Cómo alimentar a tu niño interior… y no morir en el intento

Parece ser que aquella fiesta final de curso que vinimos en llamar Proyecto #A1000Manos nos dejó más cansados de lo que esperábamos.

Lo que en principio era un parón de los meses de verano se convirtió en meses de sequía, de dejar de colaborar con uno de nuestros grandes amigos del 2.0 y del 1.0 Iñaki González, autor del blog Sobrevivirrhhé.

Pero recientemente coincidíamos en Barcelona y fue inevitable. La ilusión, las ganas, las ideas de crear juntos volvieron… y aquí estamos de vuelta con nuestros Guest Blogging.

Iñaki, ¿me das la “intro”?IMG-20141031-WA0002

Claro Rut, además volvemos a la esencia original, volveremos a publicar todos los primeros martes de mes a las 22:00, y es que lamentablemente, ya no está nuestra querida Olga Navarro y sus #teku20 para contraprogramarnos, jejeje…

La foto que da pie a nuestra colaboración del mes de noviembre no podía ser más esclarecedora: cómo alimentar a tu niño interior… sin morir en el intento. Bueno, esto último lo añadimos nosotros, porque como todo en esta vida, si no tenemos cuidado y cierto auto-control, las consecuencias pueden ser irreversibles.

Porque volver a ser como un niño, pensar como un niño, interactuar como un niño con la vida, nos permitirá crecer y desarrollarnos como persona, pero no sólo eso, sino que también nos permitirá aumentar nuestras capacidades en nuestros entornos laborales.

Aventurarnos con lo desconocido (quién dijo miedo), generar momentos de recreación (no todo va a ser trabajar), acercarnos al dibujo y cultivar nuestra imaginación (que se lo digan a la reina de los sketchnotes, nuestra querida Mónica López) y liberar nuestra curiosidad (atrevernos a preguntarnos el por qué de las cosas y no dar nada por hecho).

Todas estas cuestiones harán que crezca nuestro niño interior, y de su mano, nuestra vida será mucho más mejor, más plena, más satisfactoria… y como dice el único punto del dibujo que todavía no he comentado, nos hará sonreír hoy, al menos una vez más que ayer, pero una menos que mañana.

¿Qué me dices Rut?

Pues sí Iñaki, totalmente, … la ventaja de la infancia es que de una forma “limpia” y sin filtros nos hace ver la “verdad”, lo posible, las posibilidades, la ilusión… lo malo en ocasiones de ser adultos es que el saber todo lo que sabemos nos condiciona a la hora de ver los límites, tanto los reales como los que suponemos… y eso sin querer… nos condiciona.

En ocasiones viene bien incluso juntarnos a aquellas personas que hacen que la ilusión surja… como nos ha pasado un poco a nosotros, ¿no? Estoy segura de que más de un@ se hubiera rendido y hubiera dejado los post #a4manos por quizás dejadez, por pensar que ya se pasó el momento, por un montón de excusas… quizás. Y nosotr@s, como si fuéramos esos niñ@s de los que hablamos decidimos re-ilusionarnos, decidimos seguir ilusionando o por lo menos compartir nuestros pensamientos esperando que sirvan a tod@ aquél/lla que lea estas líneas en cualquiera de los dos blogs J

Personalmente me gustaría compartir un relato de Eloy Moreno, un escritor y amigo que con sus novelas consigue hacernos sentir, reflexionar, imaginar… La historia se titula “El sol vendrá a desayunar” y dice así:

-¿Mañana vendrá a desayunar? -me preguntó mientras yo conducía.

-¿Quién? -le contesté.

-El sol -me respondió mirando a través de la ventanilla.

-Ah… bueno, no sé… ¿y cómo bajará? -le seguí el juego.

-Pues con una cuerda -dijo sin inmutarse.

-Ah, ¿y cómo desayunará? No tiene brazos.

-Pues yo se lo daré.

-Ah, vale, pero… y después, ¿cómo volverá otra vez al cielo?

-Yo lo empujaré hacia arriba -volvió a contestar.

-Ya, pero el sol pesa mucho y tú eres muy pequeña…

Observé por el retrovisor cómo fruncía el ceño.

Pero a los pocos segundos, por la alegría de sus ojos,

supe que acababa de encontrar la respuesta.

-¡Pues que se suba en una colchoneta! -me dijo

mientras gesticulaba con sus pequeñas manos.

Y fue justo en ese momento cuando me di cuenta de que,

en aquel coche, íbamos una niña y un adulto.

No porque yo fuera conduciendo

y ella detrás, sentada en su sillita, sonriendo,

sino porque sólo uno de los dos era el que,

con cada ilusión, solucionaba un problema.

La idea es que seamos capaces de volver a ver lo que nos rodea con los ojos de la infancia, sin los filtros / etiquetas y con la ilusión de pensar en descubrir, investigar, resolver… con la energía suficiente para no rendirnos y ser conscientes de todos los colores que forman el supuesto “gris”.

Así que… ¿qué tal si nos levantamos de la silla y nos ponemos a bailar un poco como si no hubiera un mañana y dejando que los pies empiecen a mover el resto del cuerpo?

Pon el volumen y deja que Mika nos llene de Lollipops 🙂

Aquí estamos Iñaki y yo en ese encuentro de Barcelona que ha hecho que volvamos al #A4manos

ipp

 

 

 

Los consejos son gratis… ¿o no?

Aconsejar, dar nuestra opinión, esperar que otr@s nos hagan caso… son conductas muy del día a día.consejo

Es una costumbre más que diaria el hecho de dar consejos; es algo que nos nace de forma automática, en la mayoría de las ocasiones sin preguntar si les parece bien a nuestro interlocutor que le demos nuestra opinión. En menos que “canta un gallo” ya está saliendo de nuestras gargantas el famoso “yo que tú”…

La cuestión es que aunque el hecho de dar opiniones/ consejos es algo frecuente no lo es tanto el respetar la toma de decisiones del “otr@”, sobre todo cuando no nos hace caso y posiblemente la “conversación” podría derivar en un

  • “no creo que haga lo que me dices…”
  • “la próxima vez no me pidas mi opinión…”
  • “pero si no te la he pedido…”
  • “pues si me lo cuentas… es porque quieres saber lo que opino ¿no?”….

vender-barato-vender-caroPues no, no tiene porqué; en ocasiones sólo necesitamos que alguien nos escuche, nos sirva de reflejo y nos ayude a liberarnos de nuestros pensamientos.

Si nos encontramos en esta situación no da la impresión que los consejos sean gratuitos, ¿no?

Y aunque pensemos que deberían darse cuenta de que están invadiendo nuestra intimidad o simplemente que no están respetando que nuestra propia opinión sea diferente, por muy taxativa que se ponga la persona que da su consejo… no nos leemos mutuamente el pensamiento.

La clave está en resaltar de forma firme que entendemos que sea su opinión, y que nosotros/as opinamos de forma distinta. Resaltar que agradecemos la intención de ayuda, y pedimos que se respete nuestra forma de ver las cosas igual que respetamos y valoramos la opinión / consejo que nos dan.

A veces tan sólo necesitamos que nos escuchen, no tanto que nos den consejos. Hablar en ocasiones ayuda a ordenarnos las ideas y a ser conscientes de lo que verdaderamente es importante o clave para nosotros/as. Aunque hay algunas diferencias de género en la forma de escuchar, lo que sí es cierto, es que solemos escuchar de la forma en la que me gusta/ necesito que me escuchen, por lo que también podemos hacer que esta reflexión nos sirva como propósito de un ejercicio de empatía y saber cómo necesitan /les gusta a la gente de mi entorno que les escuche.

¿Qué os parece como ejercicio? ¿nos escuchamos más?

Reproches… dardos envenenados de “amor”

A lo largo de la vida nos vamos encontrando con diferentes personas, con las que establecemos diferentes lazos en cuanto a tipo e intensidad (personal, familiar, social, laboral, etc)Corazon Roto_800

Evidentemente, los lazos (en cuanto a número e intensidad), van cambiando; hay personas que en su día jugaron un papel importante en nuestras vidas y hoy no están y por el contrario, hay personas que se han vuelto más cercanas… ¿Qué hace cambiar las relaciones? podríamos estar de acuerdo en que la confianza, comunicación y respeto… serían parte fundamental de esos lazos.

Pero…Cuántas veces habremos recibido una llamada de alguien después de hace mucho tiempo y lo primero que hemos respondido es: Hombre!! ya era hora!! Cuánto tiempo sin saber de tí!!!; no sé qué pensaréis, pero independientemente del tono… estas frases por mucho que estén acompañadas de cierta alegría por dicha llamada… no dejan de reflejar cierto reproche. Si queremos reflejar esa alegría… ¿porqué no contestamos así?: Hola!!!! ¿Cómo estás? ¡Qué alegría saber de tí!. 

Sólo nos damos cuenta de la diferencia entre una respuesta y otra cuando somos nosotr@s quienes realizamos esa llamada y recibimos esa contestación. En el caso de la primera y acto seguido nos estamos justificando por no haber llamado antes.

¿Porqué nos sentimos culpables? El teléfono funciona en ambos sentidos ¿no? y tendemos a agradecer menos de lo que solemos reprochar. Lo que sí es que si hacemos una llamada y recibimos un reproche… dudo mucho de que tengamos ganas de volver a marcar ese número salvo que sea casi por obligación.

Es curioso darnos cuenta del lenguaje que utilizamos en el día a día, no solemos ser conscientes de la negatividad con la que cargamos nuestros mensajes.

Cuando nos damos cuenta de esto y comenzamos a elegir nuestras palabras utilizando un lenguaje positivo nos convertimos en actores movilizadores, elementos de acción por encima de elementos de estancamiento y/o generadores de culpabilidad así como también nos convertimos en mejores comunicadores.

Fijaros con algo muy sencillo. Si a un niñ@ le decimos qué es lo que no queremos que haga o lo que está haciendo mal… no le estamos diciendo lo que verdaderamente queremos ni lo que queremos realmente que cambie, por lo que si las circunstancias se repiten, repetirá la misma conducta porque no sabe realmente cómo se debe de comportar.

Normalmente utilizamos lenguaje genérico y lamentablemente ese tiempo de lenguaje se queda en la superficie. Los mensajes “pórtate bien”, “tienes que ser buen@” realmente ¿qué significan? porque seguro que si preguntamos… tenemos diferente interpretación entre unos y otros.

La cuestión es que en los adultos pasa exactamente lo mismo, fijaros en cómo nos dirigimos con compañer@s, colaboradores/as, jefes/as,… que cuando queremos dejar las cosas “claras” solemos dar tantas explicaciones que la esencia de nuestro mensaje se pierde y por tanto puede ser malinterpretado con facilidad.

Qué consejos podemos seguir:

  • Utilizar lenguaje positivo
  • Peticiones concretas de acción
  • Evitar los reproches en cualquiera de los casos
  • Expresar más las emociones positivas

Aquí tenéis alguno más

Yo me lo propongo cada día ¿y tú?7 pasos para la felicidad

Un diálogo entre Comunicación (ladirecciondelacomunicacion.wordpress.com) y RRHH (laverdadabsolutanoexiste.wordpress.com)

¿Cuál es tu mejor definición de Comunicación?

la foto -Existen muchas definiciones de comunicación en las teorías de la comunicación interpersonal y la comunicación social, pero para mí la mejor, la que prescribo e intento que guíe mi actividad es la que aprendí desde la práctica con la comunicación alternativa, que es “comunicación es poner en común”, implica sobre todo para mi algo tan importante como la bidireccionalidad, el acuerdo, el resultado, la estrategia, en suma la verdadera comunicación. Es además la traducción literal del latín, es como asegurar el origen.

Si lo pensamos desde el punto de vista de la interacción, nos tenemos que plantear dos premisas: La primera que comunicar significa tener un objetivo para comunicar y la segunda que ha de ser bidireccional. Por tanto, para mí la mejor definición de comunicación es trasladar de forma clara el objetivo que ha originado la comunicación y permitir el feedback de los que reciben el mensaje.

-Totalmente de acuerdo, sobre todo si es una comunicación organizacional o empresarial, aunque no debo evitar tener un resquemor a que los objetivos resten naturalidad, espontaneidad e incluso sinceridad a un intercambio tan noble como el de la comunicación.

 ¿Cuál es tu mejor definición de RRHH?

Para empezar, cada vez me gusta menos el concepto de RRHH (recursos humanos) y valoro más que hablemos de personas y por tanto todo lo que sea necesario para ellas en una organización. Por este motivo considero que los RRHH en una organizacila foto(1)ón han de concebir todo lo que tenga relación con las personas desde incluso antes de entrar en la organización, incluyendo su paso por la empresa tratando de aprovechar el máximo potencial y rendimiento, hasta su salida (tanto voluntaria como involuntaria).

– Por lo tanto, ¿Existe recurso más valioso en una empresa que las personas? A mí el concepto de RRHH me gusta, las personas son un recurso crítico, fundamental, como el financiero y así debe plasmarse, aunque comparto que depende cuál sea su visión y sobre todo si están en lo estratégico de las decisiones. Creo que además puede compartir con la comunicación esa transversalidad en ocasiones peligrosa pues si no disponemos de límites es difícil delimitar responsabilidades, lo que no es necesariamente bueno o malo.

¿En qué se fundamenta para ti la Comunicación?

– En saber articular el proceso de emisores, objetivos, canales, mensajes, medios, receptores, resultados, etc. La comunicación es la suma de muchos eslabones en la que cada uno de ellos tiene además movimiento propio. La combinación factorial de cada uno de ellos hace que la comunicación sea tan diferente en cada caso.

Estoy de acuerdo, aunque para mí lo primero sería tener en cuenta a las personas, pues partiendo de ellas podemos definir todos los demás elementos, pero siempre poniendo el foco en las personas que van a ser objeto de la comunicación.

¿En qué se fundamentan para ti los RRHH?
Para mí, lo más importante como ya he dicho son las personas, evidentemente hemos de tenerlas en cuenta para la estrategia de la compañía y para conseguir los objetivos, pero sin perderlas de vista (base fundamental para los RRHH). La única forma de que una empresa consiga sus objetivos es a través de las personas y para ello hay que evaluar, motivar, desarrollar, dar feedback, dirigir, comunicar, … proporcionar un entorno social que estimule la productividad, el aprendizaje, el desarrollo, la cooperación … y es a través de los procesos de RRHH (de momento seguiremos llamándolo así) y por supuesto de la comunicación los que pueden apoyar a que lo logremos.

– Al igual que la cadena de la comunicación, las personas poco pueden hacer si no cuentan con estrategia, objetivos, medios, responsables, etc. En ocasiones, lo más importante, debe ser lo más estructurado. En nuestra vida privada, a lo más importante ¿lo cuidamos? ¿lo dotamos de recursos?

¿Qué aporta para ti la Comunicación en el ámbito organizacional? ¿Y como profesional? ¿Y en lo personal?

– Para mí la comunicación es una herramienta vertebradora en una organización que no la concibo sin personas y por lo tanto sin comunicación. A través de un elemento tan transversal podemos actuar desde la estrategia a la vivencia de los valores cotidiana. En lo profesional, hacer tangible, concretar, coordinar una herramienta tan cotidiana y abstracta en proyectos es un reto cotidiano. En lo personal, la comunicación es mi vocación y la forma en la que me relaciono con el entorno.

Sin comunicación las personas y por ende las empresas no podríamos cooperar y por tanto trabajar juntas. La comunicación ha de ser el elemento que haga la toma de decisiones transparente. En ocasiones nos encontramos en organizaciones donde por mucho que la directiva piense en el bien común y en el máximo beneficio con el centro de atención en las personas sin una buena comunicación que traslade todo esto, probablemente esa toma de decisiones será malinterpretada. No debemos olvidar que el ser humano necesita entender su entorno y si no recibe información fidedigna para interpretarlo la creará o la buscará (de ahí los rumores). Cuanto más transparentes seamos a nivel de comunicación corporativa, menos probabilidad tendremos de generar entornos laborales llenos de rumorología y mal ambiente. En cuanto a la aportación de la comunicación en el ámbito personal para mí es igual de crítico (a fin de cuentas somos las mismas personas las que trabajamos que las que convivimos) y hemos de aplicar las mismas teorías en las empresas que en las familias/ grupos sociales. Si queremos generar confianza y ser confiables, hemos de ser buenos comunicadores, con todo lo que eso conlleva; no sólo a la hora de expresarnos sino también a la hora de preguntar, escuchar, estar receptivo, etc

– Probablemente si preguntáramos en profundidad a las organizaciones y a los directivos si quieren ser transparentes o incluso si quieren genera confianza, sincera, bidireccional, nos llevaríamos más de una sorpresa.

¿Qué aportan para ti los RRHH en el ámbito organizacional? ¿Y como profesional? ¿Y en lo personal?

Creo que ha habido una evolución importante en este ámbito. Antes se llamaban departamentos de Personal (gestión administrativa principalmente) y ahora estamos hablando de personas (por este motivo muchas organizaciones han cambiado ya su denominación del departamento y en lugar de recursos humanos hablan de personas, talento, desarrollo, etc). Los RRHH han de ser un departamento staff (en mi humilde opinión) que se encargue de aportar la visión a la organización de las personas y “obligue” a la directiva a no olvidarse que los objetivos se consiguen con personas y que éstas tienen procesos mentales, emociones, sentimientos, expectativas, modos de comportamiento… que han de ser tenidos en cuenta. Ojo! no digo que nuestras decisiones organizativas dependan de las personas, sino que éstas consideren a las personas y a su funcionamiento dentro del mapa de acción. Como profesional entiendo que hay que ser perseverante, no dejarse minusvalorar y tener valores y principios que sirvan para defender tu visión. Se nos acusa de ser “soft”, de ser blandos y de quizás poco estratégicos. Las personas tienen la energía necesaria y la motivación es parte de esa energía. Lamentablemente no todos funcionamos con los mismos estímulos y si no consideramos éstos podemos fracasar en organizaciones no por malas toma de decisiones sino malas implantaciones por no tener en cuenta este aspecto. A nivel personal trabajar con personas es lo más gratificante (a veces también lo más difícil), nos enriquece y nos fuerza a pensar desde varios puntos de vista. A veces las empresas son como las familias, puedes tener situaciones críticas, pero si las resuelves con éxito las relaciones se hacen más fuertes y tienes garantizada la visión conjunta que te llevará a conseguir lo que te propongas.

– Después de tantos años, si algo he aprendido es que no hay nada más “hard” que un equipo alienado. Los RRHH no son “soft” y pobre del que siga pensando así.

Si quieres compartir conmigo la comunicación: www.ladirecciondelacomunicacion.wordpress.com

Si quieres compartir conmigo los RRHH:      www.laverdadabsolutanoexiste.wordpress.com

Keep calm, and be yourself

En comunicación, habilidades interpersonales, desarrollo personal, trabajo en equipo, liderazgo,… hablamos de mejorar nuestras habilidades de comunicación, entendiendo estas como saber expresarnos, escuchar, elegir el momento, adaptarnos a la otra persona,… y por supuesto la comunicación no verbal (gestos y tonos de voz) es algo importante en todo esto (según Albert Mehrabian impacta hasta un 93%).
La cuestión es que en ocasiones, cuando leemos un libro de Comunicación No Verbal (CNV) y nos ponemos a analizar los gestos,… podemos perder la perspectiva. Por ejemplo, el gesto de “cruzar los brazos” se interpreta como elemento bloqueador de la comunicación, como bloqueo y/o falta de recepción o de interés al interlocutor.
Bien,  yo quiero lanzaros la siguiente pregunta (algo que suelo preguntar en aula): ¿cuando estamos mucho tiempo en un sitio (me da igual de pie o sentados), ¿qué hacemos con los brazos? los cruzamos, ¿no? porque nos molestan, los “guardamos” de la única manera que podamos, ya que no son de “quita y pon”, lo mismo que nos pasa con las piernas. Hay una gran diferencia entre “brazos cruzados” y “brazos cruzados”.
La clave está en el rostro, en la tensión muscular, en el momento en el que se cruzan los brazos y la energía empleada…. no es el gesto en sí mismo (se suele decir que la emoción se refleja en el rostro y la intensidad con el resto del cuerpo). Los niños son transparentes en CNV.
¿Eso quiere decir que no nos ha de servir conocer la CNV? No, significa que el conocer la CNV nos permite conocernos mejor, identificaremos los gestos que utilizamos y cómo varían en función de las personas y/o las situaciones, así como entonces, localizaremos aquellos gestos que nos ayudan y cuáles nos bloquean.
El autoconocimiento es lo que nos permitirá ir evolucionando poco a poco. Pensar que si adoptamos una postura y/o nos comportamos de forma muy diferente a nosotros/as mismos/as, los demás lo decodifican como “superficial”, “falsedad”, “engaño”,… y lógicamente eso no creo que nos interese ¿verdad?
Y es que no hace falta saber de CNV ni de gestos para detectar que alguien está siendo sincero/a … seguro que más de uno/a de nosotros/as ha tenido ese “feeling” con alguien y no hemos podido decir si es que ha cruzado los brazos, se ha tocado la nariz 3 veces o se ha tapado la boca mientras hablaba. Es nuestra intuición lo que lo decodifica, y nos dice que hay una incongruencia entre lo dicho y el cómo lo ha dicho…. y ante esa situación manda la CNV. Por tanto ese “feeling” de incongruencia generará desconfianza.
Ajustémosnos a la realidad y seamos nosotros/as mismos /as…
En el siguiente vídeo de la épica serie de “Los Serrano” seguro que los vemos mucho más claro…
¿Y ahora? ¿Qué opinais al respecto?

Silencio

Silencio by rutroncal

Silencio, a photo by rutroncal on Flickr.

Quiero dedicar esta entrada al silencio, porque hace tiempo que no escribo y en cierto modo he “ejecutado” un silencio virtual (si es que puede llamarse así).
De hecho, he de reconocer que no voy a actualizar de forma retroactiva el blog con respecto a las fotos. Comenzaré el 1 de Enero de nuevo, pasando página, eliminando lo pasado y centrándome en el futuro (y eso que tengo las fotos… ).
Seré honesta conmigo misma y podré asumir que no he cumplido con mi intención, que se ha quedado en eso… en una intención, pero si sigo pensando en el “tengo que” subir las fotos, como lenguaje reactivo que es… no lo haré, por este motivo comenzaré de nuevo y así me daré la oportunidad de disfrutar escribiendo de nuevo.
Ha sido muy gratificante recibir mensajitos bien sea por twitter o por aquí diciendo que se me echa de menos… yo también he echado de menos esta “doble vida” :), bien es verdad que con tanto cambio… me ha venido muy bien la pausa y la priorización y aunque no lo he abandonado del todo (eso creo que a estas alturas sería muy difícil) sí poner el punto de atención en mi.

Además me gustaría compartir hoy un cuento Indio, una historia sacada del libro “Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio” de Kent Nerburn que me parece muy reveladora, además esta semana he tenido la oportunidad de impartir una formación sobre comunicación y me gusta incidir sobre todo en la parte de la escucha. La escucha no entendida sólo por oír las palabras, sino tratando de captar algo más allá. Ser capaces de observar, percibir, sentir al otro para poder escuchar lo que dice… y lo que no dice. El relato dice así:

Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo. De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.
Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros. Observa, escucha, y luego actúa, nos decían. Ésa es la manera de vivir.
Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías. Observa a los ancianos para ver cómo se comportan. Observa al hombre blanco para ver qué quiere. Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar.
Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando. Premian a los niños que hablan más en la escuela. En sus fiestas todos tratan de hablar. En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces. Y le llaman “resolver un problema”. Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos. Tienen que llenar el espacio con sonidos. Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir.
A la gente blanca le gusta discutir. Ni siquiera permiten que el otro termine una frase. Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte. Te escucharé. Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo. Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante. De lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré. Me has dicho lo que necesito saber. No hay nada más que decir. Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.
La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.
Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces.

Dicho lo cual… ¿Cómo os sentís vosotros/as con el silencio? ¿y escuchando?

La importancia de demostrar que es importante

¿Cuántas veces nos habrá pasado que queremos decirle algo a alguien, que para nosotros es importante y no obtenemos el resultado que esperábamos? 
¿Cuántas de estas veces hemos “echado la culpa” a nuestro interlocutor?
¿Cuántas de ellas hemos pensado que “claro, como para él/ella no era importante…”?
¿Nos hemos preguntado a nosotr@s mism@s qué es lo que hemos hecho nosotr@s?
¿Hemos tratado de analizar nuestra forma de expresarnos y/ o de decir las cosas como si estuviéramos observando a través de un espejo?
Y es que normalmente achacamos a los demás la responsabilidad del impacto de nuestro mensaje, pensando en la falta de interés, en las afinidades personales, en la relatividad de la importancia de lo que queremos decir…
No nos damos cuenta de que nuestra actitud (positiva) es conditio sine qua non para garantizar el resultado esperado. 
Si yo ante una situación que es importante para mí, lo primero que me viene a la cabeza es: “le va a dar igual”, “no sé para que se lo voy a contar”, “no voy a lograr nada”… efectivamente esta actitud que se genera es la que estoy provocando, porque sin duda, esta actitud está condicionando un resultado negativo, a lo que seguramente acabaré reforzándome a mi mism@ pensando: “¿ves?” “ya sabía yo…” “si es que no sé para qué lo intento…”
Ahora tratemos de pensar en esa conversación que leyendo estas líneas nos viene a la cabeza (si, si… esa en la que nos vemos identificados por nuestra actitud negativa…) e intentemos analizar esa situación como si estuviéramos viendo esa misma escena en la televisión. Fijaos atentamente en vuestro personaje; ¿realmente está haciendo todo lo posible por transmitir lo importante/ lo que significa para él/ella? ¿está poniendo “toda la carne en el asador”?
¿Actuaríamos diferente si pensáramos que a nuestro interlocutor le importa lo que le queremos contar? o bien, si éste interlocutor nos cae bien y nos interesa muchísimo su opinión….
A la hora de hablar con alguien o de relacionarnos nos influye mucho nuestro estado de ánimo, la actitud que nos genere esa situación y/o incluso la sensación / emoción que nos produzca la/s persona/s que tengamos en frente. Por tanto, analicemos la situación, seamos honestos con nosotr@s mism@s y visualicemos cómo nos queremos comportar y qué desearíamos lograr para tener éxito.
Actuemos como nos gustaría y no nos resignemos; Hoy mismo en twitter he puesto una frase vía @cruzcoaching que me encanta: “Nadie ha dicho que sea fácil conseguir tus objetivos. Lo fácil es no hacer nada y quejarte de que todo sigue igual.”
Es más fácil responsabilizar al resto del mundo de mis fracasos que hacerme responsable de mis logros. Lo primero sugiere resignación, lo segundo requiere esfuerzo y constancia.
¿Y vosotr@s qué opináis? ¿os lo habéis planteado alguna vez de esta manera?

¿Necesito un/a coach? ¿cómo funciona el coaching?

Cada vez es más frecuente leer en foros de formación, liderazgo, desarrollo personal, … el tema del “coaching” y de cómo se está implantando en nuestra sociedad y en las organizaciones.
Y a pesar de que el “coaching” lleva utilizándose hace décadas (incluso siglos si consideramos a Sócrates y a Descartes como los primeros coachs) parece que es hoy en día cuando se hace más frecuente la necesidad de un coach, o por lo menos parece existir una mayor demanda; Aún así, parece que todavía existe confusión sobre el coaching, sobre el mentoring y sobre la aplicación real en el ámbito profesional.
Para comprender cómo funciona el coaching, quizás es interesante conocer cómo funciona nuestra mente en primer lugar y así determinar si necesitamos un coach o sólo un/a amigo/a.
Nuestro cerebro está en constante funcionamiento, estamos pensando continuamente aún a pesar de no ser conscientes, y cuando hay algún tema que nos preocupa, nuestra mente no para de dar vueltas sobre el tema como si fuera un ordenador que tuviera activo un programa en paralelo a nuestra actividad diaria.
¿Cuándo nos damos cuenta de esto?, normalmente cuando estamos haciendo alguna tarea más bien mecánica y/o automática en la que no tenemos que centrar toda nuestra atención es cuando nos damos cuenta de cómo van circulando nuestros pensamientos por nuestra cabeza. Por ejemplo, cuando vamos conduciendo por una autovía /autopista es un momento perfecto para dar rienda suelta a nuestro cerebro y dejar fluir nuestro pensamiento.
Planteemos que tenemos un problema o situación a resolver en el trabajo o en nuestro ámbito personal, es algo que nos preocupa y que para nosotr@s es importante. Con el ritmo de vida que normalmente llevamos de forma acelerada, trabajo, casa, familia, más trabajo… no solemos dedicar un momento a profundizar sobre este tema y seguramente esté ocupando esos “ratos de autopista” para darle vueltas y tratar de encontrar una solución aunque no nos sirva de mucho, pues aunque llegue a alguna “idea clave” el hecho de trabajar con el cerebro automático, me dificulta el fijar esa idea en la memoria y cuando estoy más tranquilo/a en mi casa o trabajo y trato de recuperar esa idea, me sorprendo con que no recuerdo claramente en qué consistía por mucho que me esfuerce en recordarlo.
Si realmente quiero profundizar sobre el tema, necesito trabajar sobre ello, no estar haciendo varias cosas a la vez, por lo que necesitaría pararme a pensar en un lugar tranquilo y hacer quizás la típica lista de pros y contras (la escritura es un fantástico método para profundizar en el pensamiento). Esto me permite un nivel de profundización mayor y quizás encontrar una solución adecuada.

Aún así, he de saber que la escritura automática o reflexiva (la lista) me permite profundizar sobre aquellas cuestiones que rondan por mi cabeza, facilitándome una mejor consciencia y una gestión emocional, pero normalmente sobre aquellas cuestiones sobre las que estamos dispuestos de forma consciente a reflexionar, no solemos plantear nuestros miedos, limitaciones, retos, …

A través del coaching nos permitimos profundizar y responder a preguntas que nos impiden actuar, nos están limitando o simplemente tenemos miedo a hacernos. Así mismo, el tener un coach, significa también tener un espejo que en el momento en que percibe que algo es importante para nosotr@s o hay una incongruencia entre nuestro discurso y nuestra comunicación no verbal, nos lo hará saber para facilitarnos el ser conscientes sobre lo que estamos trabajando. Nuestro coach nos ofrece la posibilidad de ser conscientes de nuestro lenguaje, de nuestro pensamiento, de nuestros miedos y limitaciones… y hacernos responsables de las acciones que nos van a permitir cambiar.
De hecho, lo que nos permite un coach es hacernos conscientes y hacernos responsables de nuestras elecciones, porque quien elije el camino es el coachee, no el coach, éste nos dará la luz a través del túnel de nuestra consciencia y nos ofrecerá ver los caminos que van apareciendo en el proceso, pero es el coachee quien decide qué camino va a tomar y qué retos va a superar, por eso dentro de lo que es una organización podemos contextualizar el coaching o circunscribirlo en base a un análisis inicial (normalmente se suele realizar un 360º o alguna prueba de personalidad o de competencias) que permita orientar al coachee por qué ámbito / área quiere comenzar. Será el / ella quien priorice, el coach será su guía en el camino que elija (para diferenciarlo del mentoring, el mentor sería quien priorizaría y plantearía el desarrollo en base al criterio del mentor, no del mentorizado, estableciéndole los hitos, los objetivos , etc).
Después de esta reflexión, ¿crees que necesitas un coach o un/a amigo/a?

339/365 El gran palacio ¿de la verdad o de la mentira?

Another view by rutroncal
Another view, a photo by rutroncal on Flickr.

El miércoles tuve una reunión con un cliente y sus oficinas están en un antiguo palacete de la calle caballeros… una maravilla reformada.
Dicho palacete me ha recordado a un cuento de Pedro Pablo Sacristan titulado “El Gran Palacio de la mentira”, a ver qué os parece, dice así:

“Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo. Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor.
Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular. Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió. Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó.
Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán.”
Para mi las mentiras para que se sostengan, se sostienen unas en otras,… y al final se desmoronan porque es difícil sostener una mentira y que se mantenga en el tiempo sin que se resquebraje por algún sitio… a veces nos engañamos a nosotros mismos pensando en que somos honestos, cuando en realidad evitamos decir la verdad,… ¿cuando?
– Cuando tergiversamos la verdad
– Cuando damos vueltas aportando un montón de información que no lleva a ningún sitio
– Cuando directamente nos callamos algo que sabemos a pesar de que pueda ser relevante para nuestro interlocutor
o – Cuando atacamos para que no nos pregunten…
Decir la verdad supone ser consciente y responsable de lo que se dice, cómo se dice y a quien se le dice… diferenciar básicamente entre ser sincero y ser directo.
¿No creeis?

329/365 Preguntas, canales de comunicación

Sacarina para compensar by rutroncal
Sacarina para compensar, a photo by rutroncal on Flickr.

Cuántas veces hemos escuchado la frase en los distintos cursos de comunicación que: “El responsable de la comunicación es el emisor”, por lo que si el receptor no comprende el mensaje es nuestra responsabilidad el hacernos entender; pero, esta afirmación que en aula la aceptamos (que no significa que la integremos) ¿Cuándo nos damos verdadera cuenta de su poder? Cuando utilizamos esta premisa de forma correcta, y somos capaces de sacarle el máximo partido a esta ley y la aplicamos no sólo para asegurarnos de la comprensión de mi mensaje sino que además soy capaz de hacer las preguntas adecuadas.

En general, no nos damos cuenta de que en función de cómo formulemos una pregunta obtendremos una correcta (o adecuada) comunicación o bien nuestro interlocutor necesitará una aclaración.

Hoy mismo en el tren he tenido la oportunidad de ser testigo de un ejemplo:
Llegado el momento de repartir las bebidas, hay dos azafatas sirviendo. Una pregunta: ¿Azúcar ó sacarina?. La otra: ¿Quiere azúcar o sacarina? (he de decir que esta segunda utilizó un tono de voz sin enfatizar ninguna pausa)

¿Cuál es la mejor pregunta?, evidentemente la califica la calidad de la respuesta. Con la 1ª opción obtendremos el producto que buscamos, el interlocutor responde una cosa u otra. Sin embargo, con la 2ª el interlocutor responde: “Sí!, claro!, por supuesto!” para lo que es necesario una segunda pregunta aclarando que no es un sí o no sino una identificación de lo que desea.

En ocasiones tendemos en comunicación a “liar la madeja” al tratar de “aclararnos” dando más información al interlocutor, por lo que en lugar de conseguir aclarar el mensaje acabamos confudiendo.

Conclusión: Utilicemos frases sencillas y cortas, lenguaje claro y sin ambiguedades y preguntas preferiblemente abiertas (a no ser que por la conversación requiramos un compromiso de SI o NO).

Y como siempre, no sólo hemos de pensar en hablar, sino la clave la obtendremos si observamos y escuchamos tanto a nuestro interlocutor como a lo que nos rodea para saber si vamos por el buen camino.