4/365 A lo que lleva una imagen….

No sé que me da más miedo, que un persona después de destruir papel quiera emborracharse o que un borracho quiera destruir documentos…
Esta imagen para mi es significativa de cómo en ocasiones “promociones de marketing” aparentemente inocentes pueden llevar a pensar algo más.
La imagen de una empresa viene definida, no sólo por la imagen de su logo, ni por el impacto de su página web, ni tan siquiera sólo por las características de sus instalaciones,… 
La imagen de una empresa es la suma de todo lo anterior más la interacción que hacen con el exterior (las promociones, publicidades, documentos, etc) tanto en forma como en contenido, el servicio que dan a sus clientes, los uniformes, los protocolos y/o la forma de trabajar, etc…
Y esto a veces no se tiene en cuenta, parece que sólo es la imagen “en plan bonito” de la publicidad que enviamos.
Casualmente, además de esta curiosa propaganda, ayer tuve la ocasión de tener otro ejemplo, y es que a las 9:30h se dedicaron a llamar puerta a puerta “los del gas”, personas sin identificar que solicitaban tu factura para ver si tenías “los descuentos aplicados” (efectivamente si no los tenías y pertenecías a otra compañía te ofrecerían el cambiarte para asegurarte la aplicación de dichos descuentos… claro!)
El caso, es que volvemos a hacerlos las preguntas de ¿esta empresa que valores tiene? ¿realmente se preocupa del cliente? ¿y de sus trabajadores? ¿qué imagen está recibiendo el cliente de sus servicios?
Hace años yo trabajé en una compañía de task force y llevaba equipos de acción similar, pero con una diferencia, las citas venían concertadas telefónicamente de forma previa y/o se convocaba una reunión con el administrador y posteriormente con la comunidad de vecinos para informar de todo lo referente con los contratos de gas, teléfono, etc (según el caso)
Evidentemente, este proceso es más lento, aunque es percepción del tiempo, puesto que puede ser más lento, pero se avanza con mayor profesionalidad, mayor acercamiento a la casuística de cada cliente y seguramente con mejores resultados, pero claro!, eso sólo se ve con el tiempo ¿no?
Creo que esta reflexión la podemos hacer en cualquier trabajo, de cualquier sector, de cualquier posición, sino hablamos de servicios, hablaremos de producto, si no hablamos de clientes (externos) hablaremos de compañer@s (cliente interno),… pero seguro que sacamos paralelismos.
¿Qué opinais?

Las competencias, reflejo de nuestra personalidad

Seguro que más de uno en alguna ocasión ha visto esta imagen a alguna parecida en algún curso de habilidades / liderazgo / desarrollo personal, etc

El concepto de “iceberg” es el más utilizado como representación de la esencia de la personalidad y la proporción que representan nuestras conductas como reflejo de la misma.

Ante el supuesto de que las conductas sean representación o reflejo de nuestra personalidad, y teniendo en cuenta que las competencias las medimos a través de indicadores comportamentales ¿podemos decir que las competencias son un reflejo de nuestra personalidad? ¿y si a nivel organizacional nos miden a través de competencias? ¿qué significa?

Lógicamente, no sólo nuestra personalidad, también nuestros valores y creencias nos hacen ser quienes somos y por tanto comportarnos de una determinada manera (en nuestros ámbitos profesional y personal, por supuesto).

El hecho de que en las organizaciones se implante la gestión por competencias nos permite un mayor desarrollo, debido a que por un lado nos permite conocer el nivel del que partimos, es decir, el cómo somos o cómo nos estamos comportando en estos momentos, sino también cuál puede ser nuestra línea de mejora.

Evidentemente, nuestra personalidad nos predispone pero no es determinante; nuestro estado emocional nos influye y el comportarnos de una determinada manera no significa que seamos así o que no tengamos capacidad para desarrollar nuestras competencias, simplemente estamos comportándonos o estamos mostrando unas determinadas conductas que indican un nivel de desempeño (cada empresa elige / decide los diferentes niveles, aunque los más usados estarían divididos en 4-5 niveles) y por eso de un año a otro podemos mejorar/ empeorar en algunas de ellas manteniendo cierta constancia.

Y ahora bien, ¿todas las características de la personalidad son competencias? todas las que tengan relación con el ámbito profesional y que puedan ser traducidas a indicadores comportamentales en diferentes niveles.

Hace poco puse en twitter una frase del Talmud: “Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente sé discreto” y recientemente en una reunión se me planteó la siguiente pregunta: ¿es la discreción una competencia?; siguiendo el planteamiento anterior plantearía las siguientes preguntas: ¿se traduce la discreción a conductas/ comportamiento? ¿se puede nivelar?. A ambas preguntas creo que podemos contestar con una afirmación, ahora bien, en cuantos niveles y qué indicadores comportamentales representan cada nivel… primero la empresa tendía que definir qué entienden por discreción para poder pasar a identificar los comportamientos en cada nivel.

Como referencia en el libro “Gestión por competencias” de Eduardo Rábago López la define como: Manejo respetuoso y oportuno de las informaciones de las que dispone, tanto de carácter personal como relativas a la empresa. Y en un proyecto de la Universidad de Huelva la definen como: Vela por la confidencialidad de datos, información sensible y/o personal o que pueda comprometer a la Organización, así como actúa con sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar. Manifiesta reserva, prudencia, circunspección.

¿Qué os parece a vosotr@s?