347/365 Mi libro de mesilla..

Mi libro de mesilla.. by rutroncal
Mi libro de mesilla.., a photo by rutroncal on Flickr.

Este es un libro que compré hace tiempo y que leo de vez en cuando…
La gestión del tiempo es algo compleja, cosa que ya he tratado alguna vez de reflejar en algún que otro post anterior, pero sobre todo es compleja porque nosotr@s participamos directamente en que lo sea…
En más de una ocasión nos encontramos que podemos leer un millón de libros sobre herramientas de gestión del tiempo, bajarnos apps, estudiarnos la forma de aplicar GTD en nuestras vidas,… y sin embargo todos los cursos, libros y demás no terminan de funcionarnos.
La primera pregunta que tengo que hacerme ante una situación así es: ¿qué estoy haciendo yo para que esta situación no cambie? ¿a qué / quién / quiénes estoy responsabilizando de mi falta de gestión?… ojo! que no quiero decir que los “ladrones del tiempo” (jefes, compañer@s, clientes, correos, llamadas, móvil,…) no existan, sino que a veces somos nosotr@s los que les ayudamos a que nos roben.
Este libro trata de cómo conocernos mejor, de cómo nuestra personalidad nos afecta a nuestra gestión del tiempo, de cómo nos verbalizamos a nosotros mismos y a los demás y cómo evidentemente influye tanto en nuestras relaciones y en nuestra propia gestión…
Es un libro práctico, con muchos ejercicios y con reflexiones que independientemente de la profesión que tengas te viene bien realizar de vez en cuando… a fin de cuentas no es el trabajo, sino es el mundo el que nos rodea el que nos arrastra a un “dinamismo” excesivo que si no controlamos nos arrastra inevitablemente hacia el estrés.
Hemos de decir, basta! a determinadas situaciones, aprender a decir que NO y a no sentirnos culpables, … eso sí… sabiendo decirlo… no aguantar hasta que explotemos y digamos que NO pero de malas maneras… ¿no creéis?

180/365. ¿Empatía o reflejo?

Empatía o reflejo? by rutroncal

Empatía o reflejo?, a photo by rutroncal on Flickr.

Es corriente escuchar con cierta frecuencia qué es la empatía… e incluso definirla y saber qué es lo que conlleva, pero cuando te pones a hablar con la gente… una cosa es hablar de empatía y otra muy distinta es practicarla, de hecho ya lo comenté en otro post hace tiempo.
Empatía podemos definirla como la capacidad para ponernos en la piel y en la situación de otra persona (pensamientos, emociones, etc…), supone comprender, pero no significa que lo aceptemos… y esto es fundamental que lo distingamos.
Lo que ocurre que nos confunde, es que con la gente con la que conectamos a la primera, nos identificamos y son parecidos a nosotros,… pensamos que “empatizamos” y eso nos lleva a pensar que tenemos esa habilidad. La cuestión es que no empatizamos, conectamos, por que nos identificamos, en realidad somos un reflejo y estamos viendo la situación desde nuestras gafas, lo que ocurre es que tenemos una graduación parecida y por eso podemos ver las cosas como nuestro interlocutor.
En realidad hay 4 posiciones perceptivas de la empatía.
1ª) desde el yo.- sería la posición de “juez”, la que calibraríamos y analizaríamos la situación desde nuestra situación y “nuestras gafas”. Es cuando utilizamos las famosas frases del “yo que tú”… “pues si yo estuviera en tu lugar…” Obviamente, no estamos poniéndonos en la situación del otro.
2ª) desde el tú.- sería el comienzo de la empatía. Me pongo en tú lugar y trato de analizar la situación desde tu punto de vista, con tus habilidades, recursos, planteamientos… me pongo en tu piel, lo que no significa que apruebe o esté de acuerdo con lo que esté comprendiendo.
3º) desde el observador.- como si fuera un investigador, analizo los efectos colaterales y empatizo no sólo desde el tú, sino que te ayudo a ver a quién puede estar afectando directamente la situación (me cuentas un problema de pareja y puedo analizar también la posición de tu marido/mujer, o con respecto a un compañer@, etc)
4º) desde el sistema en el que te encuentras. Todos formamos parte de un sistema y se analiza a nivel de equipo, familia, etc… según el caso.
Evidentemente, esto conlleva un nivel de abstracción que ha de ir creciendo conforme “subamos de nivel”.
Practicar la empatía “de verdad” supone tratar de ponernos en la piel de personas diferentes a nosotros, con otros valores y creencias y con posiciones distintas.
¿Os animais a hacer el siguiente ejercicio?
Escala De Quincey de Empatía
Explora los límites que tiene tu capacidad de ponerte en el lugar de otra persona.
A continuación verás una lista de conductas de distinta naturaleza, acompañadas del punto de vista desde el cual debes intentar mirarla.
No se trata de expresar tu aprobación o rechazo a las conductas mencionadas, si no de descubrir hasta que punto eres capaz de dejar en pausa todo lo que crees y sientes.
Si alguna de las situaciones descritas coincide con tu forma de pensar, pasa a la siguiente.
Sugerencia: imagina cada conducta e intenta describirla usando palabras de elogio según el respectivo punto de vista.
1.El boxeo como una práctica deportiva
2.El colegio como una escuela de adiestramiento canino
3.La castidad permanente como una opción virtuosa
4.La pobreza como un estilo de vida alternativo
5.El robo como un trabajo estable y bien remunerado
6.La muerte como el fin de la existencia
7.El humano como dueño legítimo de todo lo que no es humano
8.El incesto como un comportamiento socialmente aceptado
9.El canibalismo como un placer culinario
10.El asesinato como una de las bellas artes
¿Qué escribiríais? ¿Cuál os ha costado más? ¿Que habéis descubierto de vosotr@s mism@s?

179/365. Los cuatro acuerdos

Libro para releer by rutroncal

Libro para releer, a photo by rutroncal on Flickr.

Hoy quiero hablar de un libro que me hizo pensar recientemente, es el libro de “Los cuatro acuerdos” de Miguel Ruiz.
Lo tuve que leer en mi formación como “coach” y reconozco que me sorprendió, fue una lectura diferente y estoy segura que en un momento diferente de mi vida en que lo vuelva a leer encontraré cosas nuevas e interesantes para reflexionar.
El libro comienza con la siguiente cita:
«No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento».
Dr. Miguel Ruiz
Trata de algo muy sencillo y complejo a la vez (como todo lo que tiene que ver con el sentido común…); son 4 acuerdos que podemos tomar con nosotros mismos y que desde luego cambian nuestra perspectiva, no sólo de nuestro yo interno sino también de cómo nos relacionamos.
A continuación os pongo unas pequeñas notas de cada uno de los 4 acuerdos y os animo a que reflexionemos sobre lo que nos aporta cada uno por separado y en su conjunto (para mi es fundamental ser capaces de integrar los 4) ¿Os parece?
– Primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras.
Miguel Ruiz dice plantea que la mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una semilla, un pensamiento, y éste crece. Las palabras son como semillas, sólo que con demasiada frecuencia, es fértil para las semillas del miedo (nuestros temores, inseguridades, creencias,…). Todas las mentes humanas son fértiles, pero sólo para la clase de semilla para la que están preparadas. Lo importante es descubrir para qué clase de semillas es fértil nuestra mente, y prepararla para recibir las semillas del amor. El Dr. Ruiz te invita a que utilices las palabras para romper todos esos pequeños acuerdos que te hacen sufrir (esto es fundamental desde la PNL)
– Segundo acuerdo: No te tomes las cosas personalmente. De este acuerdo destacaría lo que Miguel Ruiz llama la “importancia personal”, esto es el tomarse las cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. Durante el periodo de nuestra educación (o de nuestra domesticación como él lo llama en el libro), aprendimos a tomarnos todas las cosas de forma personal. Creemos que somos responsables de todo. Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan los demás. Bastará con que confíes en ti mismo para elegir con responsabilidad. Nunca eres responsable de los actos de los demás; sólo eres responsable de ti mismo.
– Tercer acuerdo: No hagas suposiciones. Tendemos a hacer suposiciones sobre todo. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan –nos lo tomamos personalmente–, y después, los culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con nuestras palabras. Como ya he comentado otras veces, hay que diferenciar los hechos, de las opiniones y de los sentimientos. Sólo así podremos relacionarnos de forma adecuada y sin prejuicios.
– Cuarto acuerdo: Haz siempre tu máximo esfuerzo. Desde mi punto de vista, éste es clave para que los tres anteriores tengan sentido y no se perviertan. El Cuarto Acuerdo se refiere a la realización de los tres primeros: Haz siempre tu mejor esfuerzo. Bajo cualquier circunstancia, haz siempre tu máximo esfuerzo, ni más ni menos. Miguel Ruiz advierte también que todas las cosas están vivas y cambian continuamente, de modo que, en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad, y en otras no será tan bueno, por lo que si siempre haces tu máximo esfuerzo, no te juzgarás a ti mismo en modo alguno. Y si no te juzgas, no te harás reproches, ni te culparás ni te castigarás en absoluto.
El libro es curioso, habla de “mitotes”, dioses, magia, magos,… es cultura tolteca. Os lo recomiendo, pero siempre con mente abierta… en este link lo podéis descargar si estáis interesados en leerlo y conocer un poco más.

153/365. ¿Nos hacemos un anclaje?

¿Nos hacemos un auto – anclaje? cuando digo esta frase en alguno de los cursos de PNL que doy, las caras son de escepticismo y perplejidad… pero en seguida aparece la confianza… y se dejan guiar.
A veces, explicar estas técnicas de psicología aplicada parece que estás explicando algo “medio mágico” o difícil de creer cuando menos.
Lo curioso, es que en alguna ocasión nos hacemos autoanclajes de forma inconsciente, la clave es ser conscientes y poderlos utilizar en nuestro beneficio.
¿En qué consiste un auto-anclaje? consiste en provocarnos un estado de ánimo deseado, asociado a una situación de nuestro pasado y que lo traemos al presente para tomar los recursos que necesitamos.
En resumen, todos tenemos un CD de música, un lugar en nuestra casa, una comida… que nos provocan un estado de ánimo determinado (o de alegría, o de relajación …o incluso de tristeza). Estamos “anclados” a través de esa música, lugar, comida… pero como no lo hacemos de forma consciente, no podemos aprovechar el máximo de sus recursos y por eso tenemos anclados también sentimientos o estados de ánimo no tan positivos.
¿Cómo lo hacemos? En primer lugar, buscaremos en nuestra memoria una situación que nos haya generado ese estado de ánimo deseable (satisfacción, paz, tranquilidad, etc…)
Trataremos de buscar el máximo de la vivencia de esa situación, utilizar vuestros cinco sentidos: “vas a ver lo que viste en ese momento, vas a sentir lo que sentiste, vas a oir lo que oiste, vas a oler lo que olías”.
En el momento en el que logres esa experiencia y te sientas en ese estado deseable, lo vamos a “anclar” a un estímulo kinestésico, elige un sitio donde puedas autopresionarte durante 30 sg y que te resulte fácil hacerlo y trata de recordar el lugar exacto y la intensidad de la presión (muñeca, entre el índice y el pulgar, etc)
A continuación, para validar el anclaje, pensaremos en otra cosa durante un par de minutos (generamos un “estado interruptor”) y a continuación presionaremos el lugar exacto donde hemos hecho nuestro “anclaje” para instalar el estado de ánimo deseado.
La clave… que cada vez que tengamos un estado de ánimo similar al deseado y con bastante intensidad, reforcemos el anclaje presionándonos en el mismo lugar.
¿Lo probamos?

La verdad absoluta no existe

Mi primera publicación del blog quería que fuera una reflexión sobre esta frase: “La verdad absoluta no existe”, y supongo que habrá alguien que se pregunte el porqué del tal obviedad. La cuestión es, que todavía hay gente que se cree en posesión de la verdad absoluta y de vez en cuando a la gente de su alrededor le encantaría recordárselo.
Mientras pensaba en esta frase, me imaginaba los diferentes contextos, o las diferentes situaciones en las que puedes decir esta frase de manera tan categórica, y el único escenario que me parecía oportuno, es cuando yo misma he tenido la ocasión de pronunciarla en aula; de otro modo, la única opción que te queda es demostrar la no existencia de la verdad absoluta con hechos o acciones, aunque las personas que se creen en posesión de esta verdad siempre se repetirán a sí mismas que “toda regla tiene su excepción”, ¿no?
Lo más increíble, es que sin lugar a dudas, las personas que estamos “alrededor”, deseamos poder tener ocasión de demostrar en algún momento, que se encuentran equivocados y que la verdad que consideran absoluta es tan sólo una percepción.
En PNL se sintetiza esta cuestión con la siguiente premisa: El mapa no es el territorio. Lo más maravilloso cuando compartes esta visión, es que la gente no sólo tiene ganas de abrir su mente y comenzar a percibir y a comprender otras percepciones del mundo, sino además de compartir esta información con aquellas personas que se creen que su percepción de la realidad es la verdad absoluta.
A fin de cuentas, hemos de ser conscientes de que la realidad que vivimos es una suma de percepciones, de información que recogemos a través de nuestros cinco sentidos y que si nos limitamos a tener en cuenta tan sólo una parte de todo lo que está a nuestro alcance estamos perdiendo la ocasión de tener una panorámica que en muchos casos nos podría ayudar a tomar decisiones y a reaccionar de forma más efectiva. Es como si paramos en un mirador y nos limitamos a contemplar la vista desde un catalejo sin tener en cuenta la imagen completa que se extiende ante nuestros ojos. Los detalles son importantes, pero a veces la rutina, la forma en la que tenemos de actuar en nuestro día a día, hace que reaccionemos de forma tan mecánica que no tengamos en cuenta que a nuestra manera estamos interpretando los detalles como si fueran toda una verdad absoluta que nos impide ser conscientes de todas nuestras opciones.