentro de la bolsa de la bruja había Espinosos Fríos. Con estos Espinosos Fríos la gente no se sentía arropada y suave, sino fría y pinchosa. Por otro lado estos Espinosos Fríos mejoraban la enfermedad de la espalda. Por lo tanto, a partir de aquel momento, cuando alguien decía: “Quiero un Peluche Cálido”, la gente, preocupada por la escasez, contestaba: “No puedo dártelo pero, ¿quieres un Espinoso Frío?” Algunas personas se reunían con la esperanza de conseguir un Peluche, pero al final acababan intercambiando Espinosos. 

Como consecuencia de ello, aunque no murieran muchas personas a causa de la escasez, se sentían infelices, frías y llenas de pinchos. Desde que la bruja llegó, la situación se fue complicando, ya que la escasez de Peluches iba en aumento y, aunque habían sido tan gratuitos como el aire, pronto se convirtieron en algo extraordinariamente valioso. Ello fue la causa de que la gente hiciera cualquier cosa para conseguirlos. Antes de que la bruja llegara, la gente solía reunirse en grupos de tres, cuatro o cinco, sin importarle quién daba a quién los Peluches Cálidos.

Después de su llegada, las personas formaron parejas y reservaron los Peluches exclusivamente para uno y otro. Las que, olvidándose de si mismas, daban un Peluche a alguien, no tardaron en sentirse culpables porque sabían que su pareja tomaría a mal la falta de un Peluche. Y las que no podían encontrar a un compañero generoso, tenían que trabajar mucho para ganar el dinero que les permitiría comprarlos. Hubo gente que, al hacerse popular, conseguían grandes cantidades de Peluches Cálidos sin tener que devolverlos. Luego los vendían a los que no eran populares para que pudieran sobrevivir. Sucedió también que alguna gente tomaba Espinosos Fríos, que eran abundantes y gratuitos, los cubrían de pelusa blanca y los hacían pasar por Peluches Cálidos. Estas falsificaciones eran, en realidad, Peluches Plásticos que causaron todavía más problemas. Por ejemplo, dos personas se reunían e intercambiaban cantidades de Peluches de Plástico, y se suponía que tenían que estar contentos; sin embargo no era así. Como pensaban que habían intercambiado Peluches Cálidos, les desconcertaba sentirse fríos y pinchosos, ya que no se habían dado cuenta que lo que habían intercambiado eran, en realidad, Peluches de Plástico.

Por consiguiente, la situación era catastrófica y todo empezó con la llegada de la bruja, quien hizo creer a todos que el día menos pensado abrirían su Bolsa de Peluches y no encontrarían nada. Pasado un tiempo, llegó a este infeliz lugar una joven mujer de anchas caderas, nacida bajo el signo de Acuario. Al parecer, no sabía nada acerca de la bruja y no le preocupaba quedarse sin Peluches. Los daba gratuitamente, incluso cuando no se los pedían. La llamaban la Mujer de las Caderas y la censuraban por meter en la cabeza de los niños la idea de que si se quedaban sin Peluches no debían preocuparse. Los niños estaban encantados y a gusto con ella, y empezaron a dar Peluches cuando les venía en gana. Los adultos, muy preocupados, decidieron promulgar una ley para proteger a los niños del despilfarro de Peluches Cálidos. Esta ley consideraba que dar Peluches de manera imprudente, sin tener licencia para ello, era un delito penal. No obstante, a muchos niños no pareció importarles y, a pesar de la ley, continuaron dándose Peluches cuando les apetecía hacerlo o cuando se los pedían. Como eran muchos, muchos niños, tantos como los adultos, daba la impresión de que se saldrían con la suya.

A partir de ahora no se sabe lo que va a pasar. ¿Podrán los adultos poner coto a la imprudencia de los niños por la fuerza de la ley? ¿Se unirán los adultos a la Mujer de las Caderas y a los niños para correr el riesgo de que haya siempre tantos Peluches como sean necesarios? ¿Recordarán aquellos días, a los que los niños quieren volver, en que los Peluches Cálidos eran abundantes porque todo el mundo los daba gratuitamente? La lucha se desplegó sobre todo el país y probablemente ocurre justo donde tu vives. Si tú quieres, y espero que así sea, tú puedes unirte dando y pidiendo Peluches libremente y siendo lo mas cariñoso y sano posible.

311/365 Pintxos en pamplona

Pintxos en pamplona by rutroncal
Pintxos en pamplona, a photo by rutroncal on Flickr.

Una de las mejores cosas que tiene internet, es que a través de twitter puedes conocer gente interesante con la que compartes intereses y motivaciones y te ayuda a mantener cerca a tus amigos 1.0 que por circunstancias geográficas viven lejos de tí a diario…
Lo maravilloso de la amistad es enriquecerte de diferentes puntos de vista, experiencias, cualidades, etc.
El miércoles tuve la oportunidad de compartir una tarde estupenda junto a mi @goroji y conocer personalmente a mi “primo” @Erronkari y a @aguitarte, con los que pude compartir una tarde de risas, conversación interesante,… y al final lluvia.
Para reflejar lo que nos aporta la amistad y lo que a veces nos perdemos cuando sólo nos fijamos en nuestra perspectiva, tenemos el siguiente cuento… “Cuento de la amistad”,… para que tengamos en cuenta la potencia que tiene si todos vamos hacia el mismo camino y aportamos nuestro color…
Un día, todos los colores del mundo empezaron a discutir entre ellos, ya que cada uno pretendía ser el mejor, el más importante, el más bello, el más útil, el favorito de todos.

El verde afirmó: “Soy el más esencial, es innegable. Represento la vida y la esperanza. He sido escogido como la hierba, los árboles y las hojas. Sin mí, los animales morirían. Mirad el campo y veréis que soy el que más presente está.”

El azul tomó la palabra: “Tú sólo piensas en la tierra, pero olvidas el cielo y el océano. Es el agua la base de la vida. Y el cielo nos da el espacio, la paz y la serenidad. Sin mí, ninguno de vosotros seríais nada.”

El amarillo se rió ante esas palabras: “Que gracia que me hacéis los dos. Yo aporto la risa, la alegría y el calor al mundo. La prueba es que el sol es amarillo, al igual que la luna y las estrellas. Cada vez que miráis un girasol, el os demuestra que yo soy la vida. Sin mí, no habría ningún placer en esta tierra.”

La naranja elevó su voz entre el tumulto: “Soy el color de la salud y de la fuerza. Tal vez me ven menos a menudo que a vosotros, pero soy útil para las necesidades de la vida humana. Transporto las vitaminas más importantes. Pensad en las zanahorias, en las calabazas, en las naranjas, en los mangos, en las papayas,… No estoy presente todo el tiempo, pero cuando coloreo el cielo en los amaneceres o atardeceres, mi belleza es tal que se fija ya en vosotros, sólo en mí.”

El rojo que se había mantenido al margen hasta ese momento, tomó la palabra alto y fuerte: “Yo soy el jefe de todos los colores, porque soy la sangre, la energía de la vida. Soy el color del peligro y de la valentía. Siempre estoy dispuesto a pelearme por una causa. Sin mí, la tierra estaría tan vacía como la luna. Soy el color de la pasión y del amor, de la Rosa roja, de la Poinsetia y de las Amapolas.”



El púrpura se levantó y habló dignamente: “Yo soy el color de la realeza y del poder. Los reyes, los jefes y los obispos siempre me escogieron porque soy el signo de la autoridad y de la sabiduría. La gente no me interroga: me escuchan y obedecen.”

Finalmente, el índigo tomó la palabra, con mucha más calma que los demás, pero con la misma determinación: “Pensad en mí. Soy el color del silencio. Quizás no me hayáis visto, pero sin mí seríais insignificantes. Represento el pensamiento y la reflexión, la sombra del crepúsculo y las profundidades del agua. Me necesitáis para el equilibrio, el contraste y la paz interior.”

Y así los colores continuaron jactándose, convencidos cada uno de ellos de su propia superioridad. Su disputa se hizo cada vez más fuerte. Pero de repente, un relámpago apareció en el cielo y el trueno gruñó. La lluvia comenzó a caer fuerte. Inquietos, los colores se acercaron unos a otros para sentirse seguros.

Y en medio del clamor, la lluvia tomó la palabra: “¡Idiotas! ¡No dejáis de discutir y cada uno intenta mandar sobre los demás! ¿¡No sabéis que cada uno de vosotros existís por una razón especial, única y diferente? ¡¡Juntad vuestras manos y venid conmigo!!” Los colores obedecieron y unieron sus manos.

Y la lluvia prosiguió: “De ahora en adelante, cuando llueva, cada uno de vosotros atravesará el cielo para formar un gran arco de colores y demostrar que podéis vivir juntos en armonía. El arco iris es un signo de esperanza para la vida. Y cada vez que la lluvia lave el mundo, un arco iris aparecerá en el cielo, para recordar al mundo que debemos amarnos los unos a los otros. “
¿Y tú? ¿has encontrado el color que eres? ¿También tratas de crear un arco-iris con el resto de tus amig@s?
¿Cómo interpretas tú esta lectura?

No he encontrado el autor, pero el cuento lo encontrareis aquí

296/365. Migraña… esa compañera poco conocida

“Hola, me llamo Rut Roncal, y tengo migrañas…”
Comienzo el post así, porque a veces es así como lo siento… además de que sé que somos much@s los que compartimos este enunciado.
Tengo migrañas desde los 18 años, he probado casi de todo, acupuntura, relajación, regulación de hábitos, control de alimentación (sustituir leche por soja, eliminación de fritos y picantes, alcohol, etc), … en los momentos de aura (cuando noto que comienza una jaqueca) me tomo una pastilla… lo mismo que probar diferentes fármacos hasta encontrar la familia de los triptanes (no quiero hacer publicidad pero… de momento el Relpax y por ende Pfizer son mis aliados) gracias a mi amiga Amparo (sí, ella también migrañosa) y que desde luego me han cambiado la vida. 
Saber que comienza la migraña pero a los 40 minutos como muy tarde se te ha ido casi en su totalidad… no vale dinero (bueno, sí, porque son casi 30€ 4 comprimidos, pero bueno).
No voy a hablar de lo que opino acerca de que la migraña no se considere una enfermedad crónica y tengas que ir a por una receta cada vez, no voy a hablar de lo caros que me parecen unos fármacos que tienes que tomarte todos los meses con seguridad… prefiero hablar de lo que descubrí hace unos cuantos meses.
El caso, es que como decía, lo he probado casi todo. Y reconozco que el hecho de haber encontrado un fármaco por el que no he desarrollado tolerancia y que me sigue funcionando perfectamente. Es una alegría.
Lo que ocurre es que ya hace unos meses decidí tomar Lecitina de Soja como complemento alimentario y porque en tiempos descubrí que al ser precursor serotoninérgico facilitaba la memoria. Así que me lo volví a tomar. La cuestión es que pasado un par de meses descubrí que las crisis migrañosas se me habían reducido significativamente, osea, que tenía pastillas en el bolso y hacía tiempo que no iba a la farmacia a comprar más y no es que yo hubiera bajado el nivel de estrés… (quien me conoce lo sabe), así que si ese era la única variable modificada… yo, como sujeto único de mi particular experimento pude deducirlo sin el SPSS (juas juas juas).
Así que me gustaría compartirlo, porque ¿quién sabe? en las migrañas hay muchas variables, muchos fármacos y hay tanta variedad de migrañas como personas. Yo os cuento mi descubrimiento, para que si alguno más se anima a probarlo… podremos comparar resultados ¿no?
Aún así, os adjunto algunos documentos que pueden ser de vuestro interés:
El artículo de la Vanguardia sobre cómo el estrés nos afecta a las crisis migrañosas… que nos facilitó por twitter @cxestal
La recomendación de Patienttalk sobre Cómo actuar ante cefaleas y migrañas
Así como una revisión del SEMFYC sobre la eficacia de diferentes tratamientos preventivos… 
Espero sea cual sea vuestro caso… encontréis alguna idea… y si queréis … siempre podemos montar un grupo / foro autoayuda sobre la migraña, ¿no?

292/365. Chocolate…

Cuántas veces habremos hablado de las propiedades del chocolate entre amigas, cuántas veces nos hemos preocupado por no tener ese apreciado tesoro en nuestras respectivas casas… y es que para después de comer o cenar, una onza de chocolate… saborearla lentamente y dejar como su sabor te invade… eso podríamos decir que “no vale dinero”.
Y compartir chocolate es otra maravilla, pues no hay nada más gratificante que compartir alegrías … y reconozcámoslo… ese sabor dulce (amargo, con leche, con tropezones o sabores) hace que a pesar de las circunstancias, a pesar de haber tenido un día duro o cansado… tenga la propiedad de acabar el día con una sonrisa.
Por ello, quisiera compartir con vosotr@s un cuento precisamente sobre chocolate… a ver qué os parece.
“Camila Comila era una niña golosa y comilona que apenas tenía amigos y sólo encontraba diversión en los dulces y los pasteles. Preocupados, sus papás escondían cualquier tipo de dulce que caía en sus manos, y la niña comenzó una loca búsqueda de golosinas por todas partes. En uno de sus paseos, acabó en una pequeña choza desierta, llena de chacharros y vasos de todos los tipos y colores. Entre todos ellos, se fijó en una brillante botellita de crital dorado, rellena de lo que parecía chocolate, y no dudó en bebérselo de un trago. Estaba delicioso, pero sintió un extraño cosquilleo, y entonces reparó en el título de la etiqueta: “lágrimas de cristal”, decía, y con pequeñísimas letras explicaba: “conjuro para convertir en chocolate cualquier tipo de lágrimas”.

¡Camila estaba entusiasmada! Corrió por los alrededores buscando quien llorase, hasta encontrar una pequeña niña que lloraba desconsolada. Nada más ver sus lágrimas, estas se convirtieron en chocolate, endulzando los labios de la niñita, que al poco dejó de llorar. Juntas pasaron un rato divertido probando las riquísimas lágrimas, y se despidieron como amigas. Algo parecido ocurrió con una mujer que había dejado caer unos platos y un viejito que no encontraba su bastón; la aparición de Camila y las lágrimas de chocolate animaron sus caras y arrancaron alguna sonrisa.

Pronto Camila se dio cuenta de que mucho más que el chocolate de aquellas lágrimas, era alegrar a personas con problemas lo que la hacía verdaderamente feliz, y sus locas búsquedas de dulces se convirtieron en simpática ayuda para quienes encontraba entregados a la tristeza. Y de aquellos dulces encuentros surgieron un montón de amigos que llenaron de sentido y alegría la vida de Camila”.

134/365. Compartir es vivir

Restos de muffin, originalmente cargada por rutroncal.

Sábado tarde. Raúl (@fisioentrevias), Carolina (@carol20801), Miguel (@manyez), José (o Paco o @dagmar96hours) y yo tomando un café en el Starbucks de la calle la paz y compartiendo una muffin. No sólo cada uno tomó lo que le apetecía sino que además sobró. Compartir es vivir. Compartimos no sólo una muffin, sino opiniones, experiencias, risas y ganas de compartir algo tan valioso como todo eso: nuestro TIEMPO.
Gracias por formar parte de un sábado inolvidable 🙂