Ponte las “gafas” de la positividad

El martes nuestro queridísimo Iñaki González en su blog sobreviviRRHHé nos comenzó contando su visión de “Cómo transformar un mal día en algo positivo” y hoy toca desde “La verdad absoluta no existe” elaborar nuestra réplica ¿verdad, Iñaki? y es que ya comentamos en su momento lo malo que es “encariñarse con la piedra” y pensar que todo lo que hacemos nos va a salir igual de mal.

La cuestión es que en ocasiones nos ha pasado que un sólo momento del día es lo que ha condicionado que el resto del día sea visto como algo “horroroso” ¿porqué nos pasa esto?, porque sin querer queriendo hemos “programado” nuestro cerebro a centrar toda su atención y sus recursos a ese

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suceso que acabamos de vivir y que nos ha generado ese malestar.

La solución no es ignorar eso que nos ha pasado, sino saber relativizarlo y darle la importancia que se merece. Hoy en día se llama “resiliencia” (aunque realmente es un término asociado a la resistencia de los materiales…) y hace referencia a nuestra capacidad de resistir y reaccionar con la misma fuerza positiva para contrarrestar el suceso estresante; es decir, en lugar de preguntarme: “¿porqué a mi?” “siempre me pasa igual” “nunca aprenderé”, etc paso a decirme: “¿qué podría haber hecho diferente?””¿qué he aprendido para que no me vuelva a pasar?” “¿qué ha ido bien?”, etc.

Cuando focalizamos nuestra atención en lo que podemos hacer, en lo que depende directamente de nosotros y en la acción… automáticamente nuestro estado de ánimo comienza a hacer un pequeño cambio sintiéndonos mejor porque podemos hacer algo y estamos en camino de ello.

Recientemente ha sido el día de la felicidad y el otro día coincidiendo con @clarabenedicto en twitter me hizo descubrir un fantástico ejercicio que nos puede ayudar a redescubrir las cosas positivas que tienen nuestro día a día y evitar que nos focalicemos en lo negativo y compartir “momentos de felicidad”. El proyecto se llama 100 happy days y trata justamente de eso, de compartir durante 100 días nuestros momentos de felicidad. Yo acabo de apuntarme… ¿os apuntáis? Iñaki… a ti ¿qué te parece?

Hoy es día 3… y este número siempre me han parecido unas gafas giradas.. ¿y si son las gafas del positivismo? ¿y si hoy comenzamos a ver nuestra vida desde un lado más feliz? ¿y si sacamos el/ la niño/a que llevamos dentro?

A child can teach an adult three things:

– to be happy for no reason

– to always be curious

– to fight tirelessly for something

Paulo Coelho

¿Bailamos para celebrarlo?

295/365. Soy un junco…

Reiniciando una vez mas... by rutroncal
Reiniciando una vez mas…, a photo by rutroncal on Flickr.

Cuando miro esta pantalla… después de pelearme con el ordenador una vez más y cuando estás al borde del infarto o de la crisis de ansiedad… yo elijo ser junco….
Una de mis frases favoritas y que me sirven para volver a mi estado zen es: “Todo pasa y todo llega”, además de aplicar la teoría del junco hueco. Teoría que he de decir, que explico allá donde voy porque creo que es útil en más de una ocasión visualizarnos a nosotr@s mism@s como juncos para superar la adversidad y tener resiliencia (“palabro” que se lleva tanto ahora…)
La teoría del junco es aplicar una técnica de respiración junto con una visualización. Puedes elegir hacerlo de pié o sentado, mucho mejor que tumbado que no puedes dejarte balancear…
El junco es la planta más resistente de la naturaleza. Sus raíces están fuertemente afincadas a la tierra y al ser hueco permite que el viento, por muy fuerte que sea pase a través de él sin arrancarlo de sus raíces… se balancea,… se dobla,… se adapta al ritmo del viento… pero no se deja ni arrastrar ni arrancar.
Todos podemos ser un junco.. y repetirnos a nosotr@s mism@s como si fuera un mantra “Soy un Junco Hueco, el aire me doble pero no me parte y pasa a través de mi”…
A mi me funciona… ¿lo pruebas?

177/365. ¿Qué haces con un obstáculo en tu camino?

Las puertas cerradas ¿qué significan para nosotros? ¿qué necesitamos para abrirlas? ¿cuándo vemos una puerta cerrada pensamos en otros caminos que no sean el cruzar esa puerta? ¿planteamos todas las opciones? ¿nos “rendimos”?
Ante los obstáculos podemos reaccionar de diferentes maneras, desde quedarnos sentados esperando que el obstáculo desaparezca, rodearlo ignorando su existencia o superarlo como sea…
No quiero reflexionar sobre este hecho, me gustaría que pensáramos sobre el aprendizaje que supone enfrentarnos y/o superar un obstáculo. En ocasiones aunque hayamos pasado esa situación, nos centramos en el “porqué a mí”, lo positivo sería superar esa primera fase para pensar en el “qué puedo hacer si ocurre de nuevo”, es decir, ser resilientes, aprender, conocernos a nosotros mismos (lo bueno y a mejorar) y ser capaces de superarnos en cada dificultad, ya que de cada situación a resolver, estoy segura que somos capaces de encontrar un tesoro (un aprendizaje, una experiencia de superación, una demostración de confianza, etc…)
Para reflexionar sobre esto, ¿qué tal un cuento? es de Claudio M. Pérez B. y se llama “Obstáculos en el camino”
“Seis siglos atrás, en los dominios de un rey chino, había un crisis generalizada de motivaciones y el soberano, muy preocupado por su pueblo, se puso a pensar como despertar en algunos de sus súbditos algún interés por los bienes públicos. La gente no cuidaba los parques, si algunas piedras del Puente se derrumbaban, así quedaba ya que nadie las reponía. Los caminos eran horadados por bueyes sin ningún cuidado precisamente los días de lluvia, que era cuando más necesitaban ser protegidos de las ruedas de las carretas.

Una mañana el Rey colocó una gran roca obstaculizando unos de los caminos más importantes. Y cuando la gente de su séquito no lo observaba, escondio bajo la piedra una bolsa de monedas de oro; y después se escondió para observar la escena.

Estuvo largo tiempo observando a la piedra y la gente que pasaba, pero nadie se molestaba en sacar el obstáculo y peor aún, otros directamente la rodeaban y seguían su camino. Muchos se detenían a proclamar que las autoridades no tenían verguenza por no mantener los caminos despejados e inculpaban directamente al Rey; pero ninguno de ellos hizo nada para sacar la piedra del camino.

Un anciano vecino, que vivía en el condado más descampado, pasaba por allí exhausto con un fardo de leña sobre sus hombros; y la vio. Se detuvo, analizó que eso era un impedimento. Luego se aproximó a ella, puso su carga en el piso trabajosamente y trató con mucho esfuerzo de mover la roca a un lado del camino y quitar el obstáculo. La gente seguía pasando desinteresadamente. El pobre anciano, casi sin fuerzas, empujó y empujó y hasta llegó a fatigarse mucho, pero lo logró.
Mientras regresaba a recoger su fardo de leña, vio en el lugar donde estaba la piedra, una pequeña bolsita sobre la tierra. Se acercó, la tomó en sus manos y la abrió. Fué grande su sopresa cuando descubrió el tesoro que había en ella ya que las monedas de oro eran muchas. Cuando las tomo entre sus dedos, encontró un nota del mismo rey diciendo que el premio era para la persona que removiera la roca como recompensa por despejar el camino.

El campesino aprendió ese día que cada obstáculo puede estar disfrazando una oportunidad, tanto para ayudar a los demás como para ayudarse asimismo”

125/365. Carta de Penélope a Ulises

Banquito al mar, originalmente cargada por rutroncal.

Hoy te espero tejiendo una hermosa bufanda
intercalo colores, entre besos y ansias
En el jardín florecido de esperas inquietas
Mi corazón te llama y mi mente te sueña
OH mi Ulises querido, cuanto te amo en silencio
necesito tus besos, necesito palabras
tú rey de mi vida, sabes como endulzarme
y en un banco callado voy bordando esperanzas
Atraviesa tu barco, esas aguas revueltas
repletas se sirenas que a tu paso te llaman
te dedican su canto y embrujarte pretenden
no las escuches, amor, regresa a tu casa
Me acompañan níveas palomas
con sus trajes de gala, sus arrullos recuerdan
cuando tú me arrullabas tocando mi piel
cuando tierno y amoroso a mi te abrazabas
El tiempo ha pasado y mi amor que es eterno
te sigue esperando, no importa que en la noche
deshaga mi bordado y comience de nuevo
No habrá otro galán que acaricie mis manos
Soy tuya Ulises, mi amado, tesoro de mi espera
Los dioses bendijeron nuestra unión para siempre
Yo te amare más Alla de la muerte
Y en este banco espero, ansiosa que llegues…
Penélope