La amistad … o aquello que nos gustaría entender por amistad

Bueno, después de pasar todo el día del Sábado en casa, descansando, desconectando y también porqué no, pensando en sobre qué iba a escribir… después de la estupenda noche de ayer he pensado en un post dedicado a la amistad y pequeñas reflexiones sobre ella.

Para comenzar el post, os dejo dos frases que podrían servir como punto de partida:
  • En la prosperidad nuestros amigos nos conocen, en la adversidad los conocemos a ellos (John Churton Collins)
  • La amistad sólo podía tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad (Dalai Lama)
Estas dos frases podrían resumir lo que seguro que todos entendemos por amistad: por un lado el respeto mutuo y la sinceridad que le pedimos a alguien que dice llamarse amigo nuestro y por otro lado, todos tenemos claro que en los malos momentos es cuando descubrimos quién es realmente amigo.

¿Podemos tener amigos en el trabajo? la respuesta que yo daría es que debemos tener amigos. Evidentemente hay diferentes niveles de amistad, en términos de Covey podríamos asemejarlo al concepto de cuenta bancaria emocional porque todos tenemos una cuenta con cada persona con la que nos relacionamos; en función de las interacciones que tengamos éstas: pueden ser depósitos, reintegros o incluso operaciones neutras, teniendo como resultado la calidad de ésta amistad. Debemos de tener en el trabajo, sino amigos, desde luego personas en las que confiar, en quien podamos apoyarnos por lo menos en términos laborales y con quien podamos contar en los momentos difíciles.

La calidad de nuestra estabilidad emocional, va a depender de la calidad de nuestra red social (familia, amigos, trabajo, etc)

Y ahora pensemos en nosotros ¿qué les exigimos a nuestros amigos? está claro que la amistad hay que cuidarla, pero no por más numerosos sean los contactos la amistad será más profunda. Hay que ser sensatos y sobre todo maduros, en más de una ocasión he visto reacciones de instituto pasados los 30….

Amigos de verdad… los podemos contar con los dedos de una mano y son aquellas personas que aunque no las hayamos visto desde hace tiempo, sabes que están ahí, para cuando las necesites y en el grado en que las necesites.

Amigos de verdad son aquellos con los que te puedes tomar un café y no estar necesariamente hablando…. a veces con una mirada es suficiente.

Fotografía de Victor Nuno vía Flickr

El egoista, ¿nace o se hace?

¿Qué es lo que hace ser a una persona egoísta? Por mucho que trato de comprender la psicología humana, hay veces en que todavía no entiendo porqué no evolucionaremos un mínimo común en cuanto a todo lo necesario a las relaciones interpersonales, a fin de cuentas, somos seres sociales, ¿no?
Se supone que es a cierta edad cuando dejamos de posicionar el “yo” en primer lugar y aprendemos a que hay un nosotros, un tú e incluso un vosotros; está claro que esto lo vamos asimilando cuando nos vamos dando cuenta de que para los demás soy un “tú”, un “nosotros” e incluso un “vosotros”, y cuando vamos siendo conscientes de esto, comenzamos a ser menos egoístas (en un primer momento, porque nos interesa, ¡claro!)
Pero… ¿quién es el responsable de hacernos evolucionar? ¿quién nos motiva a pensar en algo más que no sea en uno mismo?. Se supone que es nuestro entorno (familiar, profesional, social…), nuestras experiencias, nuestra conciencia, educación, etc… la que nos permite pasar de nivel además de nuestra propia personalidad.
Ahora, si la sociedad en que vivimos, te exige cada día el ser competitivo, si no interaccionamos sino que intercambiamos, no nos comunicamos sino que damos y recibimos información, … si no reflexionamos porque el día a día no nos deja tiempo, sino que actuamos de forma reactiva… no aprendemos. Entonces, ¿supeditamos el aprendizaje de este valor a la genética? ¿a la personalidad de cada uno?
Si no aprendemos a dejar de ser egoístas … ¿cómo llegaremos nunca a trabajar en equipo? porque eso sí, da igual la empresa en la que trabajemos, da igual el sector o el puesto que desempeñes. Uno de los valores o competencias críticas que todas las empresas dice tener o valorar, seguro que es el trabajo en equipo.