283/365. Terror en el Supermercado… horror en el ultramarinos

Predía de fiesta… y como siempre y en mi barrio (supongo que como en todos los barrios), el supermercado de turno se llena de gente.
Gente que necesita llenar las neveras, o gente que aprovecha para marcharse a algún sitio (deduzco que aunque yo no tengo puente, hay gente que sí :P) y por tanto recopila alimentos varios para llevarse.
En esos momentos en los que los pasillos se llenan de gente, carritos y cestas es difícil la circulación. En ocasiones creo que vendría muy bien aplicar las normas de circulación e incluso señalización visual de carreteras en los supermercados cuando están llenos….
Y después momento de llegar a pagar, filas interminables en las que parece que te vas a quedar una eternidad o te parece que el tiempo se para por segundos….
El caso es que durante este “impass” es fácil perder los nervios y acordarse de la familia de más de uno…
Yo no hago más que repetirme: “soy un junco” como si fuera un mantra para que no me afecte y poder llegar a casa sin energía negativa….
Porque como me enseñaron en una clase de física: “la energía ni se crea ni se destruye, se transforma”… por lo que no quiero que se transforme en algo que no quiero… ¿no creéis?

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¿Cuántos viejos hábitos hoy parecen sacados de una novela?
¿Cuántos minutos perdidos esperando a llamar por teléfono que hoy parecen sin sentido porque tenemos los móviles?
¿Cuán absurdo parece que hoy alguien no tenga móvil? ¿O llame de una cabina?
Qué fácil se nos olvidan las cosas… y qué rápido nos alejamos de esos recuerdos como si hubieran pasado siglos, ¿verdad?

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Time of travel by rutroncal
Time of travel, a photo by rutroncal on Flickr.

Vuelta a los viajes, a montar la maleta, a los hoteles, a preguntar por la wifi, los desayunos buffet, ….
En ocasiones tengo la sensación de cuando vienen estos ciclos de vivir una combinación entre “El día de la marmota” y “Up in the air”, jajajaja, aunque siempre procuro terminar los días pensando en todo lo que dan estos viajes para seguir aprendiendo y descubriendo de la gente y de mi misma….
No se puede decir que dos viajes son iguales… ¿verdad?

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Subiendo agenda en mano by rutroncal
Subiendo agenda en mano, a photo by rutroncal on Flickr.

Volviendo al día a día. Volviendo a llevar la agenda en la mano y preparándome para cerrar las fechas que me quedan libres hasta diciembre.
Hoy es la vuelta al cole… y hoy ha sido “jornada extensiva”…
Es grande que te guste el trabajo y disfrutes con él 🙂
Ahora… sólo hay que saber llevar el ritmo!! como si fuera un baile hasta Navidad

142/365. Tráfico aéreo


No cabe nadie mas…, originalmente cargada por rutroncal.

Me gusta observar a la gente, cómo hablan entre ellos, que hacen, cómo reaccionan ante las diferentes situaciones, …. y todavía se convierte en algo más interesante observarlo en una terminal de aeropuerto.

La gente suele estar nerviosa, y no todos reaccionan de la mejor manera. Aparecen conductas que desvelan egoísmos ocultos, (o no tan ocultos) o preocupaciones por falta de información o de experiencia en este tipo de situaciones.

Además, te das cuenta de que no existen estereotipos, jóvenes de apariencia despreocupada y que son los únicos que ceden el asiento, o personas de apariencia amable que no paran de pegar empujones por doquier sin pedir disculpas por su falta de cortesía…

Hay que ponerse en situación, en el momento en el que entras en un aeropuerto, comenzando con el puesto de control, dejas de disponer de tu tiempo… pasas a depender de lo que entre los guardias de seguridad, controladores, compañías, etc… quieran hacer contigo y tu tiempo lo que gusten.

Entre esa falta de tiempo, falta de control y de comprensión sobre los retrasos, falta de información, citas retrasadas, falta de respuestas,… nervios, cansancio, incertidumbre… sale lo mejor y lo peor de cada casa…

Todavía sigo sin entender porqué la gente cuando aterriza el avión, antes de que el avión se pare y las luces de seguridad se apaguen, ya se han levantado a por su equipaje de mano y caminen hacia la terminal sin seguir el camino dedicado a los peatones.
¿Será cuestión de dar ejemplo? ¿es sólo cuestión de uno?

Libros de ayer y de hoy…

Este fin de semana me he vuelto a leer un libro que tenía pendiente desde hace tiempo. El libro es el de Momo, de Michael Ende, seguro que el que más y el que menos se lo ha leído alguna vez en su infancia…
Yo recomendaba su lectura, no sólo por los recuerdos que tenía, sino también porque es un libro que cada vez que lo lees, cada persona le da una lectura y una interpretación diferente.
Es un libro, que, cuando lo terminas, te da la sensación que habla del tiempo y de la presión que sentimos por “ahorrar tiempo”, sin embargo, es un libro que va más allá, que habla del valor de la amistad, del valor por saborear cada momento, de la percepción que tenemos del tiempo y que sobre todo “Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón“.
Uno de los trocitos más bonitos e interesantes es la conversación que tiene Momo con el Maestro Hora:

¿qué “es” el tiempo, de verdad? —Si acabas de descubrirlo tú misma —le contestó el maestro “Hora”. —No —dijo Momo—, quiero decir el tiempo mismo. Tiene que ser una cosa u otra. Existe. ¿Qué es en realidad? —Sería bonito —contestó el maestro “Hora”— que también a esto pudieras contestar tú misma.

Momo reflexionó largo rato.

Está ahí —dijo, hundida en sus pensamientos—, eso es seguro. Pero no se le puede tocar. Ni retener. ¿Acaso sea algo parecido a un olor? Pero también es algo que siempre pasa. Así que tiene que venir de algún lugar. ¿Acaso es algo así como el viento? O no. Ya lo sé. Quizá sea una especie de música que no se oye porque suena siempre. Aunque creo que ya la he oído alguna vez, muy bajito.

Es interesante el ver como nos podemos identificar con los diferentes personajes de la novela, y de cómo nos influyen los pensamientos automáticos, negativos o positivos, que se pueden representar por los hombres grises o por el maestro Hora, respectivamente; aunque claro, esto no deja de ser mi interpretación del libro… yo os invito a leerlo y os animo a que saquéis vuestras propias conclusiones.

¿Búho o Alondra? Dime qué eres y te diré como afecta a tu gestión del tiempo


En muchos sitios podemos encontrar diferentes técnicas para gestionar el tiempo: por prioridades, GTD, etc… pero ¿porqué en muchos casos no nos funcionan? sinceramente, porque no somos objetivos con nosotros mismos ni con nuestra propia personalidad.
¿Qué significa ser búho o alondra?… es la representación de nuestro nivel de actividad mental, sobre todo porque no a todas las horas solemos estar igual de despejados y más cuando hay tareas que nos requieren más nivel de atención que otras.
Si somos personas que estamos más concentradas a primera hora de la mañana y que poco a poco nuestro nivel de concentración o actividad baja … somos alondras.
Si por el contrario, somos de las personas que las primeras horas de la mañana son más duras para tareas que requieran concentración y que por lo menos hasta mitad de la mañana no comenzamos a despejarnos pudiendo mantener nuestro nivel de concentración hasta finalizar el día … somos búhos.
¿Por qué conocer estas características son relevantes? porque en gestión del tiempo aprendemos técnicas de cómo identificar las tareas que son más relevantes en cada uno de nuestros puestos de trabajo, y a partir de ahí diferenciar la famosa coyuntura: importante vs urgente, pero nos quedamos ahí.
Cuando nos preocupamos por aprender técnicas de gestión del tiempo, no consideramos el aspecto de la personalidad ni de nuestro carácter, y nos molestamos en adquirir libros, técnicas e incluso aparatos electrónicos que faciliten nuestra gestión del tiempo sin considerar nuestro carácter, nuestro entorno, nuestras habilidades…. sin darnos cuenta que sin tener en cuenta todo lo que nos rodea y sin considerar nuestro entorno estamos comprando las fichas que nos harán con probabilidad fracasar en el intento de gestión de nuestro tiempo volviendo sin remedio a la rutina de salvar el día a día como se pueda.
No sólo he de identificar qué es lo más importante de nuestras responsabilidades laborales (e incluso personales), sino por supuesto asignarle la urgencia que hará más fácil la priorización de las mismas; además he de tener en cuenta, que a la hora de programar esas tareas ya priorizadas en mi día a día, he de tener en presente mi capacidad de concentración y mi bioritmo para poder ubicar las tareas importantes en los momentos en que mi mente se encuentre más despejada para poder dedicarle la atención necesaria y eso salvo excepción (todos tenemos días en los que estamos más obtusos) lo podemos prever conociendo mi flujo de actividad mental.
A la hora de elegir la herramienta más adecuada para ayudar a gestionar mi memoria (no todo lo aguanta una lista o una ristra de post-it) he de considerar aquella herramienta que me facilite la gestión, por mi personalidad y entorno laboral, eligiendo una agenda de papel, una PDA (o sistema similar), el Outlook, etc… en función de lo que me sea más cómodo, asequible y operativo (pensando siempre en cual será el sistema que me sea más fácil de mantener actualizado)
Para terminar de encajar todas estas piezas del puzzle, he de conocer también los flujos de trabajo de mi actividad diaria (para evitar los famosos cronófagos o ladrones del tiempo) así como ser consciente de que todo proceso de adquisición de una habilidad conlleva un esfuerzo y requiere una perseverancia para que se convierta en un hábito.
Como dijo Elbert Hubbard: “Cultiva solo aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida”.