Cómo alimentar a tu niño interior… y no morir en el intento

Parece ser que aquella fiesta final de curso que vinimos en llamar Proyecto #A1000Manos nos dejó más cansados de lo que esperábamos.

Lo que en principio era un parón de los meses de verano se convirtió en meses de sequía, de dejar de colaborar con uno de nuestros grandes amigos del 2.0 y del 1.0 Iñaki González, autor del blog Sobrevivirrhhé.

Pero recientemente coincidíamos en Barcelona y fue inevitable. La ilusión, las ganas, las ideas de crear juntos volvieron… y aquí estamos de vuelta con nuestros Guest Blogging.

Iñaki, ¿me das la “intro”?IMG-20141031-WA0002

Claro Rut, además volvemos a la esencia original, volveremos a publicar todos los primeros martes de mes a las 22:00, y es que lamentablemente, ya no está nuestra querida Olga Navarro y sus #teku20 para contraprogramarnos, jejeje…

La foto que da pie a nuestra colaboración del mes de noviembre no podía ser más esclarecedora: cómo alimentar a tu niño interior… sin morir en el intento. Bueno, esto último lo añadimos nosotros, porque como todo en esta vida, si no tenemos cuidado y cierto auto-control, las consecuencias pueden ser irreversibles.

Porque volver a ser como un niño, pensar como un niño, interactuar como un niño con la vida, nos permitirá crecer y desarrollarnos como persona, pero no sólo eso, sino que también nos permitirá aumentar nuestras capacidades en nuestros entornos laborales.

Aventurarnos con lo desconocido (quién dijo miedo), generar momentos de recreación (no todo va a ser trabajar), acercarnos al dibujo y cultivar nuestra imaginación (que se lo digan a la reina de los sketchnotes, nuestra querida Mónica López) y liberar nuestra curiosidad (atrevernos a preguntarnos el por qué de las cosas y no dar nada por hecho).

Todas estas cuestiones harán que crezca nuestro niño interior, y de su mano, nuestra vida será mucho más mejor, más plena, más satisfactoria… y como dice el único punto del dibujo que todavía no he comentado, nos hará sonreír hoy, al menos una vez más que ayer, pero una menos que mañana.

¿Qué me dices Rut?

Pues sí Iñaki, totalmente, … la ventaja de la infancia es que de una forma “limpia” y sin filtros nos hace ver la “verdad”, lo posible, las posibilidades, la ilusión… lo malo en ocasiones de ser adultos es que el saber todo lo que sabemos nos condiciona a la hora de ver los límites, tanto los reales como los que suponemos… y eso sin querer… nos condiciona.

En ocasiones viene bien incluso juntarnos a aquellas personas que hacen que la ilusión surja… como nos ha pasado un poco a nosotros, ¿no? Estoy segura de que más de un@ se hubiera rendido y hubiera dejado los post #a4manos por quizás dejadez, por pensar que ya se pasó el momento, por un montón de excusas… quizás. Y nosotr@s, como si fuéramos esos niñ@s de los que hablamos decidimos re-ilusionarnos, decidimos seguir ilusionando o por lo menos compartir nuestros pensamientos esperando que sirvan a tod@ aquél/lla que lea estas líneas en cualquiera de los dos blogs J

Personalmente me gustaría compartir un relato de Eloy Moreno, un escritor y amigo que con sus novelas consigue hacernos sentir, reflexionar, imaginar… La historia se titula “El sol vendrá a desayunar” y dice así:

-¿Mañana vendrá a desayunar? -me preguntó mientras yo conducía.

-¿Quién? -le contesté.

-El sol -me respondió mirando a través de la ventanilla.

-Ah… bueno, no sé… ¿y cómo bajará? -le seguí el juego.

-Pues con una cuerda -dijo sin inmutarse.

-Ah, ¿y cómo desayunará? No tiene brazos.

-Pues yo se lo daré.

-Ah, vale, pero… y después, ¿cómo volverá otra vez al cielo?

-Yo lo empujaré hacia arriba -volvió a contestar.

-Ya, pero el sol pesa mucho y tú eres muy pequeña…

Observé por el retrovisor cómo fruncía el ceño.

Pero a los pocos segundos, por la alegría de sus ojos,

supe que acababa de encontrar la respuesta.

-¡Pues que se suba en una colchoneta! -me dijo

mientras gesticulaba con sus pequeñas manos.

Y fue justo en ese momento cuando me di cuenta de que,

en aquel coche, íbamos una niña y un adulto.

No porque yo fuera conduciendo

y ella detrás, sentada en su sillita, sonriendo,

sino porque sólo uno de los dos era el que,

con cada ilusión, solucionaba un problema.

La idea es que seamos capaces de volver a ver lo que nos rodea con los ojos de la infancia, sin los filtros / etiquetas y con la ilusión de pensar en descubrir, investigar, resolver… con la energía suficiente para no rendirnos y ser conscientes de todos los colores que forman el supuesto “gris”.

Así que… ¿qué tal si nos levantamos de la silla y nos ponemos a bailar un poco como si no hubiera un mañana y dejando que los pies empiecen a mover el resto del cuerpo?

Pon el volumen y deja que Mika nos llene de Lollipops 🙂

Aquí estamos Iñaki y yo en ese encuentro de Barcelona que ha hecho que volvamos al #A4manos

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Ponte las “gafas” de la positividad

El martes nuestro queridísimo Iñaki González en su blog sobreviviRRHHé nos comenzó contando su visión de “Cómo transformar un mal día en algo positivo” y hoy toca desde “La verdad absoluta no existe” elaborar nuestra réplica ¿verdad, Iñaki? y es que ya comentamos en su momento lo malo que es “encariñarse con la piedra” y pensar que todo lo que hacemos nos va a salir igual de mal.

La cuestión es que en ocasiones nos ha pasado que un sólo momento del día es lo que ha condicionado que el resto del día sea visto como algo “horroroso” ¿porqué nos pasa esto?, porque sin querer queriendo hemos “programado” nuestro cerebro a centrar toda su atención y sus recursos a ese

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suceso que acabamos de vivir y que nos ha generado ese malestar.

La solución no es ignorar eso que nos ha pasado, sino saber relativizarlo y darle la importancia que se merece. Hoy en día se llama “resiliencia” (aunque realmente es un término asociado a la resistencia de los materiales…) y hace referencia a nuestra capacidad de resistir y reaccionar con la misma fuerza positiva para contrarrestar el suceso estresante; es decir, en lugar de preguntarme: “¿porqué a mi?” “siempre me pasa igual” “nunca aprenderé”, etc paso a decirme: “¿qué podría haber hecho diferente?””¿qué he aprendido para que no me vuelva a pasar?” “¿qué ha ido bien?”, etc.

Cuando focalizamos nuestra atención en lo que podemos hacer, en lo que depende directamente de nosotros y en la acción… automáticamente nuestro estado de ánimo comienza a hacer un pequeño cambio sintiéndonos mejor porque podemos hacer algo y estamos en camino de ello.

Recientemente ha sido el día de la felicidad y el otro día coincidiendo con @clarabenedicto en twitter me hizo descubrir un fantástico ejercicio que nos puede ayudar a redescubrir las cosas positivas que tienen nuestro día a día y evitar que nos focalicemos en lo negativo y compartir “momentos de felicidad”. El proyecto se llama 100 happy days y trata justamente de eso, de compartir durante 100 días nuestros momentos de felicidad. Yo acabo de apuntarme… ¿os apuntáis? Iñaki… a ti ¿qué te parece?

Hoy es día 3… y este número siempre me han parecido unas gafas giradas.. ¿y si son las gafas del positivismo? ¿y si hoy comenzamos a ver nuestra vida desde un lado más feliz? ¿y si sacamos el/ la niño/a que llevamos dentro?

A child can teach an adult three things:

– to be happy for no reason

– to always be curious

– to fight tirelessly for something

Paulo Coelho

¿Bailamos para celebrarlo?

Qué Horroroscopo, Dios mío que horroroscopo…

Creamos en el horóscopo, o no, es difícil que a lo largo de nuestra vida no haya habido algún momento en el que hayamos leido atentamente nuestro horóscopo, el de nuestros/as amigoshoróscopo/as, etc.

El caso es que en los momentos de nuestra vida en los que sentimos que tenemos menor control o tenemos mayor incertidumbre sobre lo que va a pasar, mucha gente recurre a aquello que creemos que pensamos que nos da el apoyo / soporte / seguridad que nos falta. Como cuando contamos algo a un amigo/a y lo único que queremos es que nos diga “todo va a ir bien”, como si fuera una predicción exacta de lo que será el futuro más cercano.

Esta semana me he terminado de leer el libro: “Postdata: Te quiero” (Cecelia Ahern), ya había visto la película y como siempre, a pesar de que la peli me gustó, el libro es mucho mejor, el título puede dar la impresión de ser un libro ñoño y romanticón, pero nada de eso, es un libro que trata cuestiones como el duelo, el amor, la amistad, el humor,… y que durante toda la lectura estás navegando en un mar de risas y lágrimas. La cuestión (y el porqué de esta entrada) es que hay un trocito del libro en el que la protagonista (que trabaja para una revista) recibe la invitación a una reunión de “Astrología”, comenzando la misma de la siguiente manera:

Holly soltó el maletín sintiéndose estúpida y siguió a Alice hasta la sala de juntas, donde el resto del personal aguardaba sentado.
-Atención todos, ésta es la primera reunión de astrología a la que acude Holly, así que demoslé la bienvenida -anunció Alice.
Holly tomó asiento mientras los demás aplaudían en broma la incorporación de un nuevo miembro a la mesa. Chris se dirigió a Holly:
-Holly, sólo quiero que sepas que no tengo absolutamente nada que ver con esta tontería y me disculpo de antemano porque te veas envuelta en ella. -Corta el rollo, Chris.
Tracey hizo un ademán a su jefe y, provista de un bloc de notas y un bolígrafo, se sentó a la cabecera de la mesa.
-Muy bien, ¿quién quiere empezar este mes? -Empecemos por Holly erijo Alice con generosidad. Holly miró alrededor, desconcertada.
-Pero Holly no tiene idea de lo que estamos haciendo. -Veamos, ¿cuál es tu signo del zodiaco?
-Tauro -contestó Holly.
Todos se deshicieron en exclamaciones y Chris apoyó la cabeza en las manos fingiendo que no se divertía.
-Fantástico -dijo Tracey muy contenta-. Nunca habíamos tenido un Tauro hasta ahora. Bien, ¿estás casada o sales con alguien o vives sola?
Holly se sonrojó al ver que Brian le guiñaba el ojo y que Chris le sonreía alentadoramente. Su jefe era el único de la mesa que sabía lo de Gerry. De pronto reparó en que era la primera vez que tenía que responder a aquella pregunta desde que Gerry había muerto y se sintió un tanto insegura.
-Bueno… no, en realidad no salgo con nadie, pero…
-Perfecto -dijo Tracey, comenzando a escribir-. Este mes Tauro deberá buscar a alguien alto, moreno y guapo y… -Se encogió de hombros y levantó la vista-. ¿Alguna idea?
-Porque tendrá un gran impacto sobre su futuro -terció Alice.
Brian volvió a guiñarle el ojo. Obviamente le divertía que él también fuese alto y moreno, y obviamente estaba ciego si creía que era guapo. Holly se estremeció y desvió la mirada.
-Bien, la cuestión profesional es fácil -prosiguió Tracey-. Tauro estará ocupada y satisfecha con la cantidad de trabajo que se le avecina. El día de la suerte será… -Lo pensó un momento-. Un martes, y, el color de la suerte… el azul -decidió tras fijarse en el color de la blusa de Holly-. ¿Quién es el siguiente?
-Espera un momento -interrumpió Holly-. ¿Esto es mi horóscopo para el próximo mes? -preguntó impresionada. Todos los presentes se echaron a reir.

La cuestión es que este trocito y lo que continúa me hizo reir bastante, porque a pesar de saber de dónde salían los comentarios del Horóscopo, aún trataban algunos personajes del libro dar explicación a las “predicciones” en el mes.

Y es curiosa la llamada también “la ley de la atracción” que tanto ha dado que hablar el libro de “El Secreto” (es lo que también se llama en psicología como la “Profecía autocumplida”), pudiendo resumir a la misma en Te conviertes en lo que piensas, por lo que hemos de saber que en cierta manera podemos ser responsables de nuestro futuro. Lógicamente nuestro pensamiento y nuestro convencimiento sobre lo que va a pasar puede ser influenciado por el horóscopo, por las creencias positivas o negativas de cómo va a ser mi día, etc.

Esto ocurre también con los amuletos, el pensar que para ir a una entrevista / reunión hemos de ir vestidos con una determinada camisa / color, el seguir ciertos pasos a modo de ritual antes de salir de casa… todo está en nuestra cabeza, chinito de la suertesomos nosotros los que nos dictamos el camino hacia una percepción de éxito o fracaso (no hemos de recordar que no existen los terminos absolutos ¿verdad?). Incluso las modas nos condicionan para esto, ¿recordais los chinitos de la suerte?

Seamos nuestros propios chinitos de la suerte y busquemos el éxito dentro de nosotros, a fin de cuentas:

Todo lo que llega a tu vida tú lo atraes a ella, es atraído hacia tu vida en virtud de las imágenes que mantienes en tu mente. Pensamiento = Atracción. El Secreto

Cadena de Sonrisas

Ayer ya avanzaba en Twitter esta idea. Me gustaría comenzar este Lunes con buen talante y no sólo con buenos propósitos sino con acciones que transmitan optimismo, buen rollo y compromisos de acción.

Lo que quería proponeros está inspirado en el siguiente cuento de Pedro Pablo Sacristán que se titula como dice el Post: “Cadena de sonrisas”

La señorita Elisa aquel día había propuesto un nuevo reto a sus alumnos: la alegría, y lo había hecho en plan desafío de récord. Les había nombrado “recaudadores” de alegría, para ver qué se les ocurría con tal de provocar la alegría de los que les rodeaban. Y aunque todos hicieron cosas realmente encantadoras, aquella vez Carla Simpatías dejó a todos con la boca abierta.
Algunos días después del encargo de la señorita Elisa, Carla apareció cargando un gran saco.

– Aquí traigo toda la alegría que he recaudado en estos días -dijo sonriente.

Todos estaban expectantes, pero la niña no quiso mostrar el contenido del saco. En vez de eso, sacó una pequeña caja, tomó una cámara de fotos instantánea, y le entregó la caja a la maestra.

– Ábrala, señorita Elisa.

La profesora abrió la caja despacio y miró en su interior, y una gran sonrisa se dibujó en su rostro; en ese momento, Carla le hizo una fotografía. Luego le entregó la foto y un papel.
La maestra leyó el papel en silencio, y cuando terminó, señaló con gesto de sorpresa el gran saco.

– Así que eso es…
– ¡Sí! -interrumpió la niña, deshaciendo el nudo que cerraba el saco- ¡un gran montón de sonrisas!

Y del saco cayeron cientos de fotos, todas ellas de variadas y bellas sonrisas.
El resto de la clase lo dedicaron a explicar cómo a Carla se le había ocurrido iniciar una cadena para alegrar un poquito a las personas: en la caja sólo había una foto con una gran sonrisa, y todos, al abrirla, sentían la alegría que transmitía y respondían a su vez con una sonrisa, casi sin querer. Carla les sacaba una foto con su propia sonrisa, y les entregaba un papelito donde les pedía que hicieran lo mismo con otras personas, y le enviaran una copia de las fotografías a la dirección de su casa.
Y durante aquellos días y meses, el buzón de Carla no dejó de llenarse de las fotos de las sonrisas de tanta gente agradecida, ayudando a todos a comprender que el simple hecho de sonreir ya es un regalo para todo el mundo.

Pues lo que os propongo es eso simplemente, en este caso en lugar de en un sobre colgar fotos en Pinterest, yo comienzo con la mía.

 Cadena de sonrisas

¿Ahora te animas??
Vamos a sumar sonrisas!!! Por favor, para poderlas sumar todas al subir la foto en Pinterest, poner #cadenadesonrisas

Cómo sacar el mosquito africano que todos llevamos dentro

Creo que no hace falta ser africano para darse cuenta de la verdad que encierra este proverbio.
Aunque igual los mosquitos de por allí son más “cansinos” de los de aquí, y por eso, la comparación.
Cuántas veces nos hemos sentido “algo pequeñito”, cuántas veces nosotros mismos nos hemos hecho de menos, nos hemos minimizado a la hora de surgir un problema.
Cuántas veces no nos hemos atrevido a levantar la mano (en clase cuando éramos mozos; o en el trabajo ahora que somos más talluditos) por miedo al qué dirán o al qué pensarán de mí mis compañeros y/o superiores.
Pues bien, ya va siendo  hora de que nos pongamos en plan mosquito africano y empecemos a hacernos notar en la “habitación”. Todos tenemos algo que decir, todos tenemos algo que aportar, todos tenemos derecho a poder expresar nuestras ideas.
Y por este motivo nos gustaría compartir un cuento (que parece ser una historia real, pero no lo sabemos con certeza) en el cual podemos sacar varias lecturas.

La historia se titula: Yo puedo hacer la diferencia, y dice así:

Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.
En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.
La Profesora de primer grado escribió: “Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales … es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió: “Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.
La profesora de tercer grado escribió: “Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió: “Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase”.
Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.
Algunos niños comenzaron a reir cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: “Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.
Mrs. Thompson tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tu fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.
La cuestión es quitarnos los límites, ser capaces de ver y escuchar a nuestro entorno y ser capaces de encontrar dónde podemos marcar la diferencia, porque está claro que todos a nuestro nivel podemos marcarla, la cuestión está en convencernos de que podemos hacerlo, quizás tan sólo con una sonrisa.
¿Y si decidimos ser mosquitos convencidos de que podemos conseguir cosas? ¿Y si decidimos ser héroes?
Autores:
Iñaki González (@goroji)                                                 Rut Roncal (@rutroncal)
Técnico Gestión RRHH de FHC                                      Consultora senior en Cegos
Autor del blog: SobreviviRRHHé!            Autora del blog: La verdad absoluta no existe

La felicidad existe y se puede (y debe) compartir

Según Benjamin Franklin, “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”; y estoy plenamente de acuerdo con él. La felicidad es la suma de los momentos felices que además somos capaces de identificar y sacarles el máximo partido.
 
La pena es que esto en lugar de hacerlo con las cosas/ momentos positivos lo solemos hacer más a menudo con los momentos más negativos del día, con lo que finalmente acabamos nuestra jornada con un sentimiento negativo o de infelicidad que hace que no esperemos nada positivo del día siguiente.
 
La felicidad está a nuestro alrededor, en cada momento, dentro de nosotros… y de nosotros depende no sólo encontrarla para sentirnos mejor, sino además ser capaces de compartirla y que sea algo contagioso. Hace un año, salía un estudio donde decía que los españoles éramos felices… demostrémoslo.
 
Un paso importante es la sonrisa… para ello os invito a “entrenar” a sonreir; a veces no es fácil… lo cual no significa que no podamos hacerlo.
Importante: La postura, ésta nos da confianza, facilita la respiración y el ritmo cardíaco, así que poneros frente a un espejo, postura recta, miraros a los ojos y hacer 3 respiraciones profundas (es posible que empecemos con cierta “risilla nerviosa” sintiéndonos algo ridículos … esa risilla es un gran comienzo :))
 
Siguiente paso: sonrié, haz muecas, juega con tu rostro (los músculos del rostro es bueno que los ejercitemos de vez en cuando…) y mira cuántas sonrisas distintas eres capaz de hacer …. de menor a mayor amplitud. Quédate con la que más te guste … o las que más… pueden ser varias.
 
El siguiente nivel sería acompañar a esas sonrisas de un lenguaje positivo (normalmente tendemos a hacer lo contrario y a “autocastigarnos” con mensajes negativos que nos estancan o nos hacen ir hacia atrás), algunos ejemplos: Puedo hacerlo, SÍ, Genial!, Fantástico, Voy a …., Me gusta!, etc… lo que primero se nos venga a la cabeza. Sin filtros. Sólo mensajes positivos. Si nos viene algún mensaje negativo nos miraremos a los ojos frente al espejo, diremos un alto “NO” y transformaremos ese mensaje el lo contrario, dándole el sentido positivo.
 
Cargados de energía… ¿Qué os parece si salimos a la calle a compartirla?
 
Asimismo, me gustaría compartir (como ya es costumbre en este blog) dos cosas: lo primero un cuento, es de Pedro Pablo Sacristán y se titula “El caballero y el mundo”… Creo que podemos sacar un par de ideas fuerza…, ya me diréis. Dice así:
 
“Había una vez un heroico caballero, de los que triunfan en cuentos de todas las lenguas y lugares. Su valentía era tan grande, y su espada tan temida, que cansado de buscar dragones, ogros y monstruos de cuento en cuento, decidió abandonar los cuentos y venir a probar su valentía y su destreza al mundo real. Pero cuando llegó aquí, no encontró temibles criaturas, ni malvados brujos, ni siquiera una pobre madrastra a la que atemorizar con su espada. Y era muy raro, porque lo único que vio fue gente preocupadísima, con la misma cara de susto de todos aquellos que alguna vez había salvado de un dragón o un ogro. Sin embargo, no parecía haber nadie que les atemorizara o les obligara a vivir con aquella angustia: todos iban de un lado a otro, con prisa y sin hablar con nadie, como si algo terrible fuera a ocurrir. Pero al acabar el día, nada malo había ocurrido. Y así un día, y otro, y otro.
El caballero pensó que aquella podría ser su aventura más heroica, y resolvió dedicarse por completo a encontrar el misterio de la angustia del mundo real. Buscó, preguntó, indagó, navegó y trepó, pero no encontró nada. Dispuesto a no rendirse, regresó a su mundo de cuentos para hablar con el gran sabio.
– Dime, gran sabio ¿cuál es el gran enemigo invisible que atemoriza a las gentes del mundo real? Aún no he podido encontrarlo, pero no descansaré hasta vencerle y liberarlos a todos, como hice con tantas ciudades.
El gran sabio calló durante largo rato, y finalmente dijo:
– No tienes fuerza ni coraje suficientes para vencer esta batalla. El enemigo no existe, pero es poderoso, y tan numeroso como las estrellas del cielo
– ¡cómo! – protestó el caballero – ¿es eso posible?
– En el mundo real, como no había dragones ni ogros, se inventaron los enemigos, y ahora los llevan dentro. Cada uno tiene un enemigo hecho a su medida, y está dentro de su corazón. Para unos se llama codicia, para otros envidia, para otros egoísmo, pesimismo o desesperanza. Han sembrado su interior de malos sentimientos, llevándolos consigo a todas partes, y no es nada fácil arrancarlos de allí.
– Yo lo haré -repuso el caballero- yo los libraré.
Y el caballero regresó al mundo, llevando consigo todas sus armas. Y uno tras otro, se fue ofreciendo a cuantos encontraba para liberarles de su mal interior. Pero nadie le hizo caso, sólo encontró indiferencia y caras de extrañeza. Finalmente, agotado y confundido, arrojó sus armas al suelo y se dirigió hacia una piedra del camino para descansar. Pero al hacerlo, tropezó con la espada y fue a parar al suelo, dándose de cabeza contra un pollo que cacareaba por allí. Al verlo, un hombrecillo triste que pasaba por aquel lugar, comenzó a reir a carcajadas, tanto que casi no podía mantenerse en pie. El caballero se enojó, pero al mirar al hombrecillo, observó en sus ojos el brillo alegre que no había encontrado en el mundo real…
Y así fue como el caballero encontró por fin la solución al mal de los habitantes del mundo; sólo necesitaban una sonrisa, una pequeña ayuda para desterrar sus malos sentimientos y disfrutar de la vida…. Y desde aquel día, el caballero, armado con una gran sonrisa, se dedicó a formar un ejército de libertadores, un numeroso grupo de gente capaz de recordar a cualquiera la alegría de vivir. Y vaya si ganó la batalla, tan brillantemete como siempre había hecho.”
Y la segunda… un vídeo, es un anuncio de Cocacola,
Me parece brillante… a mí personalmente me ha emocionado y creo que hay ejemplos a nuestro alrededor que pueden servir de inspiración también. Por ejemplo, el otro día en Facebook, mi amiga Mónica puso el siguiente mensaje en su muro, al que efectivamente, me sumé: 

Copio a Carlos y me sumo a su iniciativa. Y tú, ¿quieres una sorpresa mía?
“Cadena de Favores… ahí va:
Las primeras cinco personas SÓLO a las primeras cinco personas que comenten sobre este status recibirán, de mi parte y sin advertencia previa (en algún momento de éste año), una sorpresa.Tal vez se trate de un libro, os invito un cafe, o alguna otra sorpresa divertida.
Las condiciones son que esas cinco personas ofrezcan lo mismo en su status de FB. Hagamos de este 2013 el año en que hacemos algo bueno por los demás, por el simple hecho de hacer a alguien sonreír o sentirse especial, ya que tal como están las cosas, todos lo necesitamos.
Animaos!! :)”
A veces veo mensajes de estado en Facebook de iniciativas diferentes que creo que no llevan a la acción, que es posible que hagan reflexionar durante 2 segundos (puede que algún minuto más) pero se quedan ahí… ¿porqué no pasar al siguiente nivel? La reflexión sin acción, para mí es igual al estancamiento.
¿Y ahora? ¿Qué decís?
 

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Autofoto by rutroncal
Autofoto, a photo by rutroncal on Flickr.

Cuando salgo de casa o salgo de un sitio, normalmente hago mi checklist mental, es decir, me gusta repasar lo que tengo pendiente, lo que he hecho y apuntarlo en la agenda o en mi cuaderno.
Lo mismo cuando ya acaba el día o cuando encuentro un ratito de desconexión (sobre todo en el trayecto de vuelta a casa), me gusta pensar sobre lo vivido en el día, lo que he hecho y lo que me hubiera gustado hacer mejor, con quien he estado, cómo me he sentido y cómo he hecho sentir…
Yo soy optimista, trato de pensar en positivo y hacer que las cosas/ situaciones se vean un poco mejor o desde una perspectiva diferente. A veces lo consigo mejor y otras no tanto, como todo el mundo me equivoco y a veces me despisto y/ o sale el “gremlim” que todos llevamos dentro… pero sí me propongo no dejarme vencer por el negativismo y sacar un aprendizaje cada día, provocar una sonrisa, transmitir una ilusión, etc.
Hoy pienso que tengo en mi lista de pendientes algunas personas que les debo una llamada, un email, un sms… y de esta semana no pasa por que todos los días ocupan un ratito de mi tiempo para no olvidarme de ellas.
La cuestión, es que desde mi humilde hueco en este mundo, trato de provocar una diferencia. Todos podemos hacerlo en la medida de nuestras posibilidades y me gusta leerme el siguiente cuento cuando me invade la pesadumbre.
El cuento es “La estrella de mar”, y dice así:
Erase una vez un escrito que solia ir a la playa para inspirarse y escribir cuentos. Tenia el habito de primero caminar descalso en la orilla del mar para despejar su mente y elevar su musa.
Un dia, en una de esas caminatas se percata a lo lejos de una figura danzante. Aprieta el paso para alcanzar a ver mas de cerca quien es. Mientras se acercaba, pudo ver que era un joven que no estaba bailando, sino recojiendo algo del suelo y lanzandolo al mar.
Pronto llega hasta el joven y lo saluda – buenos dias – dice con una amplia sonriza.
– ¿Podría saber que haces? – pregunta en un tono de curiosidad.
– Lanzando las estrellas de vuelta al oceano – dice amablemente el joven.
– Perdona mi curiosidad, ¿Por qué?
– Dentro de un rato el sol se pondrá arriba y bajará la marea, dejando estas a merced de sus ardientes rayos y moriran si no pueden llegar al agua.
El escritor miro a lo largo de la orilla y se percata que habian cientos de estas y dice
– Sabes que son demasiadas, eso sin contar que lo mismo ocurre en todas las playas vecinas y que posiblemete no haras ninguna diferencia salvando solo unas cuantas.
El joven con el sol dandole en la cara mira al escritor a los ojos y despues de una pausa, se agacha y recoje una estrella, la lanza al mar y dice – hice la diferencia para esa.
Traducido del inglés. Ver entrada original
Todos tenemos una persona / estrella de mar para la que podemos hacer la diferencia. No lo olvidemos.

¿En qué vas a diferenciarte?

Soledad? by ► Play
Soledad?, a photo by ► Play on Flickr.
Hay dos etapas en el año en las que nos permitimos reflexionar sobre nuestra vida y sobre los objetivos que queremos alcanzar a lo largo de ella; la primera es en las vacaciones de verano, coincidiendo muchas decisiones fundamentales con la vuelta al trabajo después de dichas vacaciones y la segunda es el fin de año y la vuelta en Enero, el hecho de que acabe el año psicológicamente lo interpretamos como un “acabar algo” para “empezar algo”…
Este año va a ser complicado, no hacen más que decirnoslo a través de la prensa, la radio, la televisión, nuestros conocid@s, … todo lo que nos rodea, y ante semejante circunstancia yo me pregunto ¿qué voy a hacer este año que vaya a aportar algo diferente? ¿cuál va a ser mi clave personal?
Mi compromiso a lo largo de 2012 es no rendirme, no dejarme arrastrar por la resignación, por la complacencia y condescendencia (tanto para conmigo como para los que me rodean). Seguir siendo positiva y seguir viendo la parte llena del vaso. Confiar en que todo es posible sin olvidar que todos los caminos tienen piedras.
Todos tenemos algo que aportar, algo que hacer, algo que ofrecer,…. yo voy a seguir siendo el junco que resista a las tormentas ¿y tú?
Para terminar… me gustaría recordar este trocito de la conferencia de Steve Jobs que tanto ha dado la vuelta al mundo en este año y que en estos momentos de reflexión le veo tanto sentido:
“Tu tiempo está limitado, así­ que no lo desaproveches viviendo la vida de algún otro. No te dejes arrastrar por los dogmas, que es lo mismo que vivir con los resultados del pensamiento de otras personas. No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahoguen completamente tu voz interior. Y más importante, ten el valor de seguir a tu corazón y a tu intuición. Ellos, de algún modo, ya saben en lo que verdaderamente te quieres convertir. Todo lo demás es secundario.”
STEVE JOBS (1955-2011)

Los peces en el río

Bueno… tras una pequeña iniciativa twittera… se pensó que podría ser una buena idea poner un mismo villancico en nuestros respectivos blogs por parte de un grupo de gente que podría decirse que tenemos las mismas ideas descabelladas de vez en cuando…
La primera en publicarlo en su blog ha sido @tekuidamos http://www.lasticseneps.blogspot.com/ esperemos que los demás hagan lo mismo y así compartamos unas risas…
Por mi parte estoy acompañada de mi pelón preferido… Luna … que quiso cantar finalmente como podréis comprobar vosotros mismos XDD nos falta el último estribillo… pero creo que no importa jajajaja 🙂
Aunque parece un poco ya fuera de lugar… “Los peces en el Río” es el villancico seleccionado…
Feliz año 2011 y ya de paso… espero que hayáis tenido una Feliz Navidad 🙂

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