18/365 Dilema del tiempo

Hoy he estado trabajando sobre la gestión del tiempo con un grupo de directivos y al final, da igual el tipo de trabajo que se realice, da igual que seas un ejecutivo, un operario, un administrativo o un consultor… el estrés existe, la falta de asertividad, todos tenemos ladrones del tiempo y vemos en el fondo ventajas para seguir gestionándonos mal nuestro tiempo.
S. Covey fue un pionero en integrar la gestión del tiempo con el resto de habilidades, no sólo en el saber decir que no, delegar, etc sino para realmente gestionar tu tiempo has de integrarlo dentro del conjunto de los 7 hábitos que identificó que compartían las personas altamente efectivas (Efectividad = Eficacia y eficiencia sostenibles a través del tiempo). 
Esta semana ha fallecido S. Covey a sus 79 años, no llegó a cumplir los 80 años que nos planteaba en sus cursos, libros y conferencias para ayudarnos a visualizar nuestra misión en la vida… espero que esté donde esté, se encuentre satisfecho de su legado.
Hablando de gestión del tiempo y de Covey, me gustaría compartir una anécdota que él solía contar en sus conferencias y que seguro que la habéis escuchado / leído en alguna ocasión. Dice así:
“Un experto estaba dando una conferencia a un grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto, utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidaron. Parado frente al auditorio de gente muy exitosa dijo: Quisiera hacerles un pequeño examen… De abajo de la mesa sacó un jarro de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él.

Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro. Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio: ¿Está lleno este jarro?.

Todos los asistentes dijeron SI. Entonces dijo: ¿Están seguros?, y sacó de abajo de la mesa un balde de piedras pequeñas. Echó un poco de piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes. Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más… ¿Está lleno este jarro?. Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta “probablemente no”. Muy bien, contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las pequeñas.

Una vez más preguntó al grupo: ¿Está lleno el jarro?. Esta vez varias personas respondieron a coro: NO!. Una vez más el expositor dijo: Muy Bien!, luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro hasta llenarlo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?.

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: la enseñanza es que no importa qué tan lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas…. No, replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La verdad que esta demostración nos enseña que: Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento. ¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?

Recuerda poner esas piedras grandes primero o no encontraros un lugar para ellas. Tómate el tiempo para clarificar cuales son tus prioridades y revisa como usas tu tiempo para que no se te quede ninguna afuera, o lo que es peor, que tengas que sacar una piedra grande para poder meter arena”.
Y vosotr@s ¿tenéis identificadas vuestras grandes rocas? ¿les dedicáis todo el tiempo que necesitáis?

Carpe diem, disfruta cada momento

Están cerca las vacaciones, estamos pendientes incluso del fin de semana o cuando hay previsión de que hayan cambios todos esperamos que pase el tiempo rápido y/o que llegue ya el momento que esperamos para hacer algo.
Acabo de terminar de leerme el libro “El Monje que vendió su Ferrari” de Robin Sharma, un libro que además de recordarme a “Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas” de S. Covey tiene una lectura amena y dinámica de enseñanzas que nos pueden ser provechosas tanto a nivel personal como profesional.
En este libro, cuando casi estaba a punto de acabarlo, me encontré con este maravilloso cuento que me gustaría compartir con vosotr@s. El cuento se llama “Pedro y el hilo mágico” y dice así:
“Pedro era un niño muy vivaracho. Todos le querían: su familia, sus maestros y sus amigos. Pero tenía una debilidad.
– ¿Cuál?
– Era incapaz de vivir el momento. No había aprendido a disfrutar el proceso de la vida. Cuando estaba en el colegio, soñaba con estar jugando fuera. Cuando estaba jugando soñaba con las vacaciones de verano. Pedro estaba todo el día soñando, sin tomarse el tiempo de saborear los momentos especiales de su vida cotidiana. Una mañana, Pedro estaba caminando por un bosque cercano a su casa. Al rato, decidió sentarse a descansar en un trecho de hierba y al final se quedó dormido. Tras unos minutos de sueño profundo, oyó a alguien gritar su nombre con voz aguda. Al abrir los ojos, se sorprendió de ver una mujer de pie a su lado. Debía de tener unos cien años y sus cabellos blancos como la nueve caían sobre su espalda como una apelmazada manta de lana. En la arrugada mano de la mujer había una pequeña pelota mágica con un agujero en su centro, y del agujero colgaba un largo hilo de oro.
– La anciana le dijo: “Pedro, éste es el hilo de tu vida. Si tiras un poco de él, una hora pasará en cuestión de segundos. Y si tiras con todas tus fuerzas, pasarán meses e incluso años en cuestión de días.” 
– Pedro estaba muy excitado por este descubrimiento “¿Podría quedarme la pelota?”, Preguntó. La anciana se la entregó.
– Al día siguiente en clase. Pedro se sentía inquieto y aburrido. De pronto recordó su nuevo juguete. Al tirar un poco del hilo dorado, se encontró en su casa jugando en el jardín. Consciente del poder del hilo mágico, se cansó enseguida de ser un colegial y quiso ser adolescente, pensando en la excitación que esa fase de su vida podría traer consigo. Así que tiró una vez más del hilo dorado.
– De pronto, ya era un adolescente y tenía una bonita amiga llamada Elisa. Pero Pedro no estaba contento. No había aprendido a disfrutar el presente y a explorar las maravillas de cada etapa de su vida. Así que sacó la pelota y volvió a tirar del hilo, y muchos años pasaron en un instante. Ahora se vio transformado en un hombre adulto. Elisa era su esposa y Pedro estaba rodeado de hijos. Pero Pedro reparó en otra cosa. Su pelo, antes negro como el carbón, había empezado a encanecer. Y su madre, a la que tanto quería, se había vuelto vieja y frágil. Pero él seguía sin poder vivir el momento. De modo que, una vez más, tiró del hilo mágico y esperó que se produjeran cambios.
– Pedro comprobó que ahora tenía noventa años. Su mata de pelo negro se había vuelto blanca y su bella esposa, vieja también, había muerto unos años atrás. Sus hijos se habían hecho mayores y habían iniciado vidas propias lejos de casa. Por primera vez en su vida, Pedro comprendió que no había sabido disfrutar de las maravillas de la vida. Nunca había ido a pescar con sus hijos ni paseado con Elisa a la luz de la luna. Nunca había plantado un huerto ni leído aquellos hermosos libros que a su madre le encantaba leer. En cambio, había pasado por la vida a toda prisa, sin pararse a ver todo lo bueno que había en el camino.
– Pedro se puso muy triste y decidió ir al bosque donde solía pasear de muchacho para aclarar sus ideas y templar su espíritu. Al adentrarse en el bosque, advirtió que los arbolitos de su niñez se habían convertido en robles imponentes. El bosque mismo era ahora un paraíso natural. Se tumbó en un trecho de hierba y se durmió profundamente. Al cabo de un minuto, oyó una voz que le llamaba. Alzó los ojos y vio que se trataba nada menos que de la anciana que muchos años atrás le había regalado el hilo mágico. “¿has disfrutado de mi regalo?”, preguntó ella. Pedro no vació al responder: “Al principio fue divertido, pero ahora odio esa pelota. La vida me ha pasado sin que me enterase, sin poder disfrutarla. Claro que habría habido momentos tristes y momentos estupendos, pero no he tenido oportunidad de experimentar ninguno de los dos. Me siento vacío por dentro. Me he perdido el don de la vida”. – “Eres un desagradecido, pero igualmente te concederé un último deseo”, dijo la anciana. Pedro pensó unos instantes y luego respondió: “Quisiera volver a ser un niño y vivir otra vez la vida”. Dicho esto se quedó otra vez dormido.
– Pedro volvió a oír una voz que le llamaba y abrió los ojos, ¿Quién podría ser ahora?, se preguntó. Cuál no sería su sorpresa cuando vio a su madre de pie a su lado. Tenía un aspecto juvenil, saludable y radiante. Pedro comprendió que la extraña mujer del bosque le había concedido el deseo de volver a su niñez. “Date prisa, Pedro. Duermes demasiado. Tus sueños te harán llegar tarde a la escuela si no te levantas inmediatamente” le reprendió su madre. Ni que decir tiene que Pedro saltó de la cama al momento y empezó a vivir la vida tal como había esperado. Conoció muchos momentos buenos, muchas alegrías y muchos triunfos, pero todo empezó cuando tomó la decisión de no sacrificar el presente por el futuro y empezó a vivir el ahora.”

A mi este cuento me ha hecho recordar que cuando tenemos mucho trabajo y/o muchas preocupaciones  y/o algo esperamos ansiosamente, nos impide disfrutar el presente. Si yo estoy pensando en el mañana, me dificulta ver lo que tengo delante. 
Algo parecido fue el famoso “Carpe diem” de “El club de los poetas muertos”, ¿verdad?
Yo a pesar de los cambios que me esperan (cambio de ciudad, de compañeros, de casa….) y a pesar de que el camino es aún largo, voy a disfrutar de cada baldosa.
¿Y vosotr@s?

347/365 Mi libro de mesilla..

Mi libro de mesilla.. by rutroncal
Mi libro de mesilla.., a photo by rutroncal on Flickr.

Este es un libro que compré hace tiempo y que leo de vez en cuando…
La gestión del tiempo es algo compleja, cosa que ya he tratado alguna vez de reflejar en algún que otro post anterior, pero sobre todo es compleja porque nosotr@s participamos directamente en que lo sea…
En más de una ocasión nos encontramos que podemos leer un millón de libros sobre herramientas de gestión del tiempo, bajarnos apps, estudiarnos la forma de aplicar GTD en nuestras vidas,… y sin embargo todos los cursos, libros y demás no terminan de funcionarnos.
La primera pregunta que tengo que hacerme ante una situación así es: ¿qué estoy haciendo yo para que esta situación no cambie? ¿a qué / quién / quiénes estoy responsabilizando de mi falta de gestión?… ojo! que no quiero decir que los “ladrones del tiempo” (jefes, compañer@s, clientes, correos, llamadas, móvil,…) no existan, sino que a veces somos nosotr@s los que les ayudamos a que nos roben.
Este libro trata de cómo conocernos mejor, de cómo nuestra personalidad nos afecta a nuestra gestión del tiempo, de cómo nos verbalizamos a nosotros mismos y a los demás y cómo evidentemente influye tanto en nuestras relaciones y en nuestra propia gestión…
Es un libro práctico, con muchos ejercicios y con reflexiones que independientemente de la profesión que tengas te viene bien realizar de vez en cuando… a fin de cuentas no es el trabajo, sino es el mundo el que nos rodea el que nos arrastra a un “dinamismo” excesivo que si no controlamos nos arrastra inevitablemente hacia el estrés.
Hemos de decir, basta! a determinadas situaciones, aprender a decir que NO y a no sentirnos culpables, … eso sí… sabiendo decirlo… no aguantar hasta que explotemos y digamos que NO pero de malas maneras… ¿no creéis?

346/365 Y el Norte esta en…

Y el Norte esta en... by rutroncal
Y el Norte esta en…, a photo by rutroncal on Flickr.

El miércoles por la tarde tuvimos evento en la UPV; junto con Avant-ime convocamos una tarde dedicada a la productividad vista bajo el paraguas de Covey.
El ejercicio que veis en la foto, es un ejercicio muy gráfico de todo lo que significa productividad personal y es que sin un norte, sin un objetivo todo movimiento puede ser tanto válido como inútil, pues no determina hacia dónde nos vamos a dirigir.
La cuestión es que en ocasiones creemos que el objetivo está claro, bien sea dado por nuestra empresa/ organización, por que nos lo hayamos marcado nosotros,… y pensamos que es algo objetivo (valga la redundancia,…) que es algo que incluso lo ven todos de la misma manera…
Sin embargo, la cuestión, es que no sólo es importante el objetivo, sino lo que interpretamos cómo objetivo tanto nosotros, como los que supuestamente tienen que participar hacia su consecución… que en ocasiones pensamos que son cosas obvias y sin embargo las interpretaciones son muy dispares…
Covey nos plantea la productividad personal a través de 5 elecciones críticas:
1. ACTUAR EN LO IMPORTANTE. NO REACCIONAR ANTE LO URGENTE
2. IR A POR LO EXTRAORDINARIO. NO CONFORMARSE CON LO CORRIENTE
3. PLANIFICAR LAS GRANDES ROCAS. NO ORDENAR LAS PEQUEÑAS PIEDRAS
4. GESTIONAR LA TECNOLOGÍA. QUE NO TE GESTIONE ELLA
5. ALIMENTAR SU ENERGÍA. NO QUEMARSE
Para que podáis formar parte de lo que ocurrió esa tarde, el Storify de la jornada
Y si queréis saber más del curso

282/365. Te compro una hora

Pensamos en aprovechar los momentos, en el “carpe diem”, en gestionarnos mejor el tiempo y dedicarnos más a nosotros mismos y a los nuestros… 
Pero tenemos que dejar de estar pendientes del reloj, porque sino dejo de ser el “dueño de mi tiempo” para el que “el tiempo sea mi dueño”.
En esta ocasión quiero poneros un cuento de Fermín de Mieza, sobre la importancia que tiene nuestro tiempo para las personas que nos aprecian / quieren. Se titula: Te compro una hora. Título bastante explícito ¿verdad?. Dice así:
El niño tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus padres. Pero el niño le daba vueltas a algo en la cabeza. Su padre trabajaba mucho, lo ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El hijo le admiraba porque “tenía un buen puesto”.

Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, le llamó desde la cama:

– Papá –le dijo- ¿cuánto ganas cada hora?.
– Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, dos mil pesetas. ¿Por qué?
– Quería saberlo.
– Bueno, duerme.

Al día siguiente, el niño comenzó a pedir dinero a su mamá, a sus tíos, a sus abuelos. En una semana tenía mil quinientas pesetas. Y al regresar otro día, de noche, su padre, le volvió a llamar el niño:

– Papá, dame quinientas pesetas que me hacen falta para una cosa muy importante…
– ¿Muy importante, muy importante? Tómalas y duerme.
– No, papá, espera. Mira. Tengo dos mil pesetas. Tómalas. ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo. De hablar contigo. A veces me siento muy solo. Y tengo envidia de otros chicos que hablan con su padre…

El padre le abrazó.
¿Qué habéis pensado / sentido / reflexionado al leer esta historia? ¿En qué sentido se puede aplicar en vuestra vida?

150/365. El Valor del Tiempo

Terminando con el Lunes, originalmente cargada por rutroncal.

Hoy he llegado relativamente pronto a casa… he podido descansar, y finiquitar tranquilamente el Lunes de esta semana que comienza.
La semana va a ser dura, me esperan tres jornadas con 10 horas de formación al día (2 grupos cada día) y voy a tener poco tiempo disponible, pero… voy a aprovechar el tiempo del que pueda disponer cada día, el valor al tiempo lo damos nosotros, nosotros decidimos qué hacer con nuestro tiempo y en muchas ocasiones es la percepción del mismo la que nos agobia…
Casualmente, el curso que imparto es “Gestión del Tiempo” … (¿casualidad?)
Esto por supuesto… me recuerda a otro cuento: El Banco del Tiempo.
“Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de 86.400 €.

Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro: cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado.

¿Que harías?… imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no?

Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco… su nombre es Tiempo. Cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos. Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso.

Ese banco no arrastra saldos de un día a otro; no permite trasferencias. Cada día te abre una nueva cuenta.

Cada noche elimina los saldos del día. Si no usas tu saldo durante el día, tu eres el que pierdes. No puedes dar marcha atrás.

No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy.

Por tanto, un buen consejo es que debes invertir tu tiempo de tal manera, que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito.

El reloj sigue su marcha… consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió curso…
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que dió a luz a un bebe prematuro…
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de una revista semanal…
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse…
Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren…
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente…
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpiadas….

Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo… y recuerda que el tiempo no espera por nadie”
Feliz Semana… nos esperan muchos segundos para invertir.

¿Gestiona tu tiempo o tu actitud?


Hoy una vez más me he visto en la tesitura de volver a utilizar la explicación del “círculo de influencia vs círculo de preocupación” y es que hoy tocaba explicar la “gestión del tiempo”…

Muchos de nuestros trabajos, de nuestras actividades, tareas, etc… no dependen directamente de nosotros mismos, ya que en nuestro día a día, dependemos de jefes, colaboradores, clientes, compañeros,… que pueden ser parte de nuestro problema con respecto a la gestión del tiempo, eso está claro. Pero lo que no podemos hacer es pretender que no podemos hacer nada y resignarnos esperando que nuestro entorno cambie por nosotros y/ o tirar balones fuera de forma constante, no conseguimos nada y lo único que hacemos es aumentar nuestra frustración.

Lo mejor de todo, es que esperamos que las cosas cambien por ciencia infusa u ósmosis, porque sino ocupamos una posición de promotor del cambio lo más probable es que terminemos resistiéndonos al cambio, y diciéndonos a nosotros mismos: “¿para qué voy a cambiar si no vale la pena el esfuerzo?, si total, no va a servir de nada… y lo único que voy a ganar son malas caras…”. La cuestión es que si no fuera por gente que se ha atrevido a cambiar las cosas, hoy probablemente estaríamos todavía en las cavernas.

Esto, por cierto, me recuerda a la famosa frase de Albert Einstein: “La definición de la locura es continuar haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes“.

En ocasiones, y sobre todo cuando tengo que explicar “Gestión del tiempo” para colaboradores o personal técnico, es verdad que muchas cosas dependerán de nuestro jefe (principalmente), pero quizás he de analizar qué es lo que sí depende de mí, qué es lo que está dentro de mi círculo de influencia, para aumentarlo y tener un mayor control de mi tiempo y de mi esfuerzo.

Es posible, que necesite mejorar mi comunicación, ser más asertivo, más proactivo e incluso marcar los límites de mi tiempo de una forma más firme, … quizás no es tan sólo el llevar el smartphone más moderno que me sincronice la agenda del outlook y además transcriba de forma automática las notas de voz a mi ordenador.

Quizás todo ha de comenzar primero por un cambio de actitud y lo que necesito tener claro para empezar que el dueño de mi tiempo soy yo y que yo decidiré si lo pongo a tu disposición o me dedicaré a lo que es importante para mí. En nosotros está la llave.

54/365. Siempre corriendo

Siempre corriendo, originalmente cargada por rutroncal.

Siempre corriendo, aunque vayamos bien de tiempo, tenemos la mala costumbre de ir acelerados a todas partes…
La semana pasada tuve la oportunidad de habilitarme en una nueva versión de una formación sobre “gestión del tiempo” y se trataba como uno de los puntos las ventajas de una mala gestión del tiempo.
Quizás pueda sorprendernos pero… en la mayoría de las ocasiones ¿por qué no somos capaces de tener buenos hábitos en la gestión de nuestro tiempo? pues porque inconscientemente nos reforzamos a nosotros mismos en esa mala gestión, es decir, le vemos ventajas: adrenalina, sentirnos imprescindibles, sentirnos ocupados,…. y porqué no … sentirnos importantes… parece que está no sólo socialmente bien visto sino imprescindible que a determinados status profesionales si no vas acelerado y con la agenda repleta no somos nadie…
En fin,… si es así… tenemos que hacérnoslo mirar porque si no… nuestro cuerpo nos parará después de unos cuantos avisos 🙂