¿Sentirme triste/ con rabia tiene sentido?

Cuando nos ponemos a identificar emociones, la sorpresa es que muchas de ellas aparentemente son negativas. Y digo aparentemente, porque todas las emociones en su origen tienen una misión adaptativa. Para empezar, nos dan una información sobre nosotr@s mism@s que es importante tener en cuenta, nos están dando datos, referentes, llamando la atención sobre algo / alguien que nos ha o nos está afectando de alguna manera.emociones

Lo inteligente a nivel emocional, es gestionar la emoción, calibrar su significado y entonces actuar en consecuencia. Más que nada porque si no lo hacemos así probablemente no gestionaremos de forma adecuada esa emoción, se quedará “encapsulada” y saldrá en el momento menos oportuno en la situación o con la persona menos adecuada.

En principio con las emociones pasa como con los colores, y es que hay unas emociones básicas y unas emociones complejas que están compuestas por la combinación de una o más emociones básicas. Hay autores que hablan de 5 a 8 emociones básicas. Quizás las fundamentales sean: alegría, amor, ira, miedo y tristeza y todas ellas tienen una misión adaptativa que quizás nos debería hacer reflexionar acerca de la funcionalidad de las emociones (sobre todo de aquellas que pensamos que tienen un origen negativo).

Por ejemplo, ¿quién iba a pensar que la misión de la tristeza es que nos ayuda a asimilar las pérdidas que sufrimos para poder establecer y apreciar nuevos vínculos? y por ejemplo una emoción compleja como la culpa nos indica si hemos cometido un error y nos permite hacer enmiendas… o la rabia… que nos da una carga extra de energía para sentirnos fuertes y poner límites….

¿Qué hace que una emoción sea buena o mala? la gestión y adecuación de la misma, ni más ni menos. Si no aprendemos a identificar y a gestionar nuestras emociones, probablemente las “cruzaremos” y entonces sentiremos rabia cuando debíamos de estar tristes y nuestra expresión de la emoción estará equivocada, por lo que pagaremos nuestra tristeza con quien menos debe y de la forma que no toca, pudiendo no resolver esa situación de la forma más adaptativa.

Para invitaros a reflexionar detenidamente sobre esto, me gustaría compartir un cuento del libro de Cuentos para pensar de Jorge Bucay. Se titula la tristeza y la furia y dice así:

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas…
Había una vez…

Un estanque maravilloso.

Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.

La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua…Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró…Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…Y así vestida de tristeza, la furia se fue.Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza.

Para acabar… una canción de One Republic para que podamos sentir de nuevo (“Feel Again”)

¿Lo notais??? ¿que sentimos?

Hoy va a ser un buen día, porque lo digo YO

¿Cuántas veces nos hemos levantado con una sonrisa radiante, hemos desayunado con la tele o la radio de fondo escuchando las noticias o nuestro programa de radio favorito y hemos salido a la calle pensando que hoy nos íbamos a comer el mundo?postit

¿Cuantas veces hemos vuelto a casa después de una dura jornada de trabajo pensando que la vida no tiene sentido, que nada merece la pena, que todo esto no nos lleva a ningún sitio?

Pues el lamentarse se va a acabar. Todo depende de ti, de tu actitud mental.

Para empezar quédate con este post-it. Ponlo en tus rincones favoritos de la casa, en el Frigo, en el espejo del baño, en el espejo de la habitación, en el espejo de la entrada (yo es que tengo muchos espejos en casa, no sé tú, jajaja…).

Póntelo de fondo de pantalla, en el ordenador de casa, en el ordenador del trabajo, en el portátil, en la tablet, en el móvil… será por pantallas.

Ponlo dónde quieras y cuantas más veces lo leas a lo largo del día, mejor. Pero sobre todo es fundamental que te lo grabes bien en tu cabecita. Repítelo cada vez que alguien venga a sacarte de tus casillas, repítelo en cada situación que te busque las cosquillas, repítelo hasta que te quede claro que NADIE, NADIE, NADIE te va a fastidiar el día.

La cuestión es que nosotros tenemos el poder de decidir, tanto de si nos fastidian el día como si nos quedamos lo positivo que nos pase (porque todos los días tenemos cosas positivas que contar, sólo que algunas pasan más desapercibidas en contraste a los malos momentos).

El resultado es fruto de nuestra percepción, tener en cuenta que el ojo humano percibe miles de datos por segundo, pero de los cuales sólo procesamos de 3 a 7 de ellos. ¿Cuál es el filtro que se aplica?, pues el de nuestra mente, que viene condicionado por nuestros miedos, deseos, intereses, inquietudes, etc… por lo que a lo largo de un día “normal”, el evento “negativo” que nos pasa a una determinada hora seguramente esté condicionando nuestro filtro para que a partir de ese momento sintamos que nos “ha fastidiado el día” y de hecho lo sentimos como tal.

¿¿El truco?? Que igual que nuestro filtro en principio está aplicado por nuestro inconsciente, podemos utilizar nuestro consciente para forzar a nuestro cerebro a ser conscientes de todo lo positivo que hemos vivido en ese día, desde que nos hemos levantado a la hora, he cogido el autobús por los pelos, al comprar el café me han sonreido o me “he echado” unas risas con los compañeros/as. La cuestión es que nosotros elegimos y decidimos. A fin de cuentas ya nos decía nuestra abuela: “No ofende quien quiere, sino quien puede”, es decir, a quien le dejamos que tenga el poder de ofendernos.

Para terminar, dos cosas: un cuento y una canción. El cuento es popular de la India y creo que puede resumir todo lo dicho. Dice así: SÉ COMO UN MUERTO

  Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

–Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.

–¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.

–Nada dijeron.

–En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

–¿Qué te han respondido los muertos?

–De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

–Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

*El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros.

Y la canción creemos que nos puede terminar de animar el día y además de hacernos bailar un poco acabar con el sentimiento de que al fin y al cabo lo que no te mata te hace más fuerte ¿o no?

https://www.youtube.com/watch?v=vq2xA7Chohk

Y si no… siempre podemos ponernos un post-it para recordárnoslo 🙂

Autores:

Iñaki González (@goroji)                                                      Rut Roncal (@rutroncal)

Técnico Gestión RRHH de FHC                                           Consultora senior en Cegos

Autor del blog: SobreviviRRHHé!             Autora del blog: La verdad absoluta no existe

 

Cómo sacar el mosquito africano que todos llevamos dentro

Creo que no hace falta ser africano para darse cuenta de la verdad que encierra este proverbio.
Aunque igual los mosquitos de por allí son más “cansinos” de los de aquí, y por eso, la comparación.
Cuántas veces nos hemos sentido “algo pequeñito”, cuántas veces nosotros mismos nos hemos hecho de menos, nos hemos minimizado a la hora de surgir un problema.
Cuántas veces no nos hemos atrevido a levantar la mano (en clase cuando éramos mozos; o en el trabajo ahora que somos más talluditos) por miedo al qué dirán o al qué pensarán de mí mis compañeros y/o superiores.
Pues bien, ya va siendo  hora de que nos pongamos en plan mosquito africano y empecemos a hacernos notar en la “habitación”. Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo que aportar, todos tenemos derecho a poder expresar nuestras ideas.
Y por este motivo nos gustaría compartir un cuento (que parece ser una historia real, pero no lo sabemos con certeza) en el cual podemos sacar varias lecturas.

La historia se titula: Yo puedo hacer la diferencia, y dice así:

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.
En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.
La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales … es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.
La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.
Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.
Algunos niños comenzaron a reir cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: “Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.
Mrs. Thompson tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tu fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.
La cuestión es quitarnos los límites, ser capaces de ver y escuchar a nuestro entorno y ser capaces de encontrar dónde podemos marcar la diferencia, porque está claro que todos a nuestro nivel podemos marcarla, la cuestión está en convencernos de que podemos hacerlo, quizás tan sólo con una sonrisa.
¿Y si decidimos ser mosquitos convencidos de que podemos conseguir cosas? ¿Y si decidimos ser héroes?
Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                 Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                      Consultora senior en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!            Autora del blog: La verdad absoluta no existe

La felicidad existe y se puede (y debe) compartir

Según Benjamin Franklin, “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”; y estoy plenamente de acuerdo con él. La felicidad es la suma de los momentos felices que además somos capaces de identificar y sacarles el máximo partido.
 
La pena es que esto en lugar de hacerlo con las cosas/ momentos positivos lo solemos hacer más a menudo con los momentos más negativos del día, con lo que finalmente acabamos nuestra jornada con un sentimiento negativo o de infelicidad que hace que no esperemos nada positivo del día siguiente.
 
La felicidad está a nuestro alrededor, en cada momento, dentro de nosotros… y de nosotros depende no sólo encontrarla para sentirnos mejor, sino además ser capaces de compartirla y que sea algo contagioso. Hace un año, salía un estudio donde decía que los españoles éramos felices… demostrémoslo.
 
Un paso importante es la sonrisa… para ello os invito a “entrenar” a sonreir; a veces no es fácil… lo cual no significa que no podamos hacerlo.
Importante: La postura, ésta nos da confianza, facilita la respiración y el ritmo cardíaco, así que poneros frente a un espejo, postura recta, miraros a los ojos y hacer 3 respiraciones profundas (es posible que empecemos con cierta “risilla nerviosa” sintiéndonos algo ridículos … esa risilla es un gran comienzo :))
 
Siguiente paso: sonrié, haz muecas, juega con tu rostro (los músculos del rostro es bueno que los ejercitemos de vez en cuando…) y mira cuántas sonrisas distintas eres capaz de hacer …. de menor a mayor amplitud. Quédate con la que más te guste … o las que más… pueden ser varias.
 
El siguiente nivel sería acompañar a esas sonrisas de un lenguaje positivo (normalmente tendemos a hacer lo contrario y a “autocastigarnos” con mensajes negativos que nos estancan o nos hacen ir hacia atrás), algunos ejemplos: Puedo hacerlo, SÍ, Genial!, Fantástico, Voy a …., Me gusta!, etc… lo que primero se nos venga a la cabeza. Sin filtros. Sólo mensajes positivos. Si nos viene algún mensaje negativo nos miraremos a los ojos frente al espejo, diremos un alto “NO” y transformaremos ese mensaje el lo contrario, dándole el sentido positivo.
 
Cargados de energía… ¿Qué os parece si salimos a la calle a compartirla?
 
Asimismo, me gustaría compartir (como ya es costumbre en este blog) dos cosas: lo primero un cuento, es de Pedro Pablo Sacristán y se titula “El caballero y el mundo”… Creo que podemos sacar un par de ideas fuerza…, ya me diréis. Dice así:
 
“Había una vez un heroico caballero, de los que triunfan en cuentos de todas las lenguas y lugares. Su valentía era tan grande, y su espada tan temida, que cansado de buscar dragones, ogros y monstruos de cuento en cuento, decidió abandonar los cuentos y venir a probar su valentía y su destreza al mundo real. Pero cuando llegó aquí, no encontró temibles criaturas, ni malvados brujos, ni siquiera una pobre madrastra a la que atemorizar con su espada. Y era muy raro, porque lo único que vio fue gente preocupadísima, con la misma cara de susto de todos aquellos que alguna vez había salvado de un dragón o un ogro. Sin embargo, no parecía haber nadie que les atemorizara o les obligara a vivir con aquella angustia: todos iban de un lado a otro, con prisa y sin hablar con nadie, como si algo terrible fuera a ocurrir. Pero al acabar el día, nada malo había ocurrido. Y así un día, y otro, y otro.
El caballero pensó que aquella podría ser su aventura más heroica, y resolvió dedicarse por completo a encontrar el misterio de la angustia del mundo real. Buscó, preguntó, indagó, navegó y trepó, pero no encontró nada. Dispuesto a no rendirse, regresó a su mundo de cuentos para hablar con el gran sabio.
– Dime, gran sabio ¿cuál es el gran enemigo invisible que atemoriza a las gentes del mundo real? Aún no he podido encontrarlo, pero no descansaré hasta vencerle y liberarlos a todos, como hice con tantas ciudades.
El gran sabio calló durante largo rato, y finalmente dijo:
– No tienes fuerza ni coraje suficientes para vencer esta batalla. El enemigo no existe, pero es poderoso, y tan numeroso como las estrellas del cielo
– ¡cómo! – protestó el caballero – ¿es eso posible?
– En el mundo real, como no había dragones ni ogros, se inventaron los enemigos, y ahora los llevan dentro. Cada uno tiene un enemigo hecho a su medida, y está dentro de su corazón. Para unos se llama codicia, para otros envidia, para otros egoísmo, pesimismo o desesperanza. Han sembrado su interior de malos sentimientos, llevándolos consigo a todas partes, y no es nada fácil arrancarlos de allí.
– Yo lo haré -repuso el caballero- yo los libraré.
Y el caballero regresó al mundo, llevando consigo todas sus armas. Y uno tras otro, se fue ofreciendo a cuantos encontraba para liberarles de su mal interior. Pero nadie le hizo caso, sólo encontró indiferencia y caras de extrañeza. Finalmente, agotado y confundido, arrojó sus armas al suelo y se dirigió hacia una piedra del camino para descansar. Pero al hacerlo, tropezó con la espada y fue a parar al suelo, dándose de cabeza contra un pollo que cacareaba por allí. Al verlo, un hombrecillo triste que pasaba por aquel lugar, comenzó a reir a carcajadas, tanto que casi no podía mantenerse en pie. El caballero se enojó, pero al mirar al hombrecillo, observó en sus ojos el brillo alegre que no había encontrado en el mundo real…
Y así fue como el caballero encontró por fin la solución al mal de los habitantes del mundo; sólo necesitaban una sonrisa, una pequeña ayuda para desterrar sus malos sentimientos y disfrutar de la vida…. Y desde aquel día, el caballero, armado con una gran sonrisa, se dedicó a formar un ejército de libertadores, un numeroso grupo de gente capaz de recordar a cualquiera la alegría de vivir. Y vaya si ganó la batalla, tan brillantemete como siempre había hecho.”
Y la segunda… un vídeo, es un anuncio de Cocacola,
Me parece brillante… a mí personalmente me ha emocionado y creo que hay ejemplos a nuestro alrededor que pueden servir de inspiración también. Por ejemplo, el otro día en Facebook, mi amiga Mónica puso el siguiente mensaje en su muro, al que efectivamente, me sumé: 

Copio a Carlos y me sumo a su iniciativa. Y tú, ¿quieres una sorpresa mía?
“Cadena de Favores… ahí va:
Las primeras cinco personas SÓLO a las primeras cinco personas que comenten sobre este status recibirán, de mi parte y sin advertencia previa (en algún momento de éste año), una sorpresa.Tal vez se trate de un libro, os invito un cafe, o alguna otra sorpresa divertida.
Las condiciones son que esas cinco personas ofrezcan lo mismo en su status de FB. Hagamos de este 2013 el año en que hacemos algo bueno por los demás, por el simple hecho de hacer a alguien sonreír o sentirse especial, ya que tal como están las cosas, todos lo necesitamos.
Animaos!! :)”
A veces veo mensajes de estado en Facebook de iniciativas diferentes que creo que no llevan a la acción, que es posible que hagan reflexionar durante 2 segundos (puede que algún minuto más) pero se quedan ahí… ¿porqué no pasar al siguiente nivel? La reflexión sin acción, para mí es igual al estancamiento.
¿Y ahora? ¿Qué decís?
 

101/365 Autofoto

Autofoto by rutroncal
Autofoto, a photo by rutroncal on Flickr.

Cuando salgo de casa o salgo de un sitio, normalmente hago mi checklist mental, es decir, me gusta repasar lo que tengo pendiente, lo que he hecho y apuntarlo en la agenda o en mi cuaderno.
Lo mismo cuando ya acaba el día o cuando encuentro un ratito de desconexión (sobre todo en el trayecto de vuelta a casa), me gusta pensar sobre lo vivido en el día, lo que he hecho y lo que me hubiera gustado hacer mejor, con quien he estado, cómo me he sentido y cómo he hecho sentir…
Yo soy optimista, trato de pensar en positivo y hacer que las cosas/ situaciones se vean un poco mejor o desde una perspectiva diferente. A veces lo consigo mejor y otras no tanto, como todo el mundo me equivoco y a veces me despisto y/ o sale el “gremlim” que todos llevamos dentro… pero sí me propongo no dejarme vencer por el negativismo y sacar un aprendizaje cada día, provocar una sonrisa, transmitir una ilusión, etc.
Hoy pienso que tengo en mi lista de pendientes algunas personas que les debo una llamada, un email, un sms… y de esta semana no pasa por que todos los días ocupan un ratito de mi tiempo para no olvidarme de ellas.
La cuestión, es que desde mi humilde hueco en este mundo, trato de provocar una diferencia. Todos podemos hacerlo en la medida de nuestras posibilidades y me gusta leerme el siguiente cuento cuando me invade la pesadumbre.
El cuento es “La estrella de mar”, y dice así:
Erase una vez un escrito que solia ir a la playa para inspirarse y escribir cuentos. Tenia el habito de primero caminar descalso en la orilla del mar para despejar su mente y elevar su musa.
Un dia, en una de esas caminatas se percata a lo lejos de una figura danzante. Aprieta el paso para alcanzar a ver mas de cerca quien es. Mientras se acercaba, pudo ver que era un joven que no estaba bailando, sino recojiendo algo del suelo y lanzandolo al mar.
Pronto llega hasta el joven y lo saluda – buenos dias – dice con una amplia sonriza.
– ¿Podría saber que haces? – pregunta en un tono de curiosidad.
– Lanzando las estrellas de vuelta al oceano – dice amablemente el joven.
– Perdona mi curiosidad, ¿Por qué?
– Dentro de un rato el sol se pondrá arriba y bajará la marea, dejando estas a merced de sus ardientes rayos y moriran si no pueden llegar al agua.
El escritor miro a lo largo de la orilla y se percata que habian cientos de estas y dice
– Sabes que son demasiadas, eso sin contar que lo mismo ocurre en todas las playas vecinas y que posiblemete no haras ninguna diferencia salvando solo unas cuantas.
El joven con el sol dandole en la cara mira al escritor a los ojos y despues de una pausa, se agacha y recoje una estrella, la lanza al mar y dice – hice la diferencia para esa.
Traducido del inglés. Ver entrada original
Todos tenemos una persona / estrella de mar para la que podemos hacer la diferencia. No lo olvidemos.

113/365. Cuento sobre la amistad

Te voy a comerrrr, originalmente cargada por rutroncal.
Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales( a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…)
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.
En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.
El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
 
 
Buenos días.
Buenos días – Respondió el guardián
¿ Cómo se llama este lugar tan bonito?.
Esto es el cielo.
Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…
Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.
El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles..
A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.
Buenos días – dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.
Podéis beber toda el agua como queráis.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre
Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.
A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre.
CIELO.
¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo.
Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡ Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante.
De ninguna manera! – increpó el hombre
En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…
Paulo Coelho.

75/365. La nieve, un tesoro…


Nieve x el camino…, originalmente cargada por rutroncal.

“… Una vez, durante una noche de Januca, la nieve cayo continuamente. Cubrió todo Chelm como un mantel de plata. La Luna brillo, las estrellas titilaron y la nieve relució como perlas y diamantes.
Esa noche los siete ancianos estaban sentados y reflexionando, mientras arrugaban sus frentes. La aldea necesitaba dinero, y no sabían donde obtenerlo. Repentinamente, el mas anciano de ellos, Gronam el Gran Tonto, exclamo:
– ¡La nieve es plata!
– ¡Veo perlas en la nieve!- grito otro.
– ¡Y yo veo diamantes!- agrego un tercero.
Para los ancianos de Chelm resultaba claro que había caído un tesoro del cielo…”
Cuento LA NIEVE DE CHELM de Bashevis Singer (http://jai.com.uy/nieve.htm)