Tropezar no es malo…

tropezarNueva propuesta de nuestra coaching de cabecera, la última antes de las vacaciones, porque sí, nos vamos de vacaciones, es justo y necesario… pero eso ya os lo iré contando estos días que hoy tenemos invitada y no hay que ser descortés.

Dicen que el hombre (barra) mujer es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y tres si son pequeñas, pero de ahí a cogerle cariño a ésta pues no sé yo si es para tanto.

Tropezar no es malo, si del tropezón sacamos una buena enseñanza, o como leía estos días por ahí (redes sociales varias, perdón si no cito la fuente):

“Unas veces se gana y otras se aprende”

Y digo yo, ¿no será que hay gente que, cariños a parte, necesita tener una piedra con la que tropezarse? O peor aún, ¿no será que hay gente que necesita tener siempre una piedra a mano con la que justificar sus tropiezos sin tener que asumir sus errores y aprender de los mismos?

Y yo me lo pregunto… y nuestra querida Rut Roncal seguro que tiene alguna respuesta.

¿Respuestas? Muchas…

Yo creo que todos necesitamos piedras de vez en cuando. Sobre todo cuando estás aprendiendo. Es difícil que te des cuenta de todo lo bien que puedes hacer algo si antes no te has equivocado un par de veces. Lo fácil a la primera hace que dejemos de prestar atención a los detalles, por lo que la próxima vez que lo intentemos es posible que no nos salga tan bien como nos salió la primera vez… necesitamos equivocarnos.

Lo cual no significa que necesitemos de ir acompañados de la piedra a todas partes…  Además de que por otro lado si yo comienzo un proyecto / un tema pensando en que me voy a caer, no me estoy dando cuenta de que estoy generando el entorno más adecuado para que eso ocurra. Este concepto se llama “profecía autocumplida y realmente condiciona nuestros resultados en función de lo que esté pensando (cuando los demás depositan expectativas en nosotros/as también están condicionando un resultado, a esto se le conoce como efecto Pygmalion).

Es la base del pensamiento positivo. Si tú quieres, puedes. No tienes más que ser consciente de los mensajes que de forma automática te están dictando a ti mismo/a para que te des cuenta de en qué medida estás condicionando tu resultado. Pongamos un ejemplo: si yo salgo por la calle con unos patines, estoy aprendiendo y por tanto no los domino del todo y no hago más que decirme a mí mismo/a “me voy a caer”, “ya verás, como me caigo”, “seguro que pillo una piedra y me tropiezo y me doy de bruces”… estoy concentrando toda mi atención en la caída, por lo que seguramente me vaya a caer de un momento a otro. ¿Quiere decir que si me concentro en no caerme, no lo haré? Quizás no, pero ten por seguro que tendrás menos probabilidades de hacerlo.

cuentoSi esto lo aplicamos al mundo laboral también pasa. Cuántas veces nos habrá pasado que centrados en esa nueva actividad, o debido a ese determinado cliente, o quizás porque no hemos dormido bien… me centro en todo lo mal que puedo resolver el día… sin querer queriendo estoy comprando muchos números en encontrarme con que mi mayor temor se convierte en realidad.

La cuestión es que como no empecemos a ser conscientes, estos temores pueden convertirse en “etiquetas” y lo peor es que daremos por hecho que “somos así” y la intención de cambio quedará difuminada porque asumiremos que no hay manera de cambiarlo.

¿Y ahora bien? ¿Con qué mensajes os queréis quedar? ¿Queréis quedaros con la piedra o sólo el tiempo justo para aprender? Ya lo dice un proverbio ruso: “Caerse está permitido, levantarse es obligatorio” o como dice Paulo Coelho “Solo triunfa en el mundo quien se levanta y busca a las circunstancias, creándolas si no las encuentra”.

Para terminar me encantaría compartir con vosotros/as 2 vídeos. El primero de ellos es una niña de 3 años que nos enseña a su manera Qué es Pensar en positivo… ¿nos atrevemos a imitarla?

https://www.youtube.com/watch?v=SQIVslZIMXI

El segundo, es un vídeo de 7:30 min que nos invita a revisar nuestros paradigmas y a identificar que las piedras nuevas o el superar las que hemos asumido como propias, suponen salir de nuestra zona de confort.

https://www.youtube.com/watch?v=RSUykLfEmVE

¿Recordáis la película “Atrapado en el tiempo”? ¿Queréis estar atrapados por vuestras respectivas piedras?

https://www.youtube.com/watch?v=czRQbUk2Gzs

 

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                                 Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                                                Gerente en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!                     Autora del blog: La verdad absoluta no existe

Un diálogo entre Comunicación (ladirecciondelacomunicacion.wordpress.com) y RRHH (laverdadabsolutanoexiste.wordpress.com)

¿Cuál es tu mejor definición de Comunicación?

la foto -Existen muchas definiciones de comunicación en las teorías de la comunicación interpersonal y la comunicación social, pero para mí la mejor, la que prescribo e intento que guíe mi actividad es la que aprendí desde la práctica con la comunicación alternativa, que es “comunicación es poner en común”, implica sobre todo para mi algo tan importante como la bidireccionalidad, el acuerdo, el resultado, la estrategia, en suma la verdadera comunicación. Es además la traducción literal del latín, es como asegurar el origen.

Si lo pensamos desde el punto de vista de la interacción, nos tenemos que plantear dos premisas: La primera que comunicar significa tener un objetivo para comunicar y la segunda que ha de ser bidireccional. Por tanto, para mí la mejor definición de comunicación es trasladar de forma clara el objetivo que ha originado la comunicación y permitir el feedback de los que reciben el mensaje.

-Totalmente de acuerdo, sobre todo si es una comunicación organizacional o empresarial, aunque no debo evitar tener un resquemor a que los objetivos resten naturalidad, espontaneidad e incluso sinceridad a un intercambio tan noble como el de la comunicación.

 ¿Cuál es tu mejor definición de RRHH?

Para empezar, cada vez me gusta menos el concepto de RRHH (recursos humanos) y valoro más que hablemos de personas y por tanto todo lo que sea necesario para ellas en una organización. Por este motivo considero que los RRHH en una organizacila foto(1)ón han de concebir todo lo que tenga relación con las personas desde incluso antes de entrar en la organización, incluyendo su paso por la empresa tratando de aprovechar el máximo potencial y rendimiento, hasta su salida (tanto voluntaria como involuntaria).

– Por lo tanto, ¿Existe recurso más valioso en una empresa que las personas? A mí el concepto de RRHH me gusta, las personas son un recurso crítico, fundamental, como el financiero y así debe plasmarse, aunque comparto que depende cuál sea su visión y sobre todo si están en lo estratégico de las decisiones. Creo que además puede compartir con la comunicación esa transversalidad en ocasiones peligrosa pues si no disponemos de límites es difícil delimitar responsabilidades, lo que no es necesariamente bueno o malo.

¿En qué se fundamenta para ti la Comunicación?

– En saber articular el proceso de emisores, objetivos, canales, mensajes, medios, receptores, resultados, etc. La comunicación es la suma de muchos eslabones en la que cada uno de ellos tiene además movimiento propio. La combinación factorial de cada uno de ellos hace que la comunicación sea tan diferente en cada caso.

Estoy de acuerdo, aunque para mí lo primero sería tener en cuenta a las personas, pues partiendo de ellas podemos definir todos los demás elementos, pero siempre poniendo el foco en las personas que van a ser objeto de la comunicación.

¿En qué se fundamentan para ti los RRHH?
Para mí, lo más importante como ya he dicho son las personas, evidentemente hemos de tenerlas en cuenta para la estrategia de la compañía y para conseguir los objetivos, pero sin perderlas de vista (base fundamental para los RRHH). La única forma de que una empresa consiga sus objetivos es a través de las personas y para ello hay que evaluar, motivar, desarrollar, dar feedback, dirigir, comunicar, … proporcionar un entorno social que estimule la productividad, el aprendizaje, el desarrollo, la cooperación … y es a través de los procesos de RRHH (de momento seguiremos llamándolo así) y por supuesto de la comunicación los que pueden apoyar a que lo logremos.

– Al igual que la cadena de la comunicación, las personas poco pueden hacer si no cuentan con estrategia, objetivos, medios, responsables, etc. En ocasiones, lo más importante, debe ser lo más estructurado. En nuestra vida privada, a lo más importante ¿lo cuidamos? ¿lo dotamos de recursos?

¿Qué aporta para ti la Comunicación en el ámbito organizacional? ¿Y como profesional? ¿Y en lo personal?

– Para mí la comunicación es una herramienta vertebradora en una organización que no la concibo sin personas y por lo tanto sin comunicación. A través de un elemento tan transversal podemos actuar desde la estrategia a la vivencia de los valores cotidiana. En lo profesional, hacer tangible, concretar, coordinar una herramienta tan cotidiana y abstracta en proyectos es un reto cotidiano. En lo personal, la comunicación es mi vocación y la forma en la que me relaciono con el entorno.

Sin comunicación las personas y por ende las empresas no podríamos cooperar y por tanto trabajar juntas. La comunicación ha de ser el elemento que haga la toma de decisiones transparente. En ocasiones nos encontramos en organizaciones donde por mucho que la directiva piense en el bien común y en el máximo beneficio con el centro de atención en las personas sin una buena comunicación que traslade todo esto, probablemente esa toma de decisiones será malinterpretada. No debemos olvidar que el ser humano necesita entender su entorno y si no recibe información fidedigna para interpretarlo la creará o la buscará (de ahí los rumores). Cuanto más transparentes seamos a nivel de comunicación corporativa, menos probabilidad tendremos de generar entornos laborales llenos de rumorología y mal ambiente. En cuanto a la aportación de la comunicación en el ámbito personal para mí es igual de crítico (a fin de cuentas somos las mismas personas las que trabajamos que las que convivimos) y hemos de aplicar las mismas teorías en las empresas que en las familias/ grupos sociales. Si queremos generar confianza y ser confiables, hemos de ser buenos comunicadores, con todo lo que eso conlleva; no sólo a la hora de expresarnos sino también a la hora de preguntar, escuchar, estar receptivo, etc

– Probablemente si preguntáramos en profundidad a las organizaciones y a los directivos si quieren ser transparentes o incluso si quieren genera confianza, sincera, bidireccional, nos llevaríamos más de una sorpresa.

¿Qué aportan para ti los RRHH en el ámbito organizacional? ¿Y como profesional? ¿Y en lo personal?

Creo que ha habido una evolución importante en este ámbito. Antes se llamaban departamentos de Personal (gestión administrativa principalmente) y ahora estamos hablando de personas (por este motivo muchas organizaciones han cambiado ya su denominación del departamento y en lugar de recursos humanos hablan de personas, talento, desarrollo, etc). Los RRHH han de ser un departamento staff (en mi humilde opinión) que se encargue de aportar la visión a la organización de las personas y “obligue” a la directiva a no olvidarse que los objetivos se consiguen con personas y que éstas tienen procesos mentales, emociones, sentimientos, expectativas, modos de comportamiento… que han de ser tenidos en cuenta. Ojo! no digo que nuestras decisiones organizativas dependan de las personas, sino que éstas consideren a las personas y a su funcionamiento dentro del mapa de acción. Como profesional entiendo que hay que ser perseverante, no dejarse minusvalorar y tener valores y principios que sirvan para defender tu visión. Se nos acusa de ser “soft”, de ser blandos y de quizás poco estratégicos. Las personas tienen la energía necesaria y la motivación es parte de esa energía. Lamentablemente no todos funcionamos con los mismos estímulos y si no consideramos éstos podemos fracasar en organizaciones no por malas toma de decisiones sino malas implantaciones por no tener en cuenta este aspecto. A nivel personal trabajar con personas es lo más gratificante (a veces también lo más difícil), nos enriquece y nos fuerza a pensar desde varios puntos de vista. A veces las empresas son como las familias, puedes tener situaciones críticas, pero si las resuelves con éxito las relaciones se hacen más fuertes y tienes garantizada la visión conjunta que te llevará a conseguir lo que te propongas.

– Después de tantos años, si algo he aprendido es que no hay nada más “hard” que un equipo alienado. Los RRHH no son “soft” y pobre del que siga pensando así.

Si quieres compartir conmigo la comunicación: www.ladirecciondelacomunicacion.wordpress.com

Si quieres compartir conmigo los RRHH:      www.laverdadabsolutanoexiste.wordpress.com

Cuestión de Peso

cuestion de peso

No vamos a hablar de dietas milagro, ni siquiera de dietas  bien fundamentadas desde el punto de vista de la salud. Se acerca la operación biquini, y aunque más de uno va necesitando empezar a soltar el lastre cogido durante los meses de invierno, no queremos hablar de eso… al menos no de momento.

Os pedimos que miréis a vuestro alrededor y os fijéis en esas personas que os rodean a diario y a las que no prestáis mucha atención. Esos compañeros de metro en el trayecto al trabajo, esas personas anónimas que se cruzan en nuestras vidas, a veces como momentos estelares y a veces para protagonizar breves episodios de nuestras vidas.

Esas personas, fijaros bien, ¿sonríen a menudo o les cuesta dios y ayuda separar la comisura de sus labios si no es para soltar un exabrupto? ¿Y si el tamaño de tu sonrisa depende del tamaño de tu corazón? ¿Y si como podemos ver en la imagen es sólo una cuestión de peso?

Está claro que no podemos meternos una dieta calórica especial corazón, para que éste crezca y crezca pero sí que podemos hacer otras muchas cosas para que nuestra sonrisa luzca a diario y consigamos que sea correspondida con otras muchas sonrisas.

Me encanta Iñaki que les hagas reflexionar, pero creo que lo mejor es proponernos todos un ejercicio, y es que no hay nada más enriquecedor que sonreir y que te devuelvan la sonrisa. Sé que parece un ejercicio que al principio puede descolocar y que seguramente en el autobús, por la calle o en el metro alguno/a pensará que se nos ha ido la cabeza (en lugar de pensar que son ellos los que no están practicando un ejercicio muy sano como es ejercitar los músculos que generan una sonrisa…) pero lo mejor es perseverar, seguir practicando, ir sonriendo a quien os mire (es verdad que también alguno pensará que queréis ligar… que sepais que ése no es el objetivo del ejercicio…. Jajajaja) y cuando os devuelvan la sonrisa…. Ya veréis como la nuestra se hará mayor y probabilisticamente ampliaremos el número de sonrisas circulando por la calle, y por ende agrandaremos el número de corazones. ¿qué os parece? Es un reto factible, ¿no?

 Y ahora, me gustaría compartir un cuento, el de “cadena de sonrisas” encajaría perfecto… pero esta ocasión lo haremos con un poema, “El valor de una sonrisa”, de Mohandas Karamchand Gandhi, para que nos mentalicemos de cuánto vale y lo poco que cuesta sonreir…

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.

Enriquece a quienes la reciben

sin empobrecer a quienes la da.

No dura más que un instante,

pero su recuerdo a veces es eterno.

Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella,

y nadie es tan pobre que no pueda

enriquecer con sus beneficios.

Una sonrisa es descanso para los fatigados,

luz para los decepcionados,

alegría para los tristes

y el mejor antídoto contra las preocupaciones.

Una sonrisa no puede comprarse,

no puede obtenerse por caridad,

no puede robarse ni puede ser prestada,

porque una sonrisa es algo que a nadie rinde beneficio

a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.

Y si, en el trato con nuestros compañeros

alguien está demasiado cansado para

brindar una sonrisa, regálale una de las

tuyas, pues nadie necesita tanto de una sonrisa,

como aquel a quien no le queda

ninguna que ofrecer.

¿Qué os parece? Ahora que sabeis todo el poder que tenéis en vuestras manos… ¿sonreimos al mundo? ¿Hacemos como Avril Lavigne en su video de “Smile”? ¡No os lo perdais!

http://www.youtube.com/watch?v=KagvExF-ijc

Esperamos que hayáis pasado una feliz Semana Santa llena de sonrisas…

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                                   Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                                              Gerente en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!                   Autora del blog: La verdad absoluta no existe

Menos mal que no se oye lo que pienso

Nueva imagen, nuevo reto… más difícil esta vez si cabe. Además, a partir de ahora, esta colaboración se convertirá en mensual, todos los primeros martes de cada mes, Rut Roncal y un servidor publicaremos conjuntamente.

Siempre nos aconsejan que pensemos las cosas antes de hablar o de actuar.Menos mal Importante filtrar nuestros pensamientos, pero no porque sea mejor ser hipócritas o mentirosos, sino porque aunque tengamos claro lo que queremos decir, debemos ponernos en lugar del otro a la hora de iniciar la comunicación del mensaje.

Llámalo empatía, llámalo tacto, llámalo educación… no podemos espetarle a nuestro interlocutor lo primero que se nos viene a la cabeza porque podemos herir sus sentimientos. Debemos aprender a defender nuestras ideas sin convertirlo en una imposición de las mismas… por eso decimos que a veces (la mayor parte de las veces) menos mal que no se oye lo que pienso.

A colación de lo que nos reflexiona Iñaki, tenemos además una segunda interpretación de la imagen, y es que aunque “menos mal que no se oye lo que pienso…” en ocasiones me comporto como si sí que pudiéramos leernos el pensamiento… y es que seguro que en más de una ocasión pensamos que una simple sonrisa y/o falta de ella, una mirada, un gesto, un ademán de desdén o un silencio consciente desvelan lo que pensamos y encima estemos convencidos de que “estaba claro, ¿no?, seguro que él/ella sabe exactamente porqué me he comportado así….”. Perdonarme, pero no. No tenemos poderes mentales (y si alguno/a los tiene por favor que lo diga… o no, mejor no) y no nos leemos la mente, por tanto no nos comportemos como si lo hiciéramos.

Seguro que más de uno/a ha tenido algún amigo/a que ha dejado de serlo por un malentendido, por una conversación no mantenida y por una interpretación subjetiva. Llegado el momento es posible que lleguemos a relativizar y restarle importancia… pero ha pasado tanto tiempo que ya pensamos que no vale la pena.

Pensamos esto de la gente que conocemos en nuestro día a día, pero sobre todo incrementamos “nuestros poderes” cuando encima hay una relación de mayor confianza de por medio. Pensamos que el hecho de conocer a alguien, ser su amigo/a, pareja, familia… da derecho automático a la línea de pensamiento y efectivamente ha de “leer” lo que nos pasa por nuestra mente.

Efectivamente, esto es bidireccional. No sólo hacemos como si nos leyeran la mente, sino que además en ocasiones “leemos” la de los demás!!!, es decir, ponemos palabras en la boca de las personas e interpretamos sin dilación gestos, muecas, comportamientos…

Quizás alimenta menos nuestra imaginación, quizás “da menos vidilla”, … pero… ¿no sería mejor preguntar directamente? ¿no sería mejor no presuponer y hablar las cosas?

A continuación, un relato de una autora Canaria, Yiyo Espino, no es conocida y reconozco que he llegado a su blog de casualidad…. Pero reconozco que la historia me ha gustado y creo que nos puede hacer reflexionar ¿Qué os parece? El título es: Malentendido

La noche que se conocieron descubrieron que no sólo sentían simpatía el uno por el otro. Intercambiaron pocas opiniones, algunas sonrisas y muchas miradas. No podían llegar a más. Ella tenía pareja.

Él habría querido conocerla mejor, saber por qué sonreía y a dónde miraba. Le habría gustado vivir unos minutos a su lado para respirar su perfume y poder encontrar alguna explicación a esa atracción que se le antojaba irresistible.

Ella entendía que no era correcto, pero no podía sentir ciertos celos de las mujeres que se le acercaban. Él no era especialmente guapo, pero sí mostraba una delicadeza especial hacia el mundo, y habría dado cualquier cosa por haber participado en el corro de conversaciones y cervezas que parecía girar en torno a él.

No habían pasado demasiados meses cuando la vida los cruzó por segunda vez. En esta ocasión era él quien se presentaba con pareja. Ella lo había dejado con la suya hacía tan sólo unas semanas, y desde la última vez, la imagen de él se le presentaba en la cabeza cada vez que hablaba u oía hablar de hombres y de amores.

Él se sorprendió de que ella estuviera sola, y aunque no lamentó su actual situación sentimental lo entendió como una mala jugada de la fortuna.

Siete semanas más tarde Clint Eastwood, Hilary Swank y Morgan Freeman los unieron de nuevo en el cine, esta vez cada uno con su pareja. Él fue el primero en verla, y no pudo evitar pensar: “no puede ser”. Ella, también tuvo un pensamiento: “Se ve que le va bien con esa”. Ninguno pudo evitar observar que iban cogidos de la mano y que entraban en la sala con la intención de compartir un paquete de roscas.

Casi se habían olvidado cuando, año y medio después del estreno de “Million dollar baby”, él acudió al bar en el que se habían conocido unos años atrás. Aunque nunca solía comer ajo fuera de casa para evitar problemas de aliento, esa vez, sin pareja con la que compartir la cena y sin intenciones de alargar la noche, apostó por un gazpacho y unas gambas al ajillo.

Cuando ella entró él estaba de espalda y no se vieron. Acababa de salir del trabajo e iba para casa, pero ante el panorama de tener que cocinar, decidió entrar en el bar y cenar algo. Tampoco ella descuidaba el aliento, pero ante la perspectiva de televisión-sofá-cama, se decidió por unos filetes de pescado a la plancha en mojo verde acompañados de “ensalada con mucha cebolla y nada de papas”, dijo al camarero.

No se vieron hasta que la segunda cerveza obligó a él a ir al baño.

            -“¡Hola!¿Cómo estás?”- Dijo sorprendido.

            -“¡Hola!”- Contestó igual de sorprendida.

No tuvieron que inventar excusas para encontrar una conversación que les permitiera compartir mesa, no sin antes intercambiar cierta información que cada uno dejó caer sobre su estado de “libertad” emocional.

Cada frase conseguía quitar tierra de por medio y recuperar la atracción y simpatía que se despertaron la primera vez.

Realmente estaban cómodos juntos, se sentían cercanos a pesar de la distancia que les había separado y ninguno se mostró dispuesto a perder la oportunidad de acercarse un poco más aquella noche.

No fue ilógico, pues, que allí mismo pasaran a las copas y que después pasaran también a la barra de un pub cercano a pedir gin-tonics y cubalibres.

Sólo había pasado una hora y media cuando ella notó que el mojo y la tónica no eran buenos aliados para darse a conocer, casi al mismo tiempo que los vapores del gazpacho y los ajos de las gambas empezaron a buscar salidas en el cuerpo de él.

Por evitar males mayores, ella comenzó a hablar cada vez menos y él, que había tendido autopistas hacia ella, retrocedió un paso para no incomodarla.

Al notar la distancia que el hombre interponía, ella interpretó cierta incomodidad por el aliento que suponía que debía tener, mientras que él quiso entender que el silencio que se imponía ella se debía a cierto nivel de aburrimiento.

Sin proponérselo, ambos consiguieron crear un clima de cierta hostilidad consigo mismo, pero que por parte del otro se interpretó como incomodidad hacia la presencia de cada uno. Así que cuando él advirtió sobre la hora, ella interpretó que ya no aguantaba más sus efluvios, y la rápida respuesta de ella de marcharse a casa él la interpretó como un gesto de desinterés por seguir con él.

Ni siquiera a la hora de despedirse supieron cómo actuar, él convencido de que ella se había sentido agobiada por su presencia y ella incapaz de darle un beso de despedida ante el temor de desagradarle con su aliento. Por tanto se limitaron a darse la mano manteniendo ciertas distancias, sin atreverse siquiera a poner fecha para una cita próxima.

Como siempre, acabaremos con una canción, ¿recordais esta canción?

If you could read my mind by Gordon Lightfoot

Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                 Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                      Consultora senior en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!         Autora del blog: La verdad absoluta no existe

Hoy va a ser un buen día, porque lo digo YO

¿Cuántas veces nos hemos levantado con una sonrisa radiante, hemos desayunado con la tele o la radio de fondo escuchando las noticias o nuestro programa de radio favorito y hemos salido a la calle pensando que hoy nos íbamos a comer el mundo?postit

¿Cuantas veces hemos vuelto a casa después de una dura jornada de trabajo pensando que la vida no tiene sentido, que nada merece la pena, que todo esto no nos lleva a ningún sitio?

Pues el lamentarse se va a acabar. Todo depende de ti, de tu actitud mental.

Para empezar quédate con este post-it. Ponlo en tus rincones favoritos de la casa, en el Frigo, en el espejo del baño, en el espejo de la habitación, en el espejo de la entrada (yo es que tengo muchos espejos en casa, no sé tú, jajaja…).

Póntelo de fondo de pantalla, en el ordenador de casa, en el ordenador del trabajo, en el portátil, en la tablet, en el móvil… será por pantallas.

Ponlo dónde quieras y cuantas más veces lo leas a lo largo del día, mejor. Pero sobre todo es fundamental que te lo grabes bien en tu cabecita. Repítelo cada vez que alguien venga a sacarte de tus casillas, repítelo en cada situación que te busque las cosquillas, repítelo hasta que te quede claro que NADIE, NADIE, NADIE te va a fastidiar el día.

La cuestión es que nosotros tenemos el poder de decidir, tanto de si nos fastidian el día como si nos quedamos lo positivo que nos pase (porque todos los días tenemos cosas positivas que contar, sólo que algunas pasan más desapercibidas en contraste a los malos momentos).

El resultado es fruto de nuestra percepción, tener en cuenta que el ojo humano percibe miles de datos por segundo, pero de los cuales sólo procesamos de 3 a 7 de ellos. ¿Cuál es el filtro que se aplica?, pues el de nuestra mente, que viene condicionado por nuestros miedos, deseos, intereses, inquietudes, etc… por lo que a lo largo de un día “normal”, el evento “negativo” que nos pasa a una determinada hora seguramente esté condicionando nuestro filtro para que a partir de ese momento sintamos que nos “ha fastidiado el día” y de hecho lo sentimos como tal.

¿¿El truco?? Que igual que nuestro filtro en principio está aplicado por nuestro inconsciente, podemos utilizar nuestro consciente para forzar a nuestro cerebro a ser conscientes de todo lo positivo que hemos vivido en ese día, desde que nos hemos levantado a la hora, he cogido el autobús por los pelos, al comprar el café me han sonreido o me “he echado” unas risas con los compañeros/as. La cuestión es que nosotros elegimos y decidimos. A fin de cuentas ya nos decía nuestra abuela: “No ofende quien quiere, sino quien puede”, es decir, a quien le dejamos que tenga el poder de ofendernos.

Para terminar, dos cosas: un cuento y una canción. El cuento es popular de la India y creo que puede resumir todo lo dicho. Dice así: SÉ COMO UN MUERTO

  Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

–Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

–¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

–Nada dijeron.

–En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

–¿Qué te han respondido los muertos?

–De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

–Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

Y la canción creemos que nos puede terminar de animar el día y además de hacernos bailar un poco acabar con el sentimiento de que al fin y al cabo lo que no te mata te hace más fuerte ¿o no?

https://www.youtube.com/watch?v=vq2xA7Chohk

Y si no… siempre podemos ponernos un post-it para recordárnoslo 🙂

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                      Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                           Consultora senior en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!             Autora del blog: La verdad absoluta no existe

 

Cómo sacar el mosquito africano que todos llevamos dentro

Creo que no hace falta ser africano para darse cuenta de la verdad que encierra este proverbio.
Aunque igual los mosquitos de por allí son más “cansinos” de los de aquí, y por eso, la comparación.
Cuántas veces nos hemos sentido “algo pequeñito”, cuántas veces nosotros mismos nos hemos hecho de menos, nos hemos minimizado a la hora de surgir un problema.
Cuántas veces no nos hemos atrevido a levantar la mano (en clase cuando éramos mozos; o en el trabajo ahora que somos más talluditos) por miedo al qué dirán o al qué pensarán de mí mis compañeros y/o superiores.
Pues bien, ya va siendo  hora de que nos pongamos en plan mosquito africano y empecemos a hacernos notar en la “habitación”. Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo que aportar, todos tenemos derecho a poder expresar nuestras ideas.
Y por este motivo nos gustaría compartir un cuento (que parece ser una historia real, pero no lo sabemos con certeza) en el cual podemos sacar varias lecturas.

La historia se titula: Yo puedo hacer la diferencia, y dice así:

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.
En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.
La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales … es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.
La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.
Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.
Algunos niños comenzaron a reir cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: “Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.
Mrs. Thompson tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tu fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.
La cuestión es quitarnos los límites, ser capaces de ver y escuchar a nuestro entorno y ser capaces de encontrar dónde podemos marcar la diferencia, porque está claro que todos a nuestro nivel podemos marcarla, la cuestión está en convencernos de que podemos hacerlo, quizás tan sólo con una sonrisa.
¿Y si decidimos ser mosquitos convencidos de que podemos conseguir cosas? ¿Y si decidimos ser héroes?
Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                 Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                      Consultora senior en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!            Autora del blog: La verdad absoluta no existe