No-ni-Ná

Bueno, otro mes más y otra vez con el “reto” conjunto con Iñaki González, nuestro estupendo amigo y compañero del blog sobrevivirrhhé.

img-20140426-wa0014Personalmente cuando elegimos la imagen… me encantó, es una frase con la que me identifico y es más, la suelo decir a menudo: “No ni ná”… yo cariñosamente lo llamo activar mi “gen maño”, es decir, el no hay nada que me dé más energía (o cabezonería según a quién le preguntes…) que el entorno, o algo o alguien me diga que no es posible. Evidentemente, no es cuestión de ponerse cabezón por ponerse… sino que si el objetivo que tienes en mente es lo suficientemente importante y el PARA QUÉ es significativo… nos debemos de preguntar “¿porqué no?” e ir a por todas.

Ir a por todas, ¿qué significa?, realmente significa poner toda la carne en el asador, estar convencid@s de que podemos y que nuestro esfuerzo va a merecer la pena. Ya la he mencionado en alguna ocasión (casualmente, en otro #a4manos con @goroji), es una frase de Yoda que me encanta y representa lo que quiero decir: “Hazlo o no lo hagas. No hay intentos”. Y es que si lo “intentamos”… ¿estamos poniendo realmente todo el esfuerzo, toda la energía? quizás sí… quizás no. Nos lo tendremos que preguntar y ser verdaderamente honest@s con nosotr@s mism@s.

En ocasiones somos nosotr@s los que representamos el papel que en la imagen aparece como VIDA. Nosotr@s somos los/as que creamos nuestros obstáculos y los que ponemos piedras en el camino antes de saber qué dirección tomar.

¿Qué podemos hacer? Evidentemente tener claro qué es lo que queremos. Hacernos la pregunta de ¿cuánto de importante es para mí esto? ¿de 0 a 10 cuánto voy a poner para lograrlo?… e identificar esos mensajes que a modo de pensamientos automáticos nos están “boicoteando”. Viene muy bien escribirlos, sin juzgarlos, sin pensarlos demasiado, y cuando los tengamos escritos. Reléelos y entonces relativiza y valora. Seguramente muchos de ellos no tienen sentido, otros nos preparan y otros en realidad son totalmente contrarios. Pero sólo nos permitiremos esa objetividad cuando podamos tomar distancia y podamos coger carrerilla. Quizás no sólo le digamos a la vida “NO-NI-Ná” sino que podemos crear nuestro propio gritico de “guerra” a lo “Gerónimo” de las películas.

Yo me atrevo, Iñaki se atreve ¿y tú?

A fin de cuentas… lo que no nos mata… nos hace más fuertes. Verdad Iñaki??? 🙂

Tropezar no es malo…

tropezarNueva propuesta de nuestra coaching de cabecera, la última antes de las vacaciones, porque sí, nos vamos de vacaciones, es justo y necesario… pero eso ya os lo iré contando estos días que hoy tenemos invitada y no hay que ser descortés.

Dicen que el hombre (barra) mujer es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y tres si son pequeñas, pero de ahí a cogerle cariño a ésta pues no sé yo si es para tanto.

Tropezar no es malo, si del tropezón sacamos una buena enseñanza, o como leía estos días por ahí (redes sociales varias, perdón si no cito la fuente):

“Unas veces se gana y otras se aprende”

Y digo yo, ¿no será que hay gente que, cariños a parte, necesita tener una piedra con la que tropezarse? O peor aún, ¿no será que hay gente que necesita tener siempre una piedra a mano con la que justificar sus tropiezos sin tener que asumir sus errores y aprender de los mismos?

Y yo me lo pregunto… y nuestra querida Rut Roncal seguro que tiene alguna respuesta.

¿Respuestas? Muchas…

Yo creo que todos necesitamos piedras de vez en cuando. Sobre todo cuando estás aprendiendo. Es difícil que te des cuenta de todo lo bien que puedes hacer algo si antes no te has equivocado un par de veces. Lo fácil a la primera hace que dejemos de prestar atención a los detalles, por lo que la próxima vez que lo intentemos es posible que no nos salga tan bien como nos salió la primera vez… necesitamos equivocarnos.

Lo cual no significa que necesitemos de ir acompañados de la piedra a todas partes…  Además de que por otro lado si yo comienzo un proyecto / un tema pensando en que me voy a caer, no me estoy dando cuenta de que estoy generando el entorno más adecuado para que eso ocurra. Este concepto se llama “profecía autocumplida y realmente condiciona nuestros resultados en función de lo que esté pensando (cuando los demás depositan expectativas en nosotros/as también están condicionando un resultado, a esto se le conoce como efecto Pygmalion).

Es la base del pensamiento positivo. Si tú quieres, puedes. No tienes más que ser consciente de los mensajes que de forma automática te están dictando a ti mismo/a para que te des cuenta de en qué medida estás condicionando tu resultado. Pongamos un ejemplo: si yo salgo por la calle con unos patines, estoy aprendiendo y por tanto no los domino del todo y no hago más que decirme a mí mismo/a “me voy a caer”, “ya verás, como me caigo”, “seguro que pillo una piedra y me tropiezo y me doy de bruces”… estoy concentrando toda mi atención en la caída, por lo que seguramente me vaya a caer de un momento a otro. ¿Quiere decir que si me concentro en no caerme, no lo haré? Quizás no, pero ten por seguro que tendrás menos probabilidades de hacerlo.

cuentoSi esto lo aplicamos al mundo laboral también pasa. Cuántas veces nos habrá pasado que centrados en esa nueva actividad, o debido a ese determinado cliente, o quizás porque no hemos dormido bien… me centro en todo lo mal que puedo resolver el día… sin querer queriendo estoy comprando muchos números en encontrarme con que mi mayor temor se convierte en realidad.

La cuestión es que como no empecemos a ser conscientes, estos temores pueden convertirse en “etiquetas” y lo peor es que daremos por hecho que “somos así” y la intención de cambio quedará difuminada porque asumiremos que no hay manera de cambiarlo.

¿Y ahora bien? ¿Con qué mensajes os queréis quedar? ¿Queréis quedaros con la piedra o sólo el tiempo justo para aprender? Ya lo dice un proverbio ruso: “Caerse está permitido, levantarse es obligatorio” o como dice Paulo Coelho “Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, creándolas si no las encuentra”.

Para terminar me encantaría compartir con vosotros/as 2 vídeos. El primero de ellos es una niña de 3 años que nos enseña a su manera Qué es Pensar en positivo… ¿nos atrevemos a imitarla?

https://www.youtube.com/watch?v=SQIVslZIMXI

El segundo, es un vídeo de 7:30 min que nos invita a revisar nuestros paradigmas y a identificar que las piedras nuevas o el superar las que hemos asumido como propias, suponen salir de nuestra zona de confort.

https://www.youtube.com/watch?v=RSUykLfEmVE

¿Recordáis la película “Atrapado en el tiempo”? ¿Queréis estar atrapados por vuestras respectivas piedras?

https://www.youtube.com/watch?v=czRQbUk2Gzs

 

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                                 Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                                                Gerente en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!                     Autora del blog: La verdad absoluta no existe

Qué Horroroscopo, Dios mío que horroroscopo…

Creamos en el horóscopo, o no, es difícil que a lo largo de nuestra vida no haya habido algún momento en el que hayamos leido atentamente nuestro horóscopo, el de nuestros/as amigoshoróscopo/as, etc.

El caso es que en los momentos de nuestra vida en los que sentimos que tenemos menor control o tenemos mayor incertidumbre sobre lo que va a pasar, mucha gente recurre a aquello que creemos que pensamos que nos da el apoyo / soporte / seguridad que nos falta. Como cuando contamos algo a un amigo/a y lo único que queremos es que nos diga “todo va a ir bien”, como si fuera una predicción exacta de lo que será el futuro más cercano.

Esta semana me he terminado de leer el libro: “Postdata: Te quiero” (Cecelia Ahern), ya había visto la película y como siempre, a pesar de que la peli me gustó, el libro es mucho mejor, el título puede dar la impresión de ser un libro ñoño y romanticón, pero nada de eso, es un libro que trata cuestiones como el duelo, el amor, la amistad, el humor,… y que durante toda la lectura estás navegando en un mar de risas y lágrimas. La cuestión (y el porqué de esta entrada) es que hay un trocito del libro en el que la protagonista (que trabaja para una revista) recibe la invitación a una reunión de “Astrología”, comenzando la misma de la siguiente manera:

Holly soltó el maletín sintiéndose estúpida y siguió a Alice hasta la sala de juntas, donde el resto del personal aguardaba sentado.
-Atención todos, ésta es la primera reunión de astrología a la que acude Holly, así que demoslé la bienvenida -anunció Alice.
Holly tomó asiento mientras los demás aplaudían en broma la incorporación de un nuevo miembro a la mesa. Chris se dirigió a Holly:
-Holly, sólo quiero que sepas que no tengo absolutamente nada que ver con esta tontería y me disculpo de antemano porque te veas envuelta en ella. -Corta el rollo, Chris.
Tracey hizo un ademán a su jefe y, provista de un bloc de notas y un bolígrafo, se sentó a la cabecera de la mesa.
-Muy bien, ¿quién quiere empezar este mes? -Empecemos por Holly erijo Alice con generosidad. Holly miró alrededor, desconcertada.
-Pero Holly no tiene idea de lo que estamos haciendo. -Veamos, ¿cuál es tu signo del zodiaco?
-Tauro -contestó Holly.
Todos se deshicieron en exclamaciones y Chris apoyó la cabeza en las manos fingiendo que no se divertía.
-Fantástico -dijo Tracey muy contenta-. Nunca habíamos tenido un Tauro hasta ahora. Bien, ¿estás casada o sales con alguien o vives sola?
Holly se sonrojó al ver que Brian le guiñaba el ojo y que Chris le sonreía alentadoramente. Su jefe era el único de la mesa que sabía lo de Gerry. De pronto reparó en que era la primera vez que tenía que responder a aquella pregunta desde que Gerry había muerto y se sintió un tanto insegura.
-Bueno… no, en realidad no salgo con nadie, pero…
-Perfecto -dijo Tracey, comenzando a escribir-. Este mes Tauro deberá buscar a alguien alto, moreno y guapo y… -Se encogió de hombros y levantó la vista-. ¿Alguna idea?
-Porque tendrá un gran impacto sobre su futuro -terció Alice.
Brian volvió a guiñarle el ojo. Obviamente le divertía que él también fuese alto y moreno, y obviamente estaba ciego si creía que era guapo. Holly se estremeció y desvió la mirada.
-Bien, la cuestión profesional es fácil -prosiguió Tracey-. Tauro estará ocupada y satisfecha con la cantidad de trabajo que se le avecina. El día de la suerte será… -Lo pensó un momento-. Un martes, y, el color de la suerte… el azul -decidió tras fijarse en el color de la blusa de Holly-. ¿Quién es el siguiente?
-Espera un momento -interrumpió Holly-. ¿Esto es mi horóscopo para el próximo mes? -preguntó impresionada. Todos los presentes se echaron a reir.

La cuestión es que este trocito y lo que continúa me hizo reir bastante, porque a pesar de saber de dónde salían los comentarios del Horóscopo, aún trataban algunos personajes del libro dar explicación a las “predicciones” en el mes.

Y es curiosa la llamada también “la ley de la atracción” que tanto ha dado que hablar el libro de “El Secreto” (es lo que también se llama en psicología como la “Profecía autocumplida”), pudiendo resumir a la misma en Te conviertes en lo que piensas, por lo que hemos de saber que en cierta manera podemos ser responsables de nuestro futuro. Lógicamente nuestro pensamiento y nuestro convencimiento sobre lo que va a pasar puede ser influenciado por el horóscopo, por las creencias positivas o negativas de cómo va a ser mi día, etc.

Esto ocurre también con los amuletos, el pensar que para ir a una entrevista / reunión hemos de ir vestidos con una determinada camisa / color, el seguir ciertos pasos a modo de ritual antes de salir de casa… todo está en nuestra cabeza, chinito de la suertesomos nosotros los que nos dictamos el camino hacia una percepción de éxito o fracaso (no hemos de recordar que no existen los terminos absolutos ¿verdad?). Incluso las modas nos condicionan para esto, ¿recordais los chinitos de la suerte?

Seamos nuestros propios chinitos de la suerte y busquemos el éxito dentro de nosotros, a fin de cuentas:

Todo lo que llega a tu vida tú lo atraes a ella, es atraído hacia tu vida en virtud de las imágenes que mantienes en tu mente. Pensamiento = Atracción. El Secreto

Hoy va a ser un buen día, porque lo digo YO

¿Cuántas veces nos hemos levantado con una sonrisa radiante, hemos desayunado con la tele o la radio de fondo escuchando las noticias o nuestro programa de radio favorito y hemos salido a la calle pensando que hoy nos íbamos a comer el mundo?postit

¿Cuantas veces hemos vuelto a casa después de una dura jornada de trabajo pensando que la vida no tiene sentido, que nada merece la pena, que todo esto no nos lleva a ningún sitio?

Pues el lamentarse se va a acabar. Todo depende de ti, de tu actitud mental.

Para empezar quédate con este post-it. Ponlo en tus rincones favoritos de la casa, en el Frigo, en el espejo del baño, en el espejo de la habitación, en el espejo de la entrada (yo es que tengo muchos espejos en casa, no sé tú, jajaja…).

Póntelo de fondo de pantalla, en el ordenador de casa, en el ordenador del trabajo, en el portátil, en la tablet, en el móvil… será por pantallas.

Ponlo dónde quieras y cuantas más veces lo leas a lo largo del día, mejor. Pero sobre todo es fundamental que te lo grabes bien en tu cabecita. Repítelo cada vez que alguien venga a sacarte de tus casillas, repítelo en cada situación que te busque las cosquillas, repítelo hasta que te quede claro que NADIE, NADIE, NADIE te va a fastidiar el día.

La cuestión es que nosotros tenemos el poder de decidir, tanto de si nos fastidian el día como si nos quedamos lo positivo que nos pase (porque todos los días tenemos cosas positivas que contar, sólo que algunas pasan más desapercibidas en contraste a los malos momentos).

El resultado es fruto de nuestra percepción, tener en cuenta que el ojo humano percibe miles de datos por segundo, pero de los cuales sólo procesamos de 3 a 7 de ellos. ¿Cuál es el filtro que se aplica?, pues el de nuestra mente, que viene condicionado por nuestros miedos, deseos, intereses, inquietudes, etc… por lo que a lo largo de un día “normal”, el evento “negativo” que nos pasa a una determinada hora seguramente esté condicionando nuestro filtro para que a partir de ese momento sintamos que nos “ha fastidiado el día” y de hecho lo sentimos como tal.

¿¿El truco?? Que igual que nuestro filtro en principio está aplicado por nuestro inconsciente, podemos utilizar nuestro consciente para forzar a nuestro cerebro a ser conscientes de todo lo positivo que hemos vivido en ese día, desde que nos hemos levantado a la hora, he cogido el autobús por los pelos, al comprar el café me han sonreido o me “he echado” unas risas con los compañeros/as. La cuestión es que nosotros elegimos y decidimos. A fin de cuentas ya nos decía nuestra abuela: “No ofende quien quiere, sino quien puede”, es decir, a quien le dejamos que tenga el poder de ofendernos.

Para terminar, dos cosas: un cuento y una canción. El cuento es popular de la India y creo que puede resumir todo lo dicho. Dice así: SÉ COMO UN MUERTO

  Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

–Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

–¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

–Nada dijeron.

–En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

–¿Qué te han respondido los muertos?

–De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

–Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

Y la canción creemos que nos puede terminar de animar el día y además de hacernos bailar un poco acabar con el sentimiento de que al fin y al cabo lo que no te mata te hace más fuerte ¿o no?

https://www.youtube.com/watch?v=vq2xA7Chohk

Y si no… siempre podemos ponernos un post-it para recordárnoslo 🙂

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                      Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                           Consultora senior en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!             Autora del blog: La verdad absoluta no existe

 

La importancia de demostrar que es importante

¿Cuántas veces nos habrá pasado que queremos decirle algo a alguien, que para nosotros es importante y no obtenemos el resultado que esperábamos? 
¿Cuántas de estas veces hemos “echado la culpa” a nuestro interlocutor?
¿Cuántas de ellas hemos pensado que “claro, como para él/ella no era importante…”?
¿Nos hemos preguntado a nosotr@s mism@s qué es lo que hemos hecho nosotr@s?
¿Hemos tratado de analizar nuestra forma de expresarnos y/ o de decir las cosas como si estuviéramos observando a través de un espejo?
Y es que normalmente achacamos a los demás la responsabilidad del impacto de nuestro mensaje, pensando en la falta de interés, en las afinidades personales, en la relatividad de la importancia de lo que queremos decir…
No nos damos cuenta de que nuestra actitud (positiva) es conditio sine qua non para garantizar el resultado esperado. 
Si yo ante una situación que es importante para mí, lo primero que me viene a la cabeza es: “le va a dar igual”, “no sé para que se lo voy a contar”, “no voy a lograr nada”… efectivamente esta actitud que se genera es la que estoy provocando, porque sin duda, esta actitud está condicionando un resultado negativo, a lo que seguramente acabaré reforzándome a mi mism@ pensando: “¿ves?” “ya sabía yo…” “si es que no sé para qué lo intento…”
Ahora tratemos de pensar en esa conversación que leyendo estas líneas nos viene a la cabeza (si, si… esa en la que nos vemos identificados por nuestra actitud negativa…) e intentemos analizar esa situación como si estuviéramos viendo esa misma escena en la televisión. Fijaos atentamente en vuestro personaje; ¿realmente está haciendo todo lo posible por transmitir lo importante/ lo que significa para él/ella? ¿está poniendo “toda la carne en el asador”?
¿Actuaríamos diferente si pensáramos que a nuestro interlocutor le importa lo que le queremos contar? o bien, si éste interlocutor nos cae bien y nos interesa muchísimo su opinión….
A la hora de hablar con alguien o de relacionarnos nos influye mucho nuestro estado de ánimo, la actitud que nos genere esa situación y/o incluso la sensación / emoción que nos produzca la/s persona/s que tengamos en frente. Por tanto, analicemos la situación, seamos honestos con nosotr@s mism@s y visualicemos cómo nos queremos comportar y qué desearíamos lograr para tener éxito.
Actuemos como nos gustaría y no nos resignemos; Hoy mismo en twitter he puesto una frase vía @cruzcoaching que me encanta: “Nadie ha dicho que sea fácil conseguir tus objetivos. Lo fácil es no hacer nada y quejarte de que todo sigue igual.”
Es más fácil responsabilizar al resto del mundo de mis fracasos que hacerme responsable de mis logros. Lo primero sugiere resignación, lo segundo requiere esfuerzo y constancia.
¿Y vosotr@s qué opináis? ¿os lo habéis planteado alguna vez de esta manera?

Expectativas, esas consejeras bien intencionadas…

Yo, como muchas personas más (espero), soy positiva; en ocasiones, puede ser que en exceso, aunque sin llegar a vivir en “la calle de la piruleta, en la casa de la gominola…”, es decir, trato de ser realista (aunque positiva) y como a veces me digo en plan mantra “ajusta tus expectativas a la realidad”.

Está claro que como ya hemos visto en alguna ocasión en este blog, las expectativas influyen en nuestro resultado, si son positivas, hacen que nos esforcemos más y perseveremos hasta su consecución, si son negativas, siempre encontraremos razones para no poner la última gota de energía en nuestro proyecto (es lo que denominamos como profecía autocumplida).
Evidentemente, esto lo tenemos que tener en cuenta y también conocer lo que ocurre cuando proyectamos nuestras expectativas en los demás (efecto pygmalión) y ser conscientes de que nuestras expectativas generan un resultado … hacia una u otra dirección.
Ahora bien… ¿qué ocurre cuando además de proyectar nuestras expectativas proyectamos nuestros deseos? cuando en lugar de hacer porque se cumplan nuestros sueños, proyectamos nuestros anhelos en las personas que tenemos como acólitos, bien sean nuestros hij@s, … nuestros colaboradores,…
Insisto en que soy de las primeras en ser positiva y sobre todo en reforzar la tolerancia a la frustración de los que me rodean no dejando que se rindan en la consecución de sus metas,… sin embargo, hemos de estar atentos, porque es posible que nos estemos dejando engañar por lo que nos gustaría ver en ellos y no por lo que en realidad pueden llegar a ser y eso puede generar frustración, baja confianza y autoestima y rabia por no sentirse escuchados.
Hace poco un amigo me decía que le preocupaba uno de sus hijos porque deseaba que desarrollara todo su potencial y sin embargo se estaba dando cuenta de que quizás su hijo no era tan capaz como él esperaba que fuera… ¿esto significa que ha de dejar de ayudar a que sea lo máximo que pueda ser? por supuesto que no,… sólo que hemos de ajustar nuestras expectativas también a la realidad para seguir buscando sus sueños y llenándolos de metas posibles. 
¿A vosotr@s que os parece?
Para terminar… un cuento Fuente: 101 cuentos clásicos de la India – Ramiro A. Calle
Se trataba de un hombre que nunca había tenido ocasión de ver el mar.
Vivía en un pueblo del interior de la India. Una idea se había instalado con fijeza en su mente: 
No podía morir sin ver el mar.

Para ahorrar algún dinero y poder viajar hasta la costa, tomó otro trabajo además del suyo habitual. Ahorraba todo aquello que podía y suspiraba porque llegase el día de poder estar ante el mar.

Fueron años difíciles. Por fin, ahorró lo suficiente para hacer el viaje. Tomó un tren que le llevó hasta las cercanías del mar. Se sentía entusiasmado y gozoso. Llegó hasta la playa y observó el maravilloso espectáculo. ¡Qué olas tan mansas! ¡Qué espuma tan hermosa! ¡Qué agua tan bella! Se acercó hasta el agua, cogi

ó una poca con la mano y se la llevó a los labios para degustarla. Entonces, muy desencantado y abatido, pensó:
– !Qué pena que pueda saber tan mal con lo hermosa que es!
Maestro: por ignorancia, cuando tus expectativas no son satisfechas, te desencantas. El ser liberado sólo espera aquello que ocurre.

Y os pongo también un trocito de una de mis películas favoritas “500 days of summer”
¿Cómo andan vuestras expectativas de los que os rodean? ¿y de vosotr@s mism@s?
Feliz semana

248/365. Kalpataru

Happy & shinny monday by rutroncal
Happy & shinny monday, a photo by rutroncal on Flickr.

Los lunes siempre tienen un extraño halo sobre nosotros que hace que nos influyan de forma normalmente negativa… ¿no? 
Cada vez que comienza la semana y alguien te pregunta ¿Qué tal el fin de semana? casi siempre terminamos la conversación intercalando alguna frase con el: “bueno, es Lunes…” como si eso nos escudara de alguna manera a encontrar algún tipo de explicación de aquello que no nos ha gustado de esa semana que comienza…
El caso es que mi Lunes ha empezado bien, a mitad de la mañana he podido terminar dos de las tareas más importantes que tenían fecha tope para hoy y me he permitido un “momento kodak”. Justo 5 minutos antes de hacer esta foto he sufrido una experiencia “de Lunes”… es decir, me he caído por las escaleras… que ha sido de película porque he aterrizado unas cuantas escaleras de rodillas… después de recuperar el aliento y de ser consciente de mi contusión,… he podido volver a la oficina pudiendo contar mi aventura, eso sí, entre risas.
No he dejado que me nublara y no he dejado que la profecía autocumplida de la “leyenda negra del Lunes” me poseyera…
Asimismo quiero compartir una leyenda india con la que podremos ser conscientes de los fantasmas que aparecen en nuestras cabezas simplemente porque los llamamos…
“En el cielo hindú, existe un árbol llamado kalpataru. Significa “el árbol de los deseos”. Por accidente un viajero llegó allí y estaba tan cansado que se sentó bajo el árbol. Y estaba tan hambriento que pensó: “Si hubiera alguien aquí, le pediría comida. Pero parece que no hay nadie”.

En ese momento la idea de alimento apareció en su mente y el alimento apareció de repente. Y estaba tan hambriento que no se preocupó en pensar en lo que había sucedido; se lo comió.

Entonces comenzó a tener sueño, y pensó: “Si hubiera una cama aquí…”, y la cama apareció.

Pero tumbado en la cama el pensamiento surgió en él. “¿Qué está sucediendo? No veo aquí a nadie. Ha llegado la comida , una cama. ¡Quizás hay fantasmas merodeando!” . De repente aparecieron los fantasmas…

Entonces se asustó y pensó: “¡Ahora me matarán!”. ¡Y lo mataron!

En la vida la ley es la misma: si piensas en fantasmas, con seguridad aparecerán. Piensa y verás: si piensas en enemigos, los crearás; si piensas en amigos, aparecerán. Si amas, el amor sugirá a tu alrededor; si odias, el odio aparecerá. Cualquier cosa que pienses se realizará por algún tipo de ley. Si no piensas en nada, entonces no te pasa nada”.
Sacado de Osho, Música ancestral en los pinos

153/365. ¿Nos hacemos un anclaje?

¿Nos hacemos un auto – anclaje? cuando digo esta frase en alguno de los cursos de PNL que doy, las caras son de escepticismo y perplejidad… pero en seguida aparece la confianza… y se dejan guiar.
A veces, explicar estas técnicas de psicología aplicada parece que estás explicando algo “medio mágico” o difícil de creer cuando menos.
Lo curioso, es que en alguna ocasión nos hacemos autoanclajes de forma inconsciente, la clave es ser conscientes y poderlos utilizar en nuestro beneficio.
¿En qué consiste un auto-anclaje? consiste en provocarnos un estado de ánimo deseado, asociado a una situación de nuestro pasado y que lo traemos al presente para tomar los recursos que necesitamos.
En resumen, todos tenemos un CD de música, un lugar en nuestra casa, una comida… que nos provocan un estado de ánimo determinado (o de alegría, o de relajación …o incluso de tristeza). Estamos “anclados” a través de esa música, lugar, comida… pero como no lo hacemos de forma consciente, no podemos aprovechar el máximo de sus recursos y por eso tenemos anclados también sentimientos o estados de ánimo no tan positivos.
¿Cómo lo hacemos? En primer lugar, buscaremos en nuestra memoria una situación que nos haya generado ese estado de ánimo deseable (satisfacción, paz, tranquilidad, etc…)
Trataremos de buscar el máximo de la vivencia de esa situación, utilizar vuestros cinco sentidos: “vas a ver lo que viste en ese momento, vas a sentir lo que sentiste, vas a oir lo que oiste, vas a oler lo que olías”.
En el momento en el que logres esa experiencia y te sientas en ese estado deseable, lo vamos a “anclar” a un estímulo kinestésico, elige un sitio donde puedas autopresionarte durante 30 sg y que te resulte fácil hacerlo y trata de recordar el lugar exacto y la intensidad de la presión (muñeca, entre el índice y el pulgar, etc)
A continuación, para validar el anclaje, pensaremos en otra cosa durante un par de minutos (generamos un “estado interruptor”) y a continuación presionaremos el lugar exacto donde hemos hecho nuestro “anclaje” para instalar el estado de ánimo deseado.
La clave… que cada vez que tengamos un estado de ánimo similar al deseado y con bastante intensidad, reforcemos el anclaje presionándonos en el mismo lugar.
¿Lo probamos?

149/365. Creencias limitantes


Etiquetas…, originalmente cargada por rutroncal.
Cuando hablamos de personalidad, seguro que más de uno ha tenido la ocasión de ver la famosa figura del “iceberg” para explicar la estructura de la misma ¿es así?
La esencia del iceberg es dar a entender que lo que mostramos de nosotros mismos es la superficie, los comportamientos, las conductas, nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos y en cierto modo la parte más visible de nosotros.
¿Qué hay en la parte más profunda de nuestro iceberg? nuestra esencia, nuestra identidad, nuestro carácter, nuestros valores y creencias, etc…
Para comprender de dónde nacen las creencias, hemos de identificar cómo somos, dónde tenemos ubicados nuestros valores, pues nuestras creencias más firmes parten y se desarrollan a través de la interpretación de nuestros valores.
Estas creencias, no fueron siempre limitantes, esto ya lo explicamos en otro post, pero sí que pueden llegar a serlo y nos tocará hacer un esfuerzo para modificarlas y/ o suavizarlas.
Nuestras creencias funcionan a modo de etiquetas, y vamos con ellas a todas partes; se reflejan en nuestra forma de relacionarnos y de interpretar nuestro mapa (aunque ya sabemos que “mi mapa no es el territorio”) y esto, evidentemente nos puede bloquear o limitar en cualquier momento, incluso a diario.
Por ejemplo, si yo tengo la creencia de que “Tengo que ser amable con tod@ el mundo para que no se enfaden conmigo”, posiblemente estoy identificando que para sentirme bien conmigo mism@ tengo que conseguir que nadie se enfade conmigo, porque si esto ocurriera, sentiría CULPABILIDAD y rechazaría el conflicto por todos los medios. Posiblemente me encontraría con dificultades para ser asertiv@ y defender mis derechos, encontrándome limitad@ en mi forma de interactuar…Mi trabajo en este caso, sería modificar esta creencia, no para dejar de ser amable, sino convertir esta creencia en algo menos abrumador para mí y que me permitiera relacionarme con mi entorno sin sentirme culpable y pudiendo ser asertiv@ de forma libre.
Creencias podemos tener de todo tipo, desde: “Si llueve tengo que abrigarme hasta arriba porque sino caeré enferm@ en la cama”, o “soy muy despistad@ y siempre ando dejándome cosas olvidadas” que pueden afectarme en momentos puntuales, a creencias que me pueden acompañar a diario como “Nunca conseguiré nada que me proponga porque no sé hacer nada” y que me pueden resultar perturbadoras a nivel personal y profesional pues siempre encontraré motivos por los que abandonar las cosas a medias con el consiguiente sentimiento de frustración que eso supone.
En el momento en el que somos conscientes de una creencia, ya estamos un paso más adelantados a la hora de poder modificarla, y cuando la escribimos y tratamos de racionalizarla, somos conscientes de lo absurdas de lo que son algunas de ellas,… pero tenemos que trabajar sobre ella porque nuestro inconsciente nos “obliga” a trabajar según esa etiqueta.
Y vosotr@s ¿os habéis parado a pensar en vuestras creencias?
Feliz noche de domingo.