¿Qué haces tú para mejorar el clima laboral?

¿Qué es el clima? mejor dicho ¿qué es el clima laboral?, podríamos definir el clima laboral como el conjunto de percepciones de los emplead@s de una organización con respecto a su nivel de satisfacción tanto en generMejora clima laboralal como en los numerosos matices que rodean un puesto de trabajo.

Y en muchas ocasiones, cuando hago selección y hago la pregunta típica: ¿Qué necesitarías que tuviera un trabajo para que estuvieras a gusto?…

Mucha gente me responde: “un buen ambiente de trabajo”

Es algo que necesitamos, que buscamos y que es importante… ahora bien ¿nos hemos planteado alguna vez qué hacemos nosotros para que exista un buen clima laboral / ambiente de trabajo a mi alrededor?

Está claro que hay una serie de circunstancias que me rodean y que aunque no dependen de mí directamente sí que hacen que me pueda sentir mejor o peor en un trabajo (tema de descansos, entorno como el mobiliario, luz natural, beneficios sociales, vacaciones, recursos / herramientas, etc…) pero también hay una parte importante que depende de mí.

El ejemplo para mí drástico de esta situación (y perdonarme porque no es mi intención herir sensibilidades) es Viktor Frankl (“El hombre en búsqueda de sentido”), médico psiquiatra judío que fue prisionero en Auschwitz (entre otros campos de concentración) y allí pudo ser consciente de cuánto es de necesario tener un sentido, una misión, algo que esperar en esta vida para sobrevivir y tener esperanza. La cuestión, y a lo que quiero hacer referencia, es que otra de las cosas que descubrió fue:

“Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de elegir cómo responder a esas circunstancias”:

S. Covey ya lo nombraba también en más de una ocasión, de hecho es el primero de los 7 Hábitos: Ser Proactivo. Es importante tomar decisiones, ser consciente de mis elecciones y también así podré actuar en consecuencia.

Volviendo a nuestro entorno y a nuestro día a día ¿cómo somos? ¿somos personas que nos estamos quejando continuamente de lo que no tenemos o no podemos hacer? o ¿somos personas que vemos las posibilidades y elegimos cómo afrontamos la adversidad?

Tener en cuenta que cuanto más hablamos de lo negativo que nos rodea, más importancia toma en nuestro subconsciente, más peso le damos y más tiempo va a ocupar en nuestra mente.

¡Ojo! no quiero decir que seamos “pasotas” y dejemos de luchar por nuestras condiciones laborales… lo que quiero es que seamos conscientes de que en función de las verbalizaciones que hacemos hacia afuera provocamos emociones, sentimientos, y … estamos formando parte del clima / ambiente que queremos.. ¿o no?

“Comienza tu día con una sonrisa y verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo”

Mafalda

Hoy en @ondamujer hemos hablado de esto precisamente.. ¿te apetece escuchar algo más sobre el tema? Escucha el programa aquí Onda-Mujer

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Tropezar no es malo…

tropezarNueva propuesta de nuestra coaching de cabecera, la última antes de las vacaciones, porque sí, nos vamos de vacaciones, es justo y necesario… pero eso ya os lo iré contando estos días que hoy tenemos invitada y no hay que ser descortés.

Dicen que el hombre (barra) mujer es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y tres si son pequeñas, pero de ahí a cogerle cariño a ésta pues no sé yo si es para tanto.

Tropezar no es malo, si del tropezón sacamos una buena enseñanza, o como leía estos días por ahí (redes sociales varias, perdón si no cito la fuente):

“Unas veces se gana y otras se aprende”

Y digo yo, ¿no será que hay gente que, cariños a parte, necesita tener una piedra con la que tropezarse? O peor aún, ¿no será que hay gente que necesita tener siempre una piedra a mano con la que justificar sus tropiezos sin tener que asumir sus errores y aprender de los mismos?

Y yo me lo pregunto… y nuestra querida Rut Roncal seguro que tiene alguna respuesta.

¿Respuestas? Muchas…

Yo creo que todos necesitamos piedras de vez en cuando. Sobre todo cuando estás aprendiendo. Es difícil que te des cuenta de todo lo bien que puedes hacer algo si antes no te has equivocado un par de veces. Lo fácil a la primera hace que dejemos de prestar atención a los detalles, por lo que la próxima vez que lo intentemos es posible que no nos salga tan bien como nos salió la primera vez… necesitamos equivocarnos.

Lo cual no significa que necesitemos de ir acompañados de la piedra a todas partes…  Además de que por otro lado si yo comienzo un proyecto / un tema pensando en que me voy a caer, no me estoy dando cuenta de que estoy generando el entorno más adecuado para que eso ocurra. Este concepto se llama “profecía autocumplida y realmente condiciona nuestros resultados en función de lo que esté pensando (cuando los demás depositan expectativas en nosotros/as también están condicionando un resultado, a esto se le conoce como efecto Pygmalion).

Es la base del pensamiento positivo. Si tú quieres, puedes. No tienes más que ser consciente de los mensajes que de forma automática te están dictando a ti mismo/a para que te des cuenta de en qué medida estás condicionando tu resultado. Pongamos un ejemplo: si yo salgo por la calle con unos patines, estoy aprendiendo y por tanto no los domino del todo y no hago más que decirme a mí mismo/a “me voy a caer”, “ya verás, como me caigo”, “seguro que pillo una piedra y me tropiezo y me doy de bruces”… estoy concentrando toda mi atención en la caída, por lo que seguramente me vaya a caer de un momento a otro. ¿Quiere decir que si me concentro en no caerme, no lo haré? Quizás no, pero ten por seguro que tendrás menos probabilidades de hacerlo.

cuentoSi esto lo aplicamos al mundo laboral también pasa. Cuántas veces nos habrá pasado que centrados en esa nueva actividad, o debido a ese determinado cliente, o quizás porque no hemos dormido bien… me centro en todo lo mal que puedo resolver el día… sin querer queriendo estoy comprando muchos números en encontrarme con que mi mayor temor se convierte en realidad.

La cuestión es que como no empecemos a ser conscientes, estos temores pueden convertirse en “etiquetas” y lo peor es que daremos por hecho que “somos así” y la intención de cambio quedará difuminada porque asumiremos que no hay manera de cambiarlo.

¿Y ahora bien? ¿Con qué mensajes os queréis quedar? ¿Queréis quedaros con la piedra o sólo el tiempo justo para aprender? Ya lo dice un proverbio ruso: “Caerse está permitido, levantarse es obligatorio” o como dice Paulo Coelho “Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, creándolas si no las encuentra”.

Para terminar me encantaría compartir con vosotros/as 2 vídeos. El primero de ellos es una niña de 3 años que nos enseña a su manera Qué es Pensar en positivo… ¿nos atrevemos a imitarla?

https://www.youtube.com/watch?v=SQIVslZIMXI

El segundo, es un vídeo de 7:30 min que nos invita a revisar nuestros paradigmas y a identificar que las piedras nuevas o el superar las que hemos asumido como propias, suponen salir de nuestra zona de confort.

https://www.youtube.com/watch?v=RSUykLfEmVE

¿Recordáis la película “Atrapado en el tiempo”? ¿Queréis estar atrapados por vuestras respectivas piedras?

https://www.youtube.com/watch?v=czRQbUk2Gzs

 

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                                 Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                                                Gerente en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!                     Autora del blog: La verdad absoluta no existe

149/365. Creencias limitantes


Etiquetas…, originalmente cargada por rutroncal.
Cuando hablamos de personalidad, seguro que más de uno ha tenido la ocasión de ver la famosa figura del “iceberg” para explicar la estructura de la misma ¿es así?
La esencia del iceberg es dar a entender que lo que mostramos de nosotros mismos es la superficie, los comportamientos, las conductas, nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos y en cierto modo la parte más visible de nosotros.
¿Qué hay en la parte más profunda de nuestro iceberg? nuestra esencia, nuestra identidad, nuestro carácter, nuestros valores y creencias, etc…
Para comprender de dónde nacen las creencias, hemos de identificar cómo somos, dónde tenemos ubicados nuestros valores, pues nuestras creencias más firmes parten y se desarrollan a través de la interpretación de nuestros valores.
Estas creencias, no fueron siempre limitantes, esto ya lo explicamos en otro post, pero sí que pueden llegar a serlo y nos tocará hacer un esfuerzo para modificarlas y/ o suavizarlas.
Nuestras creencias funcionan a modo de etiquetas, y vamos con ellas a todas partes; se reflejan en nuestra forma de relacionarnos y de interpretar nuestro mapa (aunque ya sabemos que “mi mapa no es el territorio”) y esto, evidentemente nos puede bloquear o limitar en cualquier momento, incluso a diario.
Por ejemplo, si yo tengo la creencia de que “Tengo que ser amable con tod@ el mundo para que no se enfaden conmigo”, posiblemente estoy identificando que para sentirme bien conmigo mism@ tengo que conseguir que nadie se enfade conmigo, porque si esto ocurriera, sentiría CULPABILIDAD y rechazaría el conflicto por todos los medios. Posiblemente me encontraría con dificultades para ser asertiv@ y defender mis derechos, encontrándome limitad@ en mi forma de interactuar…Mi trabajo en este caso, sería modificar esta creencia, no para dejar de ser amable, sino convertir esta creencia en algo menos abrumador para mí y que me permitiera relacionarme con mi entorno sin sentirme culpable y pudiendo ser asertiv@ de forma libre.
Creencias podemos tener de todo tipo, desde: “Si llueve tengo que abrigarme hasta arriba porque sino caeré enferm@ en la cama”, o “soy muy despistad@ y siempre ando dejándome cosas olvidadas” que pueden afectarme en momentos puntuales, a creencias que me pueden acompañar a diario como “Nunca conseguiré nada que me proponga porque no sé hacer nada” y que me pueden resultar perturbadoras a nivel personal y profesional pues siempre encontraré motivos por los que abandonar las cosas a medias con el consiguiente sentimiento de frustración que eso supone.
En el momento en el que somos conscientes de una creencia, ya estamos un paso más adelantados a la hora de poder modificarla, y cuando la escribimos y tratamos de racionalizarla, somos conscientes de lo absurdas de lo que son algunas de ellas,… pero tenemos que trabajar sobre ella porque nuestro inconsciente nos “obliga” a trabajar según esa etiqueta.
Y vosotr@s ¿os habéis parado a pensar en vuestras creencias?
Feliz noche de domingo.

¿Tenemos en cuenta los valores que se transmiten a nuestros hijos a través de los cuentos?


Vuelvo a hablar de las creencias,… y es que como ya sabemos, esas creencias se configuran en nuestra cabeza a lo largo de la infancia, conforme nos vamos enfrentando al mundo y vamos interpretándolo para que se nos haga más lógico nuestro entorno y nuestra conducta.

Hemos de pensar en cuando éramos niños … ¿qué es lo que nos sirvió para imaginarnos nuestro futuro? ¿dónde estaban nuestras metas? y por tanto, ¿dónde las herramientas que necesitábamos hasta llegar a ellas? Además de por supuesto nuestra familia, amig@s, escuela, etc… los cuentos y/o dibujos que nos acompañaban hacían que tuviéramos sueños que pensábamos que nos iban a acompañar “de mayores”.

Pero hay algo más en los cuentos y en los dibujos que vemos, … están configurando algo más que nuestros sueños… son la base de nuestros valores y por ende… están como materia prima de nuestras creencias más tempranas.

Valores como la amistad, la familia, la responsabilidad, el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia, …. se iban consolidando en nuestras mentes y corazones construyendo las creencias que hoy por hoy nos acompañan. Os adjunto un link que me ha parecido muy interesante para analizar los cuentos de toda la vida.

Mi reflexión en la siguiente: si teniendo en cuenta esos cuentos que cultivan y siembran valores que son tan importantes, pero que al mismo tiempo generan creencias de nosotros mismos, de los demás y de nuestro entorno que ya hemos sido conscientes que hemos de “suavizar” por la gran exigencia que en muchos casos nos demandamos de nosotros mismos….. ¿Qué están leyendo nuestros hijos hoy? ¿Qué valores se están instalando en los dibujos que hoy ven en la Televisión?

Para empezar, deberíamos preguntarles a ellos y escuchar cuáles son sus creencias y valores en construcción. ¿Cómo? estar atentos a los cuentos que os cuentan o a las historias que se inventan… son las primeras pistas de la personalidad que se encuentra en “Fase de Construcción”. Eso sí, aunque veáis que hay algún concepto extraño o elemento “a corregir”… esperaros al final del cuento, porque igual es de los que acaban bien.


Si pienso que no puedo confiar en nadie más que en uno mismo…. ¿Cómo voy a pensar en "ganar – ganar"?


Ultimamente, cuando explico en cursos los principios de cooperación (ganar – ganar), hablo de asertividad, la comunicación y las posiciones vitales (el principio de comunicación: Yo estoy bien- Tú estás bien), etc… me encuentro con que varias personas parecen tener en sus miradas principios de escepticismo, como si les estuviera planteando un mundo teórico – utópico y no pudieran llevarlo a la práctica en su día a día.

Hace unos días hablaba de las creencias limitantes o irracionales que hacen que nos comportemos de una determinada manera o que interpretemos nuestro mundo en base a esa creencia. Si una de mis creencias (bastante común en nuestra cultura) es el “piensa mal y acertarás” o “no te puedes fiar de nadie más que de ti mismo”… hemos de “suavizar” previamente esas creencias antes de estar preparados para una negociación dentro del principio de cooperación (Hábito 4, S. Covey), puesto que vamos en contra de lo que verdaderamente sentimos y nos descubriremos traicionando a nuestro interlocutor en la negociación, porque estaremos convencidos de que “nos va a engañar” o va a “utilizar la información que dispongamos a su favor y a nuestra contra”.

La cuestión, es que por mucho que tratemos de aparentar ser adultos y de comportarnos como tales,… cuando hablamos de habilidades no nos alejamos demasiado de nuestra infancia. Y cuando hablamos de negociación o de resolución de conflictos en base a la búsqueda de soluciones constructivas, me encuentro con más de una reacción similar al “Ha sido él/ ella” o “Ha empezado él/ ella” de cuando éramos niños y cuando algo había salido mal o habíamos hecho algo que sabíamos que estaba mal.

Como parece que cuando somos adultos y nos explican los comportamientos con principios de teoría económica más que con teorías psicológicas adoptamos una posición mucho más receptiva, me gustaría compartir con vosotros un trocito de la película “Una mente maravillosa”. Es cuando J. Nash empieza a dilucidar la teoría que después le llevaría al Nobel, pero que además podría ser la base de cualquier negociación dentro de un acuerdo de ganar – ganar: Lo principal es que cada miembro del equipo vaya hacia su objetivo ayudando a los demás a conseguir los suyos. Podría ser un buen comienzo. Apoyarnos unos a otros y no vislumbrar sólo en el horizonte nuestro objetivo como si no nos rodeara nada más en este mundo.

Hemos de pensar que si comienzo cualquier negociación pensando en que “me van a traicionar” eso se nota en mis movimientos y mi forma de actuar (C. Verbal y No Verbal), por lo que automáticamente mi interlocutor reacciona de forma defensiva tratando por tanto cada uno por su lado de conseguir el máximo beneficio, que nunca será el máximo para ambos. Y si comienzo una negociación en términos de confianza y llega un momento en que la traiciono… volver a la casilla de salida es muy difícil. Volver a generar confianza después de algo así supone mucho esfuerzo y más evidencias de las que necesitaríamos en un principio.

Lo que no pretendo en ningún caso es que pensemos (como ya he comentado en alguna ocasión) que todo el mundo es bueno, que no existe la mentira o el engaño y que yendo de esta manera todo nos saldrá bien.
Sólo planteo la reflexión siguiente: ¿Cómo puedo esperar que alguien confié en mí si no confío yo primero?

http://www.youtube.com/get_player

Creencias irracionales ¿siempre han sido limitantes?

Dentro del mundo del coaching, uno de los aspectos sobre los que se trabaja es la base de nuestras propias creencias, lo que nos ayuda, bloquea o incluso autosabotea a la hora de conseguir nuestras metas / objetivos.

Albert Ellis, psicólogo y cognitivo contuctual se encargó de estudiarlo en su momento, así como descubrió la base para que a través de la racionalización del pensamiento pudiéramos cambiar esas creencias irracionales y convertirlas en algo más racional que nos liberara del dolor emocional que suponía su carga.

¿Esto en realidad qué significa?, significa que en los primeros estadios, conforme crecemos, tratamos de comprender el mundo que nos rodea, vamos generando “creencias” que en algún momento de nuestra vida o bien nos las han inculcado desde la infancia, o las hemos elegido nosotros para ayudarnos en algún momento a comprender nuestro entorno, nuestro mundo.

La cuestión, es que en el pasado, nos “sirvieron” esas creencias, las utilizamos de soporte, de guía o de apoyo y hoy en nuestra vida adulta es posible que las sigamos arrastrando generándonos en algunos momentos: frustración, ansiedad, o sentimientos contrapuestos.

El punto de partida, es que más allá de comprender el origen de la creencia, lo que debemos hacer es verbalizar y hacer consciente esa creencia que nos limita en algún área de nuestra vida. Una vez detectada no es necesario que la eliminemos (puesto que en algún momento de nuestra vida nos sirvió, probablemente no deberíamos “borrarla” del todo), lo que debemos hacer es “suavizarla”, utilizar nuestro raciocinio para convertir esa creencia en algo que no nos generara tanta presión o frustración.

Normalmente esas creencias comienzan con las palabras: TODO; NADA; SIEMPRE y/o NUNCA. Estas palabras nos generan tensión y debemos de empezar a cambiarlas de nuestro vocabulario y/ o pensamiento, puesto que ni Todo es todo, ni nada es nada, ni siempre es siempre y ni nunca es nunca.

Ellis detectó 11 creencias irracionales que sobre todo estaban en nosotros mismos, en los demás y/ o en el mundo que nos rodea.

Para todo aquel que desee hacerse el Test de Ellis que pinche en el link, es el test que utilizamos nosotros tanto en nuestros cursos de Inteligencia Emocional, como en ocasiones lo remitimos a nuestros clientes o coachees. También tenéis otra versión de Deusto que también está disponible en castellano link.

Es posible que una vez identificada la creencia, necesitéis ayuda para modificarla. Recordar que tod@s tenemos alguna de esas creencias y no por eso estamos loc@s, así que no temáis en pedir ayuda, la identificación ya supone el 50% del objetivo.
Feliz Semana