Escribiendo… para potenciar nuestras relaciones (2ª parte)

Tal y como quedó pendiente en el primer post, en este post continuaremos comentando los usos y ventajas de escribir caligráficamente.

En este caso las prácticas que os propongo están orientadas a la mejora de nuestras relaciones interpersonales, bien sea a nivel profesional como personal.

Lo importante, es tener en cuenta que el ejercicio de la escritura y su posterior lectura suponen un entrenamiento para nuestro cerebro.

escribirA fin de cuentas nuestro cerebro en lo que es a modo de aprendizaje, no distingue entre lo vivido y lo imaginado (por eso en las pesadillas sufrimos tanto y cuando tenemos un sueño de los buenos nos levantamos de tan excelente humor…) por lo que si entrenamos la escritura y su posterior visualización estaremos preparándonos para el éxito.

Comenzamos:

– Gestión de conflictos: una de las mejores técnicas para la gestión de conflictos es la “comunicación no violenta” de Rosenberg, con esta técnica preparamos la conversación sobre un tema conflictivo o bien para tener una conversación a modo de prevención de un conflicto. El modelo sigue el esquema HOS, es decir, reflejar lingüísticamente y de forma diferenciada los hechos (lo observable), las opiniones (nuestra interpretación de los hechos) y los sentimientos y/o emociones asociadas. Además de tratar de buscar un punto de acuerdo y un compromiso de acción. La comunicación no violenta nació para gestionar situaciones de conflicto bélico… y es que a nivel relacional… ¿verdad que menos mal que no tenemos armas de destrucción masiva en nuestras oficinas / casas? El esquema es el siguiente (hice una modificación del esquema original para una potenciación de su uso a nivel personal y profesional)

1. Observo que ____________ ( el objetivo es describir el hecho, qué se ha visto, o cuál ha sido la cadena de acontecimientos sin interpretación ninguna)

2. Opino que / Creo que _____________________________(aquí me permito interpretar el hecho y plantear una posible causa, siempre y cuando esté enfocado desde la base del respeto)

3. Me siento _______________ (tendemos a poner sentimientos o intenciones en otras personas y de lo único que podemos hablar es de cómo nos podemos sentir nosotros, ojo con aquellas emociones que sean utilizadas como chantaje emocional… tenemos que ser asertiv@s)

4. Necesito que _______________ (a veces en las discusiones invertimos mucho tiempo con el ojo en el pasado y no en la búsqueda de soluciones, tenemos que decir qué es lo que necesitamos que es lo que ha motivado la falta de encuentro y/o acuerdo)

5. ¿Podrías/serías capaz de _____________? (en las discusiones a veces no logramos un acuerdo, porque nos dedicamos a “contar cada uno nuestro libro” sin tener un compromiso mutuo o por parte de la otra persona implicada, hemos de cerrar con un acuerdo ganar-ganar, algo que nos enriquezca a ambas partes; puede ser conveniente que sea la otra persona quién pueda proponer alguna solución diferente a la que tengamos en la cabeza…)

6. ¿Qué opinas? ¿Qué necesitas? (es importante acabar preguntando y/o asegurándonos del feedback de la otra parte)

“Un ejercicio interesante es transformar el lenguaje negativo en positivo, el lenguaje que nos estanca con el lenguaje de la acción.”

Si os fijáis, tiene la estructura de una conversación, por lo que a la hora de entrenar y practicar es más fácil de memorizar. Escribir, revisar escritura, leer para tomar perspectiva, visualizar… y ¡actuar! ¡O no!, porque igual nos damos cuenta que el “conflicto” que creíamos no era tal… y decidimos relativizar.

preparar una reunion

– Preparar una reunión / entrevista / conversación importante.– cuántas veces ante una de las situaciones anteriores nos hemos ido por las ramas, nos han traicionado las emociones, o bien no hemos dicho lo que queríamos decir.

Lo mejor es prepararse, elegir el objetivo final de esa conversación / reunión / entrevista. Cuál es el PARA QUÉ, e identificar los 3- 5 puntos principales a tratar. Asociar cada punto a una idea fuerte y buscar una relación de los puntos, coherencia y/o trazabilidad que permita recordarlos todos. Seguro que lo logramos. También ayuda el pensar en quien/nes tenemos delante y tratar de buscar mensajes inclusivos, es decir, mensajes que incluyan aspectos que consideremos desde su punto de vista, reflejando empatía. Algo que nos puede ayudar… es un mapa mental… quizás hablaremos otro día sobre esto.

– Analizar/me una actitud / comportamiento / emoción.- en ocasiones hay situaciones que nos generan tensión, o personas que nos causan esa tensión o estrés. En psicología es frecuente el autorregistro como recurso de análisis y preparación de la acción (además de otros usos). Nos viene bien el esquema siguiente:

Situación | Qué pienso | Qué siento | Qué hago
– – – –
Identificando en cada columna los pensamientos que nos vienen a la cabeza (no sólo los que somos conscientes y filtrados de forma racional), todo lo que sentimos y lo que terminamos haciendo (lo bueno y lo no tan bueno) ¿para qué? Para al final añadir una última columna: Qué voy a cambiar / hacer/ o dejar de hacer. Así nos preparamos la próxima vez. Porque si algo nos genera tensión y/o estrés… mejor trabajarlo ¿no?

pensamiento positivo– Pensamiento positivo.- es muy interesante analizar cómo nos expresamos. La escritura automática nos permite identificar tanto el tipo de mensajes que damos a los demás como los que nos damos a nosotr@s mism@s. Un ejercicio interesante es transformar el lenguaje negativo en positivo, el lenguaje que nos estanca con el lenguaje de la acción. Es muy típico, desde niños, decir lo que no podemos hacer; pero eso, no nos damos cuenta, que no es un mensaje claro. Lo que necesitamos oír es la expectativa, lo que necesitamos, lo que se espera. ¿Por qué? Porque si no lo decimos, nuestro mensaje queda a la libre interpretación de la persona y sigue aumentando la probabilidad de error. Por eso la próxima vez que digas “esto está mal”… quizás nos deberíamos plantear por indicar qué es lo que necesitamos que tenga para considerarlo bien hecho. De la misma manera podemos cambiar el lenguaje con palabras negativas, es decir, decir: “no está tan malo” no es lo mismo que decir “está bueno”. Estos mensajes no tienen el mismo impacto ni de cara a la acción, ni a la actitud, ni al reconocimiento.

Con estos ejercicios mejoraremos nuestra comunicación, aprenderemos la importancia del lenguaje sencillo y claro y dejaremos el uso de las frases supersubordinadas que generan tanta confusión.

¿Nos volvemos a animar a escribir? ¿Nos preparamos para mejorar nuestras relaciones?

Delegar o la tentación del “flying brown”

He dado muchos cursos de gestión del tiempo, leído libros, aplicado técnicas, etc. y una de las “grandes herramientas” que salen para gestionarse mejor el tiempo es la DELEGACIÓN.

El problema es confundir la delegación con el traslado de “flying browns” o “marrones voladores”, que como su propio nombre indica no sería calificado como “marrón” si fuera algo positivo, ¿no?.

abdicar

Bueno y ¿qué se hace para delegar bien? para empezar he de pensar que aunque delegara una tarea, no delego la responsabilidad (ésta va asociada al puesto) y sólo he de pensar en la tarea a delegar sino también en el “a quién” (y tampoco vale él/ la que siempre me dice que sí porque tampoco sería justo ni para esta persona ni para el resto de compañeros / colaboradores).

¿Pienso antes en el qué o en el quién? Depende. ¿a prioridad es liberarme de tareas o motivar a una persona del equipo? En función de cómo conteste esta pregunta, tendré la respuesta.

¿Cuál es la mejor tarea?, en principio una que pueda permitirme un progreso, un aprendizaje, es posible que alguna de mis tareas rutinarias (que para mí si lo son) a uno/s de mis colaboradores puede que les resulte un reto. Pensemos que a cada uno nos motivas cosas distintas.

Una vez tengo este paso, no vale “endosar” y “ya nos veremos”, es importante establecer un seguimiento, facilitar recursos y preguntar necesidades.

En ocasiones pensamos que una persona que lleve con nosotros “X” número de años sabe y controla todo lo que hacemos nosotros… o que sabe a quien ha de pedir determinados datos, que recursos hay en el sistema / en la organización disponibles para esa determinada tarea,… No supongamos, informemos, preguntemos y clarifiquemos.

Evidentemente, lleva tiempo delegar, es una INVERSIÓN, porque muchas veces nos autoengañamos diciéndonos a nosotros mismos “si es que entre que te lo explico y te lo doy, ya lo he hecho yo”. Es cierto, pero ¿habéis pensado en la de cosas que podríais hacer con el tiempo que os ocupa esa tarea?.

¿Os habéis planteado que a lo mejor el hecho de delegarle eso a uno de nuestros colaboradores / compañeros es una muestra de confianza, motivación y respeto?

Es de sentido común, delegar como os gustaría que os delegaran a vosotros /as. No hagais del “flying brown” una práctica deportiva.

219 Delegar G

La felicidad existe y se puede (y debe) compartir

Según Benjamin Franklin, “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”; y estoy plenamente de acuerdo con él. La felicidad es la suma de los momentos felices que además somos capaces de identificar y sacarles el máximo partido.
 
La pena es que esto en lugar de hacerlo con las cosas/ momentos positivos lo solemos hacer más a menudo con los momentos más negativos del día, con lo que finalmente acabamos nuestra jornada con un sentimiento negativo o de infelicidad que hace que no esperemos nada positivo del día siguiente.
 
La felicidad está a nuestro alrededor, en cada momento, dentro de nosotros… y de nosotros depende no sólo encontrarla para sentirnos mejor, sino además ser capaces de compartirla y que sea algo contagioso. Hace un año, salía un estudio donde decía que los españoles éramos felices… demostrémoslo.
 
Un paso importante es la sonrisa… para ello os invito a “entrenar” a sonreir; a veces no es fácil… lo cual no significa que no podamos hacerlo.
Importante: La postura, ésta nos da confianza, facilita la respiración y el ritmo cardíaco, así que poneros frente a un espejo, postura recta, miraros a los ojos y hacer 3 respiraciones profundas (es posible que empecemos con cierta “risilla nerviosa” sintiéndonos algo ridículos … esa risilla es un gran comienzo :))
 
Siguiente paso: sonrié, haz muecas, juega con tu rostro (los músculos del rostro es bueno que los ejercitemos de vez en cuando…) y mira cuántas sonrisas distintas eres capaz de hacer …. de menor a mayor amplitud. Quédate con la que más te guste … o las que más… pueden ser varias.
 
El siguiente nivel sería acompañar a esas sonrisas de un lenguaje positivo (normalmente tendemos a hacer lo contrario y a “autocastigarnos” con mensajes negativos que nos estancan o nos hacen ir hacia atrás), algunos ejemplos: Puedo hacerlo, SÍ, Genial!, Fantástico, Voy a …., Me gusta!, etc… lo que primero se nos venga a la cabeza. Sin filtros. Sólo mensajes positivos. Si nos viene algún mensaje negativo nos miraremos a los ojos frente al espejo, diremos un alto “NO” y transformaremos ese mensaje el lo contrario, dándole el sentido positivo.
 
Cargados de energía… ¿Qué os parece si salimos a la calle a compartirla?
 
Asimismo, me gustaría compartir (como ya es costumbre en este blog) dos cosas: lo primero un cuento, es de Pedro Pablo Sacristán y se titula “El caballero y el mundo”… Creo que podemos sacar un par de ideas fuerza…, ya me diréis. Dice así:
 
“Había una vez un heroico caballero, de los que triunfan en cuentos de todas las lenguas y lugares. Su valentía era tan grande, y su espada tan temida, que cansado de buscar dragones, ogros y monstruos de cuento en cuento, decidió abandonar los cuentos y venir a probar su valentía y su destreza al mundo real. Pero cuando llegó aquí, no encontró temibles criaturas, ni malvados brujos, ni siquiera una pobre madrastra a la que atemorizar con su espada. Y era muy raro, porque lo único que vio fue gente preocupadísima, con la misma cara de susto de todos aquellos que alguna vez había salvado de un dragón o un ogro. Sin embargo, no parecía haber nadie que les atemorizara o les obligara a vivir con aquella angustia: todos iban de un lado a otro, con prisa y sin hablar con nadie, como si algo terrible fuera a ocurrir. Pero al acabar el día, nada malo había ocurrido. Y así un día, y otro, y otro.
El caballero pensó que aquella podría ser su aventura más heroica, y resolvió dedicarse por completo a encontrar el misterio de la angustia del mundo real. Buscó, preguntó, indagó, navegó y trepó, pero no encontró nada. Dispuesto a no rendirse, regresó a su mundo de cuentos para hablar con el gran sabio.
– Dime, gran sabio ¿cuál es el gran enemigo invisible que atemoriza a las gentes del mundo real? Aún no he podido encontrarlo, pero no descansaré hasta vencerle y liberarlos a todos, como hice con tantas ciudades.
El gran sabio calló durante largo rato, y finalmente dijo:
– No tienes fuerza ni coraje suficientes para vencer esta batalla. El enemigo no existe, pero es poderoso, y tan numeroso como las estrellas del cielo
– ¡cómo! – protestó el caballero – ¿es eso posible?
– En el mundo real, como no había dragones ni ogros, se inventaron los enemigos, y ahora los llevan dentro. Cada uno tiene un enemigo hecho a su medida, y está dentro de su corazón. Para unos se llama codicia, para otros envidia, para otros egoísmo, pesimismo o desesperanza. Han sembrado su interior de malos sentimientos, llevándolos consigo a todas partes, y no es nada fácil arrancarlos de allí.
– Yo lo haré -repuso el caballero- yo los libraré.
Y el caballero regresó al mundo, llevando consigo todas sus armas. Y uno tras otro, se fue ofreciendo a cuantos encontraba para liberarles de su mal interior. Pero nadie le hizo caso, sólo encontró indiferencia y caras de extrañeza. Finalmente, agotado y confundido, arrojó sus armas al suelo y se dirigió hacia una piedra del camino para descansar. Pero al hacerlo, tropezó con la espada y fue a parar al suelo, dándose de cabeza contra un pollo que cacareaba por allí. Al verlo, un hombrecillo triste que pasaba por aquel lugar, comenzó a reir a carcajadas, tanto que casi no podía mantenerse en pie. El caballero se enojó, pero al mirar al hombrecillo, observó en sus ojos el brillo alegre que no había encontrado en el mundo real…
Y así fue como el caballero encontró por fin la solución al mal de los habitantes del mundo; sólo necesitaban una sonrisa, una pequeña ayuda para desterrar sus malos sentimientos y disfrutar de la vida…. Y desde aquel día, el caballero, armado con una gran sonrisa, se dedicó a formar un ejército de libertadores, un numeroso grupo de gente capaz de recordar a cualquiera la alegría de vivir. Y vaya si ganó la batalla, tan brillantemete como siempre había hecho.”
Y la segunda… un vídeo, es un anuncio de Cocacola,
Me parece brillante… a mí personalmente me ha emocionado y creo que hay ejemplos a nuestro alrededor que pueden servir de inspiración también. Por ejemplo, el otro día en Facebook, mi amiga Mónica puso el siguiente mensaje en su muro, al que efectivamente, me sumé: 

Copio a Carlos y me sumo a su iniciativa. Y tú, ¿quieres una sorpresa mía?
“Cadena de Favores… ahí va:
Las primeras cinco personas SÓLO a las primeras cinco personas que comenten sobre este status recibirán, de mi parte y sin advertencia previa (en algún momento de éste año), una sorpresa.Tal vez se trate de un libro, os invito un cafe, o alguna otra sorpresa divertida.
Las condiciones son que esas cinco personas ofrezcan lo mismo en su status de FB. Hagamos de este 2013 el año en que hacemos algo bueno por los demás, por el simple hecho de hacer a alguien sonreír o sentirse especial, ya que tal como están las cosas, todos lo necesitamos.
Animaos!! :)”
A veces veo mensajes de estado en Facebook de iniciativas diferentes que creo que no llevan a la acción, que es posible que hagan reflexionar durante 2 segundos (puede que algún minuto más) pero se quedan ahí… ¿porqué no pasar al siguiente nivel? La reflexión sin acción, para mí es igual al estancamiento.
¿Y ahora? ¿Qué decís?
 

Negociar, negociar, negociar,…

Estamos en continua negociación desde que nacemos hasta que morimos, con nosotr@s mism@s y con nuestro entorno (padres, familia, pareja, amigos, compañeros, jefes, clientes, etc.).
Pero ¿sabemos negociar?, o mejor dicho, ¿sabemos negociar bien?, aunque en realidad, ¿qué significa “bien” en una negociación?
Cuando explico la negociación en los cursos normalmente planteo a los asistentes que si nos preparamos una negociación desde una perspectiva de “única en el tiempo”, es una mala negociación. No sabemos cuántas veces vamos a tener que negociar con nuestro interlocutor, y lo que es mejor aún, si somos consecuentes con esto, seremos conscientes de las consecuencias generadas en esa negociación.
Es verdad, que lo ideal en una negociación es tener el mismo nivel de poder para podernos permitir sin pensar mucho una negociación ganar – ganar. Está claro que es la opción que genera mayor beneficio para ambas partes, pero ¿qué ocurre cuando esta situación de poder esta en un lado de la balanza y éste no es el nuestro?.
Un compañero @andresmartinm ha escrito un libro al respecto y del que yo creo que se pueden sacar varias buenas prácticas, o como explica él, podemos tener una “hoja de ruta” que nos puede ser útil en este camino de la negociación.
Para ubicaros, Andrés nos plantea una negociación con el diablo y la primera hoja de ruta a tener en cuenta es la siguiente:
1. Mantener la comunicación “mientras pueda hablar puedo mejorar mi posición”.
2. Despertar el interés en la otra parte.
3. Buscar la tercera alternativa: ni lo tuyo ni lo mío, algo distinto que mejore nuestras posiciones.
4. Requisitos de la tercera alternativa: que sume, que le divierta, que tenga la certeza que no le perjudicará y que sienta que ejerce el poder.
Porque la principal cuestión en una negociación en situación de inferioridad de poder, es que la “otra parte” no ve interés en negociar con nosotros. 
Además, Andrés resalta una serie de competencias que desde la política de buenas prácticas deberíamos perfeccionar / desarrollar. Éstas son:
– Planificación y estrategia
– Gestión de la información
– Persuasión
– Autocontrol emocional
– Perseverancia
– Creatividad 
– Resistencia a la adversidad
– Empatía
La cuestión es que en nuestras respectivas empresas / trabajos/ vidas estamos acostumbrados a negociar desde una perspectiva ganar – perder o si pensamos en una política ganar – ganar no vamos al máximo beneficio (sinergia), sino que nos conformamos en una política de mínimos.
La tentación del diablo es grande pero ¿nos atrevemos a auditar nuestras negociaciones y mejorar nuestras competencias para no quedarnos en el infierno?
Si queréis saber más del libro… aquí tenéis una entrevista
y en el blog de “Mejores prácticas de RRHH” seguimos hablando de negociación…